Tantadel

septiembre 29, 2010

El gran solitario de palacio - La mejor novela del 68


EL GRAN SOLITARIO DE PALACIO, para muchos la mejor novela sobre el 68, posee grandes méritos literarios y testimoniales que resisten las pruebas del tiempo y del espacio. Esta obra fundamental para nuestra narrativa, no trata sólo sobre el movimiento estudiantil y la masacre de Tlatelolco, sino que es un recuento del México contemporáneo que bien puede ir de los tiempos del general Cárdenas al momento en que el PRI pierde la presidencia en el 2000.

Concebida como un amplio mural. El gran solitario de Palacio es una alegoría que entrelaza varias historias. El eje es la fatídica tarde del 2 de octubre en Tlatelolco. A través de sus personajes el lector puede reconocer los rasgos más característicos de la realidad tal como fue vivida. En un extremo, jóvenes idealistas enfrentándose a un régimen, en el otro, ese régimen encarnado en un hombre autoritario e intolerante; un hombre sexenal completamente solo a causa de su excesivo poder.

De la novela, traducida a varios idiomas, se ha ocupado ampliamente la crítica especializada. Giussepe Bellini reconoce en El gran solitario de Palacio "una gran fuerza de denuncia, un juego extraordinario de humor e ironía, una interesantísima novedad de estilo y de estructura". René Avilés Fabila consiguió escribir un clásico, una obra perdurable gracias a su mezcla de realidad y fantasía así como a la capacidad crítica de su autor

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"EI gran solitario de Palacio, publicada por primera vez en Buenos Aires, se agotó rápidamente al igual que las doce ediciones que de esta novela se han hecho en México. Públicos tan distintos demuestran que la obra de René Avilés Fabila, considerada por muchos críticos literarios como la mejor novela sobre el 68, posee grandes valores artísticos y aún testimoniales que resisten perfectamente las pruebas de tiempo y espacio. En ella, el autor supo sortear con habilidad los peligros que la crítica social y el compromiso político implican para la literatura. "El gran solitario de Palacio es una alegoría en donde se entrelazan varias historias, cuyos personajes, acción y épocas conforman un amplio mural que le muestra al lector los rasgos más característicos de nuestra realidad. Nunca en la obra de René Avilés Fabila el humorismo y la ironía habían sido tan amargos y ácidos como en esta sorprendente novela. "No cabe duda de que El gran solitario de Palacio es una novela sustancial para nuestra narrativa, en particular para aquélla que entronca con la novela de dictadores latinoamericanos: Tirano Banderas, de Valle Inclán y El señor Presidente de Miguel Ángel Asturias. En tal sentido, este soberbio retrato político, escrito en París de 1969 a 1970, y publicado en Argentina en 1971, enlaza con toda una zaga de libros sobre dictadorzuelos y sátrapas latinoamericanos."

(Cuarta de forros de la Editorial Fontamara, en una de las primeras ediciones mexicanas 1993)

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"Hay en Avilés Fabila una capacidad de indignación que se canaliza en su inextinguible sentido del humor que va de la burla al sarcasmo, de la caricatura a la ironía. Pero los hechos que narra en El gran solitario de Palacio -tomados de la realidad- son terribles, pues en ese escenario la farsa se hace tragedia, y aquí sorprende el talento de Avilés Fabila que partiendo de la risa llega al horror, logrando la difícil transición en un alarde de sencillez para resolver el problema de estilo que aquel paso representa."

(Bernardo Verbitsky: Propósitos, Argentina)


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"En El gran solitario de Palacio, Avilés Fabila hace una feroz disección de su país... El gran tema es la masacre de estudiantes en la plaza de Tlatelolco... Pocas veces el evolucionarismo institucional de nuestros hermanos del Norte ha sido tan atrozmente puesto a la picota." (José B. Adolph: La Nueva Cronica, Perú)
*** "...Lo que anima y enreda la trama (de El gran solitario de Palacio), hasta hacerla aprovechable, es el ingenio con que Avilés Fabila ha creado su asunto..."

(Francisco Zendejas Excélsior, México)


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The same atmosphere of suspense, the same intrigues of the right wingshown in the movie Z, plus a language of bitter sarcasm, are the characteristics of Avilés Fabila's "The Great Lonely Man in the Palace."

(Evelio Echevarría: Books Abroad, USA)


*** "René Avilés Fabila acusa, señala culpables, denuncia con pasión furiosa la mugre y la bestialidad que ensucian nuestra vida social. Para él, como para muchos ciudadanos, los muertos de Tlatelolco merecen algo más que la lágrima hipócrita y la lamentación que se niega a concretar responsabilidades. La tiniebla que cayó sobre la Plaza de las Tres Culturas y sobre la vida pública mexicana, exigen actitudes viriles y honestas. René Avilés Fabila las adopta sin dobleces en este libro amargo."

Humberto Musacchio


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"Es que en el memorable escrito de Avilés Fabila se evidencian las jugadas, y jugarretas, los escenarios y las farsas, los servilismos y las traiciones insitas en el ejercicio de la fuerza pública, administrativa y moral que conlleva ser el presunto mandamás del Poder Ejecutivo de la ambicionada Federación mexicana..."

Froylán López Narváez


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"El gran solitario de Palacio fue una expresión presidencialista, destinada a solicitar comprensión para el huésped principal de la sede del Ejecutivo. Era una adulación que reclamaba admiración para el hombre que, luchando contra todas las adversidades, incluida su necesaria lejanía de cuantos podrían rodearlo afectuosa o intelectualmente, imponía la reciedumbre de su espíritu y adoptaba decisiones cruciales para la nación sin auxilio ni apoyo. El escritor René Avilés adoptó aquella expresión para titular una novela, obviamente en sentido irónico, pues en la realidad del sistema político mexicano un presidente de la República puede padecer todo, menos soledad. A pesar de que constitucionalmente su poder es personal, lo acompaña un gabinete a cuyos miembros designa y, remueve libremente. Y ha sabido rodearlo un abundoso ejército de asesores y consejeros, oficiales y oficiosos, prestos siempre, a ofrecer opiniones solicitadas o no sobre todo género de asuntos. Y en cuanto a los deleites de la vida, llenaríamos páginas enteras con el relato de los privilegios materiales y de otro género aportados por la untuosa y ubicua presencia de sus validos cercanos."

Miguel Ángel Granados Chapa

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"El título de esta columna está por el que dio René Avilés Fabila a una novela que, a su vez, buscó captar las características del autoritarismo priista al final de su “período clásico”: 1968. El gran solitario de Palacio” de Avilés imponía su voluntad mediante un poder brutal, corrupto y sin límites. Era ese poder el que aislaba al personaje central. En contraste, el nuevo “solitario de Palacio” está adquiriendo su condición de soledad por la razón opuesta: el cambio de régimen clausuró algunos de los viejos puentes entre la Presidencia y la sociedad (política o civil), pero también porque nuevos actores, que ya no están subordinados a la voluntad del Palacio, están bloqueando los puentes que quedan en pie."

Lorenzo Meyer


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"Desde que hace más de diez años, leí Tantadel y El gran solitario de Palacio, siempre he creído que René Avilés Fabila es uno de los narradores más originales, más cáusticos y, si utilizamos el término a la manera de Italo Calvino, más ligeros dentro de nuestro mundo literario. Su dedicación al periodismo -una dedicación que le valió el Premio Nacional en 1991-, los certeros ataques que ha dirigido contra las capillas culturales del país y -hay que decirlo- su propia arrogancia, han provocado que sus contribuciones a la literatura se pasen por alto o, incluso, se pierdan de vista."

Jairo Calixto Albarrán

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"Se trata, pues de una novela política, en la medida en que también lo son La sombra del Caudillo de Martín Luis Guzmán y Conversación en la Catedral, de Mario Vargas Llosa; pero si la novela de Guzmán se caracteriza por una narración bastante apegada a la historia y la de Vargas Llosa por el relato de la vida privada ('…la novela es la historia privada de las naciones', dice Balzac) de los personajes inmiscuidos en el poder, la de René Avilés Fabila presenta otras perspectivas: hablan en ella estudiantes, soldados y políticos que como participantes u observadores (en el sentido de lo que para Eldrige Cleaver es un 'observador') tuvieron que ver en el movimiento estudiantil."

José Joaquín Blanco


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"De la misma manera la novela más famosa de Avilés El gran solitario de Palacio combina especificidad y universalidad. En el prefacio el autor advierte que 'si el lector halla alguna similitud con personajes vivos o muertos, con sucesos pasados o presentes.... no es accidental'. El torcer un cliché de tal manera es fundamental para un texto que desenmascara al PRI y al Estado para quien ' represión es patriótica' a través de escenas que yuxtaponen el terror de los estudiantes perseguidos y atrapados en el horror de una masacre y la 'normalidad' de sexenios durante los cuales el mismo caudillo supremo se somete a la cirugía plástica al término de cada período presidencial para poder perpetuarse en el poder. Similar a Cien años de soledad por el golpe y la masacre que nunca existieron, El gran solitario de Palacio también cuestiona 'la capacidad del hombre para captar la verdad y la naturaleza del lenguaje', ya que una versión oficial de los sucesos, nulifica las declaraciones de los estudiantes que fueron testigos en el lugar de los hechos.

Theda M. Herz

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"En El gran solitario de Palacio, la ironía general se revela de una manera más sutil que la específica. Para descubrir su presencia encubierta es necesario contemplar el texto en su totalidad. Mientras la ironía específica se limita a la historia del caudillo, la general depende de una interrelación de las dos historias. Por ejemplo, el contraste entre la duración temporal de las dos historias es a veces una parte integral de la ironía general, que se revela principalmente como ironía de los hechos. A pesar del sacrificio humano por parte de los estudiantes, sus acciones no son más que un incidente pasajero dentro del régimen duradero del caudillo. La última escena de la novela subraya esta ironía de los hechos, contrastando el alto grado de sufrimiento con el fracaso en lograr algún cambio substancial. Patricia y Felipe observan a las madres de los estudiantes fusilados llorando en la Plaza: «El dramático conjunto era lo único que proclamaba que en ese sitio habían asesinado a cerca de quinientos jóvenes de ambos sexos. Como nunca aparecieron los cadáveres, las mujeres oraban hincadas al azar, tratando de adivinar dónde cayeron los cuerpos de sus hijos ante tumbas imaginarias» (p. 211). Como los historiadores que dan «significación» a los hechos estructurándolos en forma de una trama trágica, Avilés Fabila ordena los hechos de tal forma que la historia de México presentada en El gran solitario de palacio deja la impresión de una derrota. Varios hechos de las protestas estudiantiles de 1968 son seleccionados e incorporados al texto, incluyendo fechas (el 2 de octubre), lugares (la ciudad universitaria, la Plaza de Cultura), incidentes (el bazukazo, las pintas, la intervención de los paracaidistas, la Noche Triste) y las demandas de los estudiantes. Esta información es mucho más que el fondo de la acción: forma parte de la estructura y significación irónicas del texto. Se presentan los acontecimientos como un intento inútil de cambiar un sistema político que no responde a las necesidades de la mayoría de los ciudadanos. Y al final, como sugiere el epílogo, «Carajo, qué soledad», el caudillo está más aislado que nunca del pueblo."

Sharon E. Ugalde


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"De más sólida envergadura y significativo alcance es El gran solitario de Palacio, novela del mexicano René Avilés Fabila, que se publica en 1971, centrada en los hechos de la matanza de Tlatelolco. En su tercera edición de 1976 el autor ha «mitigado» los «excesos barrocos» de la novela, «limado las asperezas», «tachado sensiblerías y vaguedades», pero no ha disminuido la virulencia contra un Estado al que define corrupto, dirigido por un caudillo que ya lleva, en sus periódicas transformaciones sexenales, cincuenta años gobernando.

“La alusión es evidente: se trata del sistema de gobierno del Partido Revolucionario Institucional, que sigue gobernando México desde más de cincuenta años, acudiendo al sólo cambio de Presidente en cada legislatura. Por eso Avilés Fabila habla de un «Partido de la Revolución Triunfante» que sigue en el poder y denuncia en los candidatos a la presidencia del país la presencia al fin y al cabo de una sola persona, transformada, maquillada, para que parezca nueva cada seis años, con ocasión de las nuevas elecciones, «de acuerdo a los factores reales de poder (iglesia, banqueros, embajada estadunidense) y a las experiencias del momento»."

Giuseppe Bellini

septiembre 24, 2010

Conaculta y cacicazgos


Conaculta y cacicazgos
Negrita
El deplorable numerito con el que el gobierno federal festejó el Bicentenario y en el que, en efecto, sólo faltaron el Pato Donald y Mimí, es una muestra multimillonaria de la improvisación y el caciquismo con el que se conducen muchas instituciones del gobierno federal.

La vida cultural en México se improvisa y se gestiona con enanismo. Conaculta es el ejemplo más acabado de la ausencia de una política que abarque de manera inteligente a los numerosos actores que hacen y generan cultura y que están en buena medida en las universidades públicas. Esas carretadas de dinero gastadas en actos, más que faraónicos, disneylandescos, merman en la práctica la posibilidad de que otros proyectos gestados fuera de la órbita oficialista y planificados con tiempo adquieran la relevancia y la difusión que se merecen.

Por ejemplo, entre los proyectos que publicó la UAM en el entorno del Bicentenario, existe un libro del maestro Felipe Gálvez Cancino que hace un magistral rescate hemerográfico del reportaje de Ignacio Herrerías que da cuenta detallada de la muerte de Aquiles Serdán, acompañado con viñetas de Ernesto García Cabral y fotografías de época. Este libro que al mismo tiempo es un homenaje al reportaje que ya casi nadie lo practica y cuya enseñanza ha caído en el olvido en las escuelas de comunicación, seguramente tendrá una presentación cercana al 20 de noviembre. Sin embargo, la pregunta se valida por sí misma. ¿Qué difusión ha tendido? Ninguna.

Otro ejemplo: el próximo 1 de octubre concluye la exposición Paisajes después de la batalla, una obra montada en la UAM-Xochimilco y cuya curaduría corrió a cargo de Andrés de Luna Olivo. Los tres espacios que componen la Galería del Sur le dieron cabida a una serie de fotografías de la colección Cassasola y de fotógrafos como Yolanda Andrade, Enrique Bostelmann, José Hernández Claire, Nacho López, Francisco Mata Rosas, Tina Modotti y Winfield Scott. Se trata de un trabajo espléndido que recoge momentos de la vida del México de la revolución y el posrevolucionario. Fue montado gracias a la gestión emprendida por Andrés con diferentes instancias culturales y que establece un contrapunto visual e ideológico al desfile del Tazón del Bicentenario. ¿Cuántos podrán mirar este conjunto de fotografías que están por desmontarse? Ni el 00001% de los que, con control remoto en mano, vieron agazapados el espectáculo coreográfico que siguió la ruta Ángel de la Independencia-Zócalo.

Ese obsceno derroche de recursos que derivó en un desfile hecho para las cámaras y transmitido en secuencias plagadas de errores nos da la medida de la ausencia de un plan serio en política cultural. No hay, como en muchas esferas del Estado fallido, la posibilidad de proyectar.

Un tercer ejemplo del que ya he escrito, y en el que por añadidura hay mala fe, es el desprecio y desdén que ha tenido la propuesta del museo del escritor de René Avilés Fabila. Este año en el que fue nombrado profesor distinguido y en el que festeja su setenta aniversario, la UAM le hizo un libro que es una nueva edición de otro ya agotado y Premio Colima en su momento: Los animales prodigiosos. Este nuevo ejemplar, titulado ahora De sirenas a sirenas e ilustrado con más viñetas de José Luis Cuevas, será presentado próximamente en el Museo de Antropología. Varias instituciones como la UNAM, el Politécnico Nacional, la Universidad Veracruzana y la embajada de Italia se han unido a esta celebración. Pero el INBA se ha mantenido a raya porque en las páginas de El Búho (o en algunos artículos de opinión con su firma) René ventila opiniones que disienten del cacicazgo de Consuelo Sáizar.

A la luz de lo que ha sido la política panista en materia cultural, la idea de otorgarle rango de Secretaría de Estado al Conaculta me parece un peligro y, en más de un sentido, una aberración. En la práctica una reforma de esa naturaleza estaría implicando menos recursos a la educación pública que con tanto énfasis han destruido los tecnócratas del PRI y del PAN.

Opinión de David Gutiérrez Fuentes
Perro Mundo Crónica.com.mx
Jueves 23 de Sep., 2010
dgfuentes@hotmail.com