Tantadel

diciembre 26, 2011

Gonzalo Martré, escritor imbatible

Hace un par de meses, la UAM, en una de sus revistas, Rana azul, le dedicó parte importante a un escritor, por completo al margen de la burocracia cultural, que comienza a ser legendario en México: Gonzalo Martré, autor de novelas, cuentos y reportajes de gran interés y calidad. En esta ocasión, la Rana azul hizo un agudo artículo crítico sobre una faceta hasta hace poco desconocida de Martré: su trabajo dentro de la cultura del cómic. Alrededor de 1970, Fantomas fue convertido en personaje de historieta por la empresa Novaro. Al frente de las tareas editoriales estaba el distinguido poeta Alfredo Cardona Peña, de origen costarricense. Entre algunos otros escritores, Gonzalo Martré fue invitado a ser el guionista del célebre aventurero francés, la amenaza elegante: Escribió unos 300 números con tino, pero uno de ellos corrió con mejor fortuna: en manos del escritor, autor de libros muy polémicos, Luis Guillermo Piazza, quien también trabajaba en la citada empresa, y al ver que en esas páginas coloridas Fantomas tenía acceso a una enorme biblioteca y aparecía con escritores de la talla de Julio Cortázar, envió la revista al propio autor de La vuelta al día en ochenta mundos. Como respuesta, Cortázar escribió un texto irónico e inteligente, crítico, que tituló Fantomas contra los vampiros multinacionales. Excélsior lo tomó e hizo una obra espléndida como si se tratara de un cómic más.

Esto le permitió a Gonzalo Martré entablar correspondencia con Julio Cortázar. En esos momentos, el escritor mexicano enfrentaba problemas: una novela suya, Los símbolos transparentes, fue despojada del triunfo por un jurado asustadizo. La obra era una severa crítica al gobierno de Gustavo Díaz Ordaz y ello hizo que la colocaran en segundo sitio, sin posibilidades de editar al menos en la empresa convocante del premio literario. Martré, desesperado, le solicitó ayuda a Cortázar, quien en esos momentos difíciles por la guerra fría y la aversión hacia Cuba, le escribió una misiva explicándole su falta de poder en las editoriales. Esta carta, ahora se encuentra, junto al ejemplar de Fantomas contra los vampiros multinacionales, en el Museo del Escritor.

El pasado sábado, Excélsior publicó un largo reportaje sobre el mismo tema, más detallado y una entrevista con Gonzalo Martré, donde el novelista explica la historia detallada del Fantomas mexicano, visto por autores nuestros. Imagino que así lo hizo el diario porque tanto Fantomas como Cortázar ahora son de culto popular y extendido. Sin embargo, poco se dice en ambos medios sobre la tarea del literato Gonzalo Martré. Parecía, para el lector joven, que el narrador se había limitado a la versión nacional del aventurero francés, cuando su historia de novelista y cuentista es muy amplia y destacada. Lo conocí alrededor de 1967, cuando dos amigos míos, José Agustín y Gustavo Sáinz, recomendaron la lectura de su primera novela: Safari en la Zona Rosa, una serie de extravagantes y eróticas historias que ocurrían en el entonces elegante y sofisticado sitio de marras. Lo hice y me divirtió mucho su sentido del humor, su facilidad para contar sucesos y diseñar personajes. Más adelante lo conocí personalmente, con altas y bajas, hemos logrado sostener la amistad.

Años después y un montón de libros más en su haber, le permitieron imaginar a Gonzalo Martré que podía publicar en la exclusiva editorial Fondo de Cultura Económica. Pues no, pese a sus méritos, era una fortaleza, siempre en manos de burócratas. Con la señora Consuelo Sáizar, inexplicablemente al frente de tal institución, las puertas para detener a Martré fueron sostenidas con más empeño. A Sáizar no le simpatizaba personalmente. Mi colega hizo todo lo posible para que el Fondo lo publicara. Nada. Lo entendí y le di mi punto de vista. Querido Gonzalo, yo tengo el mismo problema: Sáizar me detesta gratis, ni siquiera la conocía cuando de pronto irrumpió con el decidido apoyo del sindicato magisterial en los más altos cargos que el gobierno mexicano puede conceder en materia de cultura, o por consejo de sus asesores y eso la obligó a eliminarme del catálogo, como si la empresa fuera suya, cinco libros míos, el primero (Hacia el fin del mundo) publicado en Letras Mexicanas, en 1969, junto a un título de Rubén Bonifaz Nuño, que a pesar de la nula publicidad, se vendía gradualmente. ¿Por qué razón tendría que ser suave contigo si además careces de antecedentes en su Editorial? Martré ha vivido desde entonces, perseguido por la señora que ahora manipula Conaculta.

Gonzalo Martré sigue escribiendo y tiene una suerte de diario satírico (un blog) que pone entre miles de internautas cada mes: La rana roja. Sus materiales suelen ser mortales burlas y críticas a los intelectuales mexicanos tan adictos al poder y aquí la lista es interminable. Tiene un tenaz círculo de lectores y admiradores. Sus libros circulan a pesar de la ausencia de un editor osado. Por más que Sáizar haya querido borrarlo del mapa de la literatura nacional, no lo ha conseguido. Falta que ambos desaparezcan de la faz de la tierra, esto es inevitable. Gonzalo será recordado por sus largas batallas contra el poder, su espíritu crítico y por sus novelas y cuentos. A Sáizar no la recordarán ni los intelectuales que hoy la adulan.


Opinión 2011-12-26 - La Crónica

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