Tantadel

agosto 20, 2008

La mujer que soñe...

Proceso, 17 de agosto de 2008
La mujer que soñé
Jorge Munguía Espitia


Decía Nabokov que uno de los temas más arduos de tratar era el del amor y que la mayoría de los escritores se limitaban a descripciones ligeras. Las razones de esa dificultad son por el carácter enigmático del sentimiento y la naturaleza siempre cambiante de sus manifestaciones, que exigen de un gran trabajo literario e implican un alto desgaste emotivo, porque en la narración el escritor tiene que sondear sus propios sentimientos y exponerlos. Así, escribir poemas, cuentos, novelas, dramas sobre este tema, constituye una labor importante en la comprensión humana, porque permite recrear esa pasión fundamental en sus maneras particulares e históricas. En nuestro país, René Avilés Fabila ha tratado en varias de sus obras al amor y ahora lo hace con el romance, El amor intangible (Ed. Axial. Col. Tinta nueva; México, 2008. 93 pp.).

La novela, narrada por un personaje innominado, presenta el intercambio epistolar que tiene, a través de internet, con varias mujeres. La correspondencia casual va del conocimiento al encuentro sexual. Hasta que aparece Fátima, mujer increíble, con la que establece un contacto formal. Después el trato y las confidencias provocan una identificación de la que surge la pasión amorosa. La intensidad de la emoción buscará romper la distancia y pasar del medio virtual a la realidad, con la intención de poder convivir físicamente y emocionalmente...

El hombre imagina a la mujer amada con aquello que le gusta y desea, como la fortaleza, la ternura, la compañía, la inteligencia, la paciencia, el erotismo, la discreción. Luego la busca y elige como compañera a aquella que más se acerca a su ideal. El conocimiento lo logra por medio del contacto afectivo y la aceptación de ella.

El tiempo y el trato le muestran siempre una distancia entre lo real y aquello imaginado. No obstante, él reinventa cotidianamente a esa mujer, sin importar lo material, en la fantasía, y es por eso que el amor puede ser etéreo, inasible, ilusorio. En palabras del poeta Antonio Machado, citadas en la historia, está la clave de la narración:

Todo amor es fantasía;
Él inventa el año, el día,
La hora y su melodía;
Inventa el amante y, más.
La amada. No prueba nada
contra el amor, que la amada
no haya existido jamás.

René Avilés Fabila ha escrito una novela corta, sustanciosa, con una prosa precisa y gran sabiduría, que invita a reflexionar sobre el arte del amor masculino.

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