Tantadel

noviembre 07, 2011

La alternancia en Michoacán

Antes de entrar en materia, quiero hacerle llegar a don Alonso Lujambio un afectuoso saludo y desearle un satisfactorio paso por el hospital, desde donde por BlackBerry y otras vías, continúa trabajando para la SEP. Seguir en sus responsabilidades con una seria dolencia, da la dimensión de su sentido del deber.

La campaña por Michoacán está a punto de concluir y pronto veremos los resultados: ¿el PRD mantendrá el feudo de la familia Cárdenas, lo recuperará el PRI o se dará la alternancia con el triunfo de la hermana de Felipe Calderón? Todo parece indicar que la batalla final estará entre María Luisa Calderón Hinojosa y Fausto Vallejo. El PRD está mal puntuado y no es para menos: la declinación comenzó con Lázaro Cárdenas Batel; con Leonel Godoy el desastre ha sido completo. Hoy Michoacán vive bajo la sombra del terror. Las luchas entre narcotraficantes y las agresiones del crimen organizado contra la población civil han dejado graves consecuencias. Para colmo, el intento perredista de reunir a los tres “grandes” del partido: Cuauhtémoc Cárdenas, Marcelo Ebrard y Andrés Manuel López Obrador, fracasó al rechazar la cita el líder tabasqueño. Allí, en apoyo del candidato perredista, Silvano Aureoles, Marcelo, convertido en un campeón de oratoria de los añejos concursos de un diario que fomentaba los discursos ampulosos, pidió que los michoacanos impidieran el saqueo de sus recursos, como el PRI lo había hecho en Coahuila. Si Ebrard fuera coherente y objetivo, podría también señalar el caso de Zacatecas, donde una perredista, Amalia García, dejó en paños menores al estado. Para colmo, Excélsior acaba de señalar que su hija, Claudia Corichi, es la “reina” del ausentismo en el Senado con 179 faltas. Cárdenas, en su turno, se limitó a precisar algo que es cierto: “el PRI de hoy es el mismo de siempre”.

Es posible que la campaña de la candidata panista tenga apoyo del gobierno de su hermano, o algo más sencillo, que el aparato oficial le ayude digamos que por una cierta inercia burocrática y para prevenir el futuro: su triunfo en Michoacán le daría oxígeno al PAN, un partido que está a la baja y distante de repetir los triunfos de 2000 y 2006, no importa cuánto griten pésimos políticos como Gustavo Madero y Ernesto Cordero. Michoacán no es de ninguna manera un ensayo general, como tampoco lo fue el Edomex, es un proceso que puede contar en el ánimo del electorado nacional, pero que desde hace tiempo no está en manos del priismo. Los altísimos números que por ahora tiene el PRI con Enrique Peña Nieto pasan por encima del perredismo o del panismo michoacanos. Sin embargo, de muchas formas, tiene un sentido publicitario para el partido triunfador.

Lo que pocos dudan es que terminará el dominio del PRD en ese estado en manos de Los Zetas y La Familia y en consecuencia con un alto índice de inseguridad. Al parecer el asesinato del alcalde panista Ricardo Guzmán fue la gota que derramó el jarro y si a ello sumamos que un familiar muy cercano a Leonel Godoy está acusado de narcotraficante, para qué seguimos hablando de los “éxitos” del PRD. Este partido ha arruinado al estado. Ello prueba de modo fehaciente la ineptitud del gobernador perredista. Paralelamente, los intentos de concluir las elecciones internas para renovar directivos del PRD han mostrado una vez más que se trata de un partido con atroces niveles de corrupción, donde las mafias que lo integran luchan entre sí con furia, no para gobernar distinto al PRI y al PAN, sino para llenarse los bolsillos de dinero. Lo que hemos presenciado del perredismo, especialmente los capitalinos, es una orgía de pillerías, negocios fraudulentos y pésimos resultados para la ciudadanía. Tampoco el PAN ha sido capaz de mostrar diferencias con los regímenes del pasado, un pasado que amenaza con el retorno, no por sus novedades políticas y su profundo proyecto social, sino por los mayúsculos errores de sus rivales PAN y PRD, quienes han llegado al extremo de la magia: hacer posible la fusión del agua y del aceite, con resultados de éxito inicial, ninguno a corto o mediano plazo. Es risible que los que se presentan como “izquierdistas” hablen del PRIAN y dejen de lado que las alianzas todas se han dado entre el PRD y el PAN.

Luisa María Calderón ha logrado subir en las simpatías de los michoacanos, mientras que Fausto Vallejo, cuatro veces alcalde de Morelia, se detuvo. Le está faltando lo que a Cocoa le sobra: empuje y apoyo. No importa de dónde venga, un candidato debe pensar como Obama en su campaña: en el sí se puede, y no flaquear. Luchar pueblo por pueblo, calle por calle, persona por persona. Quizá se apresuren quienes ya ven el triunfo de la hermana de Felipe Calderón, esta semana que viene será, para todos los partidos en juego, la semana más larga de todas. De lo que no parece haber dudas es que llegó a su fin el reinado del PRD en ese estado, ahora agobiado por múltiples problemas.


Opinión 2011-11-07 - La Crónica

1 comentario:

Fundación Equipo dijo...
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