Tantadel

noviembre 30, 2011

¿Los panistas debatieron?

Como una muestra más de ineptitud, el gobierno de Felipe Calderón hizo mucho más ruido que el provocado por sus críticos al demandarlo en La Haya penalmente. El asunto no es para que el Presidente de México sea juzgado, sino para restarle mayores méritos a su gestión.

Políticamente, y al responder la Presidencia con grandes aspavientos, funcionó. La demanda de unos 23 mil jóvenes y activistas, se hizo del conocimiento de millones de mexicanos, los cuales ahora ven a Calderón con más sospechas. Él es el comandante supremo de las fuerzas armadas, en consecuencia, y con simplismo, el responsable de unas 50 mil muertes.Esto ocurre en plena actividad electoral: cuando las llamadas “izquierdas” optaron por López Obrador, disfrazado de zapatista, para darnos una “república amorosa”, Enrique Peña Nieto concede entrevistas a granel, los aspirantes panistas tratan de debatir penosamente a través de Internet. No cabe duda, que al PAN, a pesar de tantos años de actividad, no se le da la política y quienes tienen algún talento en tal sentido, aprenden con extrema lentitud.

El debate, calificado por nuestro entrañable Pepe Grillo como “ligth”, fue caballeroso. Otros periodistas fueron más severos: ingenuo, torneo de ignorancias, mostraron un presidencialismo abyecto que hacía tiempo no aparecía, se dedicaron a mostrar tareas que apenas cumplieron… En fin, los acabaron. Y es verdad, no hubo debate, lo que escuchamos fue un modesto torneo de logros y una que otra propuesta de lo que hará cada uno de ellos de llegar a la Presidencia. Nunca la miseria política había sido tan extremosa. En el PRD hay bajeza, torneo de vulgaridades y mentiras, pero se dan con todo y aparecen pasiones por el poder. En el PAN intentan ser amables y bien educados y sólo consiguen hacer el ridículo.

Pero el colmo es que presuman ese “debate” como logro de la democracia. Hay países democráticos en alto grado que jamás ha visto un debate televisado, donde los candidatos exponen sus programas sin necesidad de enfrentarse a sus posibles rivales. Tengo la impresión que hasta en eso Estados Unidos ha influido en nosotros. Los primeros debates que me tocó presenciar fueron en ese país. Los demás, desde hace ya tiempo, nos tocan a los mexicanos y sirven para confirmar nuestras simpatías previas. Aunque habrá que reconocer que en el primero, Fernández de Cevallos les propinó tales golpazos a sus contrincantes, Zedillo y Cárdenas, que estuvo a punto de derribarlos en el primer round, por cierto conducido por la talentosa periodista Mayté Noriega. Para fortuna de México, luego de mostrar su poderío intelectual y sus capacidades oratorias, el jefe Diego, como le dicen sus amigos y admiradores, se retiró virtualmente. Cárdenas parecía el ganador y por último Ernesto Zedillo ganó con gran comodidad la Presidencia de la República.

Lo que mostraron Josefina Vázquez Mota, Ernesto Cordero y Santiago Creel fue su pobre conocimiento sobre México y su manía por las frases hechas y los lugares comunes. Sin duda, si hay que darles una calificación, el primer reprobado es el delfín presidencial. Seguimos sin entender cuáles son las cualidades que le encontró su jefe Felipe Calderón que en vano lo promueve. Por fortuna, muy pocas personas lo presenciaron y las noticias tampoco fueron muy generosas con el trío. Queda probado una vez más que Humberto Moreira, próximo a renunciar a la dirección del PRI, tenía razón: la lucha será entre el PRI y una coalición de aventureros y corruptos disfrazados de izquierdistas bajo la dura tutoría de López Obrador. El PAN tiene un consistente voto duro, pero no será suficiente más que para concederle el tercer lugar luego de dos penosos periodos presidenciales más llenos de fracasos que de éxitos.

Muy al margen, tratando de ser invisible, está Gustavo Madero, perdió la agresividad, al parecer Michoacán lo puso en evidencia como un político fracasado. Pero no es su culpa, la responsabilidad la hizo la modesta república de Felipe Calderón, todo lo realiza en chiquito, puso a su alrededor a personajes de tan ínfimo nivel que juntos le arruinaron la carrera. La acusación ante La Haya es buena prueba. El suyo, fue un presidencialismo modesto y barato que al país le costó muy caro.

Le queda al PAN, luego de dos gestiones fallidas, llevar a cabo una reorganización profunda, que arranque con una severa autocrítica. De lo contrario le seguirá los pasos al PRD que hoy es apenas un cascarón que se apresta a defender lo suyo: la ciudad de México, a cualquier precio, es su fuente de ingresos y lo que ellos suponen es la mejor muestra de cómo “gobiernan las izquierdas”. ¿En qué escuelas estudiaron los panistas y en cuáles los perredistas? Me dicen que los primeros en privadas, pero cursaron estudios ajenos a la ciencia política y de los segundos, salvo algunas excepciones, provienen de la universidad de la vida, dicen los clásicos, pero en este caso, de las más bajas, ésas que llamamos cloacas, donde las materias Corrupción I, II y III fueron calificadas con MB. Allí están: Bejarano, Padierna, Guillermo Sánchez Torres, Higinio Chávez y muchos más botones de muestra.

En tanto, Calderón sigue tratando de probar su inocencia a escala internacional.

Opinión 2011-11-30 - La Crónica

noviembre 28, 2011

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo…

De un lado, la más avanzada aspirante a Los Pinos por parte del PAN, Josefina Vázquez Mota, adquiere un tono aguerrido y dice que no le ve estatura presidencial a Enrique Peña Nieto. Esto es, no ve encuestas. Mucho menos utiliza las ventanas de la realidad para ver cómo marcha México. Mantiene, como en el viejo priismo, una plena lealtad al presidente Calderón sin duda en espera de que sobre ella caiga el dedo salvador. Pero no es con Peña Nieto con quien por ahora debe pelear, sino con un camarada suyo, con el señor Ernesto Cordero, a quien Dios le dio tal vez algunas cualidades personales, nunca la de ser político. Llama la atención que la señora Vázquez Mota, empresaria y experta en autoestima, sepa mejor conducirse por las fastidiosos terrenos de la política.

Cordero no sabe qué es la realidad, vive en un mundo ilusorio, aguardando la decisión de Felipe Calderón, quien lo mueve y estimula, lo deja gritar, rechazar la posibilidad de un candidato único, trata de debatir, ofende en el mejor estilo de López Obrador y dice, a pesar de ser el último en la intención de voto de panistas y mexicanos en general, que derrotará a Creel y a Vázquez Mota. Ah, y también a Peña Nieto. Requiere asesores expertos de inmediato. Al menos alguien que le haga resúmenes de encuestas y comentarios mediáticos.

Josefina Vázquez Mota se anticipa y critica a Peña Nieto, tal como lo hace López Obrador, con argumentos semejantes, aunque hay mejor educación en la primera. Ha aprendido algunas lecciones y al mismo tiempo que elogia a su partido y a Calderón, dice que debe haber cambios en un organismo político en verdad atrasado, anquilosado, petrificado por su ausencia de contacto con el México real. Y que el gabinete es un “club de amigos”. Sabe que debe aumentar el tono de sus intervenciones públicas. Habrá que aceptarlo, enfrenta tres retos: el primero es un binomio: Calderón y Cordero, el segundo no cuenta mucho y se llama Santiago Creel, finalmente enfrenta el machismo de los panistas. Si los vence: nada más le espera un PRI engallado con la figura de Peña Nieto y, desde luego, el machismo de los mexicanos. Tampoco le ayudará ser admiradora del Presidente del país: cada día está más desprestigiado.

Pero lo insólito es ver la desesperación de Cordero: llega al extremo de convertirse no en aspirante presidencial, sino en el peleador callejero que anhela una diputación y con tal de obtenerla va en pos del peor acarreo, entrega de despensas, discursos baratos y toda la parafernalia que hizo célebre al PRI. Por ejemplo, el viernes pasado declaraba que la contienda era apretada pero que triunfará. Enseguida llegó al extremo de mezclarse con activistas de la Unión General de Obreros y Campesinos de México (UGOCM), un membrete al servicio del mejor postor. Mal aleccionados los miembros de la inaudita agrupación, gritaban porras a Ernesto Cordero y decían cosas como “Si Zapata viviera, con Ernesto estuviera”. A cambio de la estupidez, les daban cajitas felices con tortas, refrescos y algo más de chatarra. Una manta iluminaba a Cordero: “México crece”, en tanto el panista se desgañitaba mostrando lo que no es: un político respetable. La vergüenza fue increíble. Al día siguiente apareció el arrepentimiento de ir a cualquier sitio con tal de obtener votos y en vano trató de borrar la reunión con la UGOCM.

Cómo olvidar la escena donde las porras crecían y Cordero hablaba con voz cansina del progreso del campo. Alguien debió decirle que los 6 mil pesos que en promedio gana un mexicano, según su propia lógica, alcanzan para comer bien, tener casa propia, automóvil a plazos, mantener a los niños en escuela privada, pero no para repartir despensas y tortas en una campaña patética, que no levanta por más esfuerzos que sus protectores lleven a cabo. Ah, pero Josefina Vázquez Mota prefirió en lugar de reunirse con activistas a sueldo, visitar a Mariano Rajoy en Madrid, donde lo felicitó y le preguntó: ¿Qué hago para ser como usted? Un arrogante vencedor sobre el PSOE debió responderle (imagino): Hacer política, señora, y obviamente tener un partido sólido, experiencia, pero descuide, usted contará con asesoría nuestra para vencer a sus enemigos que son ciertamente como los nuestros. De regreso en México, Josefina declaró: “No temo gobernar México”. Así es: los que tenemos pavor somos los mexicanos.

No cabe duda: el PAN agoniza ante nuestros ojos con tan sólo 11 años en el poder y una guerra que lleva unos 50 mil muertos y deja pálido de envidia a Díaz Ordaz. La derecha mexicana es un fracaso político.

Opinión 2011-11-28 - La Crónica

noviembre 27, 2011

Inauguración del MUSEO DEL ESCRITOR



La Delegación Miguel Hidalgo tiene el honor de invitarlo:

Inauguración del MUSEO DEL ESCRITOR

Martes 6 de diciembre 2011
19 horas
FARO DEL SABER BICENTENARIO
Parque Lira No. 94
Colonia Observatorio
Informes 5281.4010 y 5281.8690




El México que se avecina

Es claro que la política mexicana da para desmesuradas obras de ficción, jamás para hacer ciencia o dar ejemplos de talento. No producimos estadistas.

Está prácticamente configurada la lista de aquellos que disputarán la Presidencia en 2012. Por “las izquierdas” va un López Obrador desdibujado, ridículo, hablando de una simpleza como proyecto de nación: la república del amor, lo que indica que no ha leído a ningún clásico de la teoría política, sino escuchado un consejo de apariencia sensata: Tienes que cambiar tu discurso de violento a sereno. Sin muchas luces intelectuales, optó por una tontería e insiste en desarrollarla como aportación a la ciencia política clásica. Ya está al lado de los mejores pensadores, entre Platón, Moro y Maquiavelo. Peña Nieto se mueve entre aplausos y el priismo se ve nuevamente con empleos. El PAN sigue detenido por el “primer panista”, Calderón. Pero se antoja que será Vázquez Mota quien lo representará y no Cordero ni Creel, abajo de ella en cualquier encuesta. El país, mientras tanto, se deshace: a diario aparecen docenas de asesinados, el crimen organizado no se deja vencer por el guerrero Calderón. Ebrard lame sus heridas afirmando que recorrerá la nación calle por calle, como lo hizo AMLO, para ganar en 2018. Manuel Camacho intenta organizar un grupo o partido que soporte esa remota candidatura. Obrador es ahora un hombre de apariencia suave, que explica a los empresarios que cambió. Todos aplauden y los periodistas ingenuos elogian la falsa metamorfosis que en rigor es una estrategia evidente y chata.El caudillo o mesías ha muerto, se ha desdibujado en su intento de modificar su apariencia. Peña Nieto saluda a las masas utilizando el modelo heredado por Adolfo López Mateos. Un diario importante cabeceó: “Se rinde priismo a Peña Nieto”. Falta ahora saber si también las mayorías del país. El PRI ha sabido mantener su desprestigio con tesón. Peña Nieto tendría que hallar la manera de disculparse ante la nación por los excesos del pasado, deslindarse y decirnos que no será el mismo PRI el que retornará a Los Pinos. Dudo que lo haga, ni siquiera se le ve rodeado de nuevos líderes naturales, lo acompañan los mismos de siempre.El PAN está abrumado por las derrotas que a diario le propinan a un Calderón tan afecto a las metáforas deportivas. Cuenta los días que le faltan para ser el Zedillo de la derecha. No hay un proyecto de nación; al estilo priista, los conservadores insisten en seguir la ruta de los “éxitos” de Fox y Felipe. Pocos logran visualizarlos. Regresarán a la oposición como lo anticipó la derrota de Michoacán. No será fácil para AMLO recuperar el alto número de votos que obtuvo en 2006. No es Lula, es otro Cuauhtémoc Cárdenas, en violento. México no es más un país desmemoriado: sigue presente en el imaginario colectivo su arrogancia, majadería y capacidad para la venganza y el autoritarismo. Los lobos jamás se tornan corderos. Lo veremos en un año haciéndose poner la banda presidencial en el Zócalo y formando gabinete con ilusos. La mafia del poder volvió a vencerlo. Tomará Reforma. El nuevo usurpador será Peña Nieto. La política mexicana es predecible y tediosa. Pero puede ser que haya una coalición no tan desconcertante: que el PAN se sume al plantón de Obrador y forme parte del gobierno legítimo. Queda un enigma: el DF, regalo del tiranuelo a Ebrard. ¿Un PRD fragmentado será capaz de mantenerlo? ¿Los capitalinos seguirán sometidos a su despotismo y corrupción? Dicen que el PRI, con Beatriz Paredes, lo ganará. ¿En serio?Es claro que la política mexicana da para desmesuradas obras de ficción, jamás para hacer ciencia o dar ejemplos de talento. No producimos estadistas, sino aburridos comediantes que se empeñan en pensar que somos una sociedad de tontos y mansos. Sé que Peña Nieto triunfará, lo sé porque vi que un intelectual como Héctor Aguilar Camín, disfrazado de crítico, estuvo presente en un acto de adhesión al priista y él jamás equivoca la ruta del poder.

Excelsior 2011-11-27


noviembre 25, 2011

Manlio se retira de la contienda presidencial

El pasado martes 22 los medios confirmaron el rumor que había sido muy comentado los días anteriores: Manlio Fabio Beltrones se retiraba de la lucha por la candidatura presidencial del PRI. El camino para Enrique Peña Nieto queda franco, no hay más sombras que aquéllas que sus enemigos (que no rivales) puedan mostrar con saña: de Felipe Calderón a López Obrador, pasando por figuras muy menores como Manuel Camacho, Ernesto Cordero o Marcelo Ebrard, quienes inútilmente han pretendido y pretenden la Presidencia. A través de un desplegado de extrema sensibilidad política, de talento y agudeza, el senador Beltrones explica las razones de su renuncia a seguir en una contienda que claramente no le favorece. Pero el documento no es únicamente un retiro, es una recomendación para mantener la unidad y un ejemplo de habilidad política. Considera que parte sustancial de sus objetivos está cumplida: por ejemplo, anteponer el programa al candidato o vincular más al partido con la dirigencia, algo que en ochenta años ha sido palabrería hueca. La unidad es importante no para regresar a Los Pinos, también para transformar el rumbo. Eso significa que hay quienes tienen claro que desde los tres o cuatro periodos presidenciales previos a la derrota del 2000, los caminos hacia el éxito como nación estaban trastocados. La alternancia se limitó a consolidar esos fracasos y hacerlos ostentosos.

Manlio Fabio Beltrones, de todos los aspirantes presidenciales, es quien mayores cualidades políticas tiene. Ha sabido aprovechar tragedias, derrotas y éxitos, con lecturas, actuaciones y relaciones adecuadas. Es sin duda un estadista y como tal sabe que los tiempos no son los mejores para sus propósitos naturales. Churchill como De Gaulle mostraron grandeza en la victoria y entereza en la derrota. Manlio sigue por esa línea. No es que Peña Nieto sea mejor político que él, simplemente estamos en un país urgido de caudillos, de personas carismáticas. López Obrador lo es, rudo, tosco, demagogo, pero caudillo al fin y ha logrado, como antes Cuauhtémoc Cárdenas, ser de nuevo candidato presidencial. El PAN no tiene figuras. Ernesto Cordero es lamentable por decir lo menos y Josefina Vázquez Mota, profesional de los cursos de autoestima, echa mano de tales recursos para ir punteando en la derecha. Suponen en el PAN que el triunfo del Partido Popular en España es un buen presagio para ellos. No saben cómo reponerse más que soñando de la derrota que sufrió María Luisa Calderón en Michoacán y han encontrado, al menos algunos, doña Josefina y Madero, un método descabellado en el éxito de Mariano Rajoy: indicaciones para triunfar.
El mismo martes, apareció en El Universal una encuesta más: otra vez el favorito de los mexicanos es Peña Nieto con el 44% de la intención del voto. Le sigue Vázquez Mota con el 24% a pesar de no contar con el afecto de Calderón y al final marcha el autor de una nueva teoría política: la “república amorosa”, quien a pesar de que se desvive por hacernos notar su metamorfosis de guerrero callejero a Gandhi tabasqueño: López Obrador con apenas el 15%. Pero todo este festivo escenario para el PRI, todavía conducido por el incómodo Humberto Moreira, puede sufrir modificaciones. De allí que la renuncia de Manlio Fabio Beltrones sea una muestra de la importancia no sólo de la unidad a toda costa como de una serie de tareas que conduzcan a un excelente programa nacional, hacia un modelo político económico más acorde con las necesidades del país y no de los intereses de la globalización donde gracias a diversos gobiernos sólo jugamos el triste papel de globalizados.

Alguna vez un viejo político priista, en esos momentos encumbrado, me habló de un sueño editorial: quería publicar y analizar las renuncias políticas. Para él probaban o no la entereza de una persona. El dolor de la derrota o el mal sabor de un dramático cambio en los planes. En eso pensé al leer el muy bien redactado documento de Manlio Fabio Beltrones. Si los priistas piensan que son capaces de no retornar al ominoso pasado y mejorar las cosas después de dos periodos lamentables del PAN, hay que rehacer todo, replantear todo, criticar todo. Por lo pronto podíamos decir en lenguaje coloquial que una golondrina no hace verano. Falta que cientos de priistas imiten a Beltrones. Pensar en el país es mucho mejor que hacerlo en la hacienda personal. Sus interrogantes, puestas en libros, entrevistas, discursos y ahora en su renuncia, ¿Poder para qué? ¿Para qué queremos ganar la elección de 2012? Son vigentes e indispensables, preguntas que deben tener respuesta con hechos y acciones. Ya la palabrería, las promesas fáciles y la retórica chabacana a nadie convencen en este país harto de demagogia y mentiras. Como hoy, la clase política está plena de desprestigio. ¿Comenzaremos a verla cambiar, a hacerse digna? Ojalá.
Manlio Fabio Beltrones seguirá haciendo política, es su vocación. Esperemos que logre un lugar distinguido en el nuevo gobierno, donde pueda seguir mostrando que también hay decoro en un gremio cercano a la abyección. Su señalamiento de que no es un sacrificio sino su aportación a la victoria, lo enaltece.


Opinión 2011-11-25 - La Crónica

noviembre 23, 2011

Los excesos del Caudillo

No hay tal “república amorosa”, no la hay en el mundo, menos la habrá en México. Si López Obrador le hubiera puesto atención a las clases de la Facultad de Ciencias Políticas lo sabría. La teoría política puede registrar obras memorables sobre las utopías, la literatura también, la lista de filósofos políticos que imaginaron sociedades avanzadas, donde la felicidad fuera un bien preciado no son pocas. Pero López Obrador estaba demasiado ocupado haciendo tareas inimaginables para su partido de aquel entonces: el PRI, y algo más: le gustaba reprobar materias. Por allí lo veía cuando yo arrancaba mi vida de profesor en la UNAM. Su mentor, Enrique González Pedrero, hoy un asesor más de un impresionante séquito de intelectuales al servicio del nuevo Führer, en vano intentaba ayudarlo. Asombra cómo los intelectuales mexicanos, con tal de obtener poder cambian sus papeles: de dignos a sórdidos. Allá ellos, siempre tendrán, Marx dixit, un sitio adecuado en el cesto de la basura. Jamás le han sido útiles a la sociedad, sólo al poder en cualquiera de sus niveles.

Pero AMLO tiene la manía de inventar tarugadas con tal de atraer la atención de la imaginería popular y de algo peor: de los medios de comunicación. En estos momentos todos tratan de dar con los ideólogos de la “república del amor”, del mismo modo que llevan meses tratando de descifrar qué son “las izquierdas”. Es una simple humorada, una frase que se le ocurrió al caudillo redivivo para tratar de cerrarle el paso a sus hechos anteriores, donde todos sin excepción lo muestran como un hombre brutal, autoritario y, normal en estos casos, de mal carácter. Tratará en vano, con algunos logros, de que olvidemos sus desplantes, sus actos de intolerancia, su conducta de falso redentor. Es un demagogo de pésimo estilo. No más. Ojalá que mis críticos, y por supuesto fanáticos de Obrador, tomen nota de este artículo y lo comparen con sus acciones en el momento en que las cosas no salgan como él las imagina.

Un auténtico estadista, un demócrata convencido, no le concede a su rival vencido, Marcelo Ebrard, un regalo tan costoso como es la ciudad capital, el DF. Tan es así que los propios admiradores de Obrador, por ejemplo, Padierna y Bejarano, precisan que es inaceptable el cambio de la presidencia por el DF. Y solicitan que haya algún tipo de encuestas para elegir al nuevo jefe de gobierno capitalino. Nada de que ahora las decisiones quedan en una sola persona, en Ebrard, otro hombre acostumbrado a las intrigas palaciegas, la mentira y el cambio “ideológico”, al menos a saltar de partido en partido hasta encontrar puerto seguro. Ninguno de ellos tiene grandeza, dignidad o decencia. Pero en su lento aprendizaje el pueblo mexicano avanza sin percatarse de su real poder. Así seguirán las cosas hasta que el Caudillo Tropical, como lo califica Enrique Krauze, se tope con algún problema y tenga que gritar y mandar al demonio a las instituciones.

López Obrador sabe, su pragmatismo y sus múltiples asesores, se lo han dicho, que necesita proyectar una imagen de no violencia. Una suerte de Gandhi que predique la paz y el amor, como lo hacía John Lennon. Ha fumado la pipa de la paz con todos aquellos que detesta. ¿Cuánto tiempo durará este curioso romance antes de que estalle en improperios? Lo menos coherente es que periodistas avezados ahora le den la bienvenida al hombre reflexivo que ama a las instituciones, no ofenderá más a Fox, Calderón y Peña Nieto. Busca un país donde todos hagamos el amor durante el mayor tiempo posible (bueno, así entiendo yo la tesis descabellada de la “república amorosa”). Nos amaremos los unos a los otros. Lo dijo Jesucristo hace unos dos mil años, es una consigna válida, que hasta los no creyentes aceptan.

Espero que el despertar y comprobar que seguimos viviendo en una república dividida, llena de aversiones y odios, de partidos corruptos, políticos mentirosos y demagogos, no sea triste. Bienaventurados aquellos que creen en la palabra del nuevo Mesías, porque de ellos será la patética realidad que les aguarda.

El marxismo predicó la violencia; dijo que era la partera de la historia. Mucho antes, Cristo precisó que no vino a traer la paz, sino la guerra contra sus enemigos para que surgiera un mundo nuevo. Ernesto Guevara pensó que la violencia revolucionaria traería un cambio profundo, de paz y justicia. Las utopías de Moro, Owen, Campanella, la de Swift, las de los anarquistas, todas hablaron de grandes transformaciones, pero a nadie se le ocurrió semejante barrabasada. No cabe duda, nuestros caudillos pueden decir cualquier atrocidad sin que aparezca la crítica razonable en lugar de ir al diccionario de humoradas a buscar qué demonios quiso decir López Obrador. ¿Qué nueva trampa para bobos nos puso al frente, todo para probar que ha cambiado y ahora es uno de los amorosos, que no de Sabines, sino de una nueva y ridícula izquierda desgajada de un partido como el PRI?

Opinión 2011-11-23 -
La Crónica

noviembre 21, 2011

¿Qué hará Ebrard con su regalito: el DF?

Para pocos fue sorpresivo el triunfo de López Obrador sobre Ebrard. Era evidente que el primero fue más astuto (que no inteligente) que el segundo. Pero lo que sí desconcierta es que, de pronto, el caudillo de origen tabasqueño se haga un hombre magnánimo y le regale al derrotado, como lujoso premio de consolación, el DF. Cualquier análisis al respecto pasa obligadamente por el desmedido amor de los mexicanos hacia el autoritarismo y el caudillismo. Jamás podremos quitarnos la fascinación que ejerce el hombre duro, autoritario. El fenómeno es tan antiguo que podemos apreciarlo desde que chocan dos sistemas autoritarios: la monarquía española y el imperio azteca. Los escasos momentos en que no hay un caudillo duro son corregidos por el sistema que los soporta. Entonces vemos que es el Estado quien muestra su violencia, con discreción o sin ella.

La izquierda a escala global no está exenta de tal vileza. El culto a la personalidad de Stalin y la deificación de Mao son inmejorables pruebas. Nadie mostró desconcierto cuando de la noche a la mañana un hombre tímido, discreto, cauteloso, se transformara en caudillo: Cuauhtémoc Cárdenas. Su lugar fue ocupado de inmediato por otro, el que Enrique Krauze denominó Mesías tropical, Andrés Manuel López Obrador. El culto a la personalidad fue tan brutal que estuvo a punto de conquistar la Presidencia. No sólo personas comunes, también intelectuales, académicos y artistas se sintieron fascinados por un hombre que había aprobado a duras penas los estudios de licenciatura y que mostraba serias deficiencias en el uso del castellano. Ni Manuel Camacho ni Marcelo Ebrard tienen esta característica. Son grises y únicamente el cargo los ha hecho visibles.
Los caudillos de hoy suelen recurrir a una amplia cantidad de recursos políticos de escasa inteligencia o dignidad. El populismo, en tal sentido, es irresistible. Una serie de acciones demagógicas consolidan su poder y fuerza, especialmente en un país, como el nuestro, donde las carencias son severas. Las dádivas disminuyen la dignidad del hombre. Marx (y aquí Diego Rivera lo recordó) pedía trabajo, no limosnas. Pero desde hace tiempo que tanto políticos como empresarios utilizan dicha fórmula para hacer lo que tendría que crear el Estado: empleos, fortalecer la salud y la educación, por ejemplo. Todo se reduce a docenas de “Teletones” para salvar algún obstáculo.

Ahora AMLO ha regresado consolidado como caudillo salvador. Igual que Vicente Fox, supone que los problemas son todos de fácil solución. Las promesas son sencillas de exponer, los resultados son complejos de realizar. En breve tendremos en choque entre dos caudillos: Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador. El primero tiene una alta intención de votos; el segundo espera recuperar lo que ha perdido a causa de su mal carácter. Es sabido que se trata de un hombre más que autoritario, violento y ya acostumbrado a ser obedecido. Peña Nieto es un caudillo, digámosle, natural, en tanto que Obrador es resultado de una serie de fenómenos políticos que han actuado en su favor. Hacerse víctima es algo que le ha funcionado.

Pero hoy se ha percatado, quizás orientado por sus asesores intelectuales, que gritar, ofender, insultar, tomar calles, incendiar pozos petroleros y despreciar a las instituciones y a los medios que no se supeditaban a su poder, no funcionaba más. En instantes se ha convertido en un hombre de paz, en un predicador de esperanza y amor, ha regresado a sus orígenes, o eso dice, de hombre de fe. No deja de ser asombroso que ante su ridículo ofrecimiento, imposible de llevar a cabo, convertir a México en una república amorosa, los medios se vuelquen en elogios y bienvenidas a un caudillo dulcificado. La desmemoria reaparece. Nadie recuerda sus gritos aguerridos cuando perdió las elecciones, la farsa de su toma de posesión como presidente legítimo, el plantón de Reforma. Todo se olvidó, su forma despótica de proceder se hizo la acción de un sacerdote que demanda justicia y paz. No más ofensas a Televisa y al “títere Peña Nieto”. La mafia que le arrebató el poder queda engavetada al menos por unos doce meses, hasta que vuelva a ser derrotado. Sin embargo, dos días después pidió un par de Juanitos para acceder a los recursos del IFE y poder hacer una campaña mayor. ¿Esto muestra a un nuevo Obrador? No, la prueba es su “democrático” regalo a Marcelo Ebrard.

MEC querrá ser senador, mientras las llamadas “izquierdas” se aprestan a hacerse garras por la capital. Si se empeña, ahora podrá imponer a su delfín, al opaco Mario Delgado, y hasta doblegar a las tribus más radicales como las encabezadas por Bejarano y Padierna. Tendrá que hilar fino para poner como sucesor a uno de los suyos, que al mismo tiempo no sea capaz de convertirse en su futuro rival en 2018. Una información periodística dice que los sectarios piensan en Benito Mirón o en Laura Velázquez, que los Chuchos se inclinan por Carlos Navarrete y que Ebrard ha descartado a Alejandra Barrales pensando en otros más cercanos. Nadie irá a pedir la bendición del caudillo Obrador: él cumplirá su palabra y dejará que Ebrard haga lo que quiera con su premio de consolación.

Opinión 2011-11-21 - La Crónica

noviembre 20, 2011

PRI versus lo que queda del PRD

Queda claro que el Partido Acción Nacional no puede triunfar sin el apoyo del PRD y al revés.

Para José Agustín, mi hermano,
para Daniel Sada, amigo entrañable


Cuando Humberto Moreira vaticinó que la lucha final sería entre el PRI (Peña Nieto) y el PRD (Andrés Manuel López Obrador), hubo protestas del PAN. ¿Cómo el partido en el poder quedaría fuera de la contienda presidencial? Luego de los cada vez mayores fracasos de Felipe Calderón (cuyo candidato, Ernesto Cordero no despega), de la derrota en Michoacán y del triunfo de AMLO sobre Marcelo Ebrard, el vaticinio se cumple. La forma en que Cocoa tomó la derrota, contribuyó a restarle fuerza al debilitado PAN y en sentido inverso, a darle mayor presencia a Peña Nieto que hace una gira por EU.Si los hermanos Calderón pensaron formar en Michoacán un clan semejante al de los Cárdenas, debieron realizar una mejor estrategia. Queda claro que el PAN no puede triunfar sin el apoyo del PRD y al revés. Los caciques priistas han resultado vencedores en las urnas. Las alianzas con el partido más turbio y corrupto de México, si bien le dio algún respiro al Presidente, le otorgó un enorme desprestigio. Fueron victorias pírricas, falta de análisis político serio. El PAN se puso al nivel del PRD, quien hasta hace poco seguía señalándolo como ilegítimo.La derrota del PAN en Michoacán tiene diversas lecturas. Una, que las elecciones de Estado, donde el Presidente interviene, son insuficientes, se requieren buenos candidatos. Otra: aliarse con Elba Esther Gordillo no funciona a pesar de los muchos millones de votos que la maestra dice controlar. Finalmente, indica que Madero vive en otro mundo. En medio de este conflicto resurge AMLO. Era imposible que ganara Ebrard. El caudillo, según la lógica del PRI, es el candidato ideal para vencer. Ofrecer una república amorosa da su medida política. Es una charlatanería más. Sumemos que el PAN carece de candidato significativo y las izquierdas padecen un desprestigio casi total, les quedan sus más fanáticos seguidores, y hasta algunos emigran. Es posible que la candidata conservadora sea Josefina Vázquez Mota, pero sus discursos de autoestima no son de gran ayuda. AMLO a estas alturas no oculta su principal actividad: la de mentir. Pero ha hecho un trabajo intenso que le concederá más votos que los que el PAN obtenga. No repetirá la hazaña de hace cinco años.El PRI de Peña y Manlio, habilidoso, le ha dejado el papel de peleadores callejeros al PAN y a las izquierdas. Moreira sabe cómo provocarlos, alguna habilidad tiene. Sin grandes alianzas al frente, ganará el PRI. Pero lo cínico del caso es la victoria de AMLO: caudillo revitalizado, es generoso con su rival y le regala el DF. Es tuyo, Marcelo, tú lo manejas. Yo conquisto la Presidencia de México y te dejo un buen coto de caza. ¿Y los capitalinos? Las izquierdas se repartirán el país. Para AMLO, todo menos el DF. Allí estará quien quiera Marcelo. Para esperar, como lo anticipó, el 2018 y ganar al fin Los Pinos, un sueño que él y Manuel Camacho tuvieron cuando ambos eran salinistas. Esto es, tenemos en Ebrard presidente para el siguiente periodo, si es que, una vez mandatario legítimo, AMLO no decide eternizarse en el poder.A pesar de los mitos, las alianzas se consolidan por ambas partes. El PRI cree que el Panal y el Verde Ecologista sirven de algo. El PRD supone que sus mafias o izquierdas llegarán a acuerdos de alta moral. El PAN es el mayor perdedor por donde se le vea. Deshilvanado y parchado ha hecho notar que olvidó sus principios fundacionales. Es uno más en el pantano. Si Moreira imaginó este escenario, tuvo razón. Lo peor es que entre tanta abyección y escaso talento político, el PRI resulta el tuerto. Si antes Peña recibía de Obrador la acusación de títere de Televisa, hoy Obrador se ha puesto los hilos para competir. Los empresarios no acaban de creer la metamorfosis del imaginario izquierdista, quien nada tiene de semejanza con Lula, salvo buscar tediosamente la presidencia.

Excelsior 2011-11-20

noviembre 18, 2011

El PAN se perrediza

Los sucesos posteriores a la derrota sufrida por la candidata al gobierno de Michoacán, Luisa María Calderón, sólo indican una cosa: el PAN ha perdido sus valores y méritos, obtenidos luego de una larga lucha y, como dicen de manera coloquial, ha mostrado el cobre. Todas las patrañas y bajezas que el PRD le propinó a su hermano, Felipe Calderón, ahora las usa Cocoa. La diferencia es que se oyen gastados, desprestigiados.

Lo desconcertante es la felicidad del panismo cuando desde el mediodía del domingo pensaron que apabullaría al PRI y al PRD. El Panal y el PAN juntos jamás serían vencidos. Alegría y risas. Algo peor: Gustavo Madero, que de política poco entiende, rodeado por más de un aspirante a la candidatura presidencial panista, habló de la tranquilidad de los comicios, de la limpieza y transparencia, de la civilidad que mostró el pueblo michoacano, protegido por elementos militares y de la PFP enviados por el Presidente del país. Unas horas después, todo era justamente lo contrario: sucio, turbio, la Cocoa había sido robada y la cereza del pastel, junto con el PRD: el PRI y el narcotráfico se unieron para vencer a los buenos, a los panistas.

Falta un trecho de impugnaciones y alegatos para impedir el triunfo de Vallejo, pero no prosperarán. No hay soporte legal. Es obvio que el PAN se dirige aceleradamente hacia la derrota electoral en 2012. Las sorpresas no paran allí, en la perredización del PAN. Ahora Manuel Camacho y Marcelo Ebrard declaran, como siempre, en paquete y derrotados por AMLO, que las elecciones fueron limpias, legales y que Vallejo debe ser reconocido. Está visto que el panorama se hace cada vez más turbio o confuso. El discurso violento ahora lo tiene el PAN, mientras que la sensatez proviene de dos dirigentes significativos de las “izquierdas”, y AMLO habla, candidato de las mafias “progresistas”, de una “república del amor”. ¿Habrá leído a los teóricos de la ciencia?
Cocoa debió repensar dos veces en la candidatura michoacana antes de lanzarse tras ella. No basta, en este campo minado que es México, con ser hermana de Calderón. Eso quedó en el pasado cuando Peña Nieto desestimó, supongo que contra su voluntad, la sucesión en favor de sus familiares para darle el paso a Eruviel Ávila. No era el momento adecuado para el PAN y menos en un territorio gobernado por el prestigio de la familia Cárdenas. Claro, el PRD es un partido cuya corrupción e incapacidad ha quedado manifiesta en derrota tras derrota electoral. Sus pugnas internas le han hecho perder posiciones importantes. Cocoa reacciona violentamente y afirma haber ganado: no le falta mucho para ser la gobernadora legítima de su estado. Marx solía decir que la historia se repite: la primera vez es tragedia y la segunda farsa. En este caso: ambas, la de Obrador y la de Cocoa, son golpes de pésima dramaturgia. El PAN mismo, con desbordado optimismo preelectoral, hizo más honda su fosa. No veo cómo saldrá de ella, con un presidente poco agudo, rodeado de malos funcionarios y desafortunado.

El PRD hará, en el caso de Michoacán, una pataleta más, un berrinche de los que estamos acostumbrados. Si sus dirigentes fueran medianamente inteligentes y hábiles, deberían aceptar la derrota, como lo hace Ebrard, y preparar al partido para reorganizarse, hacer higiene en su interior y buscar soluciones coherentes a sus múltiples problemas. Pero no, está acostumbrado al escándalo, imposible vivir sin la vulgaridad política. A su vez, el PAN tendrá que reflexionar seriamente sobre su futuro. Tendría que recuperar los antiguos valores, como ha insistido Manuel Espino: volver a los orígenes. También lo dudo. La familia Calderón ahora tiene una puñalada casi mortal: la derrota de Michoacán le hace perder peso, prestigio al mandatario y al organismo que él maneja como empresa propia.
Vivimos días convulsos, no parece haber cabida para la reflexión sensata. El PAN quiere arrebatar. ¿Está seguro Madero, lo está Cocoa, lo están Josefina Vázquez Mota y Santiago Creel por citar aspirantes presidenciales? ¿Calderón aprueba tal actitud? Deben pensarlo bien. La alternancia que tanto han celebrado cuando ellos la obtienen no puede ser rechazada cuando pierden. Lo que está en juego es el prestigio del PAN. ¿Quieren el mismo destino del PRD? ¿Ir descendiendo en las simpatías de los votantes? Espero que no.

Calderón parece un hombre de buena voluntad, es católico, tendría que ser incapaz de mentir. Algo más: tiene la mejor información, en teoría, de todo México, ¿por qué no aceptar que la realidad lo obliga a ser el Ernesto Zedillo que detesta? El mandatario quiere a su hermana, pero tendría que amar más a México, su pasión, como ha dicho. ¿O quiere irse con una pesada carga de culpas y errores políticos? Si el PRI le ha ganado, que el PAN replantee sus estrategias y mejore sus cuadros. Ya volverá al poder en una nación que sepa escoger a los mejores. Se alió a su peor enemigo, el PRD, tiene los resultados en la mano: está a punto de perder el país por obtener dos o tres estados. La miseria política lo ronda.

Opinión 2011-11-18 - La Crónica

noviembre 16, 2011

De tres candidatos, ¿tres ganaron?

A eso de las 19 horas del pasado domingo, quienes estábamos atentos al proceso electoral de Michoacán, recibimos las primeras noticias sobre sus resultados: Lo primero que vimos en la televisión fue, en el canal de un diario, que minutos antes de la hora convenida, un jactancioso Gustavo Madero mostraba dos encuestas de firmas poco prestigiadas que daban fe del memorable triunfo de María Luisa Calderón, Cocoa, atrás de él, los mejores panistas y desde luego aspirantes a la candidatura presidencial, aplaudían con euforia, destacaba Santiago Creel. Tres minutos después, el mismo canal daba información sobre la victoria del candidato priista Fausto Vallejo. Enseguida, Zambrano, del PRD, acompañando a un candidato titubeante e inseguro, Silvano Aureoles, señaló la forma estrepitosa en que derrotaron al PAN y al PRI, pese a “sus marrullerías”. Total, dieron las 20 y las 21 horas y los tres candidatos aseguraban haber triunfado. Maravilloso, en tal lógica, Michoacán tendría tres gobernadores, algo inaudito y digno de la historia universal de la mentira. Un Gustavo Madero gozoso hablaba de la victoria de su partido, desde el mediodía. O sus encuestadoras le mentían o él mismo veía el triunfo como algo fácil. En algún momento las lentas autoridades electorales suplicaron que no desconcertaran a los medios y a la opinión pública con sus discutibles vaticinios.

Para medianoche, el PRD comenzó a notar que era imposible seguir la farsa. El control sobre ese estado había llegado a su fin, como en Zacatecas y Baja California Sur, los ciudadanos no podían más con la corrupción y la ineptitud de “las izquierdas”. Los michoacanos buscaron otras rutas, pero todavía se ignoraba si habían seleccionado a la familia Calderón o al PRI para salir del pantano manejado por una suma de mafias llamada PRD, donde actúan hasta narcotraficantes dentro de su élite de poder. Justo un familiar cercano de Leonel Godoy, diputado prófugo que recibió ayuda del Alejandro Encinas, ex candidato a gobernador del mismo partido al Estado de México. El lunes, los medios sólo tenían claro que el PRD había sido derrotado y que el PAN y PRI disputaban el triunfo, muy parejos según datos del PREP, algo que sin duda abrirá las puertas de un conflicto postelectoral: la hermana del presidente de México no puede perder y menos a manos de los enemigos favoritos de la familia. Al PRD sólo le queda el DF. Algo tenían que inventar para salvar el honor de los Calderón y maldecir al priismo.

El lunes por la tarde, ya la victoria del PRI era clara. Cocoa había perdido y Gustavo Madero y demás panistas habían dejado de lado la arrogancia. Ahora se trataba (se trata) no de encontrar una explicación sensata al fracaso sino de culpar a una nueva mancuerna malvada: el PRI y el narcotráfico. Entrevistada por López Dóriga, la señora Calderón Hinojosa no supo decir algo coherente sobre lo que horas antes era un triunfo de la democracia y la dignidad electoral. Se fue por lo más fácil: los malos del filme, los narcotraficantes habían impedido un proceso perfecto e intachable. Pero no dio ninguna prueba; recurrió al viejo expediente de los perredistas a grado tal que el periodista le dijo: No me digas que ahora pedirán voto por voto casilla por casilla. No cabe la menor duda, el PAN, antaño luchador limpio, se ha convertido, luego de los sucesivos fracasos de Fox y Calderón en cavernícola. El problema, en este caso, es que desde la presidencia fue vigilado rigurosamente el proceso electoral. Que, para colmo, el PAN elogió antes y después la limpieza de los comicios. Hoy, derrotado, se traga sus propias palabras.


Ya conocemos la historia, la hemos visto hasta el cansancio en el PRD: cuando gana, fue un proceso estupendo, cuando padecen una derrota, estuvo viciado. Lo sorprendente es que ahora es alguien de las altas esferas del PAN, Cocoa, quien recurrirá a toda clase de artimañas (basándose en las perredistas, las que usaron contra el triunfo de Calderón) para negar el de Fausto Vallejo. Si la derecha tuviera decoro, reconocería el éxito de sus rivales y esperaría mejor oportunidad. Pero no. Buscará algo que le permita vociferar. Qué lamentable espectáculo en menos de 24 horas: de gritos de triunfo y verbenas a reclamos, amenazas y mentiras. México, definitivamente, muestra que tiene un pésimo sistema de partidos. Pero lo que más sorprende es que Acción Nacional, que tanto ha criticado los vicios del pasado, ahora, desde el poder presidencial, no tenga grandeza ni valor para aceptar que la hermana del presidente de México fue derrotada. Para qué hablar del PRD, su caída es total o casi. Le queda el DF, entre dos o tres cosas de escaso valor, la joya de la corona, dice la frase hecha. Su último bastión. Lo defenderán con encono. Y aquí sí puede haber una alianza entre perredistas y panistas, más urgida que la de Puebla o de Oaxaca, para detener a los malosos del PRI que se aprestan a retornar a Los Pinos por la más siniestra de las vías: las urnas.


Opinión 2011-11-16 -
La Crónica

noviembre 14, 2011

¿El DF ciudadanizado?

No son pocos los cronistas de las desgracias de Tlalpan. De principio a fin, de El Pino a Higinio Chávez, exceptuando a Gilberto López y Rivas, quien luego de su breve paso por el PRD renunció ante la escandalosa corrupción, hemos sido testigos de enormes cantidades de acciones turbias y de un abandono casi total. Tlalpan se ha convertido en una hermosa cueva de ladrones, donde personajes verdaderamente siniestros como Guillermo Sánchez Torres o Carlos Ímaz se han dedicado a explotar la ingenuidad de quienes allí vivimos. Hemos intentado defendernos, pero cada paso nuestro se topa con una cadena de complicidades que involucra inalterablemente al jefe del gobierno capitalino. Hoy es un cínico llamado Marcelo Ebrard, sordo ante nuestras repetidas quejas y solidario con quienes manejan como rebaños a multitud de tlalpenses necesitados.

El intento de ciudadanizar a la capital no ha sido fácil por una sola razón: cada delegado interviene abierta y escandalosamente para que queden al frente de los comités ciudadanos sus incondicionales y así poder manejarlos a su antojo. Lo veo en los medios y en el trato habitual con habitantes de otras delegaciones perredistas. Iztapalapa y Tlalpan, sin duda, son casos evidentes, imposibles de negar. Para tratar de defendernos de una larga lista de calamidades y abusos cometidos por Higinio Chávez y sus secuaces, que no colaboradores, decidimos participar en nuestra propia sección electoral: Parques del Pedregal, clave 12-114. Hicimos un gran esfuerzo para convocar a los vecinos, quienes no creen en este tipo de procesos convocados y desde luego manipulados por las autoridades capitalinas. A nuestro alrededor vimos las clásicas marrullerías perredistas para ganar votos. Fuimos de las pocas secciones independientes. Una vez que ganamos, solicitamos a los habitantes de la zona que seleccionaran en qué invertiríamos los ridículos 215 mil pesos asignados para mejorar la sección. Los vecinos se inclinaron por proteger la amplia avenida Zacatépetl, realmente agobiada por ambulantes de toda índole: de vendedores de mascotas hasta elegantes bolsas de piel italiana, pasando por tacos y más tacos, y Camino a Santa Teresa. Estas dos avenidas sufren el diario embate de miles y miles de vehículos: se han convertido en estacionamientos y basureros donde jamás pasa alguien a barrer y recoger la basura que dejan los usuarios del Bosque de Tlalpan y de las oficinas aledañas. Cada vecino, como puede, intenta dar su propia lucha contra el delegado en turno. Desde que llegó el PRD, cuando Cuauhtémoc Cárdenas triunfó, El Pino advirtió que los “ricos” seríamos castigados. Lo extraño es que mi casa está rodeada de otras donde habitan académicos, escritores y pequeños empresarios que únicamente desean vivir en paz y con respeto. Llevamos largos años soportando excesos y atropellos. Un taquero, por ejemplo, mandó poner cemento en un pedazo de pasto para mejor acomodar su puesto. En efecto, la calle es de quien la trabaja. Los franeleros tienen ya sus permisos y por lo menos intentan que la multitud de automóviles no se estacionen frente a la cochera de cada uno de nosotros.

¿Policías? Ninguno, salvo los que pagan en algunas zonas protegidas por los propios habitantes. Se ha hecho una zona intolerable, pero eso sí, nos cobran predial como si fuera de lujo. Lo grave es que cuando solicitamos que pavimentaran y protegieran nuestra sección, avalado por la anterior Consulta Ciudadana de marzo, nadie respondió. A cambio, ahora el IEDF de nuevo nos convoca a elecciones. Nosotros, al menos, no quisimos molestar más a los vecinos. Según datos oficiales, 213 colonias no harán consulta para definir el “presupuesto ciudadano” para 2012, pues ni siquiera pudimos ejercer el de 2011, dado que Higinio Chávez no ha cumplido con lo que solicitamos. Ni un simple basurero ni arreglos a la carpeta asfáltica de Zacatépetl. A cambio, todos los días recibimos noticias de la forma en que la delegación hace negocios, concede licencias para construir gasolinerías o despoja a campesinos indefensos. No hemos logrado acercarnos a las autoridades y eso ha creado un hartazgo y desánimo entre los ciudadanos, a quienes ahora buscan para pedir el voto para Marcelo Ebrard y nuevas autoridades.

La idea de invitar a los ciudadanos a formar parte, aunque sea desde lejos, a compartir las decisiones de cada delegación, es correcta. Pero, ¿cómo ponerla en práctica en medio de tanta suciedad como la que vemos en cada delegación? Nosotros hemos dejado de dar la pelea, son ya muchos años tratando de tener autoridades justas y dignas: cada tres años tenemos un pillo de más bajo nivel educativo con mayores ambiciones de enriquecerse. Queda esperar a que el año entrante la sociedad capitalina despierte y se dé cuenta de los engaños y las patrañas que padecemos y lo manifieste con su voto en contra. Me rindo. Lo único que he logrado es perder el tiempo y ver cómo mi entorno se llena de ambulantes, donde hay letreros que dicen: “Tlalpan, zona de tranquilidad” o “Ambulantes, no”. Pondré una taquería en vía pública o venderé perritos abajo del Periférico Sur en lugar de dar clase en la UAM-X. Para el PRD no somos ciudadanos, somos votos.


Opinión 2011-11-14 - La Crónica

noviembre 13, 2011

Marcelo el represor

AMLO está dulcificado, no ofende más a sus enemigos. Pero también el jefe de Gobierno ha cambiado.




Marcelo Ebrard, hace unos días, elogió a su mejor enemigo, López Obrador y lo felicitó públicamente por su transformación positiva: ya no es un peligro sino un hombre cordial, afable, que acepta a los ricos y ha dejado de lado a los pobres que tanto utilizó. Reconoce a Felipe Calderón como Presidente legítimo, ha despedido a su gabinete y arrumbado la silla y la banda presidenciales que Jesusa le entregó. Es otro Andrés Manuel. Dulcificado, no ofende más a sus enemigos, salvo a la mafia que le arrebató el poder. Pero seamos justos, también Marcelo ha cambiado. Lo hizo cuando dejó el PRI siguiendo a Manuel Camacho en una aventura larga, difícil y jugosa: ayer Camacho estuvo a punto de ser sucesor de su amigo Carlos Salinas y hoy su delfín Marcelo está por (o eso supone) ser candidato presidencial del PRD. Tuvo una metamorfosis extra que vimos la semana anterior. De gobernante que toleraba toda clase de manifestaciones, plantones y protestas, pasó a golpear con violencia a los pilotos de ASPA, cuyas demandas estaban dirigidas a Felipe Calderón.Los granaderos usaron una fuerza excesiva, golpearon a los aviadores como en los mejores tiempos del PRI. Se trató de mostrar mano dura con quienes estorbaban el intenso tránsito de la ciudad. Los funcionarios capitalinos (y capitalistas) a coro declararon que no toleran que la ciudad sea dislocada. Si antes el mismo Marcelo ocupó su sitio para estrangular al DF en la toma de Reforma por el PRD, ahora unos 70 pilotos fueron molidos a empellones y golpes de tolete. Más de uno fue herido y algunos detenidos con brutalidad. Claro: impedían el tránsito de la agobiada capital.La burocracia capitalina dijo que impedían el flujo de vehículos. Más de un periodista, sorprendido, repuso: “¿Y por qué hasta ahora actúan de tal manera, por qué otros cerraron semanas Bucareli y tomaron el Zócalo por meses sin que las fuerzas de Ebrard lo impidieran?” No, Marcelo ha cambiado: si Felipe tiene su guerra (criticada ni más ni menos que por la prestigiosa Human Rigths Watch a causa de más de 170 casos de tortura, 39 desapariciones y 24 ejecuciones extrajudiciales), Ebrard tiene la suya. A veces, con fines publicitarios y desgano persigue la nueva plaga bíblica: los ambulantes. Pero ellos le tienen tomada la medida: se alejan unas horas y regresan a impedir el paso de peatones y convertir amplias zonas en muladares.

No desaparecerán perseguidos por policías sino cuando modifiquen profundamente el sistema político económico, lo que implica empleo, justicia y buenas relaciones entre sociedad y autoridades.De pronto el DF dejó de ser el paraíso de manifestaciones y mítines y reprimieron a quienes protestaban en vía pública. Obvio, a menos que las hagan amigos de Ebrard, sus fuerzas políticas. Ahora, ¿eso le permitirá ganarle a Obrador la candidatura presidencial? No. La perderá. Pero si insiste y es tenaz podría serlo por una parte del PRD, mientras que la otra, encabezada principalmente por Bejarano y Padierna, se suma a Morena, PT y antigua Convergencia, en donde ya AMLO es ganador. Esto hace felices a los admiradores de Peña Nieto: ya que no consiguen quitarse de encima al incómodo Humberto Moreira, al menos enfrentarán al candidato de “todas las izquierdas”, López Obrador, quien en las encuestas desciende sin remedio. La política nacional es complicada. Falta saber qué sucederá hoy en Michoacán de triunfar Cocoa Calderón. PRI y PRD deberán diseñar velozmente estrategias para evitar que el éxito de la hermana de Calderón le haga recuperar al PAN parte de lo perdido. Lo claro, y ello es un funesto augurio para “las izquierdas”, perdedoras en esta jornada, es que tal vez tengan que darle al PRI un “voto útil”, para que el descalabro sea menos intenso. Vaya asco. ¿La política acaso es un mal necesario?


noviembre 11, 2011

La lucha que se acerca

El miércoles pasado Marcelo Ebrard presentó en horas laborales y conduciendo a la gran capital a través de su Blackberry un esbozo de programa presidencial, puntos con escasos soportes. Más llevado por la necesidad de conquistar la candidatura de “las izquierdas” que por su talento de estadista, añadió que si las encuestas a las que él y AMLO se han sometido producen un empate, ambos se sentarán a buscar una solución. Eso es civismo, lucha fraterna. De caballeros que están muy lejos de serlo, porque quienes tienen realmente una buena educación, no suelen mentir, en consecuencia, jamás se hacen políticos, tratan de dar una imagen lejos de su verdadero carácter y formación: de priistas fieros a miembros de una extraña secta que ellos, sin pudor y fastidiosa tenacidad, llaman izquierda.

Sin embargo, en su afán de mostrarse como un hombre educado y rival gentil, Ebrard se puso paternal con quien lo reinventó: López Obrador. Dijo casi textualmente que ve con optimismo que AMLO haya modificado su discurso. Ha cambiado tanto que ya acepta que el presidente legítimo no es él, sino Felipe Calderón. Borrón y cuenta nueva, dijo coloquial, ya no habrá venganza. Ello es verdad, desde su pasado discurso en Monterrey, algunos empresarios, sorprendidos, escucharon un discurso deshilvanado donde el líder tabasqueño mostraba su aprecio por los “empresarios honrados”, su nuevo rostro. Nada queda del largo plantón que dividió en dos a la ciudad que acababa de gobernar, ni de la ridícula ceremonia donde una actriz lo hizo “presidente legítimo”. Mucho menos recordamos quiénes integran su gabinete. Ahora recorre con aparente humildad el territorio nacional confiado en que sus simpatizantes, que cada vez son menos, le darán una nueva posibilidad para competir por la Presidencia de la República. Realmente la merece.

Pero volviendo al principio, Marcelo Ebrard tuvo que morderse, una vez más, la lengua. ¿Hablar de cambios ajenos y no mirar los propios es parte de una arrogancia ilimitada? Lo que en otros es defecto, en él es virtud. Recordemos apresuradamente: Marcelo fue un eficaz priista. Él junto con su jefe natural, Manuel Camacho, eran intensos seguidores de Carlos Salinas. Veían en él a un salvador y más que admirarle sus cualidades de estadista y hombre inteligente, esperaban que les entregara la sucesión presidencial. Al no recibirla, cambiaron el amor por odio y resentimiento, deseos de venganza. Ya no era sólo Salinas, sino el PRI que habían dirigido. Luego de varios traspiés, dieron con la fórmula para rehacer su carrera: seguir a López Obrador, otro ex priista, de mil maneras inventado por dos ex priistas: Enrique González Pedrero y Cuauhtémoc Cárdenas. Con perverso y cauteloso talento trabajaron al lado del caudillo de reciente cuño y hoy al menos tiene el 50% de la candidatura de las tristemente célebres “izquierdas”.

No obstante hay algo más. En su afán por cautivar a Obrador, de suyo autoritario y brutal, Marcelo y Camacho se añadieron a las pretensiones de tener un gobierno paralelo al de Calderón. Se sumaron al odio por la derecha, aborrecieron al “usurpador”. Marcelo, cuando coincidían por protocolo, evitaba a Calderón, era áspero en sus declaraciones hacia el mandatario. En suma, era el mejor enemigo de don Felipe Calderón. Con el paso del tiempo, Obrador vio que su táctica había sido errada y la modificó. Marcelo hizo lo mismo y ambos ahora ven al “ilegítimo” como el presidente real que es. Ya ninguno quiere clamar aquello de “primero los pobres”. Como antes AMLO, Ebrard hace vistosos e inútiles segundos pisos, para al menos conquistar algunos votos entre los que no usan transporte público. Falta algo: los dos tienen mal carácter y son en exceso autoritarios. Un periodista de larga carrera que ha cubierto sus respectivas tareas, me lo dijo en una frase popular: Son de mecha corta.

Tras su falsa cortesía, Obrador y Ebrard ocultan sus verdaderas intenciones: ganar la candidatura presidencial de “las izquierdas” (siempre en plural para ocultar las palabras clave: bandas, mafias, tribus…). Tarde o temprano dejarán los buenos modales que le aprendieron a Guadalupe Loaeza y se mostrarán como son: violentos. Pero por ahora, cuando notan que al pueblo no le hace mucha gracia la violencia verbal, el intercambio de insultos tipo Gustavo Madero, son dulces y apacibles. Aquellos que tratan de descifrar la realidad política, sucia, pantanosa y de bajo nivel, advierten que a pesar del tono monacal, “las izquierdas se dividirán y tendrán dos candidatos: Ebrard por parte significativa del PRD y Obrador por el PT, lo que fuera Convergencia y, desde luego, por Morena, su propio movimiento de carácter nacional. Yo no estoy seguro: pareciera que el mucho trabajo de AMLO, pese a estar lleno de vaivenes, chantajes y violencia, le dará resultados positivos y ganará la anhelada candidatura. Por lo pronto, las tribus de falso izquierdismo perderán este domingo Michoacán, como antes perdieron Zacatecas. Falta ver qué ocurre con el DF que gobernaron de manera autoritaria y donde toleraron una inaudita corrupción.


Opinión 2011-11-11 - La Crónica

noviembre 09, 2011

La política: el bajo mundo

Los propios políticos aceptan vivir en un universo pleno de desprestigio. Naturalmente no reconocen sus defectos personales, la culpa es de los demás, de los otros partidos. De muchas y muy claras formas, la política nos ha dividido y enfangado. Aceptamos y asumimos sus pugnas y odios. La intolerancia campea. En algunos casos el cinismo es indignante. Un dirigente perredista reconoce que por ahora se matan entre ellos, pero que llegado el momento de saborear el triunfo en el DF (su principal baluarte, su banco, el teatro de sus “cochineros”), todos se darán la mano y cerrarán filas en torno al ganador. Es una peculiar manera de señalar que en la victoria están juntos: el fin es acumular puestos, hacer negocios y obtener dinero.


El lunes, en los medios de comunicación, fue posible ver el nivel de la política mexicana. Todos destacaban la turbiedad de las elecciones perredistas y, asimismo, hablaban de Michoacán, estado que sin duda saldrá de manos de la familia Cárdenas para ingresar a un nuevo feudo, al de la familia Calderón con el triunfo de su hermana Cocoa. Atrás de esta lucha política que al parecer acaba con el reinado del PRD, se imponen nuevas familias, las del crimen organizado, el narcotráfico, las que hacen negocios con el secuestro, el robo y la penetración de las instituciones, donde ninguna queda a salvo. Hay una relación directa entre la descomposición política y el crimen organizado: éste sube porque el sistema nacional es incapaz, corrupto y dividido ferozmente. Sólo unas cuantas voces sensatas buscan afanosamente en salir del grave problema que impide la gobernabilidad y tolera las mentiras y la demagogia. Tal vez no seamos un Estado fallido, pero padece tal debilidad que el menor golpe severo de viento, podría desplomarlo.

El PRD no sale de un lío que muestra su indignidad y bajeza y ya está en otro. Sin embargo, mantiene su poder sobre la capital y según sus cálculos la ciudad seguirá siendo suya. El PAN, que antes fuera un enemigo tenaz pero caballeroso, ahora recorre el país mentándoles “su mandarina a los priistas” en boca de un heredero de Francisco I. Madero, un hombre que se entregó con dignidad, valor y coraje a una causa superior. El delfín de Felipe Calderón, Ernesto Cordero, recién ingresado a las filas políticas, hace de las suyas convertido (se ha repetido hasta la saciedad) en un vulgar peleador callejero. No pasa un día, como Marcelo Ebrard, sin que rete a Enrique Peña Nieto a un debate público. Y el PRI ve cómo sus “nuevos” políticos se desmoronan a causa de errores y pifias. Es el caso de Humberto Moreira.

Lo anterior, escrito en pocas líneas por razones de espacio, arroja datos de un grave descontrol. No es casual que buena parte de la ciudadanía se considere independiente y ajena a los partidos, sin embargo, su voto decidirá las elecciones capitalinas y presidenciales. No hay encuesta donde no aparezcan un nombre y un partido muy por encima de los demás: Enrique Peña Nieto y el PRI. Excélsior y El Universal acaban de publicar resultados ya habituales, con un nuevo elemento: este partido de pésima historia ha elevado notablemente la simpatía de votantes. Ahora cuenta con una aceptación del 31%, mientras que atrás quedan el PAN con el 18% y el PRD alcanza apenas el 11%. Las encuestas son nacionales y la del segundo diario obtuvo sus datos luego de entrevistar a un pasable universo de 32 mil personas, mil por cada estado, el DF incluido. Faltan los que se declaran independientes y no tienen preferencia por ningún partido. Es una cifra alta: alrededor del 50%. El llamado voto duro también es favorable para el PRI, pues mientras un 22% se declaró militante suyo, el PAN obtuvo el 15% y 7% el PRD. El partido que quiera triunfar tendrá que buscar el voto de los independientes. En México éste es el grupo que crece, que busca no ir a las urnas para demostrar su enojo o está integrado por gente que supone que los candidatos deben ser “ciudadanos”. Aunque aquí el problema es más complejo a causa de la ausencia de leyes claras que permitan su ascenso y éxito. Requieren un partido con registro, desde luego necesitan recursos económicos y una estructura partidista que no poseen. Esto les da un peligroso acercamiento con un partido, el que sea. No hablemos de ideologías, sino de posibilidades de llegar a un alto cargo de elección popular. Es, por lo tanto, ingenuo ver la solución en este tipo de posibilidades.

Pero si el PRI regresa triunfal a pesar de que no ha modificado sus hábitos ni su apariencia, no se debe a su novedoso equipo sino a los errores de sus enemigos, muchos de ellos egresados de sus filas. La bajeza del PRD, la incapacidad evidente del PAN, producen una rara nostalgia en los mexicanos. ¿Qué pueden decirle a los priistas de corrupción y autoritarismo si ellos han retomado esas tradiciones? Nada. Mal estamos, la frase final podría ser una paráfrasis de una muy conocida: Pobre México tan lejos de Dios y en manos de los políticos. Al parecer un mal necesario hasta que el pueblo decida buscar su ruta propia y haga historia. Total, ya ha ocurrido.

Opinión 2011-11-09 - La Crónica

noviembre 07, 2011

La alternancia en Michoacán

Antes de entrar en materia, quiero hacerle llegar a don Alonso Lujambio un afectuoso saludo y desearle un satisfactorio paso por el hospital, desde donde por BlackBerry y otras vías, continúa trabajando para la SEP. Seguir en sus responsabilidades con una seria dolencia, da la dimensión de su sentido del deber.

La campaña por Michoacán está a punto de concluir y pronto veremos los resultados: ¿el PRD mantendrá el feudo de la familia Cárdenas, lo recuperará el PRI o se dará la alternancia con el triunfo de la hermana de Felipe Calderón? Todo parece indicar que la batalla final estará entre María Luisa Calderón Hinojosa y Fausto Vallejo. El PRD está mal puntuado y no es para menos: la declinación comenzó con Lázaro Cárdenas Batel; con Leonel Godoy el desastre ha sido completo. Hoy Michoacán vive bajo la sombra del terror. Las luchas entre narcotraficantes y las agresiones del crimen organizado contra la población civil han dejado graves consecuencias. Para colmo, el intento perredista de reunir a los tres “grandes” del partido: Cuauhtémoc Cárdenas, Marcelo Ebrard y Andrés Manuel López Obrador, fracasó al rechazar la cita el líder tabasqueño. Allí, en apoyo del candidato perredista, Silvano Aureoles, Marcelo, convertido en un campeón de oratoria de los añejos concursos de un diario que fomentaba los discursos ampulosos, pidió que los michoacanos impidieran el saqueo de sus recursos, como el PRI lo había hecho en Coahuila. Si Ebrard fuera coherente y objetivo, podría también señalar el caso de Zacatecas, donde una perredista, Amalia García, dejó en paños menores al estado. Para colmo, Excélsior acaba de señalar que su hija, Claudia Corichi, es la “reina” del ausentismo en el Senado con 179 faltas. Cárdenas, en su turno, se limitó a precisar algo que es cierto: “el PRI de hoy es el mismo de siempre”.

Es posible que la campaña de la candidata panista tenga apoyo del gobierno de su hermano, o algo más sencillo, que el aparato oficial le ayude digamos que por una cierta inercia burocrática y para prevenir el futuro: su triunfo en Michoacán le daría oxígeno al PAN, un partido que está a la baja y distante de repetir los triunfos de 2000 y 2006, no importa cuánto griten pésimos políticos como Gustavo Madero y Ernesto Cordero. Michoacán no es de ninguna manera un ensayo general, como tampoco lo fue el Edomex, es un proceso que puede contar en el ánimo del electorado nacional, pero que desde hace tiempo no está en manos del priismo. Los altísimos números que por ahora tiene el PRI con Enrique Peña Nieto pasan por encima del perredismo o del panismo michoacanos. Sin embargo, de muchas formas, tiene un sentido publicitario para el partido triunfador.

Lo que pocos dudan es que terminará el dominio del PRD en ese estado en manos de Los Zetas y La Familia y en consecuencia con un alto índice de inseguridad. Al parecer el asesinato del alcalde panista Ricardo Guzmán fue la gota que derramó el jarro y si a ello sumamos que un familiar muy cercano a Leonel Godoy está acusado de narcotraficante, para qué seguimos hablando de los “éxitos” del PRD. Este partido ha arruinado al estado. Ello prueba de modo fehaciente la ineptitud del gobernador perredista. Paralelamente, los intentos de concluir las elecciones internas para renovar directivos del PRD han mostrado una vez más que se trata de un partido con atroces niveles de corrupción, donde las mafias que lo integran luchan entre sí con furia, no para gobernar distinto al PRI y al PAN, sino para llenarse los bolsillos de dinero. Lo que hemos presenciado del perredismo, especialmente los capitalinos, es una orgía de pillerías, negocios fraudulentos y pésimos resultados para la ciudadanía. Tampoco el PAN ha sido capaz de mostrar diferencias con los regímenes del pasado, un pasado que amenaza con el retorno, no por sus novedades políticas y su profundo proyecto social, sino por los mayúsculos errores de sus rivales PAN y PRD, quienes han llegado al extremo de la magia: hacer posible la fusión del agua y del aceite, con resultados de éxito inicial, ninguno a corto o mediano plazo. Es risible que los que se presentan como “izquierdistas” hablen del PRIAN y dejen de lado que las alianzas todas se han dado entre el PRD y el PAN.

Luisa María Calderón ha logrado subir en las simpatías de los michoacanos, mientras que Fausto Vallejo, cuatro veces alcalde de Morelia, se detuvo. Le está faltando lo que a Cocoa le sobra: empuje y apoyo. No importa de dónde venga, un candidato debe pensar como Obama en su campaña: en el sí se puede, y no flaquear. Luchar pueblo por pueblo, calle por calle, persona por persona. Quizá se apresuren quienes ya ven el triunfo de la hermana de Felipe Calderón, esta semana que viene será, para todos los partidos en juego, la semana más larga de todas. De lo que no parece haber dudas es que llegó a su fin el reinado del PRD en ese estado, ahora agobiado por múltiples problemas.


Opinión 2011-11-07 - La Crónica

noviembre 06, 2011

Intelectuales a la carta

En su más reciente libro ¿Qué hacer?, Carlos Salinas se hace la misma pregunta que Lenin en 1902: en circunstancias por completo distintas, analiza a un México sometido a dos fuegos y con una solución: el neoliberalismo y el neopopulismo; la salvación salinista está en el liberalismo social. Pero lo que llama la atención es que habla de los intelectuales con insistencia. Siguiendo la lógica de Gramsci, los define y añade que “los intelectuales diseñan y sostienen los proyectos de ambos bandos”. Éste parecería ser un papel rutinario de los intelectuales, todos orgánicos, es decir, al servicio y apuntalamiento de una causa. Explica: “Lo que caracteriza a un intelectual, sostiene (Gramsci), es la función que realiza. Los intelectuales son no sólo pensadores, escritores o artistas, sino también organizadores, líderes o servidores públicos”. Es cierto: unos actúan al servicio de una causa con sus palabras y trabajos, otros con su silencio. En uno de los capítulos finales, “Intelectuales orgánicos: un debate empobrecido”, Salinas responde a sus críticos más importantes: Lorenzo Meyer, Enrique Krauze, Carmen Aristegui, Miguel Ángel Granados Chapa, Denise Dresser, Jorge Castañeda, Sergio Aguayo. En abono suyo, Salinas cita a Roger Bartra, quien fuera comunista: “En México predomina esa cultura populista conservadora que es responsable de haber bloqueado discusiones políticas de alto nivel entre los intelectuales.”

Si recorremos la historia del país, o de cualquiera otro, siempre vemos esa tónica: ¿dónde está el intelectual, qué hace, a quién sirve? Sus papeles son diversos. Entre nosotros han sido servidores públicos de altura, diplomáticos de importancia, gobernadores, políticos y hasta hacedores de campañas electorales, como en el caso de López Obrador, quien se ha hecho rodear por multitud de intelectuales calificados. Basta ver las firmas de sus más sólidos seguidores. La costumbre aunque es añeja, en México viene de la Revolución. Los hubo villistas y zapatistas, carrancistas y obregonistas, como antes otros habían servido a Porfirio Díaz. A Lázaro Cárdenas lo apoyaron muchísimos de altos méritos. Luego, se hizo una larga y monótona fila de intelectuales de valía al servicio del poder; las razones fueron muchas y diversas. El 68 fue una ruptura: la mayoría de los intelectuales se distanciaron del poder para servir a una causa crítica, pero sin proyecto. De todos, sólo José Revueltas tenía claridad. Pensaba en el marxismo como fin.


Poco antes de la alternancia, los intelectuales se hallaban en bandos opuestos: unos creían en Cárdenas, otros, los menos, en Fox. Los primeros transitaron velozmente al círculo del nuevo caudillo, los demás mantuvieron su afecto por quienes representaban el neoliberalismo. Pero en general, uno puede mirarlos con serenidad y todos parecen víctimas de una enorme confusión. Se contradicen, cambian de posturas, pero nunca se alejan de las fuentes de poder. Por ahora, quien los conserva cerca, es el todavía bien posicionado (no tanto en realidad) AMLO. Los mantiene fanatizados. Y aquí entra la otra imperfección del país: el caudillismo. No es difícil, como nación, sustraernos al encanto del autoritarismo. Los priistas hicieron uno nuevo cada seis años y lo deificaron. Anularon las ideologías y en su lugar colocaron el pensamiento del Presidente en turno para adorarlo. Los demás partidos han optado por semejante ruta.

En este contexto confuso, falta hablar del intelectual que no se digna a poner su capacidad al servicio del poder sino del pueblo. Crítico infatigable del poder, los partidos, los empresarios y útil a los condenados de la tierra, diría Frantz Fanon. Podría entrar en la clasificación de intelectual orgánico, sin duda, pero esa causa valdría la pena. Ser, como quería Morelos: siervo de la nación para interpretar sus sentimientos.


noviembre 04, 2011

Las pugnas de “las izquierdas”

Está a punto de arrancar el “debate” entre los dos más fuertes líderes de “las izquierdas”. Atrás quedaron los mensajes de respeto y concordancia, la lucha será ríspida: Marcelo Ebrard tratará de desplazar definitivamente a López Obrador y éste de derrotar a su rival. Si antes el primero dependía del segundo para consolidar sus ambiciones presidenciales y era su empleado ejemplar, lo seguía en todas sus acciones, no reconocía a Felipe Calderón como presidente legítimo, ahora busca cuidadosamente la manera de aplicarle un golpe contundente para noquear a Obrador. Los capitalinos observamos la pugna con ojos centralistas: suponemos que todo problema político, cultural o económico queda resuelto de manera automática, si lo atacamos desde aquí. Pero no somos el centro de la república, somos la capital y punto. Cada estado, cada poblado del país, tiene su propia lógica y no vive esperanzado observando los sucesos capitalinos. Cuentan, pero no determinan sus acciones. Si muchos vemos a Ebrard como “el mejor alcalde del orbe”, no lo es para Jiquilpan o para Saltillo, donde apenas lo conocen y no lo padecen. Ya pasaron los tiempos en que un habitante de Ciudad Juárez despertaba preocupado porque se había inundado el segundo piso del Periférico y llegaría tarde al trabajo. El centralismo es más una imagen del pasado que una realidad inmediata.

Las encuestas, por la cercanía con la selección del candidato de “las izquierdas”, son más precisas. Tanto Manuel Camacho como Marcelo Ebrard, los verdaderos padre e hijo, no están destinados a ganar, su final está próximo. A menos que se dividan más y haya dos candidatos. Entonces las posibilidades serán distintas. En tal sentido, la historia de ambos es interesante: formados con Salinas de Gortari, rompen con él cuando el mandatario se inclina por Luis Donaldo Colosio. A partir de ese momento, Manuel y Marcelo van de un lado a otro buscando acomodo. Al fin lo encuentran en un exitoso partido de resentidos políticos que han logrado desplazar a Cárdenas y convertirlo en “líder moral” pero sin voto, de hecho arrumbado. Allí, en el PRD, Ebrard impresiona con su estilo de egresado de una gran escuela, mientras que la mayoría de los perredistas vienen de la universidad de la vida, o como Andrés Manuel, que a duras penas logró concluir una carrera. Tuerto en tierra de ciegos, Marcelo deslumbra con su mejor modo y educación. Atrás de él hay un largo equipo de académicos e intelectuales que aman el poder. Andrés Manuel se guía por su instinto, de tal manera que cada rato se equivoca. Pudo ganar el cielo y lo perdió por su estilo brutal, autoritario, de un feroz populismo que le aprendió, entre otros, a Luis Echeverría, cuando ambos eran fieros priistas. Sus viejos maestros como Enrique González Pedrero no tienen control sobre el nuevo líder y pronto se hunde: pierde la elección por pocos votos, acusa de fraude y complot a la enigmática mafia y se corona, como Napoleón, emperador, en una ceremonia ridícula, nombra un gabinete y hace del Paseo de la Reforma su reino. Como gobernante del DF, protegió una y otra vez a Marcelo, lo hizo su delfín, como antes Cárdenas lo llevó a él al estrellato para enseguida perder los ojos. Ya están ahora por romper. Es inminente.

Pero aunque los capitalinos le conceden ventaja a Marcelo porque lo ven todos los días (si Salinas y Madrazo corrían, Ebrard viaja en bicicleta y para no ser menos que Peña Nieto y poder retarlo, la obsesión de todos los candidatos, se casó con una belleza, su Gaviota), pero la realidad es otra y es López Obrador quien puntea en las encuestas. Su trabajo tenaz de visitar municipio por municipio lo fortaleció. No llegará a la Presidencia de la República, pero será el candidato de “las izquierdas”, a menos que parte del PRD, encabezada por los Chuchos, decida gritar fraude y empeñarse en Marcelo. Aquí hay mucha tela de donde cortar, al PRD le interesa mantener la capital en sus manos, de ella salen los dineros y los votos en gran número. Es su mayor fuerza. La más reciente encuesta de Mitofsky arroja en el DF el 31% de simpatías por Obrador, mientras que el 23% piensa en Marcelo. En el país, la cifra del primero aumenta sensiblemente.

Marcelo está confiado en que derrotaría en los posibles debates a Obrador. No será tan fácil, rodeado de intelectuales fanatizados y subyugados por su figura de caudillo, se defenderá bien, por más que su historial académico sea lamentable. Su pragmatismo y experiencia de peleador callejero contará. Pero ése no es el problema de ambos, sino las pugnas, los errores, la enorme corrupción de las famosas, por corruptas, “izquierdas”. Pocos perredistas pasarían una prueba seria que muestre la honorabilidad de sus nuevos recursos y propiedades. Sus pleitos internos dan miedo. La sociedad no quiere más insultos, ofensas, pillerías, quiere otro tipo de políticos y funcionarios y el perfil de los dueños del PRD no encaja en la idea que la sociedad comienza a hacerse de lo que deben ser sus cuadros gobernantes, especialmente en el DF, pues de otros lados ya los han echado.


Opinión 2011-11-04 - La Crónica

noviembre 02, 2011

Vicente Fox, el escritor

Varios intelectuales, creadores o periodistas, se han acercado al fuego de la política: algunos han sido consumidos, otros han logrado salir indemnes o casi. A la inversa, que un político se convierta en intelectual, creador o periodista, no es frecuente, tampoco insólito. Hay casos donde el hombre que aspira a parte significativa del poder, comienza su vida escribiendo. Una vez, en una plática personal, Manuel Camacho me confesó que en su juventud quiso incursionar en la literatura. Un caso excepcional fue sin duda don Emilio Portes Gil, quien escribió buenos libros de historia, entre ellos, la Autobiografía de la Revolución Mexicana. Lázaro Cárdenas, legó unas apretadas memorias, útiles para apreciar su época: no miente, cuenta. Eso sí, todos nuestros políticos, de medio pelo para arriba, se sienten obligados a contarnos sus hazañas y hacer de sus vidas una experiencia memorable. De este modo nos hemos topado con auténticos mamotretos escritos por José López Portillo, quien, en honor a la verdad, venía de familia culta, su abuelo y su padre redactaron obras significativas, mucho antes que Pepe, como le decían sus amigos cercanos, entre otros, Luis Echeverría y Arturo Durazo, arruinara la economía del país. Carlos Salinas ha dejado ya varios libros polémicos.


Ahora es parte del quehacer político, cada vez que alguien desea empleo importante, nos endilga un libro memorioso o casi. En la izquierda, el centro o la derecha. La lista es larga: nos hemos poblado de libros prescindibles. Tampoco somos el único caso: en América Latina, aparte de las tediosas memorias de Evita Perón, están libros magistrales de hombres que compartieron el poder: pienso en Arturo Uslar Pietri, venezolano, o en el guatemalteco Miguel Ángel Asturias. Pablo Neruda fue diplomático, como Octavio Paz, y senador. En México, Martín Luis Guzmán fue senador y su camarada generacional, José Vasconcelos secretario de Educación Pública y candidato presidencial. En fin, hay casos en que la política y el arte de escribir se juntan, frecuentemente con la idea de comunicarse con la sociedad: para justificarse, arrepentirse o simplemente explicar algunos de sus pasos. No mezclemos con simplismo. Martín Luis, Neruda, Pietri o Asturias: fueron escritores notables.

Esta apretada introducción viene al caso porque hace un par de días con total incredulidad, encontré un artículo de Vicente Fox. Imposible, las pocas veces que platiqué con él supe que si era incapaz de hablar adecuadamente, menos lograría escribir buena prosa. En un artículo titulado “Es la hora inédita de México”, nos señala el rumbo. Puntualiza las tareas a seguir e indica a los intelectuales que podrían encabezar el cambio. Todo en unas 850 palabras. Supongo que pudo dictarlo o tomar ideas sueltas que un asesor le ayudó a pergeñar en cierto orden. Al final no pone, como es usual, su correo electrónico sino un título pomposo, pero innegable: “Ex presidente de México”.

Para no pecar de inculto, desde los primeros párrafos no cita a José Luis Borges sino a Albert Eistein. Bien leído, es una crítica a la política de su sucesor, centra la atención en lo que está mal. Al tiempo, indica que no hay más ruta que legalizar las drogas, consigue frases novedosas: “Rescatar a los miles de jóvenes que hoy andan en el camino equivocado y que son en buena medida el futuro del país”. ¿Dónde he escuchado eso? Para colmo, medio explica sus ideas: “Los presidentes de Colombia -Gaviria, Michelsen, Pastrana- buscaron el diálogo con los cárteles, guerrilleros y criminales en una búsqueda apasionada por la paz y la concordia, el más alto valor al que puede aspirar una sociedad. Propusieron condonación de penas, respeto de patrimonio o intercambio humanitario, bajo el sometimiento a la justicia colombiana, el respeto a la ley y el abandono de actividades delictivas.” Uf, no imagino a Calderón, Cordero o a Vázquez Mota, negociando con los cárteles, rogándole al Chapo Guzmán que deje de ser maloso, se convierta en bueno e invierta su dinero en un negocio, donde Hacienda lo eximirá de impuestos.


La legalización de las drogas ha sido propuesta de modo inteligente por multitud de políticos e intelectuales, García Márquez, por ejemplo. Fox sólo toma soluciones ofrecidas por diversos personajes y las abarata. Alguien me dijo que él no lo había escrito. Puede ser, pero allí están las palabras que nos ha venido diciendo para hacerse notar desde su aparatoso rancho de San Cristóbal, convertido en una soberbia fundación, donde existe una réplica de la oficina que tuvo en Los Pinos. Lo que me convenció que sí era un artículo suyo y corregido por alguna mano piadosa, fue cuando escribió: “Es el tiempo de ideas nuevas, audaces, del pensamiento lateral y creativo.” Para concluir tajante y sonoro: “Recuperar el momento positivo, optimista, de esperanza y futuro, es lo que importa en esta hora inédita de México”. ¡Sopas! Y pensar que en sus manos arrancó la alternancia.


Me intriga saber qué pensaron Felipe Calderón y el PAN en su conjunto (si lo leyeron) de la frase inicial: “El costo para México ya es demasiado alto… y el futuro se vislumbra peor.” ¿Lo dirá porque Calderón es el presidente o porque el PAN piensa que ganará nuevamente Los Pinos?

René Avilés Fabila Publicado