Tantadel

octubre 08, 2009

El Evangelio según René Avilés Fabila


Recientemente el mundo hispano ha producido obras críticas de la religión, del cristianismo y de la ICAR.

Ya en el 2007, la obra "La Puta de Babilonia" de Fernando Vallejo, fue un éxito editorial en muchas ciudades. Algo similar ocurrió en Bogotá tras la publicación del "Manual de ateología", en febrero de 2009, del cual informamos en este blog. También en este año la obra "El catolicismo explicado a las ovejas" de Juan Eslava Galán vió la luz.

Si a los anteriores le sumamos las obras de Pepe Rodríguez, y las traducciones en español de las obras en inglés de Richard Dawkins y Christopher Hitchens, podemos estar seguros que hoy contamos con literatura en español atea y crítica de la religión como no contabamos hace una década atrás.

Es bueno ver que las librerias, que antes solo tenian obras religiosas y nueva era, exhiben también la propuesta racional.

La propuesta más reciente viene de México. La obra "El Evangelio según René Avilés Fabila" es una obra crítica del libro más difundido de todos los tiempos: La Biblia.

Cada uno de los ensayos que integran esta obra discuten las afirmaciones e historias relatadas en la Biblia para contrastarlas con su vigencia en el mundo de hoy. El autor confronta los libros bíblicos, con los evangelios apócrifos, con otras mitologías y religiones.

En el blog "Análisis a fondo" Francisco Gómez Maza comenta:

En el compendio –tan recopilación como la Biblia, salvadas todas las distancias-- escribe una serie de ensayos que titula “El evangelio según René Avilés Fabila” –que curiosamente no habla sólo de la “buena nueva”, considerada a partir del nacimiento de Jesucristo, sino que cita y se refiere a volúmenes previos del Antiguo Testamento-- en los que expresa y trata de resolver una inquietud de fe, el tema subyacente en cada uno de ellos. Además crea silogismos imbatibles, en los que salta lo absurdo de las afirmaciones dogmáticas que todo católico viene oyendo desde la pila bautismal.

Sin embargo, dice un adagio popular que una vez católico, siempre católico, por más que se abjure de la religión y se quiera negar la formación (o deformación) y René Avilés Fabila también lo demuestra con su desilusión por el culto que lo vio nacer, porque la fe no le basta y como buen racionalista “quiere evidencias”.

No obstante, sus preocupaciones son las mismas que las de los sabios de toda la historia de la humanidad, ¿quién hizo todo esto?, ¿hay Dios?, ¿soy producto del azar?, ¿quién me dice que hubo antes de mí?, y los resultados de su búsqueda de esas verdades, pesquisa que ha realizado en los libros considerados sagrados en la cultura occidental y otros, le permiten aquí entregar al lector lo que halló como respuesta e inserta en ella su preocupación respecto a la sumisión supina de los fieles católicos mientras expresa su necesidad de sondear las verdades dogmáticas difundidas por la Iglesia, confronta también la mera propaganda católica al registrar muchas de las afirmaciones como cielo, infierno, purgatorio, inexistentes en la Biblia del modo como lo ha extendido la doctrina tradicional, y las exhibe como aberraciones autoritarias del catolicismo.

De un plumazo “El evangelio según René Avilés Fabila” despliega las cruentas historias de los héroes bíblicos y presenta un Dios que no tiene ninguna razón para tener favoritos, salvo un enorme egocentrismo, pues en la medida de ser adorado, quedan dispensadas todas las transgresiones a las mismas leyes que, siendo Dios, dictó a sus profetas como requisitos para la salvación.Como todo pueblo necesita un relato fundacional, también René Avilés Fabila equipara los analogías épicas entre la Biblia y la Iliada y la Odisea, pero mientras deja entrever indulgencia para los textos y héroes homéricos, le reprocha a la Biblia ser el respaldo de las religiones monoteístas imperantes en occidente y, sobre todo, se rebela ante la existencia de un Dios Todopoderoso y Eterno, y se regodea en las debilidades de personajes como David, adúltero y asesino y las de Sansón, a cuyas heroicas gestas no les concede otro móvil sino la terrenal pasión.

Dueño de un estilo muy directo, constructor de proposiciones claras y lógicas, René Avilés Fabila logra un conjunto de textos a la vez críticos e ingenuos, como si esperara que lo dicho en las páginas de la compilación de libros que llamamos Biblia, fuera cierto y la realidad le demostrara un fraude que señala con sarcasmo, ironía y desencanto. Escrito con pulcritud, es un texto que se lee con curiosidad en una sentada.

Ojalá esta obra se una otras varias que han venido apareciendo para ayudar a abrir la entendedera del mundo hispano!

Publicado por Ferney Yesyd Rodríguez
Blog Sin dioses

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