Tantadel

noviembre 27, 2011

El México que se avecina

Es claro que la política mexicana da para desmesuradas obras de ficción, jamás para hacer ciencia o dar ejemplos de talento. No producimos estadistas.

Está prácticamente configurada la lista de aquellos que disputarán la Presidencia en 2012. Por “las izquierdas” va un López Obrador desdibujado, ridículo, hablando de una simpleza como proyecto de nación: la república del amor, lo que indica que no ha leído a ningún clásico de la teoría política, sino escuchado un consejo de apariencia sensata: Tienes que cambiar tu discurso de violento a sereno. Sin muchas luces intelectuales, optó por una tontería e insiste en desarrollarla como aportación a la ciencia política clásica. Ya está al lado de los mejores pensadores, entre Platón, Moro y Maquiavelo. Peña Nieto se mueve entre aplausos y el priismo se ve nuevamente con empleos. El PAN sigue detenido por el “primer panista”, Calderón. Pero se antoja que será Vázquez Mota quien lo representará y no Cordero ni Creel, abajo de ella en cualquier encuesta. El país, mientras tanto, se deshace: a diario aparecen docenas de asesinados, el crimen organizado no se deja vencer por el guerrero Calderón. Ebrard lame sus heridas afirmando que recorrerá la nación calle por calle, como lo hizo AMLO, para ganar en 2018. Manuel Camacho intenta organizar un grupo o partido que soporte esa remota candidatura. Obrador es ahora un hombre de apariencia suave, que explica a los empresarios que cambió. Todos aplauden y los periodistas ingenuos elogian la falsa metamorfosis que en rigor es una estrategia evidente y chata.El caudillo o mesías ha muerto, se ha desdibujado en su intento de modificar su apariencia. Peña Nieto saluda a las masas utilizando el modelo heredado por Adolfo López Mateos. Un diario importante cabeceó: “Se rinde priismo a Peña Nieto”. Falta ahora saber si también las mayorías del país. El PRI ha sabido mantener su desprestigio con tesón. Peña Nieto tendría que hallar la manera de disculparse ante la nación por los excesos del pasado, deslindarse y decirnos que no será el mismo PRI el que retornará a Los Pinos. Dudo que lo haga, ni siquiera se le ve rodeado de nuevos líderes naturales, lo acompañan los mismos de siempre.El PAN está abrumado por las derrotas que a diario le propinan a un Calderón tan afecto a las metáforas deportivas. Cuenta los días que le faltan para ser el Zedillo de la derecha. No hay un proyecto de nación; al estilo priista, los conservadores insisten en seguir la ruta de los “éxitos” de Fox y Felipe. Pocos logran visualizarlos. Regresarán a la oposición como lo anticipó la derrota de Michoacán. No será fácil para AMLO recuperar el alto número de votos que obtuvo en 2006. No es Lula, es otro Cuauhtémoc Cárdenas, en violento. México no es más un país desmemoriado: sigue presente en el imaginario colectivo su arrogancia, majadería y capacidad para la venganza y el autoritarismo. Los lobos jamás se tornan corderos. Lo veremos en un año haciéndose poner la banda presidencial en el Zócalo y formando gabinete con ilusos. La mafia del poder volvió a vencerlo. Tomará Reforma. El nuevo usurpador será Peña Nieto. La política mexicana es predecible y tediosa. Pero puede ser que haya una coalición no tan desconcertante: que el PAN se sume al plantón de Obrador y forme parte del gobierno legítimo. Queda un enigma: el DF, regalo del tiranuelo a Ebrard. ¿Un PRD fragmentado será capaz de mantenerlo? ¿Los capitalinos seguirán sometidos a su despotismo y corrupción? Dicen que el PRI, con Beatriz Paredes, lo ganará. ¿En serio?Es claro que la política mexicana da para desmesuradas obras de ficción, jamás para hacer ciencia o dar ejemplos de talento. No producimos estadistas, sino aburridos comediantes que se empeñan en pensar que somos una sociedad de tontos y mansos. Sé que Peña Nieto triunfará, lo sé porque vi que un intelectual como Héctor Aguilar Camín, disfrazado de crítico, estuvo presente en un acto de adhesión al priista y él jamás equivoca la ruta del poder.

Excelsior 2011-11-27


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