Tantadel

septiembre 14, 2016

¿A qué familia defiende el conservadurismo?

El pasado sábado, varias organizaciones clericales y misteriosas ONG realizaron una marcha del Frente Nacional por la Familia a favor de la concepción antigua de familia (padre, madre e hijos) y en contra de los matrimonios gays. El concepto, además de anticuado (parece que estamos en la Edad Media), es completamente erróneo en nuestros días. Por principio, la Secretaría de Gobernación no debería permitir que la Iglesia realice este tipo de manifestaciones. No solo porque está prohibido, sino porque no tiene cara para defender a la célula básica de la sociedad, sobre todo cuando se sabe que dentro de sus miembros existen pederastas que abusan de niños quienes les han sido confiados y segundo porque existen muchos sacerdotes homosexuales y éste es un problema que ha llegado a la literatura, a la cinematografía y al mismísimo Vaticano. Dicho en otros términos: nadie es ajeno al tema.
Al respecto, el Papa Francisco mencionó, en relación al tan afamado caso Maciel, lo siguiente: “El problema del abuso de menores es un problema grave, la mayoría de los abusos se dan en el entorno familiar y vecinal.
“No quiero decir números, para no equivocarme. Un solo cura, que abuse de un menor, es suficiente para mover toda la estructura de la Iglesia y enfrentar el problema. ¿Por qué? Porque el cura tiene la obligación de hacer crecer a ese chico, a esa chica, en la santidad, en el encuentro con Jesús. Y lo que hace es destruir el encuentro con Jesús”.
El Papa destacó que “hay que escuchar a quienes fueron abusados. Yo los he escuchado acá. Una mañana entera la pasé con seis: dos alemanes, dos irlandeses y dos ingleses. La destrucción interior que tienen. O sea, son antropófagos. O sea es como si se comieran a los chicos. Los destruyen ¿no? Aunque haya un solo cura es suficiente para avergonzarnos y para hacer lo que hay que hacer”. ¿Con qué argumentos actúa la Iglesia mexicana en estas marchas contra los matrimonios igualitarios? Primero deben limpiar su propia institución y después criticar la propuesta presidencial.
Por otro lado, los nuevos tiempos han modificado la idea de familia, no sólo en México sino en muchos otros países, la variedad de familias es enorme: mujeres solas, hombres solos, parejas en unión libre, parejas sin hijos, parejas de dos varones, parejas de dos mujeres,  madres solas, padres solos, parejas con hijos adoptados, menores viviendo con familiares, familia homoparental, familia tradicional, familia lesbomaternal,  etcétera.
Oponiéndose, desde el púlpito y promoviendo marchas retrógradas, a la existencia de matrimonios igualitarios no  será eliminada la crisis que vive el concepto de familia tradicional. Esto además está en flagrante contradicción con los derechos humanos. El tema es ajustar normas, costumbres y leyes y no encarcelando a hombres o mujeres, como ocurría en la Gran Bretaña victoriana.
El investigador de la UNAM Mario Luis Fuentes al respecto ha señalado: “Ninguna sociedad puede prosperar con base en la intolerancia. Es difícil si no imposible cimentar relaciones cordiales, una lógica de solidaridad y cooperación, así como una potente y duradera ciudadanía, consciente de sus derechos y capaz de exigirlos y defenderlos, para sí y los demás, cuando lo que priva en el sustrato social es la inquina y la violencia.” Pero  debemos recordar que el nuestro es un Estado laico y que lo que realmente cuenta, independientemente de la filiación religiosa de cada ciudadano, son las leyes civiles. Este punto lo entienden mejor los jóvenes que los adultos. Como profesor universitario que he sido toda mi vida, he podido observar los cambios y además entenderlos sin agredir o incriminar el nuevo espíritu que vivimos. En las redes sociales abundan las menciones a las relaciones amorosas y quienes apoyan la libertad de casarse con un ser de su mismo sexo, y no son necesariamente vapuleados.
He sabido de chicos del mismo sexo que se han “casado” simbólicamente ante sus compañeros de escuela y amigos, recuerdo haber citado un caso de tal índole en mi novela El amor intangible (2008), del que supe por una maestra inteligente, sensible y culta, bella por cierto, que no piensa casarse ni tener hijos, algo que fue también mi decisión y de mi esposa y que ha merecido no pocas ironías y críticas. En la Ciudad de México desde hace varios años están permitidos los matrimonios igualitarios y no ha habido mayores problemas. Según datos del Registro Civil, desde el año 2010 hasta finales del año pasado un total de 6,525 parejas contrajeron matrimonio, de las cuales 3,532 son parejas de hombres y 2,993 parejas de mujeres. En el mismo lapso se obtuvo que el registro de divorcios ha sido mínimo, pues sólo se han producido 261 registros, de los cuales 128 han sido separaciones entre hombres y 133 entre mujeres.
Juan Manuel Asai, en estas mismas páginas escribió: “La jerarquía católica no puede exigirle al Estado laico mexicano que la población viva de acuerdo a sus valores, creencias o forma de ver la vida. Los obispos se los pueden exigir a sus feligreses y también a los curas y monjas. Puede coaccionarlos con la amenaza de la excomunión o del fuego eterno, pero no tiene derecho, y en este caso ni autoridad moral, de meterse con el resto de la población”.


septiembre 12, 2016

México, entre Trump y López Obrador

He visto desde hace años, artículos y comentarios que advierten la peligrosidad de un hombre de escasas lecturas, incapaz de reflexionar razonablemente, que disfruta de la demagogia, es capaz de mentir, carece de un ideario teórico-político y cambia de opinión con sorprendente regularidad: Andrés Manuel López Obrador. El primer artículo que advertía la peligrosidad de AMLO fue de una mujer de inteligencia y cultura excepcionales: Ikram Antaki. La contraparte, los comentarios emitidos por sus partidarios, carecen de argumentos, son pasionales y suelen descalificar a sus rivales. No en vano los llaman pejezombies, quienes lo adoran como si fuera una deidad y él mismo se ha presentado como una suerte de Mesías, de allí, sin duda, el calificativo que el intelectual Enrique Krauze le aplicara: Mesías tropical. Sus palabras son sencillas porque no está preparado para argumentar a profundidad. A cambio, su raquítico discurso llega a millones de ancianos, jóvenes y en general desposeídos, quienes aumentan su devoción con acusaciones basadas en rumores: “primero los pobres, fraude, complot, la mafia del poder…” Luego de transitar en busca de la Presidencia por diversos partidos: el PRI y el PRD, optó por romper con ellos para crear uno propio, donde se sintiera cómodo y su autoritarismo y liderazgo no fuesen criticados y menos cuestionados. Son sus golpes de audacia, su habilidad para insultar a sus rivales lo que lo hace temible. Pocos se atreven a criticarlo por el temor a las majaderías de sus partidarios, quienes se ensañarán contra el que osó tocar al espantajo.
En EU ha surgido otro tipo de populismo, lo encabeza Donald Trump, asimismo audaz, inculto y que tiene la habilidad de encantar a millones de tontos e ignorantes. Como en el caso mexicano, el líder norteamericano sabe dónde golpear y hacer que sus insensateces tengan grandes logros. Su popularidad es enorme. Promete con facilidad y su audacia es desconcertante y certera. Supo dar un gran paso porque el mostrenco gobierno de Peña Nieto le abrió una posibilidad inmensa. Trump lo ha hecho ver como un triunfo más: él sí sabe manejar no sólo a líderes yanquis sino a mandatarios de otros países. Hillary Clinton tiene ahora que remar en aguas contrarias, merced a la torpeza inaudita del mandatario mexicano.
En todos los artículos, una larga lista, insisten en las semejanzas entre ambos políticos, el tabasqueño y el neoyorquino. Ambos son populistas, aunque de diferente estilo, los dos son poco afectos a la lectura, ninguno tiene una ideología precisa y tampoco son dados a hablar con la verdad. Son bipolares. En común tienen la demagogia, la charlatanería y la capacidad de obtener millones de adeptos, dispuestos a seguirlos hasta la ignominia. Y así lo hacen. Éste será, en México, uno de mis artículos más impopulares entre sus seguidores. Criticar a López Obrador tiene un alto costo, sobre todo en las redes sociales. Ya he leído los ríos de insultos y ofensas dirigidos a quienes discrepan de AMLO. Y ya escuchamos su deplorable nuevo mensaje haciendo una equivocada cita de Orwell y Animal Farm, al tratar de mostrarse letrado.
Lo interesante de estos dos fenómenos es que en EU hayan salido del closet los fascistas, los racistas y los anti latinos, en especial aquellos que odian a los mexicanos, quienes olvidan que toda la parte sur de Norteamérica perteneció a México e ignoran los beneficios de la mano de obra que le proporciona México. En el caso de nuestro país, AMLO logró convencer a muchísimos compatriotas de que el salvador de México es él, no es otro, ello sin dejar de mostrarse como un dictadorzuelo y mentiroso por añadidura.
La diferencia estriba en que uno es muy rico y se ostenta triunfador y el mexicano alardea de su pobreza y jamás dice de dónde salen los inagotables recursos para mantener muy bien a una familia amplia y hacer campaña presidencial desde hace años. Su sueldo oficial, siempre ha sido menor que el mío y yo no puedo ni viajar a Villahermosa por una larga temporada con cierto lujo y comodidad.
Otra diferencia entre Trump y López Obrador es que si gana el primero, el planeta estará en un peligro real, mientras que si vence López Obrador la ruina sólo abarcará con velocidad a todo México. Veamos la radiografía de él y sus cercanos colaboradores. Las pillerías de sus más cercanos seguidores y sus cortas capacidades para ocultar sus haciendas. Ejemplos: las familias Batres y Sheinbaum, Clara Brugada y Bernardo Bátiz, cuya inutilidad únicamente es superada por su patética lealtad al tirano.
El problema es que tanto uno como el otro han mostrado la fragilidad de dos naciones que imaginábamos ricas en talento. Las han exhibido desesperadas en un afán de cambio que corre el peligro de llevar al poder a líderes desquiciados. Para evitar que gane Trump, uno de los fundadores de Facebook, el joven empresario estadunidense Dustin Moskovitz, acaba de donar 20 millones de dólares en un gesto de lucidez y patriotismo para apoyar a Hillary. Dijo al anunciar el hecho: “Si Donald Trump gana, el país irá marcha atrás y nos quedaremos más aislados de la comunidad global.” Hay claridad en millones de norteamericanos. La pregunta es si en un México saturado de partidos incapaces y políticos corruptos, ¿habrá ciudadanos sensatos que busquen otras alternativas no sólo para impedir que gane AMLO sino para ayudar a barrer la escoria que nos gobierna?
Si triunfan ambos, no queda más que seleccionar planeta para emigrar.

septiembre 11, 2016

Frida Kahlo y sus primeros amigos

El lenguaje desparpajado produce una certeza: no esperaba que su correspondencia fuera a parar a museos y coleccionistas.

Las cartas enviadas por Frida a sus amigos, familiares o personas admiradas son importantes, proporcionan datos y gracias a ellas es posible reconstruir no sólo su vida e intimidades, sino parte de la época que la envolvió. Están escritas con talento y agudeza, son ingeniosas, las marca el lenguaje coloquial; con frecuencia recurría a los dibujos. Raquel Tibol ve en su correspondencia textos literarios; habla incluso de una Frida escritora y por ello le solicitó el prólogo de Escrituras de Frida Kahlo al literato Antonio Alatorre. La pintora escribía con desenfado, a veces utilizaba el inglés de modo fragmentario para conseguir una suerte de divertidoespanglish; otras de plano están redactadas en inglés aceptable. El lenguaje desparpajado produce una certeza: no esperaba que su correspondencia fuera a parar a museos y coleccionistas, era la forma que tenía para mantenerse viva y rodeada de sus amigos y de sus fantasmas preferidos. En rigor, son cartas y recados literarios que hablan de una vida trágica, compleja y que no dan lugar a la cursilería o a la frase hecha. Padeciendo los peores dolores, Frida se apoya en el ingenio y el buen humor. No hay en su prosa lugar para los sentimentalismos baratos, para las quejas ramplonas, fue una guerrera.
Los primeros amigos de Frida se concentraron en un grupo preparatoriano llamado Los Cachuchas, donde se encontraba quien fue su gran amor inicial:Alejandro Gómez Arias, orador y articulista en diarios y revistas de política nacional. Una voz sensata y respetada, acaso un tanto olvidada. Es él quien mejor narró el surgimiento de Los Cachuchas en la Escuela Preparatoria de San Ildefonso.
Mis pasos por la Preparatoria —cuenta Gómez Arias en sus memorias— no parecían muy promisorios. Se me señaló como un alumno rebelde e inconforme, lo cual me creó un prestigio un poco contradictorio. Mi imagen física —mi complexión, mis ropas y mis modales— parecía no corresponder entre sí. Esta contradicción se acentuó en cuanto se me identificó con el grupo Los Cachuchas, cuya subversividad (sic) tenía cierta cercanía con la protesta y la inconformidad.
La historia del grupo ya la han contado algunos de sus miembros, como Manuel González Ramírez en su libro Recuerdos de un preparatoriano de siempre. No pretendo refutar su memoria ni añadir una nueva versión. Sólo quiero recordar algo más sencillo y, quizás, anecdótico. El nombre de Los Cachuchas provenía del hecho de que en vez de sombreros usábamos cachucha. Así de simple, aunque así de subversivo, pues la costumbre de vestir con sombrero o “carrete”, según la temporada del año, era muy rígida, aun para los preparatorianos.
Las cachuchas nos las proporcionaba José Gómez Robleda, quien entre otras de sus cualidades era sastre. Él las cosía y nos las regalaba a Miguel N. Lira, a Agustín Lira, a Ernestina Marín, a Frida Kahlo, a Carmen Jaime, a Alfonso Villa, a Jesús Ríos Ibáñez y Valle, a Manuel González Ramírez y a mí.
Los relatos de Manuel González Ramírez y de Alejandro Gómez Arias sumados dan una clara idea del cariño y la solidaridad que todos sus integrantes tuvieron entre sí. Sin duda, en la memoria de Frida Kahlo permanecieron siempre esos personajes, todavía adolescentes, que hicieron grandes obras. La correspondencia de esta excepcional mujer con Miguel N. Lira y Alejandro Gómez Arias indica un mayor afecto, un acercamiento más profundo. Lo asombroso es que aquella niña audaz y transgresora que fue Frida, iría mucho más lejos que todos los demás Cachuchas. Incluso que su gran amor, Diego Rivera, el que por momentos se ve superado por el prestigio inmenso y ahora universal de Frida. No era fácil imaginar que el mundo entero padecería fridomanía y que entonces ella se mostraría en toda su grandeza dejando empequeñecidos a sus compañeros de escuela, familiares y a muchos artistas del país.
Recuerdo cuando comenzaba la pasión por Frida, era 1970 y yo llegaba por vez primera a Nueva York: en el Museo de Arte Moderno estaban, destacados, algunos de sus cuadros, los que había visto una y otra vez en libros, tarjetas postales y exposiciones. Frida aún tenía detractores y críticos. Ahora prevalece la admiración y una exagerada valoración por todo lo suyo: cuadros, ropa, los guisos que le gustaban, los objetos que la rodeaban… Lo excepcional es que su ejemplo político, su marxismo-leninismo, es poco valorado, apenas comentado en un mundo que se globaliza al amparo del capitalismo salvaje que no conseguirá eliminar las contradicciones y seguirá siendo, lo que Frida combatió: fábrica de un puñado de multimillonarios y de millones de miserables. Poco he visto sobre su marxismo, su larga adhesión al comunismo, ideología que Frida abraza merced a la relación con Tina Modotti y no por influencia de Rivera, como algunos suponen. De su admiración por Lenin y Stalin queda poco, en todo caso se guarda como algo anecdótico junto a su gusto por el folklore mexicano, entonces poco usual. Tampoco se ha dicho mucho de sus relaciones eróticas con el creador del Ejército Rojo, León Trotsky, archienemigo de Stalin, en una época cercano a la pareja Diego y Frida, asesinado en Coyoacán. La Frida, que ahora vemos, está alejada de algo que la consumía internamente, la militancia comunista, como aRivera y a Siqueiros.

septiembre 09, 2016

Elecciones vecinales: una burla

En 2010, cuando iniciaron los Comités Vecinales, en mi colonia, Parques del Pedregal, hubo muchas esperanzas: por primera vez nos tomarían en cuenta para algunas obras o equipamiento que requiriera nuestra zona. De esta manera, nos avocamos a promover dichos comités y a motivar a nuestros vecinos para que participaran y acudieran a las urnas.
El gusto duró muy poco. De manera escandalosa, hubo compra y coacción del voto. Los delegados construyeron Comités con empleados de las delegaciones, con el fin de cooptar a los ciudadanos y realizar las obras que ellos quisieran. En esa ocasión, en todo el DF (hoy CDMX) votó el 8.9% de los empadronados, equivalente a 655,838 personas. Una votación ridícula para los 7’479,410 empadronados. Obviamente no hubo promoción, existió un gran desorden y la capacitación fue muy deficiente. Querían que los vecinos casi estuvieran de tiempo completo para promover el voto. Nunca comprendieron que la gente tiene que trabajar y solo los ratos libres se los pueden dedicar a dichos comités.
En el caso de mi colonia, en las tres elecciones que realizamos para el Presupuesto participativo, tiempo que duró nuestra gestión, hubo escasa afluencia en las votaciones. Aun así, los proyectos que propusieron mis vecinos nunca se llevaron a cabo y nunca supimos el paradero de los recursos destinados para nuestra colonia.
La siguiente elección, de 2013, mis vecinos hartos de las tropelías y la tomadura de pelo no quisieron participar ni formar ningún Comité Vecinal, por lo que Parques del Pedregal se quedó sin representación. No obstante, cuando en una colonia no existe Comité, el IEDF decide las obras que se llevarán a cabo con los recursos asignados. Se les ocurrió sembrar lámparas a lo largo del camellón de la calle Zacatépetl, de Camino a Santa Teresa hasta Periférico, y la verdad es que quedaron muy bien. Sin embargo, a tres años de distancia, de 50 lámparas que colocaron, solo 10 funcionan y varias están destruidas. De estos proyectos no existe seguimiento y menos mantenimiento. ¿Entonces para qué gastar en algo que no va a perdurar? Lo perdurable son las docenas de puestos fijos de chatarra.
En las pasadas elecciones del 4 de septiembre, tampoco logramos conformar un Comité por ese hartazgo de la ciudadanía. Y en consecuencia, también nos quedaremos sin representación. Pero por lo que nos hemos enterado, no hace falta. Estas elecciones de 2016 estuvieron peor que las anteriores. Los partidos políticos, las delegaciones y el Gobierno de la Ciudad de México se dieron cuenta de lo importante que era controlar a esos Comités, sobre todo de las delegaciones más grandes, como Iztapalapa, Cuauhtémoc, Coyoacán, Gustavo Madero y Tlalpan.
La diputada priista Cynthia López declaró a los medios: “Lo que debió ser un ejercicio democrático se convirtió en una disputa por el poder entre el PRD y Morena, dejando a un lado las verdaderas necesidades de la gente.
“Me sumo a las peticiones de diferentes voces ciudadanas de nueve delegaciones que harán para la cancelación de la votación realizada en días pasados a través de las urnas electrónicas. No debemos permitir que se valide tanta irregularidad”.
La Fiscalía para la Atención de Delitos Electorales recibió 562 denuncias e inició 38 carpetas de investigación. Tan escandalosas fueron las irregularidades y la compra del voto que las autoridades electorales dijeron que se han ejercido acciones penales, ha habido destituciones y hay inhabilitaciones en diferentes delegaciones. El propio Miguel Ángel Mancera reconoció que hubo funcionarios detenidos.
Estos Comités, que no fueron concebidos para ser acaparados por funcionarios públicos o partidos políticos, hoy más que en anteriores elecciones, cayeron en manos de partidos y políticos. Esto constituye una burla más para los ciudadanos.
Hasta el momento de redactar esta nota no habían resultados de las elecciones del domingo, pero mencionó el IEDF que votaron más de 770,000 ciudadanos, dato que si lo comparamos con la votación de 2010 (655,838 votos) hubo un aumento de 17% en 6 años, lo que indica que la ciudadanía no confía en estos ejercicios “democráticos”, a la luz de tantas irregularidades. Este tipo de elecciones las capitalizan los partidos políticos, las delegaciones y el gobierno de la Ciudad de México. Los ciudadanos somos comparsas.
Los verdaderos residentes, aquellos que no responden a ningún partido político o funcionario, están hartos de tanta tomadura de pelo y tanta corrupción, pese a que solo está en juego un ridículo porcentaje del presupuesto de la Ciudad de México, equivalente a 823 millones de pesos, que representan el 3% de los recursos asignados a cada delegación política para dicho ejercicio fiscal. Además, estos recursos los manejan las propias delegaciones.
¿Tiene caso seguirles el juego a los partidos políticos? Ninguno. Lo mejor es crear comités de vigilancia de esos organismos políticos que controlan al país. Lo asombroso es que los principales agentes de la corrupción son los dos partidos que se fingen izquierdistas: PRD y Morena.


septiembre 07, 2016

Encuestas, encuestas...

Aunque uno no lo quiera, es imposible ignorar la realidad política mexicana. En los medios de comunicación, en los restaurantes, en las aulas, en los transportes colectivos y por donde quiera que caminemos, Peña Nieto es duramente criticado y su partido es el hazmerreír de la sociedad. Sin embargo, acabo de encontrar una noticia interesante. El diario Excélsior realizó una encuesta con una pregunta: “Si el día de hoy fuera la elección de Presidente de la República, ¿por cuál partido votaría?” Van los datos: El PAN ganaría con el 29%. Casi empatado, viene el PRI quien tiene una simpatía de voto del 26%. Morena queda en tercero con 18%, distante de los dos primeros y al final aparece el PRD con el 12%. Los encuestadores precisan que hasta hace muy poco tiempo, cuatro meses a lo sumo, el PRI estaba en mejor posición y superaba a los demás.
   Ello significa que la genialidad de Videgaray le costó al PRI y al mandatario Peña, perder la elección presidencial la semana pasada. La respuesta es obvia: el efecto Donald Trump le quitó al priismo la popularidad que mantenía. Ahora el PAN es el partido a vencer. Si Acción Nacional triunfa en el Estado de México y obtiene una copiosa votación en la CDMX, es suya de nuevo la silla presidencial. ¿Seguirá necesitando ayuda de su incómodo amigo el PRD?
   Las reflexiones hechas luego de la visita de Trump coinciden, ¿dónde están los asesores de Peña Nieto? ¿Dónde estaba la secretaria de Relaciones Exteriores? ¿Qué hacía Chong aparte de perder cuanto encuentro tiene con la CNTE? ¿Y Nuño, a quien muchos veían como el hombre fuerte para la sucesión, no tuvo tiempo para decirle a su jefe que aquello era un costoso error? En el presidencialismo a la mexicana sólo hay una voz y es justo la del presidente. El silencio o acaso algunos discretos comentarios acompañaron su decisión de enviar cartas absurdas a Trump y a Clinton, quien ya declinó participar en la torpeza.
   Los resultados están a la vista en todo el mundo. México, que por años tuvo una diplomacia inteligente, al menos sensata, cayó de pronto en algo más idiota que el “comes y te vas”, dicho a Fidel Castro por Vicente Fox. Hasta Trump obtuvo algo en el encuentro. Peña únicamente un tsunami de críticas.
   Más de un comentarista beneficiado en algún momento de su vida por el PRI, imposibilitado para ser crítico severo, se ha limitado a sugerir cambios drásticos en el gabinete para ganar los comicios presidenciales de 2018. Los más obvios son aquellos que le piden  o ruegan cambios veloces en el gabinete. Son duros con los mencionados y algunos más del equipo inmediato del Presidente. Pero supongamos que de pronto Peña Nieto considera las críticas y dice, en efecto, ni Videgaray ni Aurelio Nuño, mucho menos Chong. Entonces, a quién con inteligencia, cultura, coraje, audacia y habilidad y sobre todo experiencia, pone en las vacantes. No hay ninguno. El PRI es un saco de huesos viejos y con osteoporosis.
   Pero estamos yendo muy lejos. Es evidente que a diferencia de Echeverría o Salinas, los que con facilidad pedían una renuncia, Peña Nieto no correrá a nadie del empleo que le dio. Veamos un caso, el señor Alfredo Castillo no ha dejado de ser un dolor en la carrera del Presidente, sin embargo, a pesar de los raquíticos resultados que trajo de Brasil, tres o cuatro medallitas y una abultada cuenta de los gastos de su pareja sentimental, lo ratificó públicamente a pesar de que la patria, envuelta en la bandera, exigía que lo echaran del deporte. Qué hace pensar en consecuencia, que para poner al PRI a salvo, llevará a cabo cambios. En el ex partidazo estuvo Manlio Fabio Beltrones, mucho mejor político que todos los mencionados y lo quitó para poner al señor Enrique Ochoa Reza, quien acaba de informar que en cien días de recorrer pueblos olvidados y ciudades en crisis, ha hecho unos miles de llamados a “superar agravios” y a eliminar la división existente en el organismo. ¿Y la ideología y los proyectos y el espíritu combativo y crítico que tienen los grandes partidos políticos? Nada. El vacío.
   El PRI está fatalmente perdido. Si tiene esos males, requiere unidad, pero eso sólo la tuvo cuando era una “aplanadora” y se basaba en que realmente era una oficina de empleos. Ahora no es así. Si Eruviel Ávila no recibe como recompensa a su pésima gestión en el Edomex, la postulación para presidente, podría irse a otro… Pero ahora existe un nuevo camino: ser candidato independiente. No deja de ser fascinante que, la mayor parte de la oposición actual, salió o se ha formado en el PRI.
   El meollo es que el PRI ya es transparente y nadie ignora que de su gabinete, donde están sus mejores amigos, aunque sean momentáneos, saldrá el candidato presidencial.
   Dudo mucho que Peña Nieto regrese de uno más de sus muchos viajes internacionales con la espada fuera de la vaina y cese a los ineptos. Tratará de seguir, a lo sumo, mostrando que también hay cosas buenas en México. Mientras tanto, el panismo de hoy se prepara para tomar de nueva cuenta el poder. Allí sí cabría el discurso de Ochoa Reza para que trabajen animosos y sin pugnas internas. Pero tal como la encuesta que acabo de citar, es el PAN el que camina más rápido hacia Los Pinos. El PRD se quedó en el camino y por más que AMLO diga que la tercera es la vencida, no alcanzará al conservadurismo oficial. Es posible que Peña Nieto no hubiera querido sepultar al PRI, no obstante ya lo hizo y solamente le hace falta el epitafio adecuado.



septiembre 06, 2016

La fantástica: literatura de mil cabezas

Un ser completo debe conocer todos los sentimientos: amor, odio, compasión, pánico, tristeza, celos, para ser un humano perfecto.

En un cuento magistral de Ray BradburyPilar de fuego, un hombre muerto resucita. Se encuentra con el futuro, hace más de 40 años que los viajes a Marte son comunes. El mundo es distinto. El cadáver ha dormido casi mil años. Vaga por la Tierra. Llega a una biblioteca y allí aventura una petición: pregunta por Edgar Allan Poe. El poeta no figura en los ficheros. Tampoco están Lovecraft ni Derlethni Ambrose Bierce.
Todos desaparecieron en el gran incendio de 2265. La desolación del resucitado es absoluta. No existen ya el temor, el horror a lo desconocido y a lo sobrenatural, segmento importante del espíritu humano. Significa que una parte destacada de la literatura, la fantástica, se ha desvanecido del orbe, por lo tanto, el hombre está incompleto. Una tragedia. El muerto-vivo no tiene mucho qué hacer en un mundo que desconoce el pavor, que abandonó el arte de aterrorizar.
La anécdota encierra gran profundidad. Un ser completo debe conocer todos los sentimientos y emociones: el amor, el odio, la compasión, el pánico, la tristeza, los celos, para ser un humano perfecto. Con tal alegoría Bradbury demuestra, aunque sea parcial y metafóricamente, la importancia del género fantástico.
La literatura fantástica es tan antigua como el hombre. Su origen se pierde en los tiempos: “Figura —dice Lovecraft— como un ingrediente del primitivo folklore de todas las razas, y cristalizó en las más antiguas baladas, crónicas y escrituras sagradas”. Primero es oral, refleja la debilidad humana, lo inexplicable, el miedo a lo desconocido. Luego, al aparecer el lenguaje escrito, se recogen leyendas, historias fabulosas y aparecen seres imaginarios. Se convierten, en suma, en la creación más pura, en la mejor y más completa forma de la inteligencia literaria. Existe algo de innecesario en buscar sutiles diferencias entre lo irreal, lo maravilloso, lo sobrenatural…, cuando todo es posible englobarlo dentro de una sola y rica palabra: fantasía, y darle al género la amplitud que exige y que los teóricos de la materia, enfrascados en discusiones mínimas, estériles, se niegan a darle.
La literatura fantástica no siempre es inspiradora de terror. En ocasiones, como enEl fantasma de Canterville, de Wilde, lo ironiza. También descubre nuevos planetas o se recrea con la invención de complicadas tecnologías. En ella lo mismo aparecen demonios y vampiros que temibles y espantosos seres de otros mundos.
Esta literatura recoge o inventa toda una larga serie de personajes y mitos, símbolos y alegorías. Por ejemplo, los fantasmas, los vampiros, el hombre lobo, los demonios, las brujas, los seres invisibles. Luego, cuando los métodos policiacos son desarrollados en la sociedad burguesa para tratar de eliminar la contradicción entre “buenos” y “malos”, hecho que mitiga la lucha de clases, que provoca la aparición del criminal y su brutal respuesta: la justicia, el género se enriquece con autores, pese a las ironías de Lukács, como Conan Doyle o Agatha Christie, ampliando las posibilidades descubiertas por Allan Poe.
Finalmente, la ciencia-ficción captura el espacio y el futuro, los más avanzados y sofisticados aparatos (robots, computadoras, máquinas del tiempo...) y abarca planetas y universos desconocidos. Por ello, porque todo lo anterior es parte de una sola gran familia que ha ido marchando junto con la humanidad, a menudo algunos teóricos mezclan los nombres de WalpolePoeVerneWellsShelley,SturgeonLovecraft. No olvidemos que Bradbury, en el prólogo de Cuentos espaciales, se mira heredero natural de todos los escritores fantásticos, sin importar su especialidad. Jacques Sadoul (Historia de la ciencia-ficción moderna) considera una certeza: “Digamos simplemente que la ciencia ficción es una rama de la literatura de lo imaginario, al lado de lo fantástico…”
La literatura fantástica recoge asimismo seres fabulosos y monstruos: desde antes de la Grecia clásica ya hacía mezclas de hombres y animales, le concede a los humanos características de dioses, les otorga el viejo anhelo de la inmortalidad. Es una literatura para la que no existen barreras.
Con frecuencia la literatura fantástica es simbólica y moralista. Vemos constantemente enfrentados al bien y al mal, como en Poe y en Jacques Cazotte. O dándole rienda suelta a los fenómenos de la mente y sus complejidades, como en el Stevenson del Dr. Jekyll y Mr. Hyde o en el Gautier de La muerte enamorada.
Las pasiones, los sentimientos y los problemas que mueven en parte a la humanidad son temas centrales del género que nos reúne. Lo humano está presente en la literatura fantástica. Sólo que no con la obviedad de cierto realismo; en aquélla privan las alegorías, los símbolos, la sensibilidad, la cultura y la inteligencia. Contra lo que algunos dicen, la fantasía no es sinónimo de evasión. Conlleva un compromiso más hondo.

septiembre 05, 2016

Con La China Mendoza en la FILEM en Toluca


El sábado anterior, me correspondieron, invitado por Lourdes Malagón, dos intervenciones en la FILEM, en Toluca. Hablé de la creciente importancia de los cuentos muy breves que en México llamamos minificciones y en Argentina, Venezuela y España suelen calificar como microrrelatos. La siguiente participación fue un lujo: entrevisté a la notable escritora María Luisa Mendoza, a la que todos los que la admiramos y leemos con deleite le decimos simplemente La China.
En un enorme espacio habilitado para poner juntos los stands de las distintas editoriales, en medio de la algarabía de cientos de aficionados a la literatura y en general a los libros, me correspondió interrogar a mi querida amiga. Debo advertir que no hay tarea más grata y segura que entrevistarla. Cada pregunta mía fue respondida con generosidad e ingenio. Habló de su amor por México, de su Guanajuato adorado, de sus viajes, de sus amigos y hasta de sus dos maridos. Lo hizo también de sus inicios periodísticos en El Día, aquel estupendo diario creado por Enrique Ramírez y Ramírez en el periodo del presidente Adolfo López Mateos, y de cómo fue pasando del alegre y juguetón periodismo que hace a la literatura. Ante un público cariñoso y nutrido, fue narrando intimidades literarias y platicando de sus amigos, los muertos y los vivos. Fue directa y supo quejarse con justeza de los premios que le negaron, como el Xavier Villaurrutia, de cómo entre sus amigos hubo traiciones y abandono. Pero asimismo mencionó a quienes únicamente le han dado lealtad y admiración por sus letras agudas.
Un momento intenso fue cuando La China habló de la vejez y mostró sus nostalgias por los buenos tiempos idos, de sus males y dificultades para caminar y ver. Pero nunca perdió el sentido del humor y también para sus males hubo bromas. Se quejó, por ejemplo, que con unas pastillas, no sabía cuáles pues los médicos la atiborran de ellas, la hacía ver un tigrillo en su casa y a veces, como en esa entrevista pública, reaparecía y la distraía.
Le pregunté por la gestación de algunos de sus hermosos libros y reveló secretos que los escritores no suelen contar, incluso habló de las mujeres escritoras, las que con frecuencia son marginadas como Elena Garro, Beatriz Espejo o Marcela del Río, mi querida camarada en el Centro Mexicano de Escritores, institución legendaria. Fue en general muy accesible y pródiga. De esta manera los presentes supieron cómo llegó a ese lenguaje sobresaliente y audaz que ella utiliza, aprendido en su natal Guanajuato. Un idioma suyo, recreado, maromero, juguetón, de palabras inventadas y de sintaxis inteligente y graciosa.
Mi última pregunta fue relacionada a un tema espinoso: China adorada, con pesar he leído que ya no quieres escribir literatura y nos estás privando de tu maravillosa prosa. A ello contestó: Para qué escribo, si nadie me publica, si mis libros no son reeditados. Ante mi insistencia de que siga escribiendo novelas, me repuso que sí, que quiere hacer una sobre un crimen atroz y que tiene los inicios, la trama, y que una vez que se cure de un ojo enfermo de cierta gravedad la comenzará. Amamos tu literatura, China querida, la esperamos con ansia.
El sonido no era el mejor y ambos tuvimos que gritar el diálogo. Al final, cuando el tiempo y hasta la paciencia de La China se estaban agotando, le agradecí sus palabras y le dije, una vez más, que la amo, allí, públicamente, que envidio sus dos grandes tareas: el periodismo y la literatura. Los organizadores le dieron la palabra al público. Uno le preguntó por su Guanajuato y la hizo soltar un montón de amorosas palabras sobre la tierra de sus mayores. Otras personas del auditorio interrogaron sobre libros, algunas de sus fantásticas creaciones. Pero hubo una mujer que sólo quería decirle a La China que la admiraba y quería, que estaba emocionada por haberla escuchado, quien lloraba mientras hablaba. Mi amiga, conmovida, agradeció los sentimientos que externaba esa joven señora.
El resto, como suele suceder en ese tipo de eventos fue pedir autógrafos, tomarse selfies y abrazarla o hacerle alguna confesión de afecto. Salimos acompañados por Lourdes Malagón, el poeta Dionicio Morales y la hermosa actriz Lilia Aragón, quienes hablarían más tarde. Fuimos a comer e iniciamos el regreso cargados de regalos y de cordiales palabras que en México han ido despareciendo y siendo sustituidas por majaderías y críticas porque uno no piensa igual que los demás.
En el trayecto a casa, pensé que ella, La China, cuando hacía periodismo en el canal 11, me entrevistó y ello me ayudó mucho en mi carrera literaria. Estaba entonces en la cumbre, era la reina amada, la mujer llena de admiración, que gobernaba con sus dichos y bromas los festejos y las reuniones sociales. Respetada como pocas mujeres y halagada por funcionarios, colegas y lectores. ¿Qué pasó, dónde la perdimos? Ahora ella, lo dijo respondiendo a una de mis preguntas, cohabita con la soledad y sus males, nomás acompañada de sus perros y sus plantas, de sus libros y recuerdos, de las cosas hermosas que la rodean. Todos mis amigos cercanos se han muerto, dijo en un momento.
Chinita adorada, estás viva y seguirás por fortuna escribiendo. Estuve muy contento, feliz de tu compañía. Gracias, China. De todo corazón.