Tantadel

diciembre 11, 2011

México, ¿tierra de oportunidades?

México apenas puede con los capos de la droga, ¿cómo desmanteló una red criminal internacional en días? Hemos convertido a México en un país de mentiras, patito, diríamos coloquialmente hoy.

Nuestros políticos son ignorantes, de los panistas a los perredistas pasando por los priistas. La corrupción nos ha hecho largamente célebres a escala internacional. La mentira es algo cotidiano. Miente el rey, su séquito engaña, en consecuencia los súbditos. Ya no es el verbo madrugar, como señalaba Martín Luis Guzmán, el que nos ocupa, es la palabra engañar, hay que conjugarla. Todo es falso. La Concanaco afirma que la piratería y el contrabando dejan más dinero que las remesas de EU y el turismo. Sólo en Nuevo León, en dos meses, han sido sancionados 74 servidores públicos por pillos. Las cárceles son costosos hoteles donde los más exitosos criminales reposan o deciden fugarse con la complicidad de las autoridades. La guerra contra el crimen organizado ha dejado según cálculos aceptados unos 50 mil muertos, la inmensa mayoría de ciudadanos. Daños colaterales, dicen los especialistas. Las fastidiosas contralorías jamás dan con los funcionarios deshonestos y las oficinas de justicia son las peores casas de corrupción visible, donde nada se oculta. El DF de Ebrard resulta difícil de defender: el ambulantaje es agresivo, la piratería escandalosa, la demagogia insufrible, pero eso sí, su reputación es alta: es el “mejor alcalde del mundo” y el mejor estadista, según su tutor Manuel Camacho. Entre Tepito, que vende toda clase de productos piratas y Santo Domingo que te hace títulos hasta de maestría, sólo campea un estilo de vida que nos obliga a no pagar la multa sino a darle mordida al policía.¿Tendremos un político incapaz de mentir, un intelectual realmente crítico, instituciones impecables, medios con tendencia a serle útiles a la sociedad y no al poder? Lo dudo. Por ello, cuando México comenzó a jugar a las conspiraciones internacionales al “destruir” una red criminal que esperaba traer a un hijo del dictador muerto, Gadhafi, más de uno se rió de Alejandro Poiré contando cómo la inteligencia mexicana acabó con el turbio plan. Dos cosas sorprenden. México apenas puede con los capos de la droga, ¿cómo entonces desmanteló una red criminal internacional en días? La otra: los partidos aplaudieron al gobierno sin hacer preguntas. Olvidaron que las armas vienen impunemente de EU y nadie lo ve.Poco después apareció información que desecha la agudeza de nuestros servicios de inteligencia. Agencias internacionales toleraron que México aprovechara la información que ellas tenían por razones complejas. Alberto Islas, director de Riesgo Mexicano, precisó que, dado que el país se ha convertido en un paraíso para fraudes y tránsito de personas, los protectores de Gadhafi lo seleccionaron y compraron a autoridades y propiedades. México fue campeón del asilo a perseguidos políticos, hoy está reconocido a nivel mundial como tierra de oportunidades para negocios sucios y crimen organizado.Desde luego, el nacionalismo barato que padecemos (no hay de otro, aseguraba Julio Cortázar), fue ofendido por la duda razonable. Nos regatean méritos, clamaron autoridades y medios patrióticos. Nosotros solos manejamos información top secret de lo que ocurre en Medio Oriente. Obama y la Comunidad Europea nos consultan y hasta Israel que presume una inteligencia hábil y experimentada. El caso es que México destruyó un plan para traer a salvo al hijo de Gadhafi. Según un especialista de la Universidad Iberoamericana, Mauricio Meschoulam, la tardanza en dar la noticia es sospechosa si consideramos que ocurrió en septiembre. Es posible deducir que México quiso aprovechar pesquisas extranjeras para dar un golpe publicitario. Gadhafi, obvio, todo lo negó: México no estaba en sus propósitos de escape. Alabado sea el Señor. No sólo vamos ganándole al crimen organizado sino que también derrotamos a las tiranías árabes sin ayuda.


Excelsior -2011-12-11

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