Tantadel

noviembre 28, 2011

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo…

De un lado, la más avanzada aspirante a Los Pinos por parte del PAN, Josefina Vázquez Mota, adquiere un tono aguerrido y dice que no le ve estatura presidencial a Enrique Peña Nieto. Esto es, no ve encuestas. Mucho menos utiliza las ventanas de la realidad para ver cómo marcha México. Mantiene, como en el viejo priismo, una plena lealtad al presidente Calderón sin duda en espera de que sobre ella caiga el dedo salvador. Pero no es con Peña Nieto con quien por ahora debe pelear, sino con un camarada suyo, con el señor Ernesto Cordero, a quien Dios le dio tal vez algunas cualidades personales, nunca la de ser político. Llama la atención que la señora Vázquez Mota, empresaria y experta en autoestima, sepa mejor conducirse por las fastidiosos terrenos de la política.

Cordero no sabe qué es la realidad, vive en un mundo ilusorio, aguardando la decisión de Felipe Calderón, quien lo mueve y estimula, lo deja gritar, rechazar la posibilidad de un candidato único, trata de debatir, ofende en el mejor estilo de López Obrador y dice, a pesar de ser el último en la intención de voto de panistas y mexicanos en general, que derrotará a Creel y a Vázquez Mota. Ah, y también a Peña Nieto. Requiere asesores expertos de inmediato. Al menos alguien que le haga resúmenes de encuestas y comentarios mediáticos.

Josefina Vázquez Mota se anticipa y critica a Peña Nieto, tal como lo hace López Obrador, con argumentos semejantes, aunque hay mejor educación en la primera. Ha aprendido algunas lecciones y al mismo tiempo que elogia a su partido y a Calderón, dice que debe haber cambios en un organismo político en verdad atrasado, anquilosado, petrificado por su ausencia de contacto con el México real. Y que el gabinete es un “club de amigos”. Sabe que debe aumentar el tono de sus intervenciones públicas. Habrá que aceptarlo, enfrenta tres retos: el primero es un binomio: Calderón y Cordero, el segundo no cuenta mucho y se llama Santiago Creel, finalmente enfrenta el machismo de los panistas. Si los vence: nada más le espera un PRI engallado con la figura de Peña Nieto y, desde luego, el machismo de los mexicanos. Tampoco le ayudará ser admiradora del Presidente del país: cada día está más desprestigiado.

Pero lo insólito es ver la desesperación de Cordero: llega al extremo de convertirse no en aspirante presidencial, sino en el peleador callejero que anhela una diputación y con tal de obtenerla va en pos del peor acarreo, entrega de despensas, discursos baratos y toda la parafernalia que hizo célebre al PRI. Por ejemplo, el viernes pasado declaraba que la contienda era apretada pero que triunfará. Enseguida llegó al extremo de mezclarse con activistas de la Unión General de Obreros y Campesinos de México (UGOCM), un membrete al servicio del mejor postor. Mal aleccionados los miembros de la inaudita agrupación, gritaban porras a Ernesto Cordero y decían cosas como “Si Zapata viviera, con Ernesto estuviera”. A cambio de la estupidez, les daban cajitas felices con tortas, refrescos y algo más de chatarra. Una manta iluminaba a Cordero: “México crece”, en tanto el panista se desgañitaba mostrando lo que no es: un político respetable. La vergüenza fue increíble. Al día siguiente apareció el arrepentimiento de ir a cualquier sitio con tal de obtener votos y en vano trató de borrar la reunión con la UGOCM.

Cómo olvidar la escena donde las porras crecían y Cordero hablaba con voz cansina del progreso del campo. Alguien debió decirle que los 6 mil pesos que en promedio gana un mexicano, según su propia lógica, alcanzan para comer bien, tener casa propia, automóvil a plazos, mantener a los niños en escuela privada, pero no para repartir despensas y tortas en una campaña patética, que no levanta por más esfuerzos que sus protectores lleven a cabo. Ah, pero Josefina Vázquez Mota prefirió en lugar de reunirse con activistas a sueldo, visitar a Mariano Rajoy en Madrid, donde lo felicitó y le preguntó: ¿Qué hago para ser como usted? Un arrogante vencedor sobre el PSOE debió responderle (imagino): Hacer política, señora, y obviamente tener un partido sólido, experiencia, pero descuide, usted contará con asesoría nuestra para vencer a sus enemigos que son ciertamente como los nuestros. De regreso en México, Josefina declaró: “No temo gobernar México”. Así es: los que tenemos pavor somos los mexicanos.

No cabe duda: el PAN agoniza ante nuestros ojos con tan sólo 11 años en el poder y una guerra que lleva unos 50 mil muertos y deja pálido de envidia a Díaz Ordaz. La derecha mexicana es un fracaso político.

Opinión 2011-11-28 - La Crónica

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