Tantadel

noviembre 16, 2009

Intelectuales pobres e intelectuales ricos

Publicado en La Crónica el lunes 16 de noviembre de 2009
Intelectuales pobres e intelectuales ricos
René Avilés Fabila

Vivimos bajo una manía: pedirle a todo mundo que se reduzca los sueldos, que recorten el presupuesto. Muchos alardean la disminución de sus salarios. El populismo y la crisis han desatado una necesidad de sacar dinero de cualquier parte para equilibrar al país. La verdad es que los sueldos elevados siguen dándose entre la alta burocracia, los partidos políticos reciben cantidades notables de dinero y las instituciones imaginariamente ciudadanas cobran como si fueran la ONU. El despilfarro prosigue inalterable.

La educación y la cultura han padecido fuertes recortes. Es grave porque la primera es urgente para salir del atraso en que vivimos y la segunda porque México es un país de artistas notables. No todos los intelectuales son pobres, algunos reciben grandes cantidades de dinero del Estado, además, como un excelente añadido, no hay premio que dejen de recibir. Llega a ser aburrido que unos cuantos concentren en sus manos todos los reconocimientos, doctorados, viajes al exterior, premios y becas. A este respecto circula en Internet un interesante artículo, que además está en un blog firmado por L. Morel y Alba Z. En este trabajo documentado señalan el actual monto que cada becario a perpetuidad ha recibido en estos atribulados tiempos.

Transcribo el párrafo. “Según la consulta que hicimos al Conaculta por medio del Instituto Federal de Acceso a la Información, el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes entrega desde el 1 de septiembre de 1993 parte de su presupuesto a escritores como Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis, José Emilio Pacheco y Sergio Pitol. El monto inicial era de 8,676.20 pesos mensuales para cada uno; para julio de 1999 ya era de 13,560 pesos y dos meses después subió a 15,870; en noviembre de 2000 aumentó a 22,740; en enero de 2007 a 30,342, para quedar hasta octubre de 2009 en 32,816 pesos.”

A cambio, indican, una larga serie de escritores, músicos, artistas plásticos, cineastas, bailarines, cantantes, etcétera, pasan parte de su vida solicitando la beca de creadores, la que conceden por tres años y jamás la reciben por las veleidades de jurados que forman parte de un grupo de privilegiados, de apariencia crítica y que han sido festejados por el PRI, el PRD y el PAN. Son, pues, los beneficiados por el sistema y para quienes la crisis es algo ajeno. Estamos hablando de hombres y mujeres que llevan a sus arcas carretadas de dineros, mientras que otros apenas sobreviven apoyándose en clases, conferencias, talleres y algunas ventas de sus libros. Digamos que existe una suerte de lucha de clases, de contradicción principal, entre quienes todo lo tienen en el campo de la cultura y aquellos que prácticamente piden limosna. Conaculta deberá ser replanteado completamente y darle una seria política cultural para evitar que los mismos de siempre sigan siendo los mismos de siempre: los que publican sin ningún problemas, reciben toda clase de reconocimientos y den la apariencia, vistas las cosas desde fuera, que en México no hay más de seis escritores de talla. Hay algo que añadir, esta manía oficial le permite a los medios de comunicación machacar sobre estos autores, una y otra vez, como si no hubiera otros dignos de análisis.

La cultura mexicana ha sido manejada por los gustos del titular de Conaculta en turno, por sus simpatías y antipatías personales. Recuerdo el gran esfuerzo que un grupo de escritores hicimos para que Ricardo Garibay y Elena Garro lograran tener la beca asignada a los eméritos.

Asimismo es fácil recordar la manera en que creado el Fonca por Carlos Salinas de Gortari y Octavio Paz, la rebatinga por las becas a perpetuidad. Se las repartieron como antes se habían colocado en una colección literaria que en tiempos de Miguel de la Madrid arrancó con cien títulos definitivos, consagratorios. Lo absurdo era que se repetían los nombres de Benítez, Fuentes, Monsiváis, Pacheco y Poniatowska. Hubo una segunda serie para equilibrar las cosas.

Sabemos cómo se conceden las becas y llegan los privilegios a un puñado, lo que nadie entiende es la razón de que, en época de crisis, la educación pública y la cultura reciban severos cortes y los privilegios de unos cuantos sigan intocados. Lo llamativo es que ellos mismos insistan en que debe haber mayor apoyo a la cultura. ¿Para su mejoría o para que el reparto del dinero sea distribuido de manera equitativa que apoye a los jóvenes y no siempre a los afamados, muy ricos y que no necesitan el apoyo público? Los autores del artículo, concluyen que “de 1993 a la fecha, tan sólo estas seis personas han recibido del erario nacional una suma aproximada de unos 26 millones de pesos” y preguntan “¿Acaso necesitan ese dinero? ¿No es suficiente con lo que han acumulado?”, luego de multitud de premios, reconocimientos, ventas de libros y otros ingresos.

Me sumo a la pregunta.

Carlos Fuentes dijo en Chile que los intelectuales “Ya no dan voz a la sociedad”. Tiene razón.

2 comentarios:

L. Morel dijo...

Estimado maestro René Avilés Fabila:

Muchas gracias por considerar la crítica sobre las becas otorgadas a personajes que no necesitan ese dinero, el cual se podría destinar a actividades culturales que sí están urgidas de presupuesto. Es un honor y una gran satisfacción que le haya interesado el artículo.

Le llamo maestro porque fui su alumno durante el último curso que dio en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, en la carrera de Periodismo. La materia que impartía era "Géneros periodísticos" y yo tuve la fortuna de que me tocara el último semestre que dio clases en la UNAM, en el 2003, hace ya más de seis años.

Nunca pude agradecerle en persona tantas lecciones literarias y de vida, usted fue una de las personas que me enseñó el camino y que considero fundamental para ser lo que soy actualmente. Me mostró a Borges, por ejemplo, y me enseñó a través de sus textos que la crítica es indispensable en toda sociedad y particularmente en México. Pero la más importante es que a partir de su clase, supe a qué me quería dedicar: a la escritura(ya sea periodística o literaria), me inculcó el placer por la lectura, me descubrió un goce y una capacidad en los que no había reparado, me abrió horizontes, autores y libros, el gusto por la literatura fantástica... en fin, varias cosas que le agradezco de veras.

Perdone tanta cursilería pero es que me dio mucho gusto leer su artículo. Le envío un saludo afectuoso, Ricardo Cruz García.

Anónimo dijo...

Ricardo Cruz Garcìa o L. Morel eres un digno ex-alumno de maestro Avilès, efectivamente todas sus enseñanzas en la Facultad de Ciencias Polìticas y Sociales en la UNAM o desde su centro de trabajo la UAM-X contribuyen a formar personas comprometidas realmente con la Sociedad Civil que èl siempre ha tenido en cuenta en su vida profesional sin ser servil con el poder. Algùn dìa tendrá el reconocimiento que su ardua labor merece como escritor y periodista a nivel internacional. Imelda Robles Solìs