febrero 26, 2012

Calderón, el encuestador

Con o sin intención, el Presidente desataó una descomunal polémica que incluyó no sólo a los partidos.

La tensión política, hasta el jueves, parecía disminuir. Los partidos fingían respetar las reglas del IFE, los medios carecían de noticias espectaculares, salvo las habituales informaciones de la guerra civil que se ha extendido a las hacinadas cárceles mexicanas, donde imperan el caos y la corrupción. De pronto, el sistema informativo se reactivó violentamente. ¿Qué sucedió? Poco en apariencia. En una pasarela para mantener satisfechos y felices a los empresarios, antes de que transitaran por allí Peña Nieto, López Obrador y Vázquez Mota, Felipe Calderón dijo (eso dicen), entre otras cosas, que la candidata panista se acercaba a Peña Nieto, que el mexiquense sólo le llevaba la pequeña cifra, no insuperable, de cuatro puntos. El escándalo se desató.
La noticia apareció inicialmente en el programa radiofónico de Joaquín López-Dóriga, quien en ese momento estaba con el encuestador profesional Roy Campos. La información y las opiniones comenzaron a fluir con rapidez. Peña Nieto fue cauteloso, López Obrador reaccionaba a la defensiva, Vázquez Mota no tenía preparada una respuesta aún. Poco más tarde teníamos comentarios a granel y la mayoría agresivos. Calderón, con o sin intención, había desatado una descomunal polémica que incluyó no sólo a los partidos políticos sino también a líderes de opinión, diputados y senadores. PRI y PRD protestaban en todos los tonos. Los especialistas decían que Calderón no tenía experiencia alguna en encuestas o trabajo de medios; se preguntaban de dónde viene una información tan grave, tendenciosa, porque anulaba de un plumazo al que hasta hoy va arriba en las encuestas y humillaba a quien va al último, López Obrador, esto sin mencionar a Quadri, quien está en Alemania arrancando su campaña presidencial.

En la Cámara de Diputados, donde posiblemente estén los políticos más soeces y provocadores profesionales, el asunto, para eso de las seis de la tarde, había alcanzado un tono especialmente severo. Gerardo Fernández Noroña, parte del amoroso equipo de AMLO, acusaba al presidente de México de haber hablado dopado o borracho, afirmó, como si hubiera estado junto a él, que a esas horas solía estar ebrio. Para qué seguir. De las oficinas de comunicación social de Los Pinos que, por cierto, nada trascendente informan, desmentían las acusaciones contra Calderón. Nunca dijo algo sobre su ahora candidata presidencial. De todos lados respondían con la exigencia de aclaraciones, ¿cómo, de dónde, con qué metodología había realizado la encuesta el Presidente de todos los mexicanos?
En momentos como los que México vive, con dificultades, guerras, crímenes y desorden político, partidos que luchan sin mucha ética ni principios, una declaración emitida por el Presidente de todos, le da al debate un tono grave, que trastoca más a la sociedad. Una sociedad que da muestras de haber sido contagiada por los excesos partidistas. Acabo de leer un artículo en internet donde acusan a un grupo de periodistas, tres de Excélsior, yo incluido, de preparar el despojo a López Obrador. Es obvio, el fraude, como insistió AMLO el jueves, viene del PRIAN. Y yo que pensaba que las alianzas en Puebla y Sinaloa, por ejemplo, se habían dado entre PRD y PAN contra el PRI.

Esto significa que hay una compleja descomposición en aquellos que ya han tomado partido de manera fanática y sin espíritu crítico y científico. Ellos son quienes mayor daño le hacen al país y su intento desesperado por ser moderno y democrático. Me siento egresado de la Universidad Complotense y parte de una maniobra infernal para bloquear el camino de AMLO al Cielo. Está visto que a los ojos de los seguidores de Obrador, no es posible ser crítico porque entonces uno conjura contra el bienestar de la patria. Ello hace prever una campaña majadera y perversa. Las palabras de Calderón echaron gasolina al fuego.

Excelsior - 2012-02-26

febrero 24, 2012

Unas palabras sobre Helena Paz Garro

No es fácil hablar de Helena Paz Garro, no al menos para mí, absorto como estuve mirando siempre a su madre y de reojo a su padre. Lo primero que supe de ella fue lo que leí en 1968: una carta dirigida a Octavio Paz en una perversa edición que el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz llevó a cabo para desprestigiar al poeta que había solicitado ser puesto en disponibilidad luego de los crímenes del 2 de octubre en Tlatelolco. No sé si hubo una edición en español, el ejemplar que recibí estaba en francés y parecía una edición de Siglo XXI. Es decir, se trataba de una falsificación. La carta de Helena a su padre comenzaba por una broma maligna de los “editores”: “Le poète Octavio Paz, postulé par lui même pour le Prix Nobel de Litérature, et nommé par lui même au ‘Comissariat de la cultura de l’inminent Gouvérnement Etudiant-Ovrier de Méxique’ (¡¡!!) a reçu cette lettre de sa fille Helena. 23 Octobre, 1968.” Luego, el texto desconcertante de su hija, una especie de crítica.

La conocí personalmente al buscar a su madre, Elena Garro, en París. La recuerdo muy bien, era de tarde y las visité con Rosario, mi esposa. Helena estaba radiante y hermosa, esbelta y de rostro fino, delicado, de una belleza distinta a la de su madre. Platicamos largamente y más tarde salimos a cenar. La amistad se acrecentó y siempre ha sido cordial.

Ya en México comencé a recibir los poemas de Helena Paz. Los publiqué, muy destacados, en las páginas del suplemento cultural de Excélsior, El Búho. Dos me llamaron la atención y con alguna perversidad los edité juntos en primera plana: eran los dedicados a sus padres. El que era para Elena Garro decía a mi madre, el otro simplemente estaba dedicado a Octavio Paz. El primero reflejaba amor, el segundo era una no muy velada amonestación acerca de un encuentro en Londres. Años después, Proceso hizo lo mismo, imitó la idea periodísticamente atractiva.

La poesía de Helena es excelente, fina, sutil, de imágenes distinguidas. No son las deslumbrantes del padre, pero son eficaces y es lo que cuenta. Su hasta hoy único libro autobiográfico, Memorias, es sin duda el mejor de los testimonios personales que se han dado en las letras latinoamericanas. Es un libro duro, no es complaciente en sus recuerdos, hay palabras severas para el padre y velados reproches a su madre. Escrito con elegancia, con una prosa trabajada, reconstruyendo una vida incierta, de vaivenes y pugnas para ella apenas justificadas y justificables, la escritora nos ofrece su asombrosa vida, llena de claroscuros. Me parece que sólo los diarios de Anaïs Nin pueden compararse a este libro. Mientras todos los que escriben memorias, diarios, autobiografías y recuerdos se ven como triunfadores, como centro del orbe, ella se muestra como un ser desprotegido y dependiente. Alguna vez me dijo tajante: “No sabes lo que es ser hija de dos genios.” No, realmente no. Muy pocos lo saben y en general hablan con amargura de su infancia y juventud. Helena no es la excepción. En su vida no hay tantos éxitos y triunfos como fracasos y estorbos. A Octavio le resta credibilidad, a Elena la mira con amor, no en vano decidió compartir la ruta hacia el doloroso exilio con ella.

Más de una vez presencié discusiones entre ambas, entre madre e hija, no parecían graves, tal vez lo eran y uno se quedaba en la superficie. Como sea, entre el enorme poeta y ensayista y la extraordinaria autora de novelas, cuentos y obras dramáticas, le estropearon la vida a la hija y al final le crearon tales dependencias que ahora todo le resulta difícil: es incapaz de defenderse con vigor, por más que sea erudita y políglota. Se acostumbró a resolver sus problemas pidiendo ayuda. Una vez, ella en París y yo en México, tuvo dificultades con su jefe inmediato, un novelista mexicano connotado. Me habló para quejarse y tuve que comunicarme telefónicamente con Javier Barros Valero, entonces subsecretario de Relaciones Exteriores, para que interviniera en su favor.
El Fondo de Cultura Económica editó sus poemas con prólogo de Ernest Jünger. Allí está la poeta de cuerpo completo. Si la vemos con su propia luz, es una escritora de mérito, de talento, que refleja sus muchas lecturas, una profunda cultura y desde luego, un instinto literario notable.

Sé que tiene mucho más escrito, he publicado algunos de sus nuevos poemas en la revista El Búho (hoy en Internet). Algunos son admirables, pero no veo que se dedique de lleno a la literatura, a trabajar el segundo tomo de memorias. Algo la atora y le impide mostrar sus espléndidas cualidades literarias con las que nació.

Está visto que no es fácil ser hija de genios, los nombres de sus padres la oprimen y no le dejan respirar para hacer su propia obra. No puede seguir jugando a ser la indefensa hija de Paz y Garro, ojalá se empeñara en salir de la esfera de sus padres y ser ella misma: la escritora genial que muchos vimos en sus primeros trabajos

Opinión 2012-02-24 -
La Crónica

febrero 22, 2012

Las virtudes y defectos de los presidenciables

Una encuesta reciente (ahora padecemos una nueva enfermedad: encuestitis aguda), nos indica lo que se ha hecho monótono políticamente hablando: Enrique Peña Nieto sigue en la cúspide de la popularidad, Josefina Vázquez Mota le sigue, luego aparece Andrés Manuel López Obrador. Pero lo que llama la atención es que la tomó y distribuyó la agencia noticiosa española EFE de El Universal, y las preguntas no todas son habituales. Al primero le dan el 48% de la intención del voto, a la panista el 32% y AMLO va al tercer sitio con el 20%. Gabriel Quadri no aparece porque fue realizada antes de su designación como candidato por el Panal.

Los resultados indican que los mexicanos suponen que Peña Nieto “generaría más empleos”, “solucionaría los problemas de la violencia asociada al narcotráfico” y “reduciría la pobreza” con más certeza que sus rivales. Lo ven asimismo como un político honrado, mientras que en este aspecto, a Vázquez Mota la consideran menos honesta y a López Obrador, que durante seis o siete años usó como estrategia de campaña la “honestidad valiente”, lo califican mal los encuestados. Es decir, de nada le sirvió rodearse, como está, de políticos y funcionarios corruptos, entre ellos René Bejarano, Clara Brugada, Dolores Padierna, así como Guillermo Sánchez Torres, quien materialmente ha saqueado a Tlalpan y ahora pretende volver de nuevo como delegado para concluir su obra destructiva e inmoral. Sin duda a López Obrador le pesa un gran enigma: ¿de qué vive, de dónde provienen sus recursos de apariencia infinita, cómo sobrevive, mantiene a su familia y hace trabajo político sin sueldo?

Entre los temores de las personas que fueron encuestadas, aparece uno que no es frecuente: aumentar los impuestos y privatizar Pemex. Tales miedos los provoca Josefina Vázquez Mota, la miran como una mujer semejante al español derechista Rajoy y que en caso de triunfar pudiera endurecerse como en su momento lo hizo la señora Thatcher. Esto es, le hallan un rostro más conservador y privatizador, oculto en la supuesta magia del discurso de autoestima, siempre enmarcado por una voz dulce y una sonrisa cordial, en cuyo fondo está un capitalismo feroz, que dentro del conservadurismo tradicional, representado por Vicente Fox y Felipe Calderón, fue cauteloso. Como ya es normal, la mayoría ve a López Obrador como a un político que de ganar “provocaría una devaluación.”

A Peña Nieto lo encuentran “cordial”, lo sienten “cercano”, suponen que sus palabras “se escuchan sinceras y espontáneas”. Para una cifra que oscila entre el 52 y el 63% es el candidato ideal para la Presidencia. Mientras que a López Obrador lo encuentran “esforzado”, opinan que “viene desde abajo”. A pesar de que Josefina Vázquez Mota se halla en segundo lugar, los entrevistados no le encontraron mayores cualidades. Tal vez se inclinen por ella por ser una mujer que de muchas formas ha ido contra la corriente y ha sabido imponerse a la adversidad, que en este caso tiene nombre y apellido: Felipe Calderón.

La presencia de Gabriel Quadri no modificará los resultados que hasta hoy las encuestas han reflejado. Lo único que hará es quitarle el último lugar a López Obrador. Es difícil suponer que este hombre experto en ecología sea capaz de superar a los tres representantes de los mayores partidos. Primero porque son ampliamente conocidos, segundo porque son políticos de cierta habilidad y finalmente porque es un desconocido para la mayoría de los mexicanos, un hombre de prestigio intelectual entre académicos y especialistas en el tema. El problema es que unos y otros tienen tomada su decisión e incluso se encuentran comprometidos, principalmente con López Obrador.

Claro que las encuestas no son la palabra de Dios, sirven para orientar y vender diarios. Existen imponderables, falta saber cómo se moverán los candidatos ya en plena campaña, a qué artimañas o tácticas recurrirán y qué pecados saldrán a relucir. Cárdenas lucía imponente en su primera intentona presidencial. Un golpe demoledor de Diego Fernández de Cevallos lo eliminó de las posibilidades reales de triunfo. Algo semejante le sucedió a Roberto Madrazo, entre su ruptura con Elba Esther Gordillo y sus titubeos durante el debate que se suponía consolidaría su candidatura, cayó al tercer lugar, fue aplastado. López Obrador fue víctima de sí mismo, del carácter autoritario y brutal que no ha podido ocultar ni con sus teorías de la República amorosa, una bobería que muchos han tomado en serio. En fin, no es posible garantizar el triunfo de un candidato. No hasta terminar de contar los votos.

Las encuestas sirven para orientar opiniones de periodistas y ciudadanos, de los mismos partidos. No debemos olvidar que el PAN está en el poder y desde Los Pinos es posible manipular las cosas y hacer una elección de Estado. No parece que Calderón esté dispuesto a entregarle la Presidencia al PRI, que hasta hoy puntea. De allí que quien triunfe deba hacerlo por una clara mayoría. De lo contrario aparecerá la sospecha inventada o real de quienes han sido derrotados. Sobre esto, los partidos se han hecho expertos.

Opinión 2012-02-22 - La Crónica

febrero 20, 2012

PRI-DF: Es que no tenemos dinero

Durante estos agitados días, el DF sólo puede ver toneladas de propaganda perredista. No hay poste o árbol donde no cuelguen varios. Los nombres son mundialmente desconocidos, no hay propuestas ni alguna idea distintiva, únicamente fotografías de personajes extraños, salidos de alcantarillas políticas. Los que tienen más recursos como el fallido delfín de Marcelo Ebrard, Mario Delgado, ponen espectaculares con una imagen de cantante de boleros y una frase que nada dice: educación y seguridad, o algo parecido. El hombre ahora aspira a ser senador. Es un premio de consolación. Las tribus o mafias pelean entre sí por la ciudad capital, saben que aquí están los dineros, los votos que les permitirán seguir haciendo negocios turbios. Cuando al fin los echen a patadas, no importa: la ciudad ha quedado dañada y ellos son ricos.

En mi delegación, Tlalpan, me resulta imposible identificar nombres y retratos. Son los herederos de más de diez años de intensa corrupción. Los ciudadanos de la zona en vano tratan de quitárselos de encima. Los aplastan con los recursos oficiales, con mentiras y demagogia y con una organizada manipulación de los sectores populares.

Panistas y priistas saben que perderán. Los primeros, más animosos, piensan que el milagro puede ocurrir y derrotar a los perredistas. Más que trabajo político invocan a Dios, el gran ausente de la contienda electoral. Mientras que los priistas, que hace más de diez años no existen en el DF, explican con un gesto de amargura: es que no tenemos recursos y los perredistas sí. ¿Pero cómo llegaron los perredistas a dominar a la capital? Primero con trabajo, ahora con el dinero que hurtan de las arcas oficiales, de la corrupción. Por ello la pregunta es: ¿dónde está el PRI? En ningún lado o apenas se nota en los discursos optimistas de una mujer que marcha sola, Beatriz Paredes, o en el afamado rey de la basura que sí ha colocado sus fotografías en distintas bardas. No hay duda de que el PRI supone que Peña Nieto puede ganar la Presidencia sin los votos capitalinos. Muchos piensan que el descuido es grave y que por ahora es irremediable.

Algunos priistas acostumbrados al pasado dictatorial del partido no saben lo que es buscar una candidatura y hacerla realidad en las luchas callejeras, siempre fueron resultado de las designaciones cupulares, del dedazo. Han ocupado multitud de cargos sin pronunciar un discurso más que de gratitud al presidente en turno. Ahora que el mandatario es del PAN, no saben qué hacer, cómo moverse. Asombra su distancia con la realidad del DF. Lo ven agobiado, explotado, chantajeado, tratado con desprecio, manejado por turbas de pillos, pero no mueven un dedo para combatir al perredismo, una auténtica plaga que nos vendió la idea de que ellos nos salvarían de la perversión priista.

Sólo el PAN, del lado opositor, se empeña en ganar algo, lo que sea. Tiene tres delegaciones, pero es posible que en lugar de aumentarlas pierda una de ellas. Felipe Calderón y su autómata y dicharachero empleado Gustavo Madero pusieron en espera no de ganar el DF, sino de darle votos al PAN en la contienda nacional a la señora Wallace. Pero no hará gran cosa ante Miguel Mancera, quien ya desde ahora muestra su poderío. A él le queda la posibilidad de poner en orden a las tribus y lograr que al menos sus niveles de corrupción disminuyan. Sus cercanos así lo piensan, aunque por ahora esté maniatado por las mafias perredistas.

Alguna vez alguien sugirió que así como el PAN se había aliado a su mortal enemigo el PRD para echar a priistas de los estados de la república, podría hacer algo semejante para frenar la rapacidad de los amarillos en la capital. Imposible, el odio histórico de Acción Nacional hacia el PRI puede más que el aprecio por la gran urbe de todos los mexicanos y sede de los poderes.

Por ahora, y pese a las encuestas que ven a Beatriz Paredes en posibilidades de triunfar en el DF, ganarán con facilidad los perredistas. El PAN podría irse, en votación general, al tercer sitio por la bisoñez de sus militantes, pero podría al menos quedarse con las tres delegaciones que por ahora tiene. Coyoacán, Tlalpan o Iztapalapa que han sido brutalmente manipuladas y explotadas, seguirán en las mismas garras que ahora las controlan.

El anterior panorama capitalino parece indicar que Peña Nieto sólo viene al DF a comer en algún buen restaurante o a visitar a un camarada. El célebre efecto Peña Nieto se dará en Tamaulipas o en Hidalgo, pero no aquí. Finalmente, ¿qué tanto dinero necesita el PRI no para recuperarlo, sino para tener alguna presencia y conseguirle votos a su candidato presidencial? Tal vez estén pensando en cifras extraordinarias, elevadísimas. El PRD lo dominó por completo con una figura distinguida, Cuauhtémoc Cárdenas, aprovechando además el hartazgo y llevando a cabo un trabajo callejero intenso. ¿Por qué no hacer lo mismo? Los intelectuales que antes le servían al PRI ahora le son útiles al PRD. ¿No les gustaría trabajar con ellos? Algunos son hasta cordiales.

Antes los priistas gobernaban mal al DF, ahora lo hacen los ex priistas. No es mucha la diferencia. Quizá de estilo. Las raterías de los segundos son más evidentes.

Opinión 2012-02-20 - La Crónica

febrero 19, 2012

El multitudinario gabinete de AMLO

Al momento de escribir estas líneas, López Obrador lleva a 20 personas dentro del futuro gabinete.

No son pocos los periodistas que han hecho notar el enorme número de nombramientos que lleva hechos el candidato presidencial de “las izquierdas”, Andrés Manuel López Obrador. Si el gabinete posee un cierto límite de integrantes, él lo duplicará para tener junto a lo mejor de México. Conmueve que casi todos sean de la tercera edad. No deja de ser chocarrero que el camino de AMLO en su nuevo intento por ganar Los Pinos esté sembrado de engaños como justificar el largo plantón en Paseo de la Reforma, so pretexto de evitar innumerables muertos. Poco o nada ha explicado sobre la coronación como presidente legítimo en pleno Zócalo, una acción rayana en lo cómico que emocionó a sus fanáticos. No obstante, de pronto suelta la rienda de su autoritarismo y mala formación política (lo recuerdo en Ciencias Políticas mal intentando aprobar materias). La teoría de la República del Amor es algo en verdad para bobos. Nadie en su juicio y dueño de una cultura sólida puede aceptarla como válida.

Más risible es la estela de nombramientos que lleva hechos. En cada mitin hace uno o dos, reparte con obstinación cargos. No hay nadie a su alrededor (típico en las tiranías) que le explique errores y pifias. Todos dicen bien, señor presidente. Al momento de escribir estas líneas, AMLO lleva a 20 personas dentro del futuro gabinete. El más reciente fue Jorge Eduardo Navarrete López, quien desde ahora funge como secretario de Relaciones Exteriores, del mismo modo que Marcelo Ebrard espera en las puertas de Gobernación, ingresar a las que fueron oficinas de su antes correligionario Luis Echeverría y Juan Ramón de la Fuente se prepara para conducir la SEP.

Los tiempos actuales son implacables, ya sin la dictadura priista, todo mundo hace y deshace, declara o cambia de partido como si fuera camiseta usada, sucia. Si antes a la nación no le preocupó la avanzada edad en la que Adolfo Ruiz Cortines llegó al poder, ahora sí es considerada. De los tres grandes competidores por la presidencia de México, AMLO resulta el de mayor edad. Hace unos días, ante empresarios (a los que apenas toleraba) dijo estar cansado, que no tiene el mismo vigor de hace seis años para impulsar su campaña. En caso de perder en un proceso limpio, concluyó: Me iré a “La Chingada”. Añadió que tal sitio es una finca propiedad de sus padres. Cárdenas no ha pensado en el retiro luego de tres intentos de obtener Los Pinos, la casona creada por su padre, el más grande político del siglo XX, persiste. Analistas como Ciro Gómez Leyva, ven a Obrador fatigado, abotagado, sin el ímpetu que le conocimos. Sus designaciones son bromas o resultado de la pereza política. Alerta a adversarios y admiradores que esperan alguno de tales cargos.

Uno de sus nombramientos fue para Elena Poniatowska, confesa “pejeviejita”. AMLO dijo en otra ocurrencia que Conaculta sería secretaría de Cultura y que allí estaría su admiradora. Ello le cierra las puertas a Consuelo Sáizar que presume el apoyo de Elba Esther Gordillo para mantenerse otro periodo en el cargo. Elena declinó por razones de edad.AMLO declaró que sólo le faltan los nombramientos de los titulares de Defensa y Marina. Esta ausencia quizá se deba a que marinos y soldados acatan las órdenes de Calderón: acabar con el crimen organizado sin importar los daños colaterales. Están, pues, por ahora a salvo de una penosa designación.

Pregunto sinceramente, ¿cómo es posible tomar en serio a un hombre que de violento pasó a proponer una República Amorosa, un proyecto sin pies ni cabeza, regido por una constitución honesta y que a seis meses de distancia de un imposible triunfo, ya tiene un gabinete confirmado y ningún plan de gobierno responsable? o ¿alguien sensato supone que consideró los puntos que Cárdenas le entregara? ¿No hay alguien en “las izquierdas” que ponga cordura y evite el derrumbe?

Excelsior - 2012-02-19

febrero 17, 2012

Publicidad y política

Aunque no frecuento el medio artístico (me refiero al mundo de actores y actrices) de pronto conozco o me topo con alguna celebridad. Hace un millón de años, cuando en el Partido Comunista me tocaba compartir tareas ideológicas con Claudio Obregón, notable actor que sabía de política, estuve en una fiesta.
Me parece que invitado por Pilar Pellicer, con quien me une la devoción por Elena Garro. En la pachanga estaba también el muy famoso Héctor Bonilla, entonces joven y bien parecido. Me acerqué y le reproché su simpatía por el PRI. Me dio una explicación insatisfactoria y seguí conversando con otras estrellas de la farándula. De entonces a estos años de bajo nivel político que Claudio Obregón criticó en una entrevista realizada pocos antes de su muerte, jamás me volví a topar con Bonilla. Estoy seguro que él no se acuerda de aquella noche y menos sabe quién soy yo. Él es famoso y yo apenas consigo que Manuel Camacho me salude en algún restaurante lujoso. Ahora todos discuten el papel de los ciudadanos en la política. Los más quieren ciudadanizar la política. Pero es obvio que no saben con exactitud cuáles serán los resultados. Los intentos de convertir a un ciudadano en gobernante siempre producen el mismo final. La sociedad pierde y los partidos ganan. Una vez que el ciudadano, en términos de nuestro marco legal, acepta ir en pos de un cargo de elección popular, deja de representar a la sociedad y se transforma en un demagogo que firmó o al menos aceptó representar las posturas o lineamientos del partido que lo cooptó. Allí está la señora Wallace, convertida en defensora de los intereses del PAN. Consecuente con este orden de cosas, la publicidad es reflejo de la política, a menos que los servicios sean pagados. Digamos que el actor por una suma o por convicción publicite a un político. Así fue Chespirito cuando Vicente Fox iba por la Presidencia y así es hoy que María Rojo quiere seguir cobrando una jugosa dieta como falsa legisladora o que Héctor Bonilla nos endilga un montón de verdades a medias. Su muy repetida proclama comienza presentándose y declara ser ciudadano sin partido. Luego viene la parte medular: el señor es un crítico de un PRI que no cambia y del PAN que ha desperdiciado los últimos doce años de los mexicanos. El glorioso final conmueve y hay que escucharlo de pie: ya el ciudadano sin partido se hizo militante de Morena, es decir de López Obrador, y nos pide que le demos una oportunidad. Adiós ciudadano Bonilla, bienvenido militante obradorista Bonilla. Para empezar, AMLO ya tuvo su oportunidad y la desperdició, ahora lamenta y se justifica: el plantón de Paseo de la Reforma fue un error que mucho le costó, pero lo hizo para evitar ríos de sangre, una revuelta, que no revolución, para frenar a la derecha fraudulenta: el PAN. Omite la farsa de coronarse presidente legítimo, donde una actriz, Jesusa, le puso la banda presidencial en una ceremonia digna de las viejas carpas cómicas de México. Dice Obrador que tiene 26 millones de votos seguros, pero olvida que este tipo de oportunidades no son frecuentes. Tampoco únicas. Pero hay que bregar y él ha ido en contra de sus propias ambiciones. Envejecido, irritado, fatigado, según sus propias palabras, sin ideas inteligentes, con un discurso “amoroso” que supone le dará las llaves de Los Pinos, AMLO trata de reinventarse de manera grotesca. Quedará sin lugar a dudas atrás de Peña Nieto y Vázquez Mota que se mueven mucho mejor aprovechando su juventud, sus recursos menos ramplones y que están en su primer intento presidencial. Pero lo importante es saber qué significa ser ciudadano y qué político. Son realmente opuestos. O sé es uno o sé es lo otro. Si un ciudadano pasa a ser jefe de gobierno del DF, de inmediato pierde su condición de simple ciudadano. Cuando hablan de que Mancera es un candidato ciudadano, es obvio que no ha quedado clara la perversión de las leyes mexicanas. Para ser presidente o jefe de gobierno o gobernador, se requiere del respaldo de unas siglas, las que sean y eso implica un compromiso ineludible con el partido que las preste. Por otra parte es clara la postura de Héctor Bonilla, él, a menos que el PT o Morena le hayan pagado, está dándonos un mensaje positivo para López Obrador. Bonilla podrá mantenerse como el gran actor que es, pero ya no está fuera de los partidos, porque critica a todos menos a uno, al que postula como candidato presidencial a AMLO. Eso lo hace pertenecer a unas siglas, a unos intereses. Es bueno criticar al PRI y al PAN, pero no decirnos que la salvación está en las tribus corruptas que apoyan a López Obrador. Se entiende en el caso de María Rojo, lleva años cobrando por sus servicios para el PRD. Pero no en el caso de Bonilla quien jura ser apolítico o al menos no pertenecer a partido alguno, cuando sus palabras revelan que está al servicio de un político bien conocido por su capacidad para la demagogia y la mentira.

Opinión 2012-02-17 - La Crónica

febrero 15, 2012

Plagio, luego existo

El plagio pareciera común entre escritores; a veces resulta evidente, otras le llaman influencia. La lista de acusaciones de plagio en México es larga. Carlos Fuentes ha sido repetidamente señalado como tal. Cuando arrancaba, varios críticos literarios lo culparon de plagio. Jesús Arellano, un escritor de filoso humorismo, dio pistas tanto para La región más transparente como para Aura. En la primera, la presencia de Manhattan Transfer de John Dos Passos era obvia, en la segunda, la de Henry James con Los papeles de Aspern. Arellano dio precisiones en un artículo. Adelante, Enrique Krause retomaría el tema.

A Octavio Paz lo señalaron como plagiario y no críticos, sino el propio agraviado, Rubén Salazar Mallén, por la copia de trabajos propios sobre filosofía del mexicano y Sor Juana Inés de la Cruz. Paz, desdeñoso, dijo: Los lobos se alimentan de corderos. La acusación fue respaldada por Emmanuel Carballo y Edmundo O’Gorman, de tal suerte que no se trata de un hecho mínimo. Nada ocurrió, salvo que le concedieron el Premio Nobel de Literatura. Parte de la polémica puede ser leída en un libro de José Luis Ontiveros publicado por la UAM-X. La peor imputación que le hicieron a Paz fue sobre plagio a Samuel Ramos, el primero en tratar de explicar al mexicano en El perfil del hombre y la cultura en México, que ya pocos ven como el gran antecedente de El laberinto de la soledad.

Plagiario, asimismo, fue el erudito e inteligente Alfonso Reyes, como no hace mucho recordó con elegancia Vicente Leñero: “Un plagio inocente de Alfonso Reyes”, nota en la que recupera una historia olvidada. Reyes publica un artículo en Revista de revistas casi idéntico al publicado en The Saturday Review por un autor poco conocido: George Kent. “Los buscadores de pifias -explica Leñero- que habían leído ambos textos, los marginados del pontificado cultural ejercido por Alfonso Reyes durante tantos años, postulado en aquel entonces al premio Nobel, lo acusaron a voz en cuello de: ‘¡plagio, plagio!’. Era un plagio, en realidad, imposible negarlo”. Entre quienes lo señalaron, estaban Jorge Murguía, Jesús Arellano y Ramón Rubín.

Tampoco se escapa García Márquez. Más de un crítico vio en Memorias de mis putas tristes una copia servil de Casa de las doncellas dormidas, de Yasunari Kawabata. Y los españoles se sorprendieron cuando Camilo José Cela, premio Nobel, fue señalado como ladrón de los argumentos de Carmen Formoso, al hacer suyas diversas historias de su novela Carmen, Carmela, Carmiña… De mi generación, a Gustavo Sainz le reprocharon su gusto por pequeños escamoteos literarios para sumarlos a su literatura.

Yo veo el plagio como un difícil arte donde todo consiste en que los lectores no se percaten de la sustracción intelectual. Claro, hay casos ruidosos como el que llevó a cabo Alfredo Bryce Echenique, cuyo resultado fue el desprestigio y una multa de muchos dólares. Se excusó diciendo que no se había percatado, ocupado como estaba escribiendo tanta obra maestra de la literatura universal, la culpable de los envíos ajenos fue su secretaria. En México, Teófilo Huerta ha responsabilizado a José Saramago de plagio y ha dado tantas pruebas que el Nobel portugués respondió negándolo. En este penoso caso estuvo involucrado Sealtiel Alatriste. Por segunda vez aparece como intermediario entre plagiado y plagiario, en ambos casos -idénticos al de Carmen Formoso- estaba en Alfaguara. El primero en señalarlo fue Víctor Celorio. Su obra fue enviada a un concurso de tal editorial y parte de ella terminó, dice la víctima, en Diana o la cazadora solitaria de Fuentes. Algo menor le sucedió a Martha Robles: se quejó de que un título suyo había sido utilizado por Fuentes, quien al final optó por modificarlo. El corolario de Alatriste es patético: acaba de recibir el Premio Villaurrutia en medio de una tenaz lluvia de pruebas de su piratería literaria. ¿La culpa es de Sealtiel o del jurado que lo otorgó? La China Mendoza hizo pública su indignación por el robo de un título suyo hecho por una autora de Conaculta.

Para evitarnos tales vergüenzas, lo correcto es decir que se trata de afinidades o coincidencias, en todo caso, de influencias. Desde luego, es inconveniente aceptar que se han copiado ideas completas o párrafos enteros. No es fácil crear novelas y cuentos novedosos. Llevamos muchos siglos haciendo literatura y en todo ese tiempo las pasiones y los sentimientos humanos no han sufrido mayores alteraciones, así que como dice el refrán, nada nuevo hay bajo el sol. El amor es tan común que es imposible no repetir frases y pensamientos. ¿Cómo decir te amo o estoy celoso, sin duplicar lo que le dijo Romeo a Julieta o el tonto de Otelo a Desdémona? El chiste radica en darle a las palabras sentidos diferentes, los hechos son los mismos desde que Eva engañó al ingenuo Adán con una serpiente lujuriosa.

La ausencia de creatividad atrae la necesidad del plagio. No es fácil evitar que unos párrafos hermosos o ideas renovadoras pasen a nuestra literatura, piensan los plagiarios: pillos que incluso suponen haber mejorado a los autores originales. Por último, para qué escribir una obra tan grande como Don Quijote (quien también tuvo problemas al respecto), si es fácil copiarla.
Ah, este artículo es un plagio a mí mismo, ya estaba publicado, sólo lo actualicé.

Opinión 2012-02-15 - La Crónica