Tantadel

noviembre 01, 2007

Siete minificciones de René

Juramento

Lo juro, nunca me acosté con él. Siempre hicimos el amor de pie.

Perversiones

La correspondencia y las autobiografías son como el espejo: un invento perverso para desatar la vanidad.

No nos olvidemos mutuamente

Nunca olvidaré los ojos fríos del hombre que conducía a toda velocidad e irresponsablemente su automóvil: fue un impacto brutal y mi cuerpo quedó destrozado, del mismo modo espero que él jamás olvide los míos, abiertos por la angustia, el dolor y la desesperación de la muerte.

El sueño del donjuán

El sueño maravilloso, perfecto, de Casanova, de don Juan Tenorio y de todo conquistador amoroso, es llegar al Cielo cuanto antes: porque saben que allí los aguardan, inquietas, once mil vírgenes.

El hombre infeliz

Siempre detesté la felicidad. No hubo día en que no batallara contra la estúpida sonrisa y sus manifestaciones rudimentarias y prosaicas. Hoy al fin logré eliminarla de mi vida mediante un pistoletazo muy preciso en la sien.

Falos de ciego

La mujer salió profundamente consternada de la habitación nupcial aún virgen: pobre, se había casado con un invidente sin puntería.

El criador de cuervos

Aquel buen hombre nunca le halló nada de negativo a criar cuervos: era ciego.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Pequeñas dosis de un ingenio bien elaborado, magistral aun en la reducción de las palabras sin perder el sentido del humor tan característico de su narrativa, gracias maestro por delitarnos con estos hermoso detalles del escritor para su fiel lector y felicitaciones por la actualización de su blog, que podría ser nás amena si se agrega la música que sea de su agrado. Espero, como siempre el envío del Universo del Búho que es un éxito en Norte de Veracruz, a todo su equipo de trabajo un gran reconocimiento.
Atentamente. Lic. Imelda Robles Solís

Duarte dijo...

Decir tanto con pocas palabras. ¿Cómo lo consigue? Preciosos.
Saludos.

Anikin dijo...

He conocido su blog gracias a Eduardo, simplemente genial. Un solo detalle, probablemente Jardiel Poncela disentiría con respecto a lo de las 11.000 vírgenes.
Un saludo.
Ana Sánchez F-Tresguerres