Tantadel

diciembre 04, 2011

¡Al fin el Museo del Escritor!

¿El donar al país un significativo conjunto de libros, objetos, cuadros y prendas diversas merecía rechazo?

El próximo martes a las 19 horas, estaremos inaugurando formalmente el Museo del Escritor. Al fin, luego de diez años de tocar puertas en vano. Las tocamos en el gobierno federal y en el del DF, las tocamos en la iniciativa privada porque alguien dijo que los multimillonarios, como en EU, son proclives al mecenazgo, sí, pero con su propio trabajo. El número de cartas, oficios, reacciones es asombroso y todo está documentado en un blog. Jamás he visto tanta incomprensión o quizá tanta enemistad burocrática hacia un proyecto firmado por mí. ¿El donar al país un significativo conjunto de libros, objetos, cuadros, muebles y prendas diversas merecía rechazo? Me pregunto: ¿qué hubiera pasado si uno de los intelectuales cómodos al sistema, propone el museo?
La idea fue de Eugenio Aguirre y la historia es larga. La tomé en serio y con un grupo de académicos y escritores, buscamos un sitio adecuado para instalarlo y hacer algo moderno, útil para la sociedad, un museo interactivo, con escuela de escritores, talleres literarios, presentaciones de libros, en fin, lleno de vida. Tendría que estar en el Centro Histórico por obvias razones históricas y culturales. Pensamos en el ex oratorio de San Felipe Neri, en ese momento abandonado. La polémica fue larga y estéril, lo discutimos con dos gobiernos federales y dos gobiernos capitalinos tratamos de hacerles entender que bien podría ser una aportación a los festejos del Bicentenario y del Centenario. Recabamos firmas. Sólo la investigadora de la UNAM, Martha Fernández, consiguió varios cientos de apoyos académicos universitarios y entre el poeta Dionicio Morales y yo obtuvimos otros tantos de la UAM, el IPN y de docenas de escritores y artistas plásticos. Llegamos al extremo de mandarle a Felipe Calderón una serie de cartas explicándole la importancia de nuestra propuesta.

Se trataba de un caso único en el mundo, singular, porque los hay dedicados a un determinado escritor, pero no a la literatura universal. Fue inútil, nos respondieron de su oficina con evasivas toscas. De Consuelo Sáizar, imposible esperar algo: le gusta beneficiar sólo a sus amigos, no al país.

En tanto, pusimos en exhibición una modesta parte en la casa de la Fundación René Avilés Fabila y en Polanco, montamos, gracias a Gabriela Cuevas, una muestra llamada Joyas del Museo del Escritor. Rotarios de Plateros, encabezado por Adriana de la Fuente, nos ayudaron en la infructuosa búsqueda y cuando desistíamos, al nuevo delegado de Miguel Hidalgo, Demetrio Sodi, le encantó la idea y nos propuso montarlo dentro de sus terrenos. Por ahora allí estará. Aunque es un bello edificio, la parte que nos fue prestada en comodato es insuficiente, por desgracia sólo exhibiremos, en el mejor de los casos, 40% de lo que tenemos. El resto permanecerá embodegado o haremos exposiciones temporales, junto con conferencias, mesas redondas y presentaciones de libros. La entrada será gratuita. Como es natural, prevalecen los escritores latinoamericanos, aunque los hay norteamericanos y europeos. Pensamos que con el tiempo podremos obtener materiales diversos y enriquecerlo, cubriendo huecos y ausencias. La biblioteca está en proceso de clasificación.

El Consejo Directivo del Museo del Escritor está formado por Marcela del Río, Silvia Molina, María Luisa Mendoza, La China, Alberto Dallal, Federico Ortiz Quesada, Bernardo Ruiz, Jorge Ruiz Dueñas, Ignacio Trejo Fuentes, Joaquín Armando Chacón, Dionicio Morales, Eugenio Aguirre y Rosario Casco Montoya. El trabajo museográfico fue de Roberto Gil, Gerardo Pellicer, Pier Bover y Guadalupe Alonso. El principal apoyo dentro de la delegación, por cariño, y con el apoyo del titular Demetrio Sodi, fue Mario Saavedra. El logotipo lo diseñó Sebastián y la parte legal es de Betty Zanolli. Las muestras de solidaridad y donaciones de obras han comenzado a fluir. Gracias a todos.

Excelsior - 2011-12-04

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