Tantadel

diciembre 30, 2011

Ropa blindada a la moda

Está visto que la guerra contra el narcotráfico, la inseguridad y el crimen organizado va para largo. Cuando la declaró Felipe Calderón, sus admiradores creyeron que se trataría de algo rápido, una especie de blitzkrieg contra el mal. Llevamos casi cinco años y no hay visos de triunfo. Al contrario, los expertos piensan que será duradera y difícil. La derrota del mal no será sencilla, tendrá que pasar por un profundo cambio en la política mexicana. Es indispensable crear un sólido y consistente cuerpo policiaco de alto nivel y capacidad de reacción y servicios eficaces de inteligencia, mientras que las fuerzas armadas deberán centrar su atención en tareas fundamentales de seguridad nacional. Por más llamados a la concordia y treguas navideñas que han sido solicitados, la violencia no cesó durante estos días que uno supone de paz y recogimiento espiritual. Matanzas las hubo en distintos puntos de la república. El flujo de las drogas y el lavado de dinero, la corrupción oficial y la audacia de los criminales no disminuyó. Por fortuna, para quienes de una u otra manera corren algún riesgo sea por su vinculación con alguna de las muchas formas del tráfico de drogas y armas, sea por venganza contra los golpes dados por las fuerzas armadas o por razones de triste azar, lo que ahora llaman daños colaterales, ya están a la venta ropas formales y casuales blindadas y aunque todavía son costosas, nada vale más dinero que la propia vida, dice la empresa fabricante. El armamento para protegerse, no se preocupe, es posible obtenerlo con facilidad en Tepito.

Si usted siente que puede ser víctima de un atentado, sobre todo si es político o potentado, puede adquirir chamarras de distintos materiales, camisetas, chalecos, trajes, abrigos y gabardinas, capaces de soportar disparos de armas cortas y largas, incluso hay ropa que puede frenar o amortiguar el impacto de una pistola Magnum 44 y las ráfagas del famoso cuerno de chivo. Los fabricantes recomiendan su uso sobre todo a los políticos que aspiran a cargos de elección popular debido a su ir y venir frecuente. Pero asimismo son recomendables para guardaespaldas o aduladores que acompañen a los candidatos. Se trata, en todos los casos, de ropa de buen gusto y a pesar del blindaje, son prendas ligeras.

La variedad es amplia y cómoda, distinguida sin ser llamativa. Así como hay chamarras de piel, la empresa ofrece playeras tipo Polo y guayaberas para zonas cálidas. Por desgracia, este tipo de ropa sólo la hay para hombres. Los fabricantes piensan que el nivel de riesgo del género femenino es muy inferior y en consecuencia no hay demanda de un vestido de noche blindado. La candidata no podría ir a una fiesta bien protegida, aunque fuera con algún grado de incomodidad. Pero llegado el caso, se puede hacer ropa sobre pedido. Ya la empresa ha elaborado túnicas blindadas para Medio Oriente, pues su prestigio es internacional y tiene la certificación del Instituto Nacional de Justicia de EU.

Queda el asunto del vehículo a prueba de balas, esos ya no los maneja la empresa de ropa. Pero con dinero, no hay dificultades en adquirir uno o varios. Lo importante es la ropa. La mayor parte de los atentados ocurren directamente contra las personas.

Ahora, los uniformes militares no suelen ser blindados, aunque algunos tengan un chaleco antibalas. Hasta hoy la ropa blindada es fabricada para los poderosos cuando el mayor número de bajas se da en los estratos de bajo poder adquisitivo de la población. ¿O qué, los más recientes decapitados en Veracruz o en Sinaloa, pertenecían a familias pudientes? Por ello, tendría que ser creada una empresa que confeccionara ropa para personas de pocos recursos, que puedan comprarla en La Lagunilla o en una tienda de precios bajos. Todo esto, quiero pensar, nos lleva a una sola reflexión: el gobierno debe acabar con esta matanza de civiles sin muchos recursos o de plano pobres que se vieron afectados por varias razones en la guerra de Calderón. Los poderosos tienen a sus familias en el extranjero y ellos mismos van protegidos por fuertes escoltas. Un alto número de bajas ocurre entre hombres y mujeres que ninguna vinculación tienen con el crimen organizado. Finalmente el problema está en la pobreza y en la falta de buena educación y fomento cultural. No somos un país consumidor de grandes cantidades de drogas, nos hicieron fabricantes y distribuidores porque vivimos junto al mayor consumidor del mundo: EU. Claro, eso es un problema geográfico, pero podría tener solución si al tiempo que el gobierno de Calderón elimina la pobreza crea fuerzas policiacas consistentes y establece una política exterior más severa en este aspecto. De lo contrario, pronto tendremos trajes de baño blindados y tratamientos para endurecer la piel con el objeto de que no la perforen los disparos de un criminal.

Desde luego, no es posible adquirir este tipo de ropa sin cumplir ciertos requisitos. Hay que cuidar que esas prendas no caigan en manos criminales. Que los asesinos tengan sus propios sastres y compren sus casimires o pantalones vaqueros a pruebas de balas como puedan.

Opinión 2011-12-30 - La Crónica

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