Tantadel

noviembre 13, 2011

Marcelo el represor

AMLO está dulcificado, no ofende más a sus enemigos. Pero también el jefe de Gobierno ha cambiado.




Marcelo Ebrard, hace unos días, elogió a su mejor enemigo, López Obrador y lo felicitó públicamente por su transformación positiva: ya no es un peligro sino un hombre cordial, afable, que acepta a los ricos y ha dejado de lado a los pobres que tanto utilizó. Reconoce a Felipe Calderón como Presidente legítimo, ha despedido a su gabinete y arrumbado la silla y la banda presidenciales que Jesusa le entregó. Es otro Andrés Manuel. Dulcificado, no ofende más a sus enemigos, salvo a la mafia que le arrebató el poder. Pero seamos justos, también Marcelo ha cambiado. Lo hizo cuando dejó el PRI siguiendo a Manuel Camacho en una aventura larga, difícil y jugosa: ayer Camacho estuvo a punto de ser sucesor de su amigo Carlos Salinas y hoy su delfín Marcelo está por (o eso supone) ser candidato presidencial del PRD. Tuvo una metamorfosis extra que vimos la semana anterior. De gobernante que toleraba toda clase de manifestaciones, plantones y protestas, pasó a golpear con violencia a los pilotos de ASPA, cuyas demandas estaban dirigidas a Felipe Calderón.Los granaderos usaron una fuerza excesiva, golpearon a los aviadores como en los mejores tiempos del PRI. Se trató de mostrar mano dura con quienes estorbaban el intenso tránsito de la ciudad. Los funcionarios capitalinos (y capitalistas) a coro declararon que no toleran que la ciudad sea dislocada. Si antes el mismo Marcelo ocupó su sitio para estrangular al DF en la toma de Reforma por el PRD, ahora unos 70 pilotos fueron molidos a empellones y golpes de tolete. Más de uno fue herido y algunos detenidos con brutalidad. Claro: impedían el tránsito de la agobiada capital.La burocracia capitalina dijo que impedían el flujo de vehículos. Más de un periodista, sorprendido, repuso: “¿Y por qué hasta ahora actúan de tal manera, por qué otros cerraron semanas Bucareli y tomaron el Zócalo por meses sin que las fuerzas de Ebrard lo impidieran?” No, Marcelo ha cambiado: si Felipe tiene su guerra (criticada ni más ni menos que por la prestigiosa Human Rigths Watch a causa de más de 170 casos de tortura, 39 desapariciones y 24 ejecuciones extrajudiciales), Ebrard tiene la suya. A veces, con fines publicitarios y desgano persigue la nueva plaga bíblica: los ambulantes. Pero ellos le tienen tomada la medida: se alejan unas horas y regresan a impedir el paso de peatones y convertir amplias zonas en muladares.

No desaparecerán perseguidos por policías sino cuando modifiquen profundamente el sistema político económico, lo que implica empleo, justicia y buenas relaciones entre sociedad y autoridades.De pronto el DF dejó de ser el paraíso de manifestaciones y mítines y reprimieron a quienes protestaban en vía pública. Obvio, a menos que las hagan amigos de Ebrard, sus fuerzas políticas. Ahora, ¿eso le permitirá ganarle a Obrador la candidatura presidencial? No. La perderá. Pero si insiste y es tenaz podría serlo por una parte del PRD, mientras que la otra, encabezada principalmente por Bejarano y Padierna, se suma a Morena, PT y antigua Convergencia, en donde ya AMLO es ganador. Esto hace felices a los admiradores de Peña Nieto: ya que no consiguen quitarse de encima al incómodo Humberto Moreira, al menos enfrentarán al candidato de “todas las izquierdas”, López Obrador, quien en las encuestas desciende sin remedio. La política nacional es complicada. Falta saber qué sucederá hoy en Michoacán de triunfar Cocoa Calderón. PRI y PRD deberán diseñar velozmente estrategias para evitar que el éxito de la hermana de Calderón le haga recuperar al PAN parte de lo perdido. Lo claro, y ello es un funesto augurio para “las izquierdas”, perdedoras en esta jornada, es que tal vez tengan que darle al PRI un “voto útil”, para que el descalabro sea menos intenso. Vaya asco. ¿La política acaso es un mal necesario?


1 comentario:

Fundación Equipo dijo...
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