Tantadel

diciembre 02, 2011

Britney Spears, “revolucionaria” gratis

Debo confesarles a mis dos lectores, que estoy lejos de ser nacionalista. He estudiado fuera de México y en cualquier lado me siento bien, no extraño los valores patrios ni lloro por la ausencia de frijoles, tortillas y chiles. Los mariachis me parecen detestables y para colmo nunca he saludado a la bandera ni he cantado el himno. No he votado por el PRI, pero tampoco por los partidos restantes. Lo hice un par de veces en atención a la causa que el desaparecido Partido Comunista impulsaba: un socialismo marxista. Para qué hablar de cuestiones religiosas: me cuesta trabajo creer en deidades. Tengo una educación científica, transmitida por mis padres. De remate, no conozco la Basílica de Guadalupe. El juego entre Guadalajara y América me tiene sin cuidado, no he pisado un estadio de futbol. La famosa fiesta brava me resulta un crimen abominable. Las telenovelas me parecen una tontería y en general las transmisiones del célebre duopolio. De niño padecí las agresiones de mis compañeros que no entendían por qué no gritaba ¡Viva México!, a la menor provocación. Es decir, como mexicano típico soy un total fracaso. Sin embargo imagino que si un país tiene valores y sitios donde preservar la memoria colectiva, son dignos de respeto y en esto coincido con el doctor Silvio Zavala, quien dio una larga pelea por la conservación de Chapultepec, Paseo de la Reforma y otros puntos claves de la ciudad que han venido a menos.

A cambio, las “izquierdas”, aquéllas que se suponen dueñas de un acentuado nacionalismo y que a la menor provocación juran ante el altar de la patria y cantan el belicoso himno nacional, son las primeras en destruir los valores patrios en aras de un éxito fácil y votos para su causa: el saqueo de la nación. Lo digo porque ahora Marcelo Ebrard, quien comienza a mostrar su verdadero rostro, ya sin la máscara de “izquierdista”, anunció un concierto de la roquera Britney Spears. No tengo nada contra ella, su físico me encanta (también a su marido) y sólo me parece, como Madonna, muy comercial y frívola. Confieso que en tal sentido, sentí pasión por Janis Joplin. Lo que me llama la atención es que el concierto vaya a darlo en el Monumento a la Revolución, el que fue arbitrariamente modificado: en manos del perredismo perdió su sentido histórico. Lo modernizaron de modo estúpido y sin rigor. Fue como ponerle escaleras eléctricas a las pirámides de Egipto. Ahora habrá una buena tocada de rock, con el consabido escándalo de los chavos en el sitio donde están sepultados los cuerpos de algunos combatientes de la gesta revolucionaria. ¿Qué pensará Cuauhtémoc Cárdenas, cuyo padre está allí, en una cripta o la familia del general Calles? ¿La Spears cantaría en la tumba de Churchill, los ingleses lo tolerarían?

No es tampoco algo sorprendente: el Ángel de la Independencia (copia de un pequeño monumento parisino, a orillas del Sena), más que recordar a los padres de la patria, son el símbolo de los triunfos de la selección de futbol. Allí es donde festejan los escasos éxitos del México futbolero. Con berridos que deben estropear más los huesos de quienes murieron por la libertad. Pero ésa fue una costumbre inventada por la televisión comercial. En lo que muchos consideran el altar de la patria, rodeado de personas que gritan ¡México, México!, pero no en honor de Hidalgo o Allende sino por los goles del Chicharito. Equivaldría a que en París, en la tumba de Napoleón, el alcalde “obsequiara” una tocada de Lady Gaga y para colmo, dijera que la cantante no cobró, es gratis por tratarse del mejor alcalde del mundo.

Así que a nadie desconcierta que entre los cadáveres de algunos revolucionarios, una estrella pop se desgañite. Marcelo estará feliz, en primera fila, practicando el inglés que aprendió en escuelas privadas. Me parece inútil comentar que el propio Ebrard, hoy el mero mero del DF, porque se lo regaló López Obrador (quien ahora predica, igual que John Lennon, paz y amor), haya puesto nieve artificial en las calles principales y pistas de hielo en el Zócalo, costumbres gringas para que no seamos menos que los norteamericanos y no tengamos que ir a Nueva York a patinar en Rockefeller Center. Para colmo, ahora Ebrard es amigo cercano del ilegítimo, quien ha dejado de ser espurio, porque AMLO no es más presidente legítimo y ha disuelto su ridículo gabinete. El México que vi de joven, se acabó en pocos años de gestiones perredistas que todavía se jactan de su acendrado patriotismo, al tiempo que madrean las costumbres mexicanas.
Marcelo Ebrard no muestra un rostro nuevo, es el de siempre, el del priista-salinista, simplemente no tiene sentido seguir fingiendo patriotismo. El PRD es, en todo caso, nacionalista porque el país ha hecho ricos a miles de sus integrantes.

Frase del año: “No voten por el guapo”, Ernesto Cordero refiriéndose a Peña Nieto. Pobre Cordero de Dios… Aparte de toda su incapacidad política, se siente feo. Vaya complejo. Esperemos que no lo convierta en lema de campaña. No cabe duda, la política nacional es una vergüenza. No la merecemos. Pero acá nosotros.

Opinión 2011-12-02 - La Crónica

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