Tantadel

abril 25, 2008

¿Qué comen los pegasos?

DOMINGO 20 DE ABRIL DE 2008
EXCÉLSIOR
COMUNIDAD
PÁGINA 8


Jeannette Muñoz

AL escucharme, todos piensan que estoy loca, mas puedo jurar que en el jardín de mi casa vive un perro de hierba, con los ojos verdes, las orejas verdes y un complejo sistema óseo de madera. Cuando se enoja, me muestra sus colmillos, también verdes, pero lo más usual es que esté de buen humor y corra a mi lado, meneando su cola de hojas, para que le dé un poco de agua. Por ello, me tranquilizó saber que el escritor René Avilés Fabila, periodista y colaborador de este diario, tiene como mascota un unicornio y que su primo Julián posee un minotauro.

Este libro, heredero de los bestiarios de Arreola y Borges, es el resultado de la investigación taxonómica y mitológica realizada por Avilés, con el objetivo de mostrar a los lectores las concepciones religiosas y sociales de los pueblos mesoamericanos, cuya imaginación permitió la existencia, hasta el arribo de los españoles, de una fauna extraña y misteriosa que, en convivencia con los humanos, configuró un mundo donde lo caótico es la norma, y la quimera, el paradigma de la vida.

Tomando como pretexto la teología y concepción cósmica de los pueblos del Anáhuac y la península de Yucatán el también autor de Los animales prodigiosos, configuró una zoología agresiva y a la vez mágica, capaz de mostrar la complejidad cultural de las civilizaciones precolombinas, al tiempo de espetarnos en el rostro la imposibilidad humana para comprender todos los misterios encerrados en la naturaleza y en nuestra propia mente.

Título: El bosque de los prodigios
Autor René Avilés Fabila
Editorial: PatriaMéxico, 2008, 200 pp.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo tengo uno amarrado en mi balcón y se alimenta haciendome el amor. Daimel

Jorge Villarruel dijo...

Hace unos meses, el leonicornio que se me aparece por las noches, y mis musa-arañas, me ayudaron a redactar un ensayo-reseña de este maravilloso libro; lo pueden leer en esta dirección: http://jorgevillarruel.blogspot.com/2008/03/sobre-el-bosque-de-los-prodigios-de-raf.html

Gracias, de parte de Jorge, de Zadkiel (mi leonicornio), y de Roma y Lucca, mis musa-arañas.

Anónimo dijo...

Qué lástima que algunos seres humanos no puedan renunciar a la costumbre de someter a los animales aun cuando estos sean fantásticos.
¿Amarrar a un pegaso? Un maravilloso símbolo de la libertad atado a un ridículo balcón ¡Qué imagen tan grotesca! ¿Acaso nos podríamos imaginar a Leda poniendo al cisne en un corral?
Si algo nos muestran libros de René Avilés como "Los animales prodigiosos" o ahora "El bosque de los prodigios" es su enorme respeto hacia los animales embellecido por su talento e imaginación. No se le hace justicia al libro escribiendo un comentario tan desafortunado y abyecto.
M.M.

Anónimo dijo...

M.M NO TE PREOCUPES TIENES TODA LA RAZÓN YA LO SOLTÉ, SOLO EXTERNÉ UNA FANTASÍA ABYECTA Y DESAFORTUNADA, NO VOLVERA A SUCEDER IMPLORO TU PERDON ME ATERRA SER UN SER HUMANO GROTESCO, TENEMOS ALGO EN COMUN ADMIRAMOS A RAF Y ESO ES SUFICIENTE PERO SIN SENTIDO DEL HUMOR COMO LO PUEDES DISFRUTAR. DAIMEL