Tantadel

diciembre 17, 2007

No estoy solo, como suponía

El texto (de alguna manera debo decirle) que escribí sobre Monsiváis, ha tenido una larga repercusión vía internert, el medio de la verdadera libertad de expresión. Nadie jamás lo hubiera publicado. La mayoría de las opiniones llegaron a mi correo personal, al que se puede acceder a través de mi página web. Me parece que muchos cibernautas y blogeros lo extrajeron de los sitios donde originalmente apareció y lo hicieron circular profusamente. A otros, amigos cercanos, se los hice llegar yo mismo. Sin duda el medio más eficaz para su difusión fue la Rana Roja, revista (de alguna manera también debo decirlo) que mensualmente circula por internet y que dirige, entre otros, el escritor Gonzalo Martré. He decidido dar a conocer algunos de los comentarios recibidos, incluso porque hay quien confiesa no haber podido dejar su opinión dentro de mi propio blog. Imagino con razón que muchos estarán de acuerdo con el criticado, allá ellos. Sólo quiero añadir un dato: hace unos quince años, un grupo de escritores mexicanos fuimos invitados a San Antonio, Texas a discutir sobre la presencia de la literatura norteamericana en México. Nos rogaron que nuestras ponencias fueran enviadas, y ello es natural, con anticipación para traducirlas. Cuando llegamos, en efecto, el libro estaba listo. Observé que todos nuestros textos, menos el de Monsiváis, estaban traducidos al inglés. Al preguntar la razón, me dijeron con tímida franqueza que nadie pudo entender lo que decía y que decidieron dejarlo en español. Con frecuencia he pensado que parte del éxito que Carlos tiene es su lenguaje críptico, nunca queda claro si critica o elogia o, diría Luis Echeverría, todo lo contrario. Esto, además, le permite navegar en las cómodas aguas de la indefinición.¿Humorista? Por favor. El verdadero humorista es aquel que comienza por hacerse bromas a sí mismo y a Carlos se admira demasiado para ello. Por obvias razones, suprimí los apellidos de muchos de los firmantes. En todos los casos el responsable soy yo. Algunas de las opiniones son las siguientes:

Dear René
No creo que el periodista C. Monsiváis sea realmente popular en Monterrey. No sabía que fuera tan famoso, tenía entendido que era periodista y no escritor. Es un acierto que escribas para desmitificar a estos apantallapendejos, con perdón sea dicho. Así es como lo catalogan por estos lares. Pero ya sabes que en Monterrey hay muchos burros cargados de dinero y montones de señoras adineradas van a oírlo porque es nice y les da un barniz de cultura.
Alexandra

Querido René: he leído tu texto y lo he gozado mucho. Cuánta razón tienes. Uno de veras que le resulta imposible atacar al señor, ya no sea quejarse, es algo así como dar por herencia tenerlo en paz...

En la universidad chiapaneca que trabajo, al mando del escritor Jesús Morales (no sé si lo conozcas, yo dí con él por el difunto "Rayo Macoy"), tenemos un periódico en línea, el Quadrivium (
http://www.unicach.edu.mx/), si me das permiso, lo subo como parte de las lecturas de vacaciones. Se lo mandé a Campos, él tampoco comparte mucho a Monsi.
Eduardo

Estimado René:
Leí tu texto --ensayo-- sobre Monsivais. Creo que tú, más que nadie, pueda hacer una biografía del personaje en cuestión. Luego de su lectura sólo me quedó la impresión del papel que desempeñan los "intelectuales" de este país, "Expectadores", los llamaron peyorativamente en el reciente pasado, "jabonosos" los llamo yo según les vaya en sexenios y sexenios. Ahora, en estos tiempos, luego de la conclusión de la "presidencia imperial", muchos de ellos se encueran tal como siempre han sido.

Lo mismo te podría decir de Fuentes que de Monsivais y muchos más. ¿Recuerdas aquél dicho de Monsivais sobre la "Caja Idiota"?. Luego de ser partícipe "editorial" de Televisa, ¿dónde quedó esa mordáz crítica, sostenida, en años? Así pasa en estos tiempos. Así que, atendiendo a los sucedáneos comentarios de esa élite intelectual, podríamos concluir que los equivocados somos muchos, aquéllos que, a manera de sobrevivencia, fuimos parte del aparato burocrático de esa "presidencia imperial" y que renunciamos a ser colaboradores del "cambio", como le dió en llamar el estúpido, que no tanto porque se enriqueció a costa del erario y del saqueo de Pemex, vía Aznar y socios. Aunque, te diré, el tiempo pone a cada quien en su lugar.

Citando a Lagerkvist, el nobel 1951, a propósito de aquélla "ley Abascal" que negaba que en este país hay clases sociales, te diría que no deben esas gentes confiarse tanto en sus capacidades intelectuales, de apenas escondido fascismo y cinismo declarado.

Dice el Nobel de literatura: "--¡Clases! ¡Las clases ya no existen! Su desaparición es la más importante de las conquistas obtenidas. Hoy sólo existen los que piensan como nosotros, los que enseñan a pensar como nosotros y los que están aprendiendo a pensar como nosotros".
Tuyo, Sadot
Vale.

Estimado René:
Antes que nada, un afectuoso saludo desde estos rumbos dolorenses. Leí los trabajos que se encuentran en tu blog, los cuales encuentro muy ilustrativos y como siempre, con buena información para los que de alguna u otra forma conocemos sobre tu trabajo y tu personalidad un tanto agresiva y del bando rudo pero, sin la mala leche con (h)ojaldra que a últimas fechas caracteriza a las polarizadas opiniones de todos los que se dicen que piensan y esgrimen su derecho a arrojar sus chorros verbales, la mayoría de las veces sin un sustento informativo al menos (ya no digamos intelectual, lo cual sería una aportación casi casi divina). En fin, gracias por la invitación y la guía para participar en la lectura de tus trabajos. Quise dejarte mi comentario ahí mismo en el blog, pero como soy un analfabeta cibernético, hice todas las acciones necesarias para arrojar mi sesudo chorizo, pero la regué. Soy de otras épocas. Pero el cerebro y el correo-e aún funcionan, así que te paso mi comentario:

Un precomentario que no se en que forma comenzar y espero poder terminar. Me parece que tanto tú como tus lectores y gente que te quiere bien y gusta de tu trabajo y tu postura ante la vida le dan más importancia de la que merece a ese pedazo de excremento que se estaciona en las áreas de comentarios y se hace notar en la misma impactante forma que ocurre cuando le cae caca al agua. Estoy muy de acuerdo en el desacuerdo que muestren algunos lectores bien intencionados e informados que no comulguen con tu punto de vista, pero hay niveles... Por otra parte (y pido disculpas a quienes se llamen así y sean personas decentes, que no dudo que los habrá), no se por qué, pero ese nombrecito lo he asociado toda mi vida con gentes de muy baja ralea; por alguna razón me recuerdan al "Jaibo" de Buñel, pero en pendejo. Fin. Que este sea un exorcismo contra todos los (o)jairos del mundo.

Ahora, si me lo permites, ahí te va mi opinión: Qué bueno que de vez en cuando haya algún aventado de un buen nivel de materia gris -y quien mejor que tú-, que tenga la presencia de ánimo de poner a
nuestr@s div@s en su lugar. En lo particular, yo le tengo un gran aprecio al profe Monsivais -y a Poniatowska y a López Obrador- y sí, de pronto como que impacta que alguien los ponga a ras de suelo y de alguna manera u otra nos muestre que la comitiva olímpica también es de carne y hueso. Pero el nivel en que haces chacota del mundo de vino y rosas de nuestro embajador al paraíso de la sabiduría es además de bien documentada, con el nivel cáustico necesario para esperar que si el bueno de Monsi se digna a leerlo -que yo creo que sí-, comience a desarrollar su propia jornada introspectiva y autocrítica, que mucho bien le haría a todos aquellos que, como yo, escuchan y leen sus comentarios y admiran su postura de "primer divo de la república". Espero también que trabajos como el tuyo, lejos de aumentar el encono entre los super machines, sirva para reencontrarse como simples mortales, pero bien armados con una pluma conectada al cerebro (no como algunas "plumas" que escriben en el periódico excelsior y provienen del intestino).

Desde siempre, las criaturas de esta parte del mundo hemos renunciado a aceptarnos como somos -siempre pretendiendo que somos algo diferente a lo que nos marca nuestra realidad, empezando por el mestizaje- y preferimos endiosar a cualquier simple mortal y en esta forma se justifican nuestros odios de chiva loca en cristalería, el desamor a nuestros semejantes y lo peor de todo... la falta de amor a nosotros mismos. Pero, aunque a veces no nos guste escuchar temas que contradigan a nuestras convicciones, debiéramos buscar algún consenso o alguna forma de crecimiento; mientras mantengamos cerrados el pensamiento y el corazón, seguiremos condenados a vivir como ahora, en el oscurantismo.

Por lo demás, la "Pesadilla a una noche de otoño...", como trabajo literario, me pareció un ondón. Incluso me lo llegué a imaginar teatralizado como un monólogo enloquecedor con el tema "Monsivais hasta en la sopa" o como un proyecto de cine en corto. La ironía e irreverencia con que lo manejas, es notable. Es un auténtico machetazo al caballo de espadas. Está muy bueno, te felicito.

Bueno, sin más acatarre de por medio, me despido. Sigamos afinando ese plan para que realices una "jornada sentimental" por la tierra del panochismo recalcitrante.
Un abrazo, Jorge Humberto de Haro.

P. D. Sugerencia: ¿Alguien podría hacer un trabajo similar para nuestro eterno cortesano ¡ambientalista, por añadidura!, requetepoeta de altos vuelos: Homero Aridjis?
Tengo un trabajo comenzado sobre el tema, pero se atoró por mi falta de información.

ESTIMADO RENE DOY CONTESTACION HASTA HOY AL DOCTO. QUE ME ENVIO SOBRE (EL AMIGO DE ¿NO SE QUIEN?) CARLOS MONSIVAIS... LE DIRE QUE EN REALIDAD A MI NUNCA ME HA CAIDO ESE SEÑOR, PIENSO QUE ES PETULANTE, PREPOTENTE Y DESGRACIADAMENTE EL SEQUITO QUE LE HACE LA BARBA LO HA HECHO SENTIR MUCHO MAS DE LO QUE REALMENTE ES...

PUES BIEN, DESPUES DE VOLVER A LEER EL CITADO DOCUMENTO Y DIGERIRLO (SEGUN YO) BASTANTE BIEN, APARTE DE DECIRLE QUE COINCIDO CON USTED EN TODOS SUS PUNTOS, INCLUSO DONDE MENCIONA USTED A LA PEJE-VIEJITA..., LO UNICO QUE LE PUEDO DECIR ES QUE YA ME ESTA PASANDO LO MISMO QUE A USTED, NO PASA DIA DONDE NO OIGA O VEA ALGO SOBRE EL Y YA SE ME ESTA HACIENDO TRAUMA, JA, JA, JA.
COMO SIEMPRE LE ENVIO UN SALUDO AL IGUAL QUE A ROSARIO SU ESPOSA...
ALICIA.

Mi querido René:
Leí con enorme gusto tu texto sobre Monsi y te quiero agradecer dos cosas: la risa que me has despertado y la conciencia de que hubo tiempos mejores, caciques literarios de más valor. De verdad, está espléndido.
Un abrazo de amigo crónico y ucrónico,
Óscar de la Borbolla

WOWWW...ESTA EXCELENTE!!! QUE ESTUPENDO ARTÍCULO, AMIGO, REALMENTE LA PURA VERDAD!!! DÓNDE LO PUBLICASTE????Patricia Rosas Lopategui

Maestro: Muchas gracias por tu texto. Me ha hecho reír bastante y encuentro varias observaciones con las que concuerdo plenamente. En todo caso, me parece bastante saludable y bien necesario cuestionar esa onmipresencia del hombre de las ocurrencias. Un fuerte abrazo de
Antonio

Estimado René:
Te agradezco tu escrito con el cual, en lo general, estoy de acuerdo. Para mí la Poniatowska y Monsiváis perdieron autoridad moral cuando apoyaron al peligroso, trasnochado y obsoleto sujeto llamado Andrés Manuel López Obrador. En fin, tu correo me permite enviarte mi más cordial abrazo, y mis respetos con motivo del año que termina. Que tengas salud para el 2008.
Felicidades.
Norberto

ESTIMADO RENE:NO OBSTANTE QUE YA NO TENGO EL GUSTO DE ESCUCHAR TUS TALENTOSAS PLATICAS, COMO LO HACIAMOS TODOS LOS VIERNES EN LA CASA DE ENRIQUE, CONSTANTEMENTE RECUERDO AQUELLOS DESAYUNOS DE VERDADEROS PENSADORES.

APROVÉCHO LA OPORTUNIDAD PARA FELICITARE POR TU" PESADILLA DE UNA NOCHE DE OTOÑO" EN DONDE DESCRIBES LA VERDADERA PERSONALIDAD DE CARLITOS.
ME LA REMITIÓ MIGUEL A TORREON, EN DONDE ABRI MI NOTARIA.
EL CASO DE CARLITOS ES UNO DE TANTOS EJEMPLOS DE COMO EN ESTE PAIS SE INVENTAN VALORES, GENIOS, POETAS Y ESCRITORES.
LO DE CARLITOS SE VE EN TODAS LAS AREAS DE LA VIDA NACIONAL Y PARECE QUE NO HAY FUERZA POSIBLE QUE SE LES PONGA COTO.
POR FORTUNA LA HISTORIA QUE ES EL GRAN JUEZ DE TODOS, EN SU TIEMPO Y EN FORMA DIRA LA ULTIMA PALABRA.
SALUDOS AFECTUOSOS
Lic. Victor González Avelar
Notario Publico número 47
Torreón Coahuila Mexico

Maestro, en serio que me ha hecho reír, pero primero, gracias por acordarse de este hacedor que habita en la provincia de la provincia, y luego, bueno, pues sólo le faltó decir que el Buen Monsi vende mole los domingos, pero como ello no lo vestiría como lo logra con su fanaticada de adoradores de dioses falsos, me atrevo a perdonarlo, maese René. Qué recabrón gusto me da recibirlo, aquí estamos, seguimos, endeudados hasta la madre, pero sin dar un paso atrás, ojalá que nadie voltee a mirarnos nunca, pues de ocurrir, estaríamos en el peor de los peligros, aunque el peor es decir la verdad y de eso, creo que ya nos pasamos de dizque curaciones. Reciba un abrazo fuerte, fraterno, y por favor, sigamos con la verdad que para mentirosos, nadie mejor que Monsi (bufón de todas las cortes). Con admiración, Mario Islasáinz.

Te felicito esá muy bien ya se lo mande a TODOS los cuates. Siento que te quedaste corto con lo del amoral, descastado y desleal de Scherer que ha hecho de la corrupción su personal virtud. En otro de sus libros tiene también el descaro de relatar cómo recibió el maletín con cien millones de pesos que con Flores de la Peña le mandó Luis Echeverría; además, Alfonso Cebreros es testigo de ésto. Saludos a Rosario. Liborio Villalobos

Querido René, aprovecho para mandarte un fuerte abrazo y una gran felicitación por tu texto. Me has removido quién sabe cuántas generaciones.
Herminio Martínez

MUCHAS GRACIAS RENE POR EL TEXTO, LO DISFRUTE, TE MANDO UN ABRAZO ENORME. TU AMIGO CARLOS RAMOS PADILLA

Tienes razón, René, no exageras, se trata de una verdadera pesadilla. Monsivais lo mismo prologa un libro sobre esoterismo que aparece en un video de las flans.
En su papel de tirano ilustrado, como acertadamente lo llamas, este individuo no sólo ha elevado a la categoría de genios a personajes de la cultura muy menores, en ocasiones sólo porque son homosexuales (por supuesto no soy homofóbico, pero así se han dado las cosas), también llegó a considerar como excepcionales a cantantes comerciales muy mediocres como Gloria Trevi y Juan Gabriel. Hazme el favor. Paz lo dijo en alguna ocasión: "Monsivaís es un hombre de ocurrencias, no de ideas"
Un abrazo a ti y a Rosario. Juan Antonio.
PD. Ojalá me puedas enviar las revistas antes del viernes, para poder regalarlas al auditorio.

Te envie el anterior correo, mientras leía las últimas páginas de tu texto. Me provocó tantas reacciones que no pude aguantarme más. Ahora que lo he terminado, veo que rescatas la frase de Paz, y que también tundes a ese otro farsante llamado Julio Scherer, el "paladín de la libertad de expresión", quien al frente de Excélsior se negó a publicar varios manifiestos de los grupos de izquierda, pese a que los camaradas iban a pagar a las tarifas vigentes de publicidad. Eso, por supuesto, no lo dicen sus apologistas.
Un abrazo. Juan Antonio

Abajo está el cuento que hace unos meses me hiciste favor de leer, ojalá te acuerdes.
Ya revisé tu blog, vi el artículo de la princesa. Pero quiero imprimirlo, ¿me lo mandas por correo para hacerlo? Intenté copiarlo del blog porque lo copia con todo y fondo.
Te llamo el viernes para lo de Leal. Saludos, Israel.

En agosto de 1998, en las aulas de la Universidad Nacional Autónoma de México, mi alma mater, conocí a René Avilés Fabila, sería mi maestro de géneros periodísticos.
Aquel semestre se esfumó y estoy convencido de que me faltó tiempo para seguir nutriéndome de las enseñanzas de René.
Al paso de los años me convertí de su alumno en su amigo, como tal lo he visto hacer frente a las más diversas adversidades, pero siempre firme en sus ideales y sus valores.
Después de leer este texto comprendí que, afortunadamente, René nunca cambiará; y confirmé que su mayor virtud -quizás su mayor defecto- es decir siempre la verdad y lo que piensa.
Maestro, te mando un abrazo con el afecto de siempre.
Juan Carlos Abreu

Hola, René: mil gracias por el artículo de (tú ya sabes quien) me gustó y me he reído como siempre que escucho o leo tus palabras- por todo lo que tiene de verdad. Lo difundiré entre el gremio de maestros pa’ que se eduquen. ogh

Queridísimo René:
Me da gusto que sigas siendo el mismo y todavía mejor. Que hayas festejado tu cumpleaños como en las fiestas de pueblo, es lo menos que esperaría de tí y que sigas manteniendo la garra intelectual para decir verdades es lo que esperaré siempre. Como dice la estupenda “sabiduría” política, bajarse del caballo a media carrera no es sano.

Leí, por supuesto, el texto dedicado a la que seguramente quiere ser princesita, como dices, pero todavía no le quitan el hechizo y sigue siendo un horrendo batracio, no sólo fisicamente, que como dice el argentino siniestro, todos los mexicanos somos feos, sino en ese carácter de estar siempre en dos aguas, de buscarse la vida (en dólares) en el submundo y al mismo tiempo brillar en sociedad.

Cuando ves a Monsivaís y a la señora Poniatowska como dueños y señores de todos los premios, de todos los halagos, de todos los homenajes y doctorados honoris causa, piensas si no seremos verdaderamente imbéciles los 102 millones de habitantes del país.

En fin, me divertí con tu texto, lo encontré, como siempre, muy inteligente y sólo esperaría que tuviera alguna clase de eco. Si no es así, seguirán abriéndose los estanquillos por venir y otras menudencias. Ya no trabajes tanto en tus ires y venires por la república y si así fuera, espero que cuando aterrices en esta caótica ciudad, encuentres algún rato para vemos y platicar un poco.
Ysabel

René, Félix Luis me reenvió esto, solo quiero decirte que me he reído como hace tiempo que no lo hacia. Saludos. Teresa.

Amigo Félix:
Gracias por el artículo. Fíjate que yo también sufro terriblemente la sobredosis monsivaisiana y poniatowskana a la que nos someten los medios, y no sólo ellos, sino los personajes mismos. El otro día estuve a punto de gritar de espanto al descubrir, en medio de la multitud que se congrega en el tianguis de libros viejos de La Lagunilla, la incipiente calva y la redonda barriga de nuestro Monsi. Y René Avilés no exagera ni un ápice: viene a mi memoria un ejemplar de la historieta “Chanoc”, publicado en la primera mitad de los altos 70 del siglo anterior, en el que se hacía una sátira del Quijote y Sancho, personificados por Juan José Arreola y Carlos Monsiváis, respectivamente; o el sesudo prólogo escrito por éste último en los años 90, cuando se intentó, sin éxito, revivir dicha historieta, de gran arraigo entre el pueblo llano de esos tiempos.

Personalmente, me siento más cerca de José Agustín, de mi quendísimo Parmé (Parménides García Saldaña) y del mismo Avilés Fabila, que del Monsi y sus aduladores-secuaces. Y no hablemos del suicidio social que representa emitir una opinión sobre éste, la Poni o el Peje, que difiera de la versión oficializada por sus panegiristas.

Y fíjate que me ocurre exactamente lo mismo con otra vaca sagrada que también se menciona en el texto: el inefable García Márquez, quien me parece soberanamente aburrido y sobrevaluado. Pero ¡ay de mí si me atrevo a decirlo en público! Como dijo Aquél, más me valdría no haber nacido... (O como dijo otro ínclito filósofo, el comediante Capulina: “De haber sabido, ni nazco...”)
Ojalá que podamos reunimos pronto (la botella de Absynthe que trajo Laura de España aguarda a que la desvirguemos). Mientras, recbe un cordial saludo.
Víctor


Félix, está buenísima la crítica que hace Avilés a Monsiváis, creo que es digna de comentar en el taller. Hugo Salvatierra

Estimado René, el texto es muy bueno y divertido. Agradezco y valoro mucho que me lo compartas. Es una posdata actualizada de los “Los Juegos”. Aunque es muy bueno el shakespereano título que le pusiste igual quedaría como subtítulo algo como “Tiempo Extra”, o “Extra innings” por aquello de la prolongación de los juegos, en un sentido beisbolero. Creo que nadie como Monsi persiste en las mismas circunstancias que señalaste hace 40 años y que hasta profetizaste fatalmente.

Y en realidad no descarto lo que hemos apuntado Dionisio y yo. En un país como el nuestro, que en esencia ha cambiado en estos 40 años sólo para peor, es comprensible que la real politik cultural que manejan personajes como la Monsi y la Poni, explica por qué no cuentas con un reconocimiento a la altura de tus textos. Para lo que señalas en este, en otro país estarías ocupando, sin exageración, por lo menos algunas notas al pie en las planas donde diariamente siguen apareciendo esos personajazos. Pero ya ves, no ocurre nada. Es patético. Una crítica puntual, inteligente y fundamentada como la que le haces a Monsi la tendría que hacer él mismo para que fuera nota!! Así están las cosas aquí.
Te lo agradezco de nuevo, me hiciste reír a carcajadas. Un abrazo
Felipe Gallardo Mora

Querido René:
No sabes con qué entusiasmo leí tu texto en La Rana roja. Me dolio el estomago, el vientre, el pecho de tanto reir con tu ironia, tu tierno sarcasmo, tu satira genial de Monsivais, Fuentes, Elena P., y otros, en fin del mundito mexicano de las letras. De veras, admiro tu talento. Lo que me sorprendio fue leer el texto en La rana roja, Rosario me explico que lo agarro de tu blog, en fin, creo que debio al menos darte crédito. Te mando mil besos para Rosario y para ti. Abrazos de Jacques. Te quiere siempre
Vilma.

René: leí tu texto, que es más que un artículo, claro, sobre Monsiváis, y está cabrón. Todo. Pero el cierre, la especulación del cierre, digo, es algo que hace reflexionar, y mucho.
Pues ojalá tengamos suerte con mi novela, creo en su vaticinio.
Te adjunto un texto que publiqué sobre la Poniatowska (yo te lo envié en su momento a tu dirección Hotmail, no sé si lo recibiste quizás no, porque nunca acusaste recibo) y que, como supondras, me trajo más problemas con la oficialidad de Cuba.
Te llamaré por teléfono como acordamos. Muy agradecido por todo.
Un abrazo:
Félix Luis

HA SIDO UN GRAN DISFRUTE ESTE RANAZO ESCARLATA DEL ÍNCLITO RENÉ AVILÉS FABILA CON QUIEN COMPARTO SUS PESADILLAS MONSIMIERDANAS, PUES ME HA HECHO REIR COMO LOQU1TO FELIZ CON SU TESTIMONIO FOLCLÓRICO DE ESTA REALIDAD DE SUPERMIERDA DE LA QUE SOMOS TESTIGOS. OJALÁ CONTINÚE Y LA CONVIERTA EN UN LIBRO QUE AIREE LA DICTADURA MAL OLIENTE PROTAGONIZADA POR ESE PAYASO TERCERMUNDISTA, QUE TANTOS TERCERMUNDISTAS ADMIRADORES TIENE.
NI HABLAR, EN EL PAÍS DE LOS CIEGOS EL TUERTO ES REY.
MIS FELICiTACIONES A RENÉ Y A LA RANA ROJA POR PUBLICARLO.
HORA ES DE QUE ALGUIEN DIGA AQUÍ LAS COSAS POR DERECHO Y CON GENUINO HUMOR ME SIGO CARCAJEANDO DE PUR1TITA DiCHA.
Juan Cervera

Soy José Sobrevilla: Tuve la oportunidad de platicar contigo al aire en Grupo Radio Centro en el programa “Encuentros y Desencuentros”. No en el pasado donde estuviste con Toño Gurrea y Raúl Fraga sino en uno anterior.
Me gustó mucho tu texto “Pesadilla de una noche de otoño o para documentar la biografía de Carlos Monsiváis” que me hizo favor de pasar Toño; sin embargo me hubiera gustado ver una anécdota que justo viví hace varios años.
Resulta que tuve un vecino artesano con el cual platicaba sobre El Niño Fidencio y todo lo que significó en su época, inclusive la tesis de que el PRI surgió de una de las reuniones de Plutarco Elías Calles con el taumaturgo. En esas estaba cuando llama mi atención una columna de Carlos Monsiváis en La Jornada (para variar) que hablaba del tema y la recorto para pasárselo a don Rafa, el artesano. Esa noche, creo que era lunes, y él asistía a una reunión donde estarían varios “Intelectuales” de los que mencionas en tu texto. Entre ellos estaba el buen Monsi; a quien don Rafa le dice: “Don Carlos: quiero felicitarlo por su texto sobre el Niño Fidencio que publicó ayer en La Jornada. (Y agrega) Por cierto, ¿ya tiene el libro “EL NINO FIDENCIO Y EL FIDENCISMO, del autor Fernando Garza Quiroz?
Don Rafa, que no había leído el texto se extrañó de la reacción de Carlos Monsiváis. Me cuenta que hizo un gesto de coraje y le dijo “con permiso” muy molesto y no le contestó. Al llegar a su casa, lo primero que hace mi vecino artesano es leer el texto de Monsiváis y resulta que eran párrafos completos del libro de Garza Quiroz sin ninguna mención al autor.
Con el saludo atento de JOSÉ SOBREVILLA

Mi querido y siempre presente René:
Pues sí que me ha divertido tu ensayo. Si me permites, podría incluirlo en La manzana de diciembre-enero. Es muy refrescante. Se asfixia uno entre tanto caravaneo y rendición de culto. Yo en lo particular abomino de Monsivaís, me parece, sí, un verdadero oportunista. En nombre de los que piensan como yo, muchas gracias.
Un abrazo afectuoso, como siempre. Patricia Medina.

Queridos y amados amigos, que gusta saber de ustedes, felicidades por un homenaje más, tan merecidos siempre. Rene, no pude platicar contigo en el coctel, “te sacaron muy pronto”. Ya nos veremos muchas veces más y sin complicaciones, esta es su casa de fin de semana.
Ahora ya hablando de tu texto, es estupendo, divertido, cabrón, ingenioso y lo describes a la perfección, es justamente al Monsivais que conocemos y despreciamos, por farsante, creído, con su falsa sencillez molesta, nunca, por mngún momento lo he admirado o le he creído o, me ha gustado sobre lo que escribe. Cuánto más entiendo tu libro, me costó trabajo para localizar a los personajes, pero ya con la ayudada que me diste y con este personaje sitúo perfectamente la relación y por que no te lo querían publicar como te dijo Emmanuel. Siempre hay que desenmascarar a los farsantes. Lo que no entiendo es por qué no lo publicas este articulo ahora en “El Reforma”, o El Universal ¿Pero sí lo vas a publicar en “El Búho” ¿Verdad?
Mira, de Elenita no me gustan sus temas, para mi son muy falsos, nos conocemos desde adolecentes y a Kitzia, con la cual me llevo de maravilla, es lo que es, sólo que es pobre ahora y se tiene que quedar a vivir en Mac Allen por el seguro médico para su hijo, pero siempre alardea de SER, nunca se achica, es auténtica, es lo contrario de Elena. Alejandro, su hijo es cuadrapléjico desde hace 40 años y vive para él, recientemente viuda de un doctor y muy, muy bella y muy, muy señora. Que te cuente Daniel historias de la mamá de Elena y Kitzia, te vas a divertir mucho, que te escriba sobre ellas, que te escriba sobre esa época maravillosa que siendo adolecente le toco vivir

No le he leído a Daniel el texto, lo cabo de mandar engargolar, hoy mismo se lo enseño. Y ya te llamará. Besos y lo mandaré a muchas personas con sabiduria y cultura. Martha
Rosario, en un rato mas te mando unos textos que estoy revisando. Estabas guapisima en el coctel, gracias por acompañarnos. ¿Qué le pasó a la China que no llegó? Besos Martha

Mí querido René:
En este momento estoy saliendo hacia mi clase de Literatura Mexicana 1, en la Maestría en Literatura Mexicana de la Facultad de Filosofia y Letras de la BUAP. Voy a leer tu artículo ante mis compañeros. Pa’ que se eduquen. Fíjate que en mi lectura encontré 58 alusiones descriptivas del Mandarín Monsi. Es demoledora tu prosa amigo René. Saludos cordiales. Roberto Martínez


Mi querido poeta y amigo. Leí el texto de Avilés sobre Monsiváis.
Soberbia la madriza que le acomoda, y a la doña nomás la da de refilón, la verdad extrañé mayor crítica pero entiendo que perdería efecto.
Y al pinche Monsivais sólo le respetó lo puto, lo afeminado, lo maricón y, por supuesto, no me refiero a sus preferencias sexuales.
Bravo, por lo demás, bravo. Es bueno el texto, muy. Te mando un abrazo
Jaime

Muy querido René.
Tu ensayo biográfico sobre la Monchi es formidable, irresistible, hilarante, sarcástico, quevediano, antirrábico, preciso, puntual, demoledor. Sólo me he pertmitido hacerle unos humildes agregados que están en letra cursiva, para ver si los admites, dado que para mi es insufrible tal puto protestante tan feo, en su obscenidad pública y privada, lameculos profesional y apóstata de sí mismo, culero empedernido y culeador que colea con la derecha, el centro del ano, y la izquierda si le promete anales nirvanas hechizos. Espero que estas aportaciones sirvan a la causa como de romperle la madre, y me comprometo a ser tu guardia de corps personal por si hubiera madrazos, lo que dudo mucho, ya que la Monchi es presa de terror pánico conmigo y tu te vales por ti mismo, mas es el momento de sentar un precedente histórico-literario en este país de eunucos y lambiscones, acomodaticios, invertebrados y hocicos de rata, creo que es magistral, y publícalo ya, por ello se te otorga el Premio del Estilete Emponzoñado. Un muy fuerte abrazo con mi admiración y deseando que tenga la mayor cieculación posible. “El Búho” con anuncio de portada, “La rana roja” de Gonzalo y donde se pueda, es verdaderamente antologable y marca un antes y un después en la cobarde y putañera literatura mexica, por lo que sirvan o no mis puntadas, que no ocurrencias, me siento muy honrado en haber colaborado en tan noble propósito.José Luis. Cara al Sol. ¡Dios es Grande! Allahu Akbar!

P.D. Por fin se une en un frente único e indestructible el Ejército Rojo con la Wermacht, las camisas rojas y pardas, los hombres que nos alzamos y somos capaces de enfrentar la miseria de la hipocresía, la mentira y la mediocridad. ¡Viva el Bello Adolfo y el Cacarizo de Stalin! ¡Arriba el Comandante Castro! ¡Que mueran los feos!
P.D. Creo que es tan valioso que habría que ver imprimirlo en panfleto, es una pieza inmejorable del más puro estilo quevediano. José Luis Ontiveros

Querido René: Hasta hoy tuve tiempo de leer tu texto sobre el Monsi. Es un apunte biográfico que lo descubre tal cual es, no sólo descrito y escrito con agudeza e ingenio, sino también con la distancia propia de esa objetividad únicamente regalada con la experiencia. Creo que deberías ir más allá o convertirlo en personaje de una de tus novelas, como Héctor Aguilar Camín abusó de Emilio Uranga a quien trastocó en Galio, dejándolo sólo en una aproximación, si trataste a Emilio, o si escuchaste las referencias de él que dieron en los desayunos Garibay y Ortiz Quesada.G. O.

diciembre 10, 2007

RENÉ AVILÉS FABILA Y LAS MAFIAS LITERARIAS

De Fuentes a Monsiváis y Poniatovska
o las varias caras de Ruperto Berriozábal


Por Roberto Martínez Garcilazo

Invitado por la academia de literatura de la preparatoria Emiliano Zapata, estuvo en Puebla el pasado viernes 23 de noviembre, el escritor mexicano René Avilés Fabila. En la biblioteca Germán List de la preparatoria Zapata develó una placa en su honor y en el salón Barroco del Carolino dictó una conferencia sobre literatura mexicana ante un público formado por jóvenes estudiantes universitarios.


Durante la conferencia, después de recorrer gran parte de la historia de la literatura mexicana de la segunda mitad del siglo XX, recapituló y abordó el tema del cuarenta aniversario de la primera edición de su primera novela, Los Juegos.


Dijo que hace cuatro décadas, en 1967, denunció y satirizó la existencia de una poderosa capilla literaria dirigida por Carlos Fuentes, en la novela se llama Ruperto Berriozabal, y que ahora en el 2007, tal si fuera una variación del Dinosaurio de Monterroso, ese grupo omnímodo sigue imperando pero con distinto jefes. Ahora son Monsiváis y Poniatovska.


En ese momento de su exposición RAF dijo que, ante la negativa de distintos periódicos y revistas para publicar su articulo Pesadilla de una noche de otoño, o para documentar la biografía de Carlos Monsiváis, decidió hacerlo del conocimiento general por medio de su diario electrónico: http://recordanzas.blogspot.com/ Acto seguido narró los primeros párrafos del artículo. Yo, ahora, opto por reproducirlos textualmente:

Hace exactamente cuarenta años, en 1967, escribí y publiqué mi primera novela, Los juegos. Qué escándalo. La historia ha sido repetida una y otra vez y yo he procurado esparcirla con audacia y cierto cinismo. En ella, una obra contracultural, critiqué a un grupo destacado de intelectuales, quienes se llamaban a sí mismos La Mafia, y aunque eran una suerte de broma pesada contra México, tenían un poder que ofendía el desarrollo armónico de la cultura nacional. Es curioso, y quizá Vicente Leñero me lo advirtió, las cosas no han cambiado un ápice. A lo sumo uno o dos de los mafiosos de aquella época (razones naturales) se han muerto de vejez o de inanición literaria. Es decir, nada ha cambiado desde entonces a pesar de que el PRI perdió el control del país, los medios de comunicación lograron hacerse más o menos independientes y los periodistas formados en aquella época oscurantista y represiva pasaron de sumisos a "independientes y rebeldes", algunos hasta progresistas son hoy. A los intelectuales les sucedió algo semejante y se convirtieron en héroes de una izquierda ilusoria aplaudida por una sociedad en pañales. En esa "mafia" destacaba un hombre un poco mayor que yo, que ya era famoso por haber sido un niño particularmente arrogante, catedrático y dueño de una memoria sin duda prodigiosa. Era Carlos Monsiváis, heredero de las glorias de todo grupo o persona que aspirara a ser dueña de México o al menos a tener la razón por encima de todo. Con mi generación, que a pesar de la escasa diferencia de los años, tres o cuatro, no se entendió. Nos miraba con desdén y nosotros nos negamos a recibir sus consejos o directrices. José Agustín le hizo las primeras bromas hirientes no exentas de ingenuidad: "¿Monsiváis a dónde vais? Ni lo sabéis ni lo buscáis"...


Hasta aquí la cita. El artículo tiene una extensión de 13 páginas a renglón seguido. En una primera lectura pude contar 58 alusiones descriptivas de Carlos Monsiváis. Por las páginas de esta pieza literaria pasa la Generación de la Onda, Tlatelolco 68, José Revueltas, Octavio Paz, Elena Garro, Carlos Fuentes, Elena Poniatovska, Consuelo Zaizar, López Obrador, Julio Scherer, Carlos Hank González y Gastón García Cantú, Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari Gabriel García Márquez entre muchos más.


René Avilés Fabila es un iconoclasta. Pero también es un moralista que critica la vida social y cultural de México. Es un destructor de los iconos de la hipocresía política y literaria, un denunciador despiadado de los vicios públicos de los personajes del carnaval mexicano.


Termino citando el último párrafo de la Pesadilla de una noche de otoño e invitándote a leer en el blog de RAF el artículo en su integra, hilarante, implacable lucidez y extensión:


¿Qué hubiera sido de Carlos Monsiváis si en lugar de nacer en el convulsionado Defe lo hubiera hecho en Suiza, donde no hay miseria ni terremotos, ni la policía mata estudiantes, un país sin caudillos, democrático, donde como bien dijo Orson Wells, en trescientos años de tranquilidad sólo han inventado el reloj cucú, sitio hermoso con lagos y ríos potables que Borges seleccionó para morir porque en su infancia la ausencia de ruido le permitió concentrarse en la lectura, país en el que no hay tragedias y entonces los periodistas se aburren contando calles limpias y tranquilas, sin policías ni ambulantes, lejos de un sistema idiota de partidos como el nuestro?


Sería el caudillo del silencio, sin temas dramáticos sobre los cuales escribir y deambularía buscando alguna notoriedad por bancos en los que millonarios ladrones de todo el orbe esconden sus fortunas y con una profunda "tristeza reaccionaria" por no ser un mexicano que vive y disfruta sus tragedias nacionales.

Fuente: http://www.e-consulta.com/index.php?option=com_content&task=view&id=6654&Itemid=56

diciembre 03, 2007

Regreso a casa

Estas dos últimas semanas fueron de mucho trabajo y en consecuencia desatendí mi blog, una manera de comunicarme con mis amigos y desde luego para recibir insultos vulgares y agresiones gratuitas. Es curioso, del mismo modo que en este blog sólo aparecen las idioteces de un tal Jairo, y las demás son reflexiones sensatas, a mi correo han llegado docenas de comentarios sobre el tema propuesto en mi larga nota sobre los tiranuelos de la cultura nacional. Ello se debe a que Gonzalo Martré un escritor desdeñado por las mafias y los grupos de poder intelectual la introdujo en una suerte de periódico virtual llamado la Rana Roja, que, por cierto, es muy divertido. Por ese lado, hubo una reacción en cascada que me permitió recibir correos hasta de París.

Pues bien, hace una semana estuve en Morelia, fui a dar un taller literario a los universitarios que estudian Letras. Fue curioso, un señor, se presentó como médico, trató de imponer el tema político sobre el literario. Los jóvenes rechazaron la propuesta. Pero a la salida aquel hombre me abordó y me dijo que había leído algún artículo mío y que yo tenía razón: los partidos políticos son un asco. Por ello es necesario llevar a cabo una “revolución” encabezada por Andrés Manuel López Obrador, como usted ha propuesto. Sospeché que me estaba confundiendo con Luis Mandoki o que de plano no había entendido mis trabajos periodísticos.

De Morelia fui, casi sin reposo, a Puebla, en la Preparatoria Emiliano Zapata de la BUAP, el 23 de noviembre, pusieron una placa con mi nombre a una aula destinada a la lectura y en ella una minificción que escribí hace algunos años y que ha corrido con fortuna: “Los fantasmas y yo”

Siempre estuve acosado por el temor a los fantasmas hasta que distraídamente pasé de una habitación a otra sin utilizar los medios comunes.

Luego platiqué con unos quinientos estudiantes sobre literatura. Me acompañaron los académicos Guillermina Pérez y Ricardo Cartas, ambos fueron generosos en la presentación. Se los agradezco.

No terminaba de llegar a mi casa cuando me recordaron que tenía que ir a Tlaxcala a participar en una mesa redonda. Carlos Montemayor que tendría que haber ido, fue operado (no de gravedad, por fortuna) y me dejó la responsabilidad. Ah, pero allí estaba el gran poeta y hombre de serias convicciones políticas Juan Bañuelos y me acompañó (un lujo) en un entretenido diálogo con maestros y sindicalistas. Al concluir, los organizadores dieron una espléndida comida típica. En la sobremesa, Juan me dijo: tú y yo no ganaremos un doctorado Honoris causa, pero como precisaba nuestro querido Otto-Raúl González (recientemente fallecido, poeta de altos vuelos), nos entregarán un doctorado Honoris Sauza. De acuerdo, querido Juan.

Ya en el DF, el sábado primero de diciembre, el ilustre director de orquesta, compositor, por añadidura, Luis Herrera de la Fuente, hizo un festejo para conmemorar el año número nueve de la revista Universo de El Búho, una publicación, dirigida y realizada por Rosario Casco Montoya, que aparece mensualmente, con un tiraje de cinco mil ejemplares que son regalados a todos aquellos que la soliciten. Debo decir que la lista de colaboradores es de primera línea y que por ello hemos podido mantenerla sin ningún apoyo oficial o particular, sólo con los recursos de la fundación cultural que lleva mi nombre y que provienen de nuestro propio peculio, el de Rosario y mío.

Esta semana imagino que estará menos complicada. Tengo que calificar a mis estudiantes, jóvenes que están por titularse en la UAM-X como licenciados en Comunicación Social y organizar el siguiente trimestre y un curso que debo impartir en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, sitio que amo porque allí estudié y en esas aulas me convertí en profesor universitario.

Para concluir, me siento obligado a incluir en este blog un artículo que recientemente publiqué en Excélsior (el pasado domingo 2), para que no haya dudas sobre mi postura acerca de los partidos políticos.

Partidocracia, enemiga de la democracia

Al despedirse de sus tareas como presidente del IFE, Juan Carlos Ugalde hizo una crítica a los partidos políticos, les llamó partidocracia, lo que indica que es un poder que rige al país y sustituye a la democracia. Es un término nuevo que políticos y partidos temen utilizar por la turbiedad que implica. Recuerdo haber escuchado por vez primera la palabra hace unos seis años. Al caer la tiranía priista nos vimos desconcertados, sin saber qué hacer. Fox, a quien la sociedad le dio el honor de llevarnos hacia una transición positiva, que no fuera únicamente alternancia del poder, fracasó rotundamente, fue un fiasco. El presidencialismo perdió fuerza.

Hubo sin embargo cosas positivas que vislumbrábamos desde los años anteriores al 2000: el país cambiaba, aparecía la crítica y una mayor libertad, gracias a los medios de comunicación. Es verdad, no a todos, pero para fin de siglo la situación había mejorado y no merced a los partidos políticos. Salió el PRI y llegó el PAN y el presidencialismo dejó de ser una constante agresión al país. En lo demás, las cosas siguieron iguales. La enorme mediocridad de Fox y su gabinete, la incapacidad política del PAN, empresarios de poca monta, rezanderos que salieron del clóset, figuras menores ausentes de grandeza, ignorantes como el propio primer mandatario, cabalgaron sobre el maltrecho caballo creado por el PRI. Lo mismo hace Felipe Calderón. Al desaparecer el presidencialismo, México tuvo un enorme vacío de poder. ¿Quién o quiénes lo ocuparon? No la sociedad, sino los partidos políticos.

Tan llenos de odio entre sí, tan enemigos los del PAN y los del PRD, tan desdeñosos los del PRI por sus rivales, rodeados de partidos morralla sin principios, que se venden al mejor postor, formaron una suerte de coalición o mafia que ahora se conoce como partidocracia. Pueden darse de patadas debajo de la mesa, intercambiar ofensas, calumniarse, pero saben que juntos, bien posicionados en las dos cámaras, son imbatibles.

Por lo pronto tienen al presidente bajo acoso, no sólo lo persiguen personajes demenciales que requieren suéter de fuerza como López Obrador, Fernández Noroña y Federico Arreola, sino que Calderón actúa bajo la presión de diputados y senadores. Antes el Ejecutivo sólo le temía al Ejército, ahora también a los legisladores, en su mayoría de escasas luces y lecturas mínimas. La mayoría viene de los bajos fondos y saben que allí está el camino al éxito: en el mar de confusión política que navegamos pueden hacer carreras que les permitan formar una buena hacienda personal.

La partidocracia se consolidó, entre otras cosas, porque el IFE de Ugalde no supo mostrar los resultados de una reñida elección, su pecado fue de torpe discreción. Debió decir que la diferencia era mínima, sí, pero que Calderón punteaba el proceso. Dejó dudas y de allí dos presidentes y una división entre mexicanos que por fortuna se extingue ante las bufonadas de AMLO y sus creyentes. Alguien tenía que pagar los platos rotos y fue Ugalde. Sin embargo el problema es que el G-3, como le llama Ricardo Alemán a la unión del PRI, PAN y PRD, y el G-5, integrado por partidos pequeños, realmente negocios familiares, tienen una fuerza descomunal que desplaza el relativo poder que pudieran tener los dos tradicionales: el Ejecutivo y el Judicial. Queda la partidocracia, fuerte y consistente, resguardada en las cámaras de diputados y senadores, la que logra superar sus graves diferencias para mostrar un frente único e ir modelando las instituciones ciudadanas o no, que garantizaban un trabajo serio. Lo que ha hecho ahora es un IFE a su medida. Pero esto no es lo más grave, lo alarmante es que ha desplazado a la sociedad y convertido en una masa sin oportunidad de intervenir. Los partidos, según el marxismo, son la expresión de los intereses de una clase o de un estrato social. Pero los nuestros no responden en ningún caso a intereses de clase o a los de la nación, responden a los suyos, a los propios, y desde esta perspectiva se han amafiado en el Legislativo. El francés André Hauriou decía que “únicamente una fuerza política organizada (la sociedad) puede reemplazar una fuerza política organizada (los partidos)”.

La sociedad mexicana enfrenta nuevos desafíos. Si antes el Ejecutivo era su peor enemigo, ahora lo es el Legislativo, representado por partidos rencorosos, vengativos y ambiciosos, que han acorralado fácilmente al presidente de la República y le han dejado la posibilidad de sacar agua de Villahermosa o hacer un gabinete de “pecadores medianos” que consultan con deidades los problemas nacionales. Las grandes acciones las llevan a cabo los partidos a través de sus senadores y diputados. Ellos nos gobiernan, mientras que la sociedad no acaba de darse cuenta del enorme poder que tiene y que de ella tendrían que salir proyectos y políticas que nos rijan para convertir a los partidos en representantes de sus legítimos intereses.