Tantadel

abril 24, 2010

René Avilés Fabila en el Ciclo Profesores Distinguidos

México es dueño de una poderosa cultura, […] heredamos un sistema, un estilo de promover las artes y en ese sentido trabajamos exitosamente por décadas, donde el Estado jugó un papel preponderante. Hoy ese camino no parece dar más, está exhausto. Hasta el año 2000 la estructura cultural no dejó de crecer. Hoy es una falacia o si se prefiere una quimera pensar que es algo funcional y operativo. No. Está en las peores manos y obedece a un conjunto extraño de alianzas entre una derecha real y una izquierda ilusoria. Con tal de obtener adeptos fáciles, el espectáculo circense o televisivo ha desplazado a la cultura necesaria, afirmó el maestro René Avilés Fabila, Profesor Distinguido de la UAM, al dictar su conferencia magistral: Universidad Pública y Difusión de la Cultura, en el marco del Ciclo Profesores Distinguidos que organiza la oficina de Planeación y Vinculación Académica de CSH.

En opinión del escritor y periodista, estamos ante uno de los más grandes retos que la sociedad y, de manera particular, la universidad enfrentan: la vigencia y pertinencia de la difusión de la cultura y su compromiso con la sociedad. Y lo es, sustentó, porque la cultura ha trascendido el espacio universitario y de la educación en general, al mismo tiempo que en las últimas décadas su concepto ha continuado en plena transformación, cada vez más vinculado con los cambios sociales y económicos de la contemporaneidad.


Recordó que la UAM nació concebida para desarrollar las funciones sustantivas de docencia, investigación y difusión de la cultura. No obstante, señaló, la realidad es que a lo largo de casi cuatro décadas, las dos funciones primordialmente atendidas a través de todo tipo de apoyos y de recursos han sido la docencia y la investigación. No así la difusión de la cultura, a pesar de que hoy más que nunca la universidad pública constituye el “centro de cultura” por excelencia de la sociedad, encargado de conservar, proteger y enriquecer el patrimonio cultural de la comunidad de la que es parte.


Comprometer a la Universidad en el diseño y operación del proyecto nacional

René Avilés comentó ante el numeroso auditorio que se congregó en la Sala de Consejo Académico para escucharle, que al preguntarse cuál es o debería ser el papel de la cultura universitaria en el México actual y, sobre todo, el que debería llevar a cabo la UAM, en tanto generadora de la difusión y extensión culturales, sobresale el hecho de que desde la misma concepción de lo que es la difusión de la cultura hay una evidente falta de definición en sus límites y funciones. Por tanto, destacó, resulta impostergable que sea definida y conceptualizada cabalmente y específicamente con relación a su papel social como impulsora de la participación crítica, reflexiva, propositiva y comprometida de los universitarios en el diseño y operación del proyecto nacional, dado que, aseveró, la universidad como fundamento del sistema de cultura, no puede estar al margen del proyecto de Nación que se desarrolla en México.


Para el especialista en el tema de Comunicación y Estructuras de Poder, el papel rector que en la cultura tiene la universidad nunca podrá ser desempeñado por ningún otro elemento social porque la universidad pública es la conciencia crítica de su momento, que ve al pasado y se proyecta al futuro en cada momento del proceso histórico, de modo que su participación resulta imprescindible.


El novelista consideró que así es como la universidad pública puede convertirse y consolidarse en tanto crisol que forma profesionistas en todos los campos y materializar su función social de preservar, conservar, enriquecer y transformar la cultura de la sociedad a la que pertenece, de la que es emanación y a la que retorna a través de la extensión de la cultura. Reveló que hace años, dio al rector general una idea que éste precipitadamente desechó: No más biólogos que desdeñen a la pintura y la literatura, no más humanistas que rechacen a la ciencia.


Reflexionar y diseñar una política cultural acorde con el momento y retos actuales



El profesor Avilés Fabila manifestó que la universidad no puede enclaustrarse, debe sostenerse, dijo, como factor permanente de transformación social, agente de cambio, plataforma de integración con el resto de las sociedades contemporáneas, a fin de contribuir a garantizar el respeto, la libertad y la tolerancia entre todos los sectores. Y es así porque, aseguró, ningún otro escenario es tan determinante para el desarrollo de la sociedad como lo es este espacio plural que promueve la discusión desde todas las posiciones, favoreciendo con ello el fortalecimiento de la conciencia social. En tal sentido, reiteró, la UAM Xochimilco, nace con la idea peculiar de crear su propio concepto de cultura y no destinarlo solamente a consumo interno, sino compartirlo con la comunidad que la rodea.


Advirtió que el mundo actual está marcado por el sello de la globalización. La tendencia hacia la universalización de la cultura es innegable y México no puede sustraerse a ella. De no asumir su responsabilidad, enfatizó, México corre el riesgo de que sólo los patrones culturales ajenos sean impuestos y que toda la riqueza cultural de la que somos depositarios sea reducida a un mero referente histórico o a contribuir al nacionalismo barato que con frecuencia se manifiesta.


En la perspectiva del creador, la UAM debe enfrentar el reto de recuperar, como heredera notable de la tradición universitaria milenaria, su papel protagónico en la cultura nacional retornando a sus orígenes, a la esencia misma que dio vida a la Universidad, pero al mismo tiempo proyectándose al futuro. Debemos, agregó, reflexionar y diseñar una política cultural acorde con los momentos y retos actuales: debemos impulsar la vinculación de la UAM con la comunidad que le circunda al tiempo que procedemos a ampliar la cobertura de la extensión cultural generada al interior de ella, aprovechando para tal fin los avances de las nuevas tecnologías de información bajo la égida rectoral universitaria.


El desarrollo cultural de la sociedad en total abandono



El conferencista aseveró que el Estado Mexicano ha mantenido una política de total abandono al desarrollo cultural de la sociedad, no sólo violando flagrantemente lo dispuesto por la Constitución, sino descuidando con ello el incomparable valor que representa para una Nación, el rescate y la promoción de sus más preciados valores culturales, al grado de restarle cada vez más recursos económicos a la educación y a la cultura, designando como titulares de sus distintas áreas a personas carentes de experiencia, conocimiento e interés en las materias respectivas.


En tal sentido, puntualizó, la creación de CONACULTA en lugar de ordenar la vida cultural del país, sirvió para hacer una maraña burocrática y jurídica. Hasta hoy se ha guiado por los gustos, deseos y posibilidades intelectuales del presidente en turno. Y ello se repite como penosa herencia del caudillismo y el presidencialismo, en cada caso, en cada dependencia cultural y en cada casa de la cultura. El problema, contrastó, es que si antes el presidente era Víctor Flores Olea o Rafael Tovar y de Teresa, personas de alta cultura, ahora lo son Sari Bermúdez y Consuelo Sáizar, dos oscuros personajes beneficiados por el desconcierto de la alternancia del poder. Reconoció que por nuestra parte, seguimos inmersos en esa tradición. Cada cuatro años, indicó, se reinventan las actividades y no avanzamos un ápice dentro de una burocracia poco ágil, no especializada y por añadidura, con un presupuesto raquítico.


Estimó que ya es tiempo de pensar qué harán los escritores que no logran publicar en editoriales comerciales donde les exigen características de best-seller o los cantantes de espléndida voz que terminan en el extranjero o cantando obras comerciales, porque ante una abrumadora exigencia política prevalece lo comercial, las criaturas de la televisión privada. Por ello, explicó, aparecen empresas culturales o editoriales propias que si tienen escasos recursos apelan a Internet, porque el Estado se ha fatigado especialmente en los últimos diez años. De toda aquella pujanza cultural que el Estado apoyó, subrayó, quedan las universidades públicas, por su autonomía, como posibilidad.


“Menos aún podemos permitir que los grandes avances tecnológicos contribuyan sólo a difundir productos culturales superficiales. Es nuestra obligación y forma parte de nuestra misión como universitarios que la Universidad sea adalid de la lucha por difundir los más altos valores de la cultura, a su vez emanados de la actividad docente e investigadora, a la sociedad en general.”


La cultura y la investigación deberán rendir frutos espirituales y económicos



René Avilés Fabila reconoció su filiación a “la raza de hombres que aspiran a un mundo iluminado por la cultura, aquél cuya luz cultural inunde las mentes y las conciencias, pues sólo cuando la sociedad respete y preserve su pasado, su arte y su ciencia, sólo cuando el Estado, en su más completa acepción, cumpla con su más alto deber, impulsando la educación y la cultura sin la menor restricción e interés de por medio, podrá aspirar a contribuir hacia una sociedad plena. En tanto, seguiremos viviendo en la penumbra del intelecto de burócratas, esperando que la llegada de esa luz cultural que ilumine nuestro camino hacia la búsqueda de la verdad a la que aspira el ser humano.”


El Profesor Distinguido dijo estar convencido de que es momento de buscar que la cultura, como la investigación, rindan frutos sí espirituales, pero asimismo económicos. “El suponer que buscar dinero fuera del Estado es un pecado mortal, como insisten todavía amplios sectores académicos y sindicales, es no tener capacidad para ver los tiempos que se avecinan con la globalización. Antes de hablar de ella, de estudiarla, sus efectos se habían hecho notar con un neoliberalismo que anhela ceñir el papel social del Estado.”


Al cierre de la conferencia, el académico expuso que si el Estado ha desviado el curso, no basta con reconocerlo. Es tiempo de que desde el seno de la universidad retomemos el buen sendero. Vale la pena defender y difundir a la cultura, porque al hacerlo, nos permitiremos recuperar valores y utopías. Y, por sobre todo, el sueño de que podemos legar un mundo mejor a las nuevas generaciones. Si la burocracia política, el sistema actual de partidos, se ha paralizado en medio de una crisis de identidad ideológica por una poderosa influencia del exterior, es la universidad pública la que puede contribuir a encontrar el camino perdido: rescatar, conservar, poner orden y promover. El resto lo harán los creadores. Lo que está en riesgo si la universidad pública extravía el rumbo, es México, producto de la enseñanza pública, y ello es todo, absolutamente todo, remató.

Reportero:
Mario Bustamante Escauriaza.
Fotografía: José Ventura Flores Velasco.
Boletín Informativo CAUCE.

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