Tantadel

febrero 27, 2010

René Avilés Fabila cumple setenta años y le cantamos aquí

René Avilés Fabila cumple setenta años y le cantamos aquí
María Luisa Mendoza
Excélsior, 27 de febrero

Su vida frutal ha sido eso, una perfumada huerta de frutos, como los de mi tierra. Para mí, él es un amor intangible.

Una y otra vez he concurrido a los homenajes plus cuan perfectos a René Avilés Fabila quien, como su nombre lo indica, es un amor intangible puesta su distancia escribiendo, su cátedra de años, su estar en la televisión siempre y cuando sea merecible el honor para la tele, claro, y en la conservación maravillosa de su matrimonio con el retrato pintado por Modigliani que es su esposa, la de la piel de magnolia, Rosario, suave y enérgica. O atendiendo como quien no quiere la cosa a sus múltiples enamoradas, yo las he visto, no me lo contaron. Su vida frutal ha sido eso, una perfumada huerta de frutos como los de mi tierra, las manzanas coloradas de la casquivana Eva, las peras de los compositores, los capulines de los meros ojos de los Fabila; esos nísperos de tiempo de fríos que uno les sacude su pielecita de la pelusa dorada con la cual se abrigan, digo porque del cómo y la forma de éste escritor absolutamente convencido de ser escritor y por ello su labor de día y de noche es continua, como los horarios de los trenes de antes o el misterio de la maduración de los tiempos primero niños, luego, de pronto, viejecitos. Así pues, en las sucesivas veces en las que he loado a Fabila, he dicho todo, casi no me resta nada en la canasta. Siento que me quedo corta si cuento sus estudios de ciencia política, su incursión en la Universidad de París, tantos libros desde el famoso Tantadel, Requiem por un Suicida, el famosísimo El gran Solitario de Palacio. El Reino Vencido, el del precioso título Recordancias , el hipnótico, Todo el Amor y por fin, el reciente El Amor Intangible donde reincide en tratar René partes intocables, espumosas, de los medios en nuestro mundo actual; para él no hay un hasta aquí si se desmenuzan, digamos, las cintas de grabación, el fax, la internet, la radio como telefonito, los celulares, en fin, todo aquello magioso del mañana; René, que es un adelantado viene del futuro, lo domina, lo escribe, lo publica, y sus lectores lo reconocemos como se descubre el sabor de la menta en un platillo exquisito. Son estas las guirnaldas a su labor periodística y a su verdadera vocación, las letras sagradas durante setenta años en efectivo.Avilés Fabila hoy cumple setenta añotes y le estamos cantando Las Mañanas aquí.Si fuéramos de la mafia ya saben en dónde estaríamos. Pero no, sólo somos escritores y muy buenos.

*Escritora
marialuisachinamendoza@yahoo.es

No hay comentarios.: