Tantadel

diciembre 09, 2011

DF: la lucha que apenas arranca

La batalla por la Presidencia comenzó hace casi seis años. El PRD y el PRI vienen trabajando en ella desde hace tiempo, sólo el PAN, debido a las intromisiones de Felipe Calderón, camina lentamente. De sus tres aspirantes no sale uno, pero sin duda es Josefina Vázquez Mota la que va con paso más seguro, la que comete menos errores. Sin embargo, pronto habrá una batalla no menos difícil y dura para obtener la jefatura del gobierno capitalino.

Aspirantes a suceder a Marcelo Ebrard los tenemos desde hace tiempo: algunos han sido muy abiertos, han hecho notar sus ambiciones, otros van con mayor cautela. Entre los primeros están Alejandra Barrales, Mario Delgado y Carlos Navarrete. Muchos periodistas afirman que el segundo es el favorito de Marcelo Ebrard. Podría ser, pero no tiene una fuerte personalidad, tampoco su trabajo ha sido destacado, los capitalinos comienzan a verlo a causa de tanta publicidad y apariciones públicas, amén de discursos sin sentido político. La diputada Barrales se ha manejado mucho mejor y goza de mayor popularidad. Pero hay alguien que se ha concentrado en lo suyo y que de pronto los perredistas y la propia ciudadanía descubren como una figura política interesante, capaz de conquistar la candidatura a jefe de gobierno del DF y vencer a la priista Beatriz Paredes, de sobra conocida y respetada por su talento y experiencia política. Su principal problema es que el PRD consiguió desaparecer la estructura priista de la ciudad o ella misma decidió suicidarse. Nadie la ve, cuenta, eso sí, con apoyo creciente debido a las malas administraciones delegacionales y a la corrupción de infinidad de funcionarios como Higinio Chávez, Clara Brugada, o Guillermo Sánchez Torres (hoy asambleísta). Hablo del procurador capitalino Miguel Ángel Mancera, a quien uno de los mayores investigadores científicos del país, René Drucker Colín, hombre de larga trayectoria de izquierda real, lo ha citado como “El mejor aspirante para llegar al GDF”.

Es sencillo coincidir con René Drucker, al que respeto, no así con los detractores, que no rivales de Miguel Ángel Mancera: de entrada lo descalifican por no pertenecer a “las izquierdas” (ese término ambiguo y gelatinoso que ya nada indica, una idea descabellada en México, particularmente en boca de ex priistas). La ingenua y torpe conducta no sólo viene del interior del PRD sino de personajes no muy prestigiados que militan en un partido de dudosos antecedentes como el PT. A cambio, en dicho organismo proponen apoyar a Porfirio Muñoz Ledo, Martí Batres o Benito Mirón, nombres que carecen de prestigio y que no tienen gran peso en la capital. Porfirio, por ejemplo, se mantiene a flote debido a su larguísima experiencia, pero sus constantes cambios políticos (del PRI a los brazos de Cuauhtémoc Cárdenas, de allí a los de Fox, luego a los de López Obrador) no le ayudarían a ganar el DF. Benito Mirón es un nombre en algunos autobuses capitalinos, nadie lo identifica. Batres goza de cabal desprestigio y está en abierta pugna con Marcelo Ebrard. Quedan Alejandra Barrales, Miguel Ángel Mancera y quizá Carlos Navarrete.

El procurador capitalino es alguien con potencial político. Su trabajo ha sido discreto y los resultados positivos. No se trata de presumir un “izquierdismo” ridículo, que por otra parte es una buena broma, sino mostrar tareas serias y mejores proyectos. Alguien ha señalado también a Manuel Mondragón, titular de la SSP del DF, tiene prestigio y talento político, podría ser. Pero las características de Miguel Ángel Mancera, insiste René Drucker, lo hacen ideal para el DF. Podría enfrentar de manera adecuada a Beatriz Paredes y quizá a Demetrio Sodi por Acción Nacional. El problema está en casa: son las eternas pugnas que dominan el campo del PRD, el PT y demás organismos que buscan el poder amparados por López Obrador. Es otra ventaja de Mancera, no ofende, no descalifica, no se mete en polémicas inútiles, simplemente hace lo suyo, mientras todos los demás posibles contrincantes buscan la manera de hacerse notar. En tal sentido, Mario Delgado se lleva las palmas, está presente hasta en lo que no le corresponde con tal de que los capitalinos logren retener su imagen.

Supongo que el problema está en que los aspirantes a gobernar el DF puedan moverse por sus propios medios, sin la intromisión perversa de otras fuerzas paralelas. Mancera ya dijo, con cortesía y claridad, que esperaba contender, dentro de las reglas permitidas, por el DF. No más. Sin duda la capital tendrá muchas posibilidades para seleccionar a su nuevo jefe y quizá ahora lo haga pensando no en un caudillo sino en un funcionario probo y eficaz, con prestigio y una visión más amplia de aquella miope que todo descalifica y que al final resulta un estorbo. Las gastadas “izquierdas” tienen una postura atrasada, absurda, en ellas no cree ni AMLO, ocupado como está en crear su república amorosa. Más vale no insistir en una vaga idea, tan lejos de la que históricamente conocimos y que no coincide con la realidad nacional y menos con un mundo globalizado. Lo importante es mostrar tareas y logros, ser un funcionario ejemplar y un político con educación y tacto.

Opinión 2011-12-09 -
La Crónica

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