Tantadel

noviembre 18, 2011

El PAN se perrediza

Los sucesos posteriores a la derrota sufrida por la candidata al gobierno de Michoacán, Luisa María Calderón, sólo indican una cosa: el PAN ha perdido sus valores y méritos, obtenidos luego de una larga lucha y, como dicen de manera coloquial, ha mostrado el cobre. Todas las patrañas y bajezas que el PRD le propinó a su hermano, Felipe Calderón, ahora las usa Cocoa. La diferencia es que se oyen gastados, desprestigiados.

Lo desconcertante es la felicidad del panismo cuando desde el mediodía del domingo pensaron que apabullaría al PRI y al PRD. El Panal y el PAN juntos jamás serían vencidos. Alegría y risas. Algo peor: Gustavo Madero, que de política poco entiende, rodeado por más de un aspirante a la candidatura presidencial panista, habló de la tranquilidad de los comicios, de la limpieza y transparencia, de la civilidad que mostró el pueblo michoacano, protegido por elementos militares y de la PFP enviados por el Presidente del país. Unas horas después, todo era justamente lo contrario: sucio, turbio, la Cocoa había sido robada y la cereza del pastel, junto con el PRD: el PRI y el narcotráfico se unieron para vencer a los buenos, a los panistas.

Falta un trecho de impugnaciones y alegatos para impedir el triunfo de Vallejo, pero no prosperarán. No hay soporte legal. Es obvio que el PAN se dirige aceleradamente hacia la derrota electoral en 2012. Las sorpresas no paran allí, en la perredización del PAN. Ahora Manuel Camacho y Marcelo Ebrard declaran, como siempre, en paquete y derrotados por AMLO, que las elecciones fueron limpias, legales y que Vallejo debe ser reconocido. Está visto que el panorama se hace cada vez más turbio o confuso. El discurso violento ahora lo tiene el PAN, mientras que la sensatez proviene de dos dirigentes significativos de las “izquierdas”, y AMLO habla, candidato de las mafias “progresistas”, de una “república del amor”. ¿Habrá leído a los teóricos de la ciencia?
Cocoa debió repensar dos veces en la candidatura michoacana antes de lanzarse tras ella. No basta, en este campo minado que es México, con ser hermana de Calderón. Eso quedó en el pasado cuando Peña Nieto desestimó, supongo que contra su voluntad, la sucesión en favor de sus familiares para darle el paso a Eruviel Ávila. No era el momento adecuado para el PAN y menos en un territorio gobernado por el prestigio de la familia Cárdenas. Claro, el PRD es un partido cuya corrupción e incapacidad ha quedado manifiesta en derrota tras derrota electoral. Sus pugnas internas le han hecho perder posiciones importantes. Cocoa reacciona violentamente y afirma haber ganado: no le falta mucho para ser la gobernadora legítima de su estado. Marx solía decir que la historia se repite: la primera vez es tragedia y la segunda farsa. En este caso: ambas, la de Obrador y la de Cocoa, son golpes de pésima dramaturgia. El PAN mismo, con desbordado optimismo preelectoral, hizo más honda su fosa. No veo cómo saldrá de ella, con un presidente poco agudo, rodeado de malos funcionarios y desafortunado.

El PRD hará, en el caso de Michoacán, una pataleta más, un berrinche de los que estamos acostumbrados. Si sus dirigentes fueran medianamente inteligentes y hábiles, deberían aceptar la derrota, como lo hace Ebrard, y preparar al partido para reorganizarse, hacer higiene en su interior y buscar soluciones coherentes a sus múltiples problemas. Pero no, está acostumbrado al escándalo, imposible vivir sin la vulgaridad política. A su vez, el PAN tendrá que reflexionar seriamente sobre su futuro. Tendría que recuperar los antiguos valores, como ha insistido Manuel Espino: volver a los orígenes. También lo dudo. La familia Calderón ahora tiene una puñalada casi mortal: la derrota de Michoacán le hace perder peso, prestigio al mandatario y al organismo que él maneja como empresa propia.
Vivimos días convulsos, no parece haber cabida para la reflexión sensata. El PAN quiere arrebatar. ¿Está seguro Madero, lo está Cocoa, lo están Josefina Vázquez Mota y Santiago Creel por citar aspirantes presidenciales? ¿Calderón aprueba tal actitud? Deben pensarlo bien. La alternancia que tanto han celebrado cuando ellos la obtienen no puede ser rechazada cuando pierden. Lo que está en juego es el prestigio del PAN. ¿Quieren el mismo destino del PRD? ¿Ir descendiendo en las simpatías de los votantes? Espero que no.

Calderón parece un hombre de buena voluntad, es católico, tendría que ser incapaz de mentir. Algo más: tiene la mejor información, en teoría, de todo México, ¿por qué no aceptar que la realidad lo obliga a ser el Ernesto Zedillo que detesta? El mandatario quiere a su hermana, pero tendría que amar más a México, su pasión, como ha dicho. ¿O quiere irse con una pesada carga de culpas y errores políticos? Si el PRI le ha ganado, que el PAN replantee sus estrategias y mejore sus cuadros. Ya volverá al poder en una nación que sepa escoger a los mejores. Se alió a su peor enemigo, el PRD, tiene los resultados en la mano: está a punto de perder el país por obtener dos o tres estados. La miseria política lo ronda.

Opinión 2011-11-18 - La Crónica

1 comentario:

EDDIE dijo...

Aunque Calderón no quiera a Santiago Creel, pienso que es el mejor candidato que tiene el PAN en estas elecciones.