Tantadel

diciembre 30, 2011

Ropa blindada a la moda

Está visto que la guerra contra el narcotráfico, la inseguridad y el crimen organizado va para largo. Cuando la declaró Felipe Calderón, sus admiradores creyeron que se trataría de algo rápido, una especie de blitzkrieg contra el mal. Llevamos casi cinco años y no hay visos de triunfo. Al contrario, los expertos piensan que será duradera y difícil. La derrota del mal no será sencilla, tendrá que pasar por un profundo cambio en la política mexicana. Es indispensable crear un sólido y consistente cuerpo policiaco de alto nivel y capacidad de reacción y servicios eficaces de inteligencia, mientras que las fuerzas armadas deberán centrar su atención en tareas fundamentales de seguridad nacional. Por más llamados a la concordia y treguas navideñas que han sido solicitados, la violencia no cesó durante estos días que uno supone de paz y recogimiento espiritual. Matanzas las hubo en distintos puntos de la república. El flujo de las drogas y el lavado de dinero, la corrupción oficial y la audacia de los criminales no disminuyó. Por fortuna, para quienes de una u otra manera corren algún riesgo sea por su vinculación con alguna de las muchas formas del tráfico de drogas y armas, sea por venganza contra los golpes dados por las fuerzas armadas o por razones de triste azar, lo que ahora llaman daños colaterales, ya están a la venta ropas formales y casuales blindadas y aunque todavía son costosas, nada vale más dinero que la propia vida, dice la empresa fabricante. El armamento para protegerse, no se preocupe, es posible obtenerlo con facilidad en Tepito.

Si usted siente que puede ser víctima de un atentado, sobre todo si es político o potentado, puede adquirir chamarras de distintos materiales, camisetas, chalecos, trajes, abrigos y gabardinas, capaces de soportar disparos de armas cortas y largas, incluso hay ropa que puede frenar o amortiguar el impacto de una pistola Magnum 44 y las ráfagas del famoso cuerno de chivo. Los fabricantes recomiendan su uso sobre todo a los políticos que aspiran a cargos de elección popular debido a su ir y venir frecuente. Pero asimismo son recomendables para guardaespaldas o aduladores que acompañen a los candidatos. Se trata, en todos los casos, de ropa de buen gusto y a pesar del blindaje, son prendas ligeras.

La variedad es amplia y cómoda, distinguida sin ser llamativa. Así como hay chamarras de piel, la empresa ofrece playeras tipo Polo y guayaberas para zonas cálidas. Por desgracia, este tipo de ropa sólo la hay para hombres. Los fabricantes piensan que el nivel de riesgo del género femenino es muy inferior y en consecuencia no hay demanda de un vestido de noche blindado. La candidata no podría ir a una fiesta bien protegida, aunque fuera con algún grado de incomodidad. Pero llegado el caso, se puede hacer ropa sobre pedido. Ya la empresa ha elaborado túnicas blindadas para Medio Oriente, pues su prestigio es internacional y tiene la certificación del Instituto Nacional de Justicia de EU.

Queda el asunto del vehículo a prueba de balas, esos ya no los maneja la empresa de ropa. Pero con dinero, no hay dificultades en adquirir uno o varios. Lo importante es la ropa. La mayor parte de los atentados ocurren directamente contra las personas.

Ahora, los uniformes militares no suelen ser blindados, aunque algunos tengan un chaleco antibalas. Hasta hoy la ropa blindada es fabricada para los poderosos cuando el mayor número de bajas se da en los estratos de bajo poder adquisitivo de la población. ¿O qué, los más recientes decapitados en Veracruz o en Sinaloa, pertenecían a familias pudientes? Por ello, tendría que ser creada una empresa que confeccionara ropa para personas de pocos recursos, que puedan comprarla en La Lagunilla o en una tienda de precios bajos. Todo esto, quiero pensar, nos lleva a una sola reflexión: el gobierno debe acabar con esta matanza de civiles sin muchos recursos o de plano pobres que se vieron afectados por varias razones en la guerra de Calderón. Los poderosos tienen a sus familias en el extranjero y ellos mismos van protegidos por fuertes escoltas. Un alto número de bajas ocurre entre hombres y mujeres que ninguna vinculación tienen con el crimen organizado. Finalmente el problema está en la pobreza y en la falta de buena educación y fomento cultural. No somos un país consumidor de grandes cantidades de drogas, nos hicieron fabricantes y distribuidores porque vivimos junto al mayor consumidor del mundo: EU. Claro, eso es un problema geográfico, pero podría tener solución si al tiempo que el gobierno de Calderón elimina la pobreza crea fuerzas policiacas consistentes y establece una política exterior más severa en este aspecto. De lo contrario, pronto tendremos trajes de baño blindados y tratamientos para endurecer la piel con el objeto de que no la perforen los disparos de un criminal.

Desde luego, no es posible adquirir este tipo de ropa sin cumplir ciertos requisitos. Hay que cuidar que esas prendas no caigan en manos criminales. Que los asesinos tengan sus propios sastres y compren sus casimires o pantalones vaqueros a pruebas de balas como puedan.

Opinión 2011-12-30 - La Crónica

diciembre 28, 2011

Marx en Corea del Norte

Muchos de los guerrilleros mexicanos de la primera oleada luego de la brutal represión de 1968 buscaron entrenamiento militar en Cuba. Nadie en la Isla estaba dispuesto a tener una confrontación con México, pues era la única vía de acceso al continente americano. Allí me tocó ver parte de la negativa a preparar combatientes mexicanos. Un alto funcionario cubano me explicó: No queremos un Granma a la inversa. Estamos en deuda con México. La presión de EU era severa y pese a ella, los gobiernos mexicanos la soportaron. Las relaciones entre ambas naciones fueron correctas hasta que llegó el PAN de Fox y con su célebre torpeza las deterioró mortalmente. Aquellos que pensaban que el camino adecuado para liberar al país del capitalismo y la dependencia de EU era el armado, miraron esperanzados hacia otros sitios. Fue Corea del Norte donde encontraron un discreto apoyo para formar combatientes.

Los resultados de las guerrillas mexicanas han sido desastrosos, buena parte de los revolucionarios fueron masacrados y sólo sobreviven quienes siguieron al subcomandante Marcos en Chiapas luego de un fallido intento por generalizar el movimiento armado. Otros fueron absorbidos por el sistema

De todos los países comunistas que pude conocer durante su existencia, sólo Corea era un enigma, como sigue siéndolo. China, Cuba y Vietnam defienden algunas de sus conquistas revolucionarias, pero la caída del bloque socialista, un visible error en la puesta en práctica del marxismo clásico, los ha arrastrado hacia formas singulares. El capitalismo se ha infiltrado. China es un gigante, pero bajo el culto a Mao, los ropajes de la economía de mercado son evidentes. Está destinado, como lo previó Napoleón, a ser un coloso. En breve lo será, pero ya sin un sólo elemento del proyecto que vieron Marx, Engels, Luxemburgo, Lenin, Trotski y otros más. En todo caso, resta la rigidez autoritaria del viejo comunismo de Stalin, el modelo brutal que impuso luego de la Segunda Guerra Mundial y cuyos pies eran de barro. Sin las muy discutibles tesis de la solidaridad proletaria internacional, los países que se consideran socialistas, se acomodan a las reglas del capitalismo. Hay una rara mezcla de ambos sistemas donde la presencia del Estado se debilita. Me intriga Corea del Norte, sólo he visto unas cuantas fotos de esa nación y desde el lado sur del Paralelo 38, lo he tratado de imaginar orientado por feroces enemigos del comunismo coreano.

A todos nos queda claro que allí llegó el estalinismo y se instaló cómodamente. Peor aún: establecieron una suerte de monarquía roja, donde la continuidad gobernante reside en el primogénito, es decir, es hereditaria. El nuevo rey comunista es Kim Jong-un (nieto de Kim Il-sung e hijo de Kim Jong-il), asimismo jefe del Comité Central del Partido de los Trabajadores y comandante supremo del ejército. Pero lo más impresionante es ver las escenas callejeras donde hombres, mujeres y niños lloran ostentosamente y lamentan su dolor por la muerte del padre. Exactamente duplican las muertes de Stalin y de Mao-Tse-tung, donde sus respectivos pueblos gritaban su dolor y sus deseos de morir con sus emperadores. Cuando existía el comunismo en la Unión Soviética fui invitado a una estancia de tres meses. Lo primero que hicieron luego de instalarme en la Escuela de Cuadros del Partido Comunista, fue llevarme a la tumba de Lenin, en la Plaza Roja. El frío calaba hondo y a pesar de ello había una fila interminable para ver el cadáver momificado de Lenin. Cuando pasé ante él, pensé que jamás quiso estar expuesto al morbo público ni al culto a la personalidad. Cuando muchos años después, visité el mausoleo de Mao en Beijing, nada me sorprendió, ni los miles y miles de chinos que pasaban con respeto y lágrimas evidentes. Sólo me llamó la atención el cuerpo del gran timonel cubierto por una bandera roja con la hoz y el martillo. Afuera, predominaba el bullicio y la necesidad de llegar a un McDonald a comer una bigmac acompañada de una Coca-Cola ligth.

Kim Jong-un nació destinado a dirigir una pequeña nación pobre, pero bien armada y con misiles atómicos. En un mundo capitalista resulta una nube modesta, pero tiene cierta amistad con China y los “comunistas” chinos la ven con simpatía, al menos tiene en jaque permanente a los norteamericanos cuya histeria ha subido de tono luego del ataque a las torres gemelas. Viendo la historia del siglo XX y lo que va del XXI, no concibo la necesidad de preocuparse, a mediano plazo: el nuevo monarca comunista, quien dudo haya leído a Marx y a Lenin, perderá el poder tal como ocurrió en la URSS, sin mayor estrépito, simplemente se derrumbó porque a esos “comunistas” se les olvidó el bienestar del pueblo para darle un excesivo poder a la burocracia dominante.

Es una tragedia que hayan torcido al marxismo clásico de tal forma que una fascinante utopía haya terminado en odiosa dictadura. O los norcoreanos cambian el rumbo, algo casi imposible, o tarde o temprano terminarán con un furioso despertar del país, como ha ocurrido en otros países, donde los dirigentes salvadores se convirtieron en atroces caudillos vitalicios.

Opinión 2011-12-28 - La Crónica

diciembre 26, 2011

Gonzalo Martré, escritor imbatible

Hace un par de meses, la UAM, en una de sus revistas, Rana azul, le dedicó parte importante a un escritor, por completo al margen de la burocracia cultural, que comienza a ser legendario en México: Gonzalo Martré, autor de novelas, cuentos y reportajes de gran interés y calidad. En esta ocasión, la Rana azul hizo un agudo artículo crítico sobre una faceta hasta hace poco desconocida de Martré: su trabajo dentro de la cultura del cómic. Alrededor de 1970, Fantomas fue convertido en personaje de historieta por la empresa Novaro. Al frente de las tareas editoriales estaba el distinguido poeta Alfredo Cardona Peña, de origen costarricense. Entre algunos otros escritores, Gonzalo Martré fue invitado a ser el guionista del célebre aventurero francés, la amenaza elegante: Escribió unos 300 números con tino, pero uno de ellos corrió con mejor fortuna: en manos del escritor, autor de libros muy polémicos, Luis Guillermo Piazza, quien también trabajaba en la citada empresa, y al ver que en esas páginas coloridas Fantomas tenía acceso a una enorme biblioteca y aparecía con escritores de la talla de Julio Cortázar, envió la revista al propio autor de La vuelta al día en ochenta mundos. Como respuesta, Cortázar escribió un texto irónico e inteligente, crítico, que tituló Fantomas contra los vampiros multinacionales. Excélsior lo tomó e hizo una obra espléndida como si se tratara de un cómic más.

Esto le permitió a Gonzalo Martré entablar correspondencia con Julio Cortázar. En esos momentos, el escritor mexicano enfrentaba problemas: una novela suya, Los símbolos transparentes, fue despojada del triunfo por un jurado asustadizo. La obra era una severa crítica al gobierno de Gustavo Díaz Ordaz y ello hizo que la colocaran en segundo sitio, sin posibilidades de editar al menos en la empresa convocante del premio literario. Martré, desesperado, le solicitó ayuda a Cortázar, quien en esos momentos difíciles por la guerra fría y la aversión hacia Cuba, le escribió una misiva explicándole su falta de poder en las editoriales. Esta carta, ahora se encuentra, junto al ejemplar de Fantomas contra los vampiros multinacionales, en el Museo del Escritor.

El pasado sábado, Excélsior publicó un largo reportaje sobre el mismo tema, más detallado y una entrevista con Gonzalo Martré, donde el novelista explica la historia detallada del Fantomas mexicano, visto por autores nuestros. Imagino que así lo hizo el diario porque tanto Fantomas como Cortázar ahora son de culto popular y extendido. Sin embargo, poco se dice en ambos medios sobre la tarea del literato Gonzalo Martré. Parecía, para el lector joven, que el narrador se había limitado a la versión nacional del aventurero francés, cuando su historia de novelista y cuentista es muy amplia y destacada. Lo conocí alrededor de 1967, cuando dos amigos míos, José Agustín y Gustavo Sáinz, recomendaron la lectura de su primera novela: Safari en la Zona Rosa, una serie de extravagantes y eróticas historias que ocurrían en el entonces elegante y sofisticado sitio de marras. Lo hice y me divirtió mucho su sentido del humor, su facilidad para contar sucesos y diseñar personajes. Más adelante lo conocí personalmente, con altas y bajas, hemos logrado sostener la amistad.

Años después y un montón de libros más en su haber, le permitieron imaginar a Gonzalo Martré que podía publicar en la exclusiva editorial Fondo de Cultura Económica. Pues no, pese a sus méritos, era una fortaleza, siempre en manos de burócratas. Con la señora Consuelo Sáizar, inexplicablemente al frente de tal institución, las puertas para detener a Martré fueron sostenidas con más empeño. A Sáizar no le simpatizaba personalmente. Mi colega hizo todo lo posible para que el Fondo lo publicara. Nada. Lo entendí y le di mi punto de vista. Querido Gonzalo, yo tengo el mismo problema: Sáizar me detesta gratis, ni siquiera la conocía cuando de pronto irrumpió con el decidido apoyo del sindicato magisterial en los más altos cargos que el gobierno mexicano puede conceder en materia de cultura, o por consejo de sus asesores y eso la obligó a eliminarme del catálogo, como si la empresa fuera suya, cinco libros míos, el primero (Hacia el fin del mundo) publicado en Letras Mexicanas, en 1969, junto a un título de Rubén Bonifaz Nuño, que a pesar de la nula publicidad, se vendía gradualmente. ¿Por qué razón tendría que ser suave contigo si además careces de antecedentes en su Editorial? Martré ha vivido desde entonces, perseguido por la señora que ahora manipula Conaculta.

Gonzalo Martré sigue escribiendo y tiene una suerte de diario satírico (un blog) que pone entre miles de internautas cada mes: La rana roja. Sus materiales suelen ser mortales burlas y críticas a los intelectuales mexicanos tan adictos al poder y aquí la lista es interminable. Tiene un tenaz círculo de lectores y admiradores. Sus libros circulan a pesar de la ausencia de un editor osado. Por más que Sáizar haya querido borrarlo del mapa de la literatura nacional, no lo ha conseguido. Falta que ambos desaparezcan de la faz de la tierra, esto es inevitable. Gonzalo será recordado por sus largas batallas contra el poder, su espíritu crítico y por sus novelas y cuentos. A Sáizar no la recordarán ni los intelectuales que hoy la adulan.


Opinión 2011-12-26 - La Crónica

diciembre 25, 2011

Irak, luego de la guerra con EU

Ya se retiraron las tropas. ¿Qué resolvieron aparte de ajusticiar al mejor estilo western al tiranuelo Hussein?

Hace unos días, Barack Obama anunció el fin de la guerra en Irak, con el retiro de los últimos 500 soldados estadunidenses; la salida fue nocturna para evitarse problemas. De este modo, EU supone que se ha redimido. Puede ser, pero su historia es posible resumirla en dos palabras: guerra y violencia. Aún faltan los que están en Afganistán y que la ignominiosa base naval de Guantánamo deje de ser un centro de tortura y regrese a manos cubanas. Desde que eran 13 colonias inglesas en la costa atlántica, hasta la invasión en Oriente Medio y en Asia, pasando por guerras infinitas, como las que sostuvo contra pieles rojas, con México, en 1847 y 1914, en Europa, en el Pacífico. Desde luego, con un pretexto: la Divina Providencia, el Destino Manifiesto, que les ha autorizado a combatir donde sea para salvarnos y hacernos a su imagen y semejanza, como ha ocurrido en Filipinas, donde hasta el idioma heredado de la conquista española perdieron, o en Japón, al que vencieron y modificaron sus costumbres.

Ya se retiraron de Irak. ¿Qué resolvieron aparte de ajusticiar al mejor estilo western al tiranuelo Saddam Hussein? Nada, salvo destruir brutalmente un país. Las tropas regresan a EU, dejándolo devastado, sin democracia real, con gobernantes impuestos y a merced del capitalismo estadunidense. Nueve años duró la guerra y ocupación. Durante ese lapso mantuvo un ejército abrumador: un millón 750 mil soldados, de los cuales murieron cuatro mil 408 efectivos y tuvo un saldo de 32 mil heridos. Cifras bajas, si las comparamos con dos guerras que EU no ganó: Corea y Vietnam. Pero eso es poca cosa con la destrucción que los estadunidenses dejaron a su paso. Una nación en ruinas. Según cifras oficiales, perdieron la vida unos 126 mil civiles y 20 mil soldados y policías iraquíes; fallecieron o fueron masacrados más de 21 mil “rebeldes” y los movimientos militares obligaron a desplazarse a más de un millón de hombres y mujeres, de sus lugares de residencia. Los daños materiales son atroces: Irak quedó desolado, y no aparecieron las armas secretas que amenazaban los intereses estadunidenses en la zona. EU lo deja en guerra civil, en total caos: apenas sacó sus tropas, hubo una docena de atentados y más de 67 muertos, sólo en Bagdad.

Es posible que Irak se convierta en manso receptor de los capitales de EU y países europeos. También es factible que el odio acumulado por los iraquíes se transforme en ataques terroristas a Israel o al territorio estadunidense. Lo que le permitiría a otro presidente, o al mismo Obama, golpearlos nuevamente en nombre de la libertad y la democracia. Obama comprendió que no es lo mismo prometer que ir contra los intereses del poder estadunidense.

Con frecuencia hablan de guerras justas e injustas. Todo depende del éxito que se tenga. Los imperios han sido edificados a golpes de espada. Para los romanos, los demás eran bárbaros; hoy hablamos de guerrilleros, revolucionarios, terroristas, para calificar a quienes discrepan con el modelo político-económico imperante. La invasión a Irak se hizo para salvar los intereses de EU y no los del pueblo iraquí. Que Saddam era un tirano, un peligro para sus vecinos, cierto. Pero tampoco hay dudas sobre quién le proporcionó armas a Irak para combatir largamente contra Irán: EU. Cuando el dictador dejó de serle útil al gobierno estadunidense fue sencillo mandar tropas apelando a la libertad y al papel que Dios le asignó: salvarnos del enemigo, cualquiera que éste fuera. Kennedy fue católico convencido y demócrata, lo cual no fue obstáculo para bombardear vietnamitas y promover la invasión a Bahía de Cochinos en Cuba. Un francés me contó un chiste posterior a la Segunda Guerra Mundial: “Podemos soportar otra invasión alemana, pero jamás otra liberación estadunidense”. Creo que algo semejante dirán los iraquíes, una vez a salvo de su dictador.

Excelsior - 2011-12-25

diciembre 23, 2011

Los partidos tras el GDF

Con sólo asomarse a las actividades políticas en el DF, es posible contemplar el predominio del PRD. Es verdad, ha disminuido su férreo control. El PAN tiene tres delegaciones en sus manos y ha hecho, a través de jóvenes como Obdulio Ávila y Mariana Gómez del Campo, un intenso trabajo que es visible. Al PRI, muy pocos lo ven. Desapareció arrastrado por sucesivas derrotas presidenciales. El malestar que producía el PRI cuando controlaba la capital sigue vivo. Posiblemente sea el punto donde más aversión provoca. Por añadidura, aquí no hay un Enrique Peña Nieto, sino restos de un pasado lamentable.

El PRD ha disminuido en la intención del voto capitalino. La intensa corrupción le ha quitado parte del prestigio que tenía en el momento en que Cárdenas ganó la jefatura de gobierno, borrando a priistas y panistas. Los primeros se dieron por vencidos y quedaron aquí algunas personas que trabajaron con total desgano a lo largo de más de doce años. Los segundos, en cambio, se hicieron más combativos, adquirieron una experiencia que les ha permitido enfrentar con algún éxito las mañas del perredismo. Las encuestas muestran distintos escenarios. En el habitual, el PRD se impone, gana nuevamente la capital y pierde tres delegaciones, quizá más, todas quedan en manos de Acción Nacional. En términos generales, el trabajo en las delegaciones que tiene, Miguel Hidalgo, Benito Juárez y Cuajimalpa, es bueno y mantienen la aceptación a pesar de críticas de grupos aislados y medios de comunicación adversos.
En otras encuestas, aparece la posibilidad (yo le llamaría milagro) de que el PRI capitalino gane la jefatura de gobierno con Beatriz Paredes a la cabeza. Preguntó: ¿Con cuál infraestructura, dónde están los priistas destacados y con trabajo de base, los militantes que se movilizan en el DF? Si había líderes naturales, jóvenes con ideas renovadoras, el PRI tuvo a bien ocultarlos o impedirles su desarrollo político. Emigraron a otras tareas ¿Por qué entonces este partido ganaría con Paredes sobre rivales que tienen presencia capitalina y un fuerte apoyo detrás? Así son las encuestas. Luego los resultados desconciertan. Lo grave es que el PRI sólo tiene una carta y vista de cerca, posee un largo historial que podría afectarle en un debate: lo mismo le ha sido útil a Echeverría que a Salinas, jamás ha sido crítica con su partido cuando estuvo en el poder y para colmo, nadie la ve rodeada de jóvenes ávidos de recuperar el DF. Está entre los mismos de siempre, los que han ocupado un sinfín de altos cargos y poco han aportado a la democracia. Para evitar este problema, Peña Nieto ha reestructurado su equipo con algunas caras nuevas.

Dentro del PAN, así está en las mismas encuestas, hay varias opciones: Demetrio Sodi, Gabriela Cuevas, Mariana Gómez del Campo, José Luis Luege y Carlos Orvañanos. De todos ellos sin duda el que tiene más apoyo y resulta más conocido es el primero. Las dos mujeres, talentosas, combativas y llenas de logros, tienen el problema de la excesiva juventud. Luege y Orvañanos apenas son conocidos y no han dado muestras de talento político y combatividad. De tal manera que Sodi de la Tijera pareciera ser el más apto para enfrentar a dos enemigos francamente poderosos. A Beatriz Paredes ya la superó hace seis años al dejarla en tercer lugar en la lucha por la ciudad capital. Pero quedó atrás de Ebrard. Si el PAN quiere a un candidato competitivo, no hay otro que no sea Demetrio Sodi. Luego, el PAN deberá darle un enorme apoyo para que esté en igualdad de condiciones, no similares a las del PRI, que sigue en el Limbo, sino del PRD, al que las encuestas señalan como victorioso aún con la pérdida de algunas delegaciones más, que bien podrían ser Tlalpan y Coyoacán, quizá Iztapalapa, debido a su inmensa corrupción e incapacidad.

A su vez, el PRD tiene multitud de aspirantes porque todos, por lamentables que puedan ser, suponen estar en un partido ganador. Pero eso tampoco es verdad. No triunfará ante Sodi y Paredes, por ejemplo, con Mario Delgado, Martí Batres o Carlos Navarrete. En cambio, con Miguel Ángel Mancera o Alejandra Barrales la victoria está asegurada. Todo depende de quién maneje la contienda: Ebrard, como pactaron él y Obrador, o este último. Hay, por ahora, un jaloneo y desconcierto entre los aspirantes. La prueba es que AMLO ha decidido no mencionar nombres ni poner a su lado a alguno de los aspirantes al DF en estos días. Tanto el PRD como el PAN han hecho públicos sus métodos de elección de candidatos. El primero ha elegido la vía de una encuesta parecida a la que llevó a Obrador a la candidatura presidencial. El PAN prefiere una elección abierta. El PRI no ha dicho mayor cosa, pero todo hace suponer que ya eligió a Beatriz Paredes como su candidata. Los resultados finales los veremos en enero. Así que pasaremos Navidad, y Año Nuevo entre anuncios publicitarios que nos invitan a gastar y gastar y promocionales de políticos que tratan de convencernos de sus bondades como gobernantes.

Opinión 2011-12-23 -
La Crónica

diciembre 21, 2011

Haga su partido y gane mucho dinero

Hace unos días, como todos los años, desde su fundación, el IFE (una institución que pretendía ser ciudadana y que hoy bien representa los intereses de los partidos) le regala dinero a los partidos políticos. Claro, en principio no es dinero propio, es de la nación. En segundo lugar, es, nos explican todos los días, el costo de la democracia. ¿Así será en todo el mundo? ¿Pagarle a los partidos para que nos mal gobiernen y además se queden con algo para sus bolsillos? En esta ocasión el IFE entregará 3,361 millones de pesos, directamente a los institutos políticos. Y faltaría aumentar los gastos internos del IFE. El PRI, por ser el más fuerte, se lleva 1075 millones de pesos. Movimiento Ciudadano, el más modesto, se queda con 206 millones. Al PRD y al PAN no les va nada mal. Suponemos que toda esta millonada servirá para llevar a cabo un costoso proceso para elegir Presidente de México y cambiar de sitio a legisladores, ya que la reelección inmediata no es permitida. Pero además, hay diversas sumas asignadas a programas tales como fomentar y fomentar en cada partido la presencia y liderazgo de las mujeres. En este rubro, son apenas 67 millones de pesos, mientras que para financiar franquicias postales, sólo, en el 2012, se otorgan 135 millones de pesos.

Imagino que es una desmesura en un país de tantas carencias, donde las escuelas públicas son ruinosas y los hospitales insuficientes, donde vivimos en guerra contra la inseguridad y el crimen organizado y al carecer de policía adecuada, se recurre a las fuerzas armadas cuya función y preparación es otra, donde hay un desempleo alarmante y crece el comercio informal y la piratería. Pero se trata de ver a los políticos bien vestidos, en lujosas camionetas, con largos cortejos de empleados y, desde luego, comiendo, bebiendo y vistiendo bien. No conozco a muchos de ellos, pero no hace tiempo vi a Ricardo Monreal descender, en el colmo de la elegancia, de una impresionante camioneta de lujo, con guardaespaldas. Me escandalicé y le hice a un colega periodista, con quien estaba desayunando, un comentario acre. No estaba sorprendido. Dijo: Es normal, fue gobernador, ahora es senador y es muy cercano a López Obrador. Contra argumenté: Pero es perredista y ellos afirman que primero están los pobres. Tendrían que ser menos ostentosos al menos. Fue inútil. No tenía por qué ser un hombre modesto: era un político prominente. Punto. Ése es el problema ya que a muy pocos les importa costear la existencia de los partidos políticos. Hay malestar ciertamente, pero se concentra en ciertas figuras más que en partidos y en cuanto surge un remedo de caudillo, de cualquier tendencia, todo se olvida: no importa el costo de la democracia. He visto tercas campañas contra Felipe Calderón o contra López Obrador. Ahora mismo hay una sorda guerra contra Peña Nieto. Pero los partidos están más o menos a salvo. Parafraseando una frase tonta de otras épocas: Los partidos no fallan, fracasan las personas. En el mejor de los casos, han armado campañas para eliminar en este momento a lo más estorbosos de nuestra democracia sui generis: los plurinominales. En sus orígenes tenían sentido, hoy sirven para que los partidos saquen sus peores uñas, acomodan en una lista de celebridades que no quieren ni deben hacer campaña, para simplemente llegar a una diputación o a la Cámara de Senadores, no trabajan porque nadie les pide cuentas y cobran un altísimo salario.

Al parecer a todos los mexicanos nos queda claro, supongo, las enormes cifras de dinero que consumen los partidos. Hace años, al PAN o al Partido Comunista, para dar ejemplos extremos, les costaba su existencia. En las esquinas céntricas, los panistas rifaban autos y en la izquierda había esfuerzos denodados para mantener viva una ideología y un proyecto social de envergadura. En 2012, los partidos extienden la mano y exigen. El Estado da y nosotros ponemos el dinero. Tener un partido político, como lo tienen Alberto Anaya o Dante Delgado es un negocio extraordinario.

El dinero se toma del esfuerzo nacional, de quienes trabajamos y pagamos impuestos, el gobierno lo exige y le entrega a los partidos miles de millones de pesos que son invertidos en imagen de las figuras glamorosas de cada partido, es decir, los dirigentes y caudillos, quienes terminan en el poder en alguno de sus niveles. El círculo se cierra. Muy buena parte de ese dinero para en los medios de comunicación quien nos los regresa en monótonas imágenes y voces sin sentido, huecas, en publicidad. Aparte de pagar la democracia, tenemos que oír sus voces, verlos en la televisión, soportarlos en millones de mensajes a la nación, salvándonos de ellos mismos. Vaya paradoja

Creo que la primera gran pregunta que un candidato que desea llegar a la presidencia tendría que hacernos es si queremos seguir pagando este sistema obsoleto, que por añadidura no produce mejoría en la nación. Que los partidos busquen formas para financiar sus acciones, como ocurre en otros países más avanzados. No hemos conquistado la democracia, estamos sujetos por una partidocracia feroz, brutal. Como ha resultado: nuestra peor enemiga.

Opinión 2011-12-21 - La Crónica

diciembre 19, 2011

¡Felicidades, José Agustín!

El jueves pasado José Agustín me telefoneó para invitarme a que lo acompañara a la entrega del Premio Nacional de Ciencias y Artes 2011. Con gusto lo hubiera hecho: somos amigos de toda la vida, pero un accidente me impedirá estar con él. Me topé con uno de los millones de hoyos y baches que el mejor “alcalde del mundo”, Marcelo Ebrard, ha creado como un refinado detalle urbano y me rompí la pierna izquierda. Carajo, me dolió. De cualquier manera, Agustín (como le he llamado siempre) sabe que estoy a su lado, como he estado en las malas y en las peores. ¿Por qué no en las buenas? Desde mi silla de ruedas le mando un abrazo cariñoso, él sabe que lo acompaño, igual que cuando se cayó de un escenario en Puebla y se rompió la cabeza. Acababa de salir de terapia intensiva y ya estábamos tomándonos unas cervezas que es lo único que en ese hospital poblano hallamos (en el restaurante, desde luego). Hoy brindaré a su salud y la de Margarita, por más de cincuenta años de cálida amistad.

Buenas han sido las décadas desde que estudiamos juntos; mucho mejores fueron los talleres literarios donde nos formamos como escritores. Desde los que organizamos con otros jóvenes colegas, hasta el que condujo magistralmente Juan José Arreola (Mester), pasando por el inolvidable Centro Mexicano de Escritores, fundado por la novelista y ensayista norteamericana Margaret Shedd, apoyada por Julio Jiménez Rueda y Alfonso Reyes, entre otras celebridades. A nuestra generación nos correspondieron como profesores: Arreola, Juan Rulfo y Francisco Monterde. Juntos dimos muchas batallas. Le dije a José Agustín durante nuestra reciente conversación telefónica: en ti premian a una generación que fue vista con desdén, como lo hizo Margo Glantz cuando en su antología Onda y escritura, nosotros, los nacidos alrededor de 1940, éramos los onderos y la hermosa escritura la representaba la generación anterior. Ahora, José Agustín prueba su error.

El sábado me telefoneó para repetirme la invitación sin saber mi estado. Platicamos un rato y le expresé mi entusiasmo por la obtención de los premios que le han sido concedidos como reconocimiento a su notable creatividad, por ser un hombre que innovó el lenguaje de los mexicanos como pocos. Horas antes leí la entrevista que El Universal le hizo. Sigue idéntico a los años de juventud. Me encanta su desparpajo. Al verse lleno de honores, muestra su incredulidad con un bofetón a las instituciones: “Mi ingreso a la Academia es el colmo. No he estado en ninguna sesión y quién sabe si vaya a asistir a alguna, a mí lo que me importa es la lana que me echan”.

Es curioso que José Agustín, que no soporta ni las formalidades ni la vida solemne, ahora sea no sólo parte de la Academia de la Lengua (la que tanto horror le producía al inolvidable periodista Nikito Nipongo a grado de satirizarla con tenacidad y encono), sino que esté presente en el recién inaugurado Museo del Escritor, al que le entregó dos originales: La tumba y Ciudades desiertas y el que además posee cartas personales, fotografías poco comunes y otras cosas más que le pertenecieron. Las donó a petición mía en una suerte de ceremonia con amigos y reporteros culturales.

A la pregunta si escribiría un volumen más de su espléndida Tragicomedia mexicana, repuso defendiéndose: “¡Pero hacerlo me da una güeva espantosa!, es un trabajo pesado. Si lo tomo será con gusto porque hay mucho qué decir en México. ¡Qué horror 12 años de panismo!”. Sólo espero que no externe su opinión en plena ceremonia en Los Pinos, con Felipe Calderón a la cabeza, hablando de una política cultural que no tiene y defendiendo su costosa manera de conducir la guerra contra el crimen organizado. Podría, incluso, hacer algún alarde literario, pero confiemos en que se limitará a entregar los premios y no utilice a los intelectuales y artistas (congratulaciones, Óscar Chávez, igual, bien merecido). En todo caso, podría hablar de su tema favorito: futbol, para promover a su partido. Una vez más, ahora en público, felicito a mi entrañable amigo Agustín y lamento el fallecimiento de Daniel Sada, quien asimismo conquistó con su extraordinario trabajo de prosa narrativa dicho galardón; por desgracia la muerte le impidió recibirlo.
Y ya que José Agustín ha mencionado al panismo, no está de más desear que no padezcamos otro sexenio para dicho partido. Mientras que el PRI y el PRD ya tienen candidatos en plena acción, el PAN sigue entretenido con lo que ellos ven como un ejemplo democrático, cuando sólo se trata de un proceso atorado por el empeño de Felipe Calderón en imponer a Ernesto Cordero, quien, junto con Santiago Creel, fastidia con sus ocurrencias y discursos. Lo sensato hubiera sido que el PAN dejara de lado a sus notables electores y que Josefina Vázquez Mota estuviera mostrando sus habilidades ante Peña Nieto y López Obrador. José Agustín tiene razón en no desear escribir un tomo más de su Tragicomedia: los panistas son de güeva, tediosos y aburridos, pero ése no es el problema, sino lo mal que gobiernan.

Opinión 2011-12-19 - La Crónica

diciembre 18, 2011

El PRD, ¿existe todavía?

Era simplemente (y fue mucho) un proyecto para democratizar al país, destruir el monopolio priista.

México ha tenido varios intentos para darse una izquierda real, organizada y con un proyecto que acredite seriamente tal postura, hoy convertida en un fraude, en algo ignominioso. En boca de Marcelo Ebrard o de Mario Delgado es una palabra ridícula, en las de René Bejarano, Higinio Chávez, Dolores Padierna o Clara Brugada resulta indignante. Un partido, luego de desaparecido el Partido Comunista, marxista-leninista o de inspiración socialista no marxista, no volvió a aparecer, mucho menos cuando el bloque socialista se derrumbó. Cárdenas y un pequeño grupo, escindido del PRI, formaron uno nuevo, el PRD, pero jamás lo matizaron como socialista, comunista o simplemente de izquierda, quizá pensando en la vaguedad del término en un mundo que comenzaba a globalizarse aceleradamente a causa del triunfo capitalista y de las nuevas tecnologías comunicativas. Era simplemente (y fue mucho) un proyecto para democratizar al país, destruir el monopolio priista, mejorar las condiciones sociales, eliminar el autoritarismo y poner distancia con una abominación: el caudillismo que el PRI ejercía en dosis llamadas sexenios.

Fue Adolfo Gilly quien me invitó, de parte de Cuauhtémoc Cárdenas, a formar parte del grupo firmante. Decliné: había pagado una severa cuota de militancia autoritaria y dogmática; para colmo, veía en aquella cita de diversas fuerzas, las más inauditas, sin ideologías y salidas de cloacas, un coctel peligroso. De cualquier forma voté por el PRD, no una sino tres veces, como antes lo hice por Valentín Campa. Llené las columnas que entonces escribía en Excélsior con argumentos de apoyo a dicho partido. Una nota agresiva al PRI y a Francisco Labastida en su carrera a Los Pinos, produjo el temido fenómeno de la censura. Renuncié porque si la toleras una vez, se aguanta siempre. Me costó caro: dejar El Búho, un suplemento cultural que fue muy leído.

Cárdenas contribuyó mucho a la democratización del país, pero no consiguió la Presidencia. A cambio, y eso me regocijó, ganó el DF. Lo usó como plataforma para una nueva intentona de llegar a presidente. Fue cuando miré de cerca al PRD. Vi a Rosario Robles, hoy rondando a Peña, y la escuché vociferar en defensa de los suyos, de políticos corruptos y sólo útiles para hacer negocios y utilizar el poder capitalino. La lista es interminable y me confirma mi acierto de no ingresar en tal partido. Allí está la historia de cada uno de ellos y de los intelectuales que se han acercado al PRD en busca de más reconocimientos.

¿Qué tanto queda del organismo que tocó dos veces las puertas del cielo? Muy poco. De pronto se convirtieron en la izquierda y como tiene tantas mafias, optaron por pluralizarla y disfrazarse de progresistas cuando se han limitado a adorar el poder, la corrupción y el dinero. Pero hay algo poco perceptible: AMLO, al no necesitarlo más, al escuchar voces inconformes con su caudillismo, tomó una decisión: eliminarlo gradualmente. Primero puso distancia, se alió a otras fuerzas modestas pero urgidas de votos y finalmente creó un organismo: Morena, eje de sus actividades. Desde su nueva postura, opta por ser contrario a su propia esencia autoritaria y brutal y metamorfosearse en una suerte de místico que predica una ridiculez: la República del Amor con un discurso más de autoestima que de izquierda seria. Sus adeptos dejan la violencia, se dulcifican y retoman el cristianismo primitivo o las consignas sesenteras. Imaginan así ganar Los Pinos.

Dudo que funcione salvo en el DF. Por ello el descontrol del perredismo capitalino. Los muchos candidatos al gobierno han quedado entre dos fuerzas perversas, ninguna izquierdista. Poco quedará del PRD luego de que AMLO vuelva a ser derrotado. Si fue esperanzador, hoy es un sitio donde prevalecen los peores intereses políticos. Allí sí requiere un cambio drástico o acabará por extinguirse.

Excelsior - 2011-12-18

diciembre 16, 2011

La importancia estratégica de la ciudad

En el arte de la guerra tradicional lo que contaba para vencer al enemigo era tomar las ciudades, quizá estrangularlas hasta su rendición. Pero hoy las cosas se mueven de otras formas. Vietnam derrotó por vez primera a Estados Unidos, haciendo una larga presión en el campo. La guerrilla cubana eliminó a Fulgencio Batista sin tomar La Habana. Algo parecido ocurre en México. El PRD ha ganado varias veces la ciudad capital y ha perdido el país. Una vez con el PRI y dos con el PAN. A partir de estas victorias, el PRD y sus compañeros de viaje decidieron afianzarse en ella. De muchas formas les ha funcionado y entre los resultados no sólo está el caudaloso río de votos, sino muchos recursos materiales, incluido el prestigio que tiene en un país de tradición centralista que no acaba de concluir.
Por tal razón, sorprende que el PRI haya descuidado visiblemente al DF. Por años, abrumado por la derrota, nadie hizo mayor trabajo en la arrogante capital. Los resultados pueden apreciarse en una encuesta reciente dada a conocer por BGC-Excélsior. En ella, sólo atendiendo a las siglas, los capitalinos, en las presidenciales, votan por el PRD. López Obrador tiene hoy el 43% de la intención del voto, el PRI el 39% con Peña Nieto y muy abajo está el PAN con sólo el 18% suponiendo que es Josefina Vázquez Mota la candidata a Los Pinos. Podría decirse que pese a todos los problemas que arrastra el PRD tiene en el DF un gran capital político. Lo curioso es que el PAN ha hecho un trabajo intenso aquí, posee tres delegaciones y pareciera crecer, mientras que el PRI, con el puro olor añejo, no tiene en apariencia gran poderío, a menos que la candidata al GDF sea la muy conocida Beatriz Paredes. Entonces el PRI sería competitivo.
Según datos de esta misma encuesta, hay un marcado avance de un funcionario discreto y eficaz, que no hace mucho decidió competir por el DF: Miguel Ángel Mancera, recientemente entrevistado por Guillermo Ortega. Todavía es ligeramente superado por Alejandra Barrales, pero ya está arriba de Martí Batres, Joel Ortega, Mario Delgado y Carlos Navarrete. Según varios analistas políticos, los capitalinos no quieren más el discurso izquierdizante y sí personas que mejor representen la modernidad. En tal sentido, calculan un crecimiento más amplio de Mancera aunque no sea militante del PRD.

El PAN, a pesar de su larga lucha en el DF, no logra convencer. Tal vez debido a la juventud de la mayoría de quienes desean llegar al GDF: Gabriela Cuevas y Mariana Gómez del Campo, por ejemplo, o a la escasa personalidad de otros como José Luis Luege. Allí, sin ninguna duda, es Demetrio Sodi de la Tijera, quien se perfila claramente hacia la candidatura panista. El lunes pasado Ricardo Pascoe, en un artículo agudo, señalaba las características del delegado de la Miguel Hidalgo, las que le permitirían no sólo ganar la postulación del PAN, sino hacerle llegar al partido un mayor número de votos, lo que, sin duda, tendería a beneficiar a Josefina Vázquez Mota o a cualquiera que provenga de Acción Nacional, como ocurrió hace seis años. Los votos capitalinos, en cualquier caso, son muchos. Son importantes si desean conservar el país.

Hace seis años ya tuvieron un encuentro, Beatriz Paredes y Demetrio Sodi. La primera quedó en tercer lugar, luego de Marcelo Ebrard y del propio Sodi. Con más experiencia y en un escenario distinto, este último conoce bien al DF, ha dedicado su vida a colaborar en su administración. Sin duda es la mejor carta que el PAN podría mostrarle al PRD y al PRI.

Ni el escenario capitalino ni el nacional están claramente definidos. Si en la lucha presidencial, Peña Nieto va muy arriba, y en el DF todo es sencillo para el PRD, habrá que externar muchas dudas: es posible que haya otros contextos. Como todos sabemos: las encuestas son instantáneas y cambian. Hace un sexenio López Obrador parecía seguro ganador y al final pudo más Felipe Calderón. El DF de hoy, parece favorable a Alejandra Barrales, pero debemos considerar que hace años comenzó a batallar por el cargo, mientras que Miguel Ángel Mancera recién despega y ha avanzado a grandes trancos. Su discreta actuación, lejos de molestar, pareciera agradar en una ciudad que ha votado más orientado por caudillos que por programas y líneas de conducta eficaces.
Demetrio Sodi, por su lado, tiene una fuerte presencia en el DF, pero no sabemos si el PRI capitalino resucite inesperadamente bajo la personalidad de Beatriz Paredes y pueda vencer a dos partidos que mantienen una estructura sólida y parecen mejor organizados. En cuanto al PRD, aún falta que las tribus se repartan el botín. Por lo que se sabe en varias delegaciones, entre ellas Tlalpan, Coyoacán, Iztapalapa y Xochimilco, han disminuido visiblemente sus simpatías y es posible que las pierdan debido a la enorme corrupción e ineptitud que han mostrado sus delegados. La gran pregunta es si en el PRD trabajarán ordenadamente o cometerán algún grave error, dejándole la plaza, la última gran plaza que les queda, a los priistas o a los panistas.

Opinión 2011-12-16 - La crónica

diciembre 14, 2011

AMLO: de caudillo a predicador

Son muchos los periodistas que han hecho notar la metamorfosis de López Obrador: de violento, agresivo y autoritario, a dulce predicador de aldea, a desgranar la palabra del Señor entre los atribulados mexicanos. Desde que tomó prestada de Hugo Chávez la idea de una república amorosa, en lugar de hacer suyas las ideas de Marx y Lenin, tenemos más que a un político aguerrido, a un hombre pacifista, más en la moda de los hippies que pedían paz y amor, que en la de los combatientes latinoamericanos que optaban por las armas: de Guevara a Marcos.

El portento se logró debido a que Obrador está obsesionado con una sola cosa: el poder, y se pondrá cuantas casacas halle a la mano con tal de convencernos de que fue elegido de los dioses para gobernar a este país tan necesitado de guías espirituales. Su discurso es ostensiblemente cursi, ha convertido a la Constitución en una Biblia personal, se ha reencontrado al fin con sus orígenes: el cristianismo. Menos mal que de niño no fue budista. Hay analistas que han tomado en serio su cambio, pero evidentemente nadie puede modificar su carácter de tal manera de una día a otro. Si se desea apoyarlo, no será diciéndonos que se trata de otro Andrés Manuel, distinto, que clama por el amor y la bondad entre sus semejantes. ¿Éste es el candidato de las izquierdas? Es una tomadura de pelo. Completa, y él es un actor consumado. Su nueva retórica es de derecha.



Habla insistentemente de moral (no de ética), pero lo hace en sentido figurado, no en el real. No puede señalar que acabará con la corrupción imperante, cuando a su alrededor cabalgan, “invisibles como el viento”, los mayores pillos de la política nacional: René Bejarano, Clara Brugada, Higinio Chávez, Guillermo Sánchez Torres, Dolores Padierna, Alberto Anaya y Dante Delgado, para sólo citar un bonito muestrario. ¿Ellos redactarán la nueva Constitución moral o el código amoroso que exige López Obrador? ¿O saldrán de las filas del que fuera su gobierno legítimo, hoy disuelto? ¿Elevar a rango constitucional la honestidad, como de una u otra forma lo intentó Miguel de la Madrid al hablar de la renovación moral de México? ¿Cómo puede demandar que la honestidad nos conduzca a través de él, una persona que jamás ha declarado de qué vive, cómo mantiene a su familia, mientras derrocha millones en fanáticos suyos que viajan por el país buscando no buenas conciencias, sino credenciales de electores?
Si he de dar una muestra de la enorme corrupción de “las izquierdas” que parece desconocer el nuevo santón político, citaré Tlalpan, donde sus buenos adeptos bejaranistas, estimulados por el apetito del delegado actual y del anterior, han hecho tal cantidad de marrullerías que pasma. Negocios con terrenos, gasolinerías, edificios, obra pública. Por otro lado hay un total descuido de la delegación, la que no cuenta ni siquiera con servicios adecuados. En Tlalpan auspician la entrada de documentación falsa para realizar cambios de uso de suelo, así como obras fraudulentas. El caso más escandaloso es el de la gasolinería de Insurgentes Sur, que incluso cuenta con dictamen del Tribunal de lo Contencioso Administrativo del DF para demoler la obra por las irregularidades que tienen sus “permisos de construcción”. Pero, ¡oh, sorpresa!, Higinio Chávez se amparó contra esa resolución a favor de los vecinos, en el colmo de la corrupción.

El paso de AMLO por el DF dejó el tejido social por completo dislocado. Nos dividió y sembró odios. Hubo un momento en que criticarlo era señal de linchamiento mediático o real. Aquí conté cómo el médico y escritor Federico Ortiz Quesada y yo, en la presentación de un libro suyo en Bellas Artes, fuimos insultados por sus partidarios. Para colmo, Obrador sigue diciendo que ganó en 2006. La violencia verbal era algo rutinario en el DF. Una herencia que subsiste entre sus mayores fanáticos, los que no acaban de salir del asombro de su transformación más reciente.

Que un político cambie de ideología no es novedad, pero debemos aclarar que entre nosotros no dejan un partido por otro a causa de razones ideológicas, es un simple acomodo para obtener un cargo más dentro del erario y aquí la lista en lo que llaman “las izquierdas” es infinita. Pocos son los honestos y los justos no existen. No es posible conmoverse ante este tipo de cambios. Pero no deja de ser muy grave que se hagan a nombre de la izquierda, algo que hasta la aparición del PRD era un término sensato y lógico, venía de largas y complejas luchas contra el poder, intentaba transformar positivamente a la humanidad. Hoy es un desfile de personas de escasa limpieza, de total desaseo ético. Con cientos de corruptos rodeándolo, AMLO no podrá establecer una república amorosa y menos diseñar códigos morales. No está ni políticamente capacitado ni sus valores éticos son los correctos en una persona que miente con asombrosa facilidad. AMLO no ama a los pobres, los utiliza en su búsqueda del poder.
Explicar qué es una república amorosa ha resultado más torpe que precisar cuáles tres libros son los memorables en la formación de un político.

Opinión 2011-12-14 - La Crónica

diciembre 12, 2011

Política y cultura

Por la vía menos esperada, la ignorancia, de pronto a los políticos les surgió la necesidad de ser cultos o parecerlo. Pero vayamos por partes. En el pasado hubo funcionarios y políticos educados. Sebastián Lerdo de Tejada, Justo Sierra, José Vasconcelos, Emilio Portes Gil, Agustín Yáñez, Jaime Torres Bodet y Jesús Reyes Heroles fueron algunos de ellos. La pasmosa aridez intelectual entre quienes nos gobiernan es reciente.

Cuando dirigía el suplemento cultural de Excélsior, El Búho, me encantaba enviar reporteros a hacer encuestas literarias entre los hombres del poder. Absolutamente todos estaban “releyendo” a Cervantes, el célebre Quijote. Cuando López Obrador contendió por el gobierno capitalino, en un debate, Tere Vale, colaboradora de estas páginas, mujer culta e inteligente, señaló que era imposible que alguien pudiera hablar con tantas faltas de ortografía y destrucción de la sintaxis. No sólo ello, más adelante, Reforma dio a conocer su lamentable historia escolar: años de más para concluir la carrera, infinidad de materias reprobadas y bajísimas calificaciones. Hoy es un héroe para millones de mexicanos, aun cuando dice sandeces sobre una ridícula utopía sacada de la chistera: la república amorosa, sazonada con frases hechas e infinita demagogia. Ernesto Cordero, triunfal, quiso ironizar la incultura de Peña Nieto y pisó las mismas arenas movedizas. La propia Vázquez Mota sugirió su ignorancia cuando dijo que era posible vivir con 6 mil pesos. Esto sí es grave. Para qué citar de nuevo la inaudita barbarie de Fox, famosa hasta en el ámbito internacional.

La lectura, siempre promovida por el gobierno en turno, es nuestra gran materia reprobada. Apenas leemos y lo que la mayoría lee es basura de autoestima o best-sellers, libros de valor momentáneo, chismes sin méritos estéticos. La tarea fundamental del político es gobernar con habilidad y siguiendo los intereses populares, pero debe leer y aprender de las grandes obras literarias. Kapuscinski decía: se aprende más política en los museos y las galerías de arte que en la práctica periodística. Podríamos decir, parafraseándolo que la política no es para cínicos. El problema es que sólo los tenemos de esa tesitura.

Ahora políticos y funcionarios tratan de aparecer cultos, en tanto que perredistas y panistas se ensañan con Peña Nieto (quien esperemos haya aprendido la lección: es imposible vivir en un capelo rodeado de arrogancia). Todos buscan asesores culturales, demandan resúmenes de grandes obras, de los clásicos. Es decir, al fin parecen entender la importancia de la cultura. Esto no es fácil, cuando ingresé como profesor a la UAM-X, fui jefe del departamento de Política y Cultura, algún economista me preguntó con ordinaria sencillez: ¿Y para qué sirve un escritor en este cargo? Y si en la academia la literatura es vista con algo de desdén entre los científicos sociales y los científicos duros, qué será en el obtuso mundo de la política.

Pero en vista de que ningún político ha leído tres libros memorables y conseguido retenerlos, en un país que apenas lee buena literatura, sólo capaz de repetir los nombres de cinco o seis autores que de sobra remachan los medios y que las universidades públicas premian hasta el cansancio porque no buscan ampliar el abanico de autores, sino utilizar a los famosos de siempre para conseguir fotografías, la cultura los tomó por asalto. Hay que localizarla, reunirse con escritores. Si antes muchos narradores y poetas en vano intentaban acercarse al menos a la burocracia cultural, ahora es a la inversa.

Hace un par de meses fui a dictar una conferencia a la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA). Comencé leyendo lo siguiente: México, visto desde el extranjero, parece sólo tener un puñado de buenos escritores, pero realmente cuenta con muchos de calidad. Es cierto, parecemos un país carente de figuras. Están las mismas que hace casi medio siglo satiricé en mi primera novela: Los juegos. La mejor prueba es que esos mismos personajes, vivos y muertos, volvieron a despacharse en grande, como en los mejores tiempos de la Mafia, durante el magno homenaje que el INBA le hizo a Fernando Benítez, por cierto autor de una larga y cálida entrevista a Carlos Hank González. ¿Habrá pensado Consuelo Sáizar en hacerle un homenaje similar a una de las mayores escritoras de México, a Elena Garro? Dudo que sepa quién es. No está en su agenda, están sus seis o siete buenos amigos. ¿Tenemos una política de rescate de valores? Claro que no. Sáizar sigue las tesis de un héroe cinematográfico, Indiana Jones, inventado por Spielberg: cuando trata de rescatar el arca perdida, le preguntan cómo lo hará. El célebre Harrison Ford, vestido de explorador-arqueólogo-aventurero, responde: “Improvisando”, y corre tras los nazis. Ésta es la imagen de Conaculta en manos del PAN: improvisar, festejar a los amigos de Consuelo, gastar un alto presupuesto, hacer relaciones públicas personales. Aquí está el lado cultural del gobierno de Felipe Calderón. Para colmo, ninguno vota por él: lo hacen por López Obrador o por Marcelo Ebrard. ¡Por “las izquierdas”!
No queda sino esperar que la cultura sea una línea de acción fundamental para el próximo presidente y elabore una política al respecto, consultando a los intelectuales de todas las tendencias.

Opinión 2011-12-12 - La Crónica

diciembre 11, 2011

México, ¿tierra de oportunidades?

México apenas puede con los capos de la droga, ¿cómo desmanteló una red criminal internacional en días? Hemos convertido a México en un país de mentiras, patito, diríamos coloquialmente hoy.

Nuestros políticos son ignorantes, de los panistas a los perredistas pasando por los priistas. La corrupción nos ha hecho largamente célebres a escala internacional. La mentira es algo cotidiano. Miente el rey, su séquito engaña, en consecuencia los súbditos. Ya no es el verbo madrugar, como señalaba Martín Luis Guzmán, el que nos ocupa, es la palabra engañar, hay que conjugarla. Todo es falso. La Concanaco afirma que la piratería y el contrabando dejan más dinero que las remesas de EU y el turismo. Sólo en Nuevo León, en dos meses, han sido sancionados 74 servidores públicos por pillos. Las cárceles son costosos hoteles donde los más exitosos criminales reposan o deciden fugarse con la complicidad de las autoridades. La guerra contra el crimen organizado ha dejado según cálculos aceptados unos 50 mil muertos, la inmensa mayoría de ciudadanos. Daños colaterales, dicen los especialistas. Las fastidiosas contralorías jamás dan con los funcionarios deshonestos y las oficinas de justicia son las peores casas de corrupción visible, donde nada se oculta. El DF de Ebrard resulta difícil de defender: el ambulantaje es agresivo, la piratería escandalosa, la demagogia insufrible, pero eso sí, su reputación es alta: es el “mejor alcalde del mundo” y el mejor estadista, según su tutor Manuel Camacho. Entre Tepito, que vende toda clase de productos piratas y Santo Domingo que te hace títulos hasta de maestría, sólo campea un estilo de vida que nos obliga a no pagar la multa sino a darle mordida al policía.¿Tendremos un político incapaz de mentir, un intelectual realmente crítico, instituciones impecables, medios con tendencia a serle útiles a la sociedad y no al poder? Lo dudo. Por ello, cuando México comenzó a jugar a las conspiraciones internacionales al “destruir” una red criminal que esperaba traer a un hijo del dictador muerto, Gadhafi, más de uno se rió de Alejandro Poiré contando cómo la inteligencia mexicana acabó con el turbio plan. Dos cosas sorprenden. México apenas puede con los capos de la droga, ¿cómo entonces desmanteló una red criminal internacional en días? La otra: los partidos aplaudieron al gobierno sin hacer preguntas. Olvidaron que las armas vienen impunemente de EU y nadie lo ve.Poco después apareció información que desecha la agudeza de nuestros servicios de inteligencia. Agencias internacionales toleraron que México aprovechara la información que ellas tenían por razones complejas. Alberto Islas, director de Riesgo Mexicano, precisó que, dado que el país se ha convertido en un paraíso para fraudes y tránsito de personas, los protectores de Gadhafi lo seleccionaron y compraron a autoridades y propiedades. México fue campeón del asilo a perseguidos políticos, hoy está reconocido a nivel mundial como tierra de oportunidades para negocios sucios y crimen organizado.Desde luego, el nacionalismo barato que padecemos (no hay de otro, aseguraba Julio Cortázar), fue ofendido por la duda razonable. Nos regatean méritos, clamaron autoridades y medios patrióticos. Nosotros solos manejamos información top secret de lo que ocurre en Medio Oriente. Obama y la Comunidad Europea nos consultan y hasta Israel que presume una inteligencia hábil y experimentada. El caso es que México destruyó un plan para traer a salvo al hijo de Gadhafi. Según un especialista de la Universidad Iberoamericana, Mauricio Meschoulam, la tardanza en dar la noticia es sospechosa si consideramos que ocurrió en septiembre. Es posible deducir que México quiso aprovechar pesquisas extranjeras para dar un golpe publicitario. Gadhafi, obvio, todo lo negó: México no estaba en sus propósitos de escape. Alabado sea el Señor. No sólo vamos ganándole al crimen organizado sino que también derrotamos a las tiranías árabes sin ayuda.


Excelsior -2011-12-11

diciembre 09, 2011

DF: la lucha que apenas arranca

La batalla por la Presidencia comenzó hace casi seis años. El PRD y el PRI vienen trabajando en ella desde hace tiempo, sólo el PAN, debido a las intromisiones de Felipe Calderón, camina lentamente. De sus tres aspirantes no sale uno, pero sin duda es Josefina Vázquez Mota la que va con paso más seguro, la que comete menos errores. Sin embargo, pronto habrá una batalla no menos difícil y dura para obtener la jefatura del gobierno capitalino.

Aspirantes a suceder a Marcelo Ebrard los tenemos desde hace tiempo: algunos han sido muy abiertos, han hecho notar sus ambiciones, otros van con mayor cautela. Entre los primeros están Alejandra Barrales, Mario Delgado y Carlos Navarrete. Muchos periodistas afirman que el segundo es el favorito de Marcelo Ebrard. Podría ser, pero no tiene una fuerte personalidad, tampoco su trabajo ha sido destacado, los capitalinos comienzan a verlo a causa de tanta publicidad y apariciones públicas, amén de discursos sin sentido político. La diputada Barrales se ha manejado mucho mejor y goza de mayor popularidad. Pero hay alguien que se ha concentrado en lo suyo y que de pronto los perredistas y la propia ciudadanía descubren como una figura política interesante, capaz de conquistar la candidatura a jefe de gobierno del DF y vencer a la priista Beatriz Paredes, de sobra conocida y respetada por su talento y experiencia política. Su principal problema es que el PRD consiguió desaparecer la estructura priista de la ciudad o ella misma decidió suicidarse. Nadie la ve, cuenta, eso sí, con apoyo creciente debido a las malas administraciones delegacionales y a la corrupción de infinidad de funcionarios como Higinio Chávez, Clara Brugada, o Guillermo Sánchez Torres (hoy asambleísta). Hablo del procurador capitalino Miguel Ángel Mancera, a quien uno de los mayores investigadores científicos del país, René Drucker Colín, hombre de larga trayectoria de izquierda real, lo ha citado como “El mejor aspirante para llegar al GDF”.

Es sencillo coincidir con René Drucker, al que respeto, no así con los detractores, que no rivales de Miguel Ángel Mancera: de entrada lo descalifican por no pertenecer a “las izquierdas” (ese término ambiguo y gelatinoso que ya nada indica, una idea descabellada en México, particularmente en boca de ex priistas). La ingenua y torpe conducta no sólo viene del interior del PRD sino de personajes no muy prestigiados que militan en un partido de dudosos antecedentes como el PT. A cambio, en dicho organismo proponen apoyar a Porfirio Muñoz Ledo, Martí Batres o Benito Mirón, nombres que carecen de prestigio y que no tienen gran peso en la capital. Porfirio, por ejemplo, se mantiene a flote debido a su larguísima experiencia, pero sus constantes cambios políticos (del PRI a los brazos de Cuauhtémoc Cárdenas, de allí a los de Fox, luego a los de López Obrador) no le ayudarían a ganar el DF. Benito Mirón es un nombre en algunos autobuses capitalinos, nadie lo identifica. Batres goza de cabal desprestigio y está en abierta pugna con Marcelo Ebrard. Quedan Alejandra Barrales, Miguel Ángel Mancera y quizá Carlos Navarrete.

El procurador capitalino es alguien con potencial político. Su trabajo ha sido discreto y los resultados positivos. No se trata de presumir un “izquierdismo” ridículo, que por otra parte es una buena broma, sino mostrar tareas serias y mejores proyectos. Alguien ha señalado también a Manuel Mondragón, titular de la SSP del DF, tiene prestigio y talento político, podría ser. Pero las características de Miguel Ángel Mancera, insiste René Drucker, lo hacen ideal para el DF. Podría enfrentar de manera adecuada a Beatriz Paredes y quizá a Demetrio Sodi por Acción Nacional. El problema está en casa: son las eternas pugnas que dominan el campo del PRD, el PT y demás organismos que buscan el poder amparados por López Obrador. Es otra ventaja de Mancera, no ofende, no descalifica, no se mete en polémicas inútiles, simplemente hace lo suyo, mientras todos los demás posibles contrincantes buscan la manera de hacerse notar. En tal sentido, Mario Delgado se lleva las palmas, está presente hasta en lo que no le corresponde con tal de que los capitalinos logren retener su imagen.

Supongo que el problema está en que los aspirantes a gobernar el DF puedan moverse por sus propios medios, sin la intromisión perversa de otras fuerzas paralelas. Mancera ya dijo, con cortesía y claridad, que esperaba contender, dentro de las reglas permitidas, por el DF. No más. Sin duda la capital tendrá muchas posibilidades para seleccionar a su nuevo jefe y quizá ahora lo haga pensando no en un caudillo sino en un funcionario probo y eficaz, con prestigio y una visión más amplia de aquella miope que todo descalifica y que al final resulta un estorbo. Las gastadas “izquierdas” tienen una postura atrasada, absurda, en ellas no cree ni AMLO, ocupado como está en crear su república amorosa. Más vale no insistir en una vaga idea, tan lejos de la que históricamente conocimos y que no coincide con la realidad nacional y menos con un mundo globalizado. Lo importante es mostrar tareas y logros, ser un funcionario ejemplar y un político con educación y tacto.

Opinión 2011-12-09 -
La Crónica

diciembre 07, 2011

El periodismo cultural, la diversidad posible

Para la década de los sesenta en Estados Unidos comenzaron a aparecer escritores importantes que preferían trabajar en diarios y revistas, quizá al sentir que el diarismo se achicaba en muchos sentidos y no sólo el físico. Tom Wolfe acuñó el término Nuevo Periodismo para señalar la mezcla de dos lenguajes: el periodístico y el literario. Esto aparece como una novedad asombrosa y así lo manifiesta el propio Rysarzd Kapuscinski en su libro Los cinco sentidos del periodismo, pero como entre nosotros, ha señalado Marco Aurelio Carballo con tino, siempre ha habido escritores que anhelan ser periodistas y periodistas que exigen ser literatos y que, entonces, ambos lenguajes se fusionan en uno. En el México del siglo XIX ante los inauditos hechos políticos, una multitud de escritores de literatura se convirtieron en periodistas para mejor dar la batalla contra los conservadores primero y más adelante contra la invasión norteamericana y la intervención francesa. Algunas de las mejores características del Nuevo Periodismo, la ironía, el buen humor, el lenguaje coloquial y una sintaxis atrevida, se dieron en la segunda mitad del siglo XIX. Escritores como Ignacio Ramírez, el Nigromante, e Ignacio Manuel Altamirano convirtieron el acartonado periodismo en ágiles notas que de pronto estaban más cerca de la creación que del informe de hechos precisos, justos. Incluso las formas poéticas fueron utilizadas para zaherir a norteamericanos y franceses en los diarios.
Durante los años de la Revolución Mexicana ocurrió otro tanto. De este modo fue apareciendo nuestro Nuevo Periodismo. La llamada novela de la Revolución Mexicana contiene tantos elementos autobiográficos que resulta imposible no ver la mezcla de periodismo y de creación literaria. Algunas obras como las Memorias de Pancho Villa de Martín Luis Guzmán son falsa autobiografía (basadas en historias que el general dictó) y la mayor parte de las novelas de José Vasconcelos no son otra cosa que autobiografías. Hay, pues, deliberada combinación de géneros con tal de lograr obras maestras. El periodismo ha sido capaz de apropiarse de los lenguajes de las ciencias sociales y de tal manera los hechos históricos, la investigación antropológica y el análisis sociológico, con las posibilidades que concede el lenguaje literario, se convierten en mejores correas de transmisión. Pero no basta, si queremos ser dueños de un sano periodismo que utilice la mejor herencia y lo haga aprovechando las nuevas tecnologías, tendríamos que pensar en algo cierto: el buen periodismo es la suma de ética y estética. No importa si hablamos de los viejos impresos o del periodismo en línea. Veo en este hecho un aprendizaje que el aspirante de periodista o comunicador, egresado de las aulas o de las redacciones, no puede desdeñar.
Desde su nacimiento, el periodismo se ha debatido entre la ciencia (social) y el arte, a veces fue una cosa, a veces fue otra. A partir de ese momento existió la preocupación de fusionar el arte y la ciencia con la ética y la verdad. La lucha no ha sido fácil ni breve, a la fecha no hay tantas personas que entiendan una idea de Kapuscinsky: el periodismo no es para cínicos, en cambio, es arte.

El mundo es cambiante, lo es en consecuencia el periodismo. Si antes sus avances se daban con lentitud, hoy, en un mundo globalizado básicamente a través de la comunicación, son más acelerados. El mundo se reduce y globaliza a gran velocidad aprovechando los medios de comunicación que han encontrado un enorme apoyo en la tecnología. Internet, desde luego, puede ser arte, sentido de la ética, espíritu de justicia, todo depende quién maneje la computadora. Esto nos lleva a un dilema: ¿qué clase de periodistas necesitamos? ¿Los queremos improvisados, superficiales, frívolos, que se limiten al boletín y a las generalidades, o los requerimos convertidos en rigurosos investigadores como Sherlock Holmes o Hércules Poirot, hurgando hasta en los detalles más nimios para ajustarse a la verdad y dándole a su prosa el sentido estético que manejaron Melville, Proust y Hemingway?

El periodismo no es sólo la noticia, es la historia de todo un proceso y sus efectos, donde hay seres humanos, dramas, conflictos y resultados preocupantes. De este modo, en la década de los sesenta, trabajaron periodistas-literatos como Ernest Hemingway, Norman Mailer, Truman Capote y, desde luego, Tom Wolfe, para desatar una revolución que aún avanza y recupera los mejores elementos del pasado que lo hicieron posible: los novelistas y sus obras de ficción basadas en realidades que inquietan.

La globalización conlleva desafíos que debemos vencer. Uno es la frivolidad, la innegable tendencia a ser superficial en aras de la rapidez y el entretenimiento fácil. El desmesurado crecimiento de la televisión comercial y la incapacidad del Estado para realizar un tipo de televisión distinto, educativo y cultural, sin dejar de lado a lo gozoso. No debemos considerar como única una televisión tediosa. ¿Tiene sentido transmitir una mesa redonda donde sólo vemos caras solemnes y temas áridos? ¿Y el uso de las imágenes? Lo comercial está convirtiendo a los lectores en televidentes que apenas reflexionan, que son receptores de emisiones estúpidas.

Opinión 2011-12-07 - La crónica

diciembre 05, 2011

El Museo del Escritor

Finalmente y luego de diez años de buscarle una sede, la delegación Miguel Hidalgo, conducida por Demetrio Sodi, nos facilitó en comodato un local para que temporalmente el Museo del Escritor, único en el mundo, sea una realidad. Ésa es la parte cordial del asunto, ahora el país tiene un museo dónde albergar libros de primeras ediciones firmados por sus autores, máquinas de escribir de grandes poetas y novelistas, objetos pertenecientes a artistas que escribieron obras maestras, grabados, fotografías y caricaturas de esos mismos narradores y poetas, en fin, un buen punto que permita, por añadidura, no sólo la contemplación de piezas y objetos, sino que se convierta en un museo vivo e interactivo donde los jóvenes desarrollen sus habilidades literarias. Fue una conquista de un grupo de académicos, escritores, intelectuales, periodistas culturales y personas que decidieron brindarle un resuelto apoyo al proyecto que arrancó hace una década y que tuvo como base mi propio archivo que incluye alrededor de 20 mil libros de literatura que están ya en proceso de clasificación para ser parte del Museo del Escritor.

La historia de dicha institución, desde que la registramos, es asombrosa y sirve para documentar la ignorancia, insensibilidad y miopía de los actuales gobernantes del gobierno federal y del capitalino, incluso de la parte empresarial, pues recurrimos en busca de solidaridad y apoyo a los hombres de negocios más poderosos y ninguno se interesó y apenas lo estudiaron para ver su potencial. Por ejemplo: la idea era colocar el Museo en el Centro Histórico y desde allí contribuir a desarrollar de nuevo la vida cultural, algo que se ha perdido notablemente por diversas razones; la primera, por el traslado de la UNAM a la Ciudad Universitaria. Está visto que los ricos de México serán buenos para hacer dinero, pero no para apoyar causas de excelencia que no dan recibos deducibles de impuestos. La historia detallada, en correspondencia con los gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón, López Obrador y Marcelo Ebrard, está toda allí, en un diálogo de sordos. Nosotros llegamos a pensar que podría ser considerado, en una nación de magníficos museos, como parte de los festejos del Bicentenario y del Centenario. Por Calderón respondió Bravo Mena, haciendo gala de escasa visión, ignorancia e insensibilidad. Para qué hablar del GDF, allí ven votos, no personas con iniciativas.

Pero ya estamos allí, en el Parque Lira en un bello edificio que por desgracia resultó insuficiente para todo el material que poseemos. Demetrio Sodi tuvo la sensibilidad de ver las posibilidades del Museo del Escritor y su utilidad a la comunidad, pues va respaldado por talleres, conferencias, mesas redondas, presentaciones de libros, etcétera. Mañana martes, a las 19:00 horas será inaugurado oficialmente y allí los esperamos a todos ustedes, para que nos acompañen en este hecho significativo para el desarrollo armónico de la cultura nacional; buscaremos la forma, no es tarea difícil, de vincular a diversas artes con la literatura: el cine, la música, la danza y todas aquellas manifestaciones que de una u otra manera tengan íntima relación con las letras.
El último esfuerzo que llevamos a cabo fue pedir algún tipo de apoyo a Conaculta: Nada. Nunca como ahora las puertas están cerradas, diría José Revueltas, a piedra y odio. Consuelo Sáizar es un ejemplo de lo que hoy son la mayoría de los funcionarios culturales: vienen, en principio, de la nada, carecen de obra propia, apenas han escrito un memorándum y con pésima sintaxis y mala ortografía. Está llena de resentimiento y aversión por la mayoría de quienes quedan dentro de su imperio. No entiendo cómo una mujer tan exitosa —enigmáticamente exitosa— muestra su enemistad con aquellos que no se someten o le rinden pleitesía. Su capacidad para la destrucción y el odio no hablan mal de ella, hablan pésimo de Felipe Calderón, quien la nombró y tolera sus excesos y pugnas personales. Goza premiando a sus amigos y tratando de hundir a sus enemigos. La historia la pondrá en su sitio. Por ahora se jacta con total indiscreción y falta de tacto, que no le importa quién triunfe en 2012, PRI o PAN, ella tiene asegurada la reelección. Bueno. La pregunta es: ¿quién está detrás de ella y le concede tanto poder majadero e insolente, tanto abuso? ¿De dónde le vendrá su inmensa fuerza política que tan mal utiliza? Ni siquiera se ha tomado la molestia de hablar de un proyecto serio de política cultural. Nunca ha esbozado siquiera una sonrisa de amabilidad. Sólo le vemos insolencia, prepotencia (¿de qué?), incapacidad y una total falta de cultura. Está visto: Calderón es incapaz de nombrar a una persona eficaz.

La dejamos rumiar sus muchas aversiones personales, su perfecta misantropía, disfrutar de su autoritarismo y gozar humillando intelectuales sumisos. Su opinión sobre mi persona me tiene sin cuidado. Yo tengo obra literaria, académica y periodística. Nosotros mañana abriremos una nueva etapa, con imperfecciones y quizá errores, de la cultura nacional, una donde la sociedad da un paso y sin apoyo del Estado mexicano, se lanza a convertir sus sueños en realidad. Si nos acompañan, podrán percatarse de que un sueño surgido de un pequeño grupo de escritores y académicos, estimulado por periodistas culturales, puede lograr sus objetivos pasando por encima del poder, con dificultades y modestia, pero así ha sido. El Museo tendrá larga vida, mientras que funcionarios del tipo Sáizar quedarán en el basurero de la historia.

Opinión 2011-12-05 - La Crónica

diciembre 04, 2011

¡Al fin el Museo del Escritor!

¿El donar al país un significativo conjunto de libros, objetos, cuadros y prendas diversas merecía rechazo?

El próximo martes a las 19 horas, estaremos inaugurando formalmente el Museo del Escritor. Al fin, luego de diez años de tocar puertas en vano. Las tocamos en el gobierno federal y en el del DF, las tocamos en la iniciativa privada porque alguien dijo que los multimillonarios, como en EU, son proclives al mecenazgo, sí, pero con su propio trabajo. El número de cartas, oficios, reacciones es asombroso y todo está documentado en un blog. Jamás he visto tanta incomprensión o quizá tanta enemistad burocrática hacia un proyecto firmado por mí. ¿El donar al país un significativo conjunto de libros, objetos, cuadros, muebles y prendas diversas merecía rechazo? Me pregunto: ¿qué hubiera pasado si uno de los intelectuales cómodos al sistema, propone el museo?
La idea fue de Eugenio Aguirre y la historia es larga. La tomé en serio y con un grupo de académicos y escritores, buscamos un sitio adecuado para instalarlo y hacer algo moderno, útil para la sociedad, un museo interactivo, con escuela de escritores, talleres literarios, presentaciones de libros, en fin, lleno de vida. Tendría que estar en el Centro Histórico por obvias razones históricas y culturales. Pensamos en el ex oratorio de San Felipe Neri, en ese momento abandonado. La polémica fue larga y estéril, lo discutimos con dos gobiernos federales y dos gobiernos capitalinos tratamos de hacerles entender que bien podría ser una aportación a los festejos del Bicentenario y del Centenario. Recabamos firmas. Sólo la investigadora de la UNAM, Martha Fernández, consiguió varios cientos de apoyos académicos universitarios y entre el poeta Dionicio Morales y yo obtuvimos otros tantos de la UAM, el IPN y de docenas de escritores y artistas plásticos. Llegamos al extremo de mandarle a Felipe Calderón una serie de cartas explicándole la importancia de nuestra propuesta.

Se trataba de un caso único en el mundo, singular, porque los hay dedicados a un determinado escritor, pero no a la literatura universal. Fue inútil, nos respondieron de su oficina con evasivas toscas. De Consuelo Sáizar, imposible esperar algo: le gusta beneficiar sólo a sus amigos, no al país.

En tanto, pusimos en exhibición una modesta parte en la casa de la Fundación René Avilés Fabila y en Polanco, montamos, gracias a Gabriela Cuevas, una muestra llamada Joyas del Museo del Escritor. Rotarios de Plateros, encabezado por Adriana de la Fuente, nos ayudaron en la infructuosa búsqueda y cuando desistíamos, al nuevo delegado de Miguel Hidalgo, Demetrio Sodi, le encantó la idea y nos propuso montarlo dentro de sus terrenos. Por ahora allí estará. Aunque es un bello edificio, la parte que nos fue prestada en comodato es insuficiente, por desgracia sólo exhibiremos, en el mejor de los casos, 40% de lo que tenemos. El resto permanecerá embodegado o haremos exposiciones temporales, junto con conferencias, mesas redondas y presentaciones de libros. La entrada será gratuita. Como es natural, prevalecen los escritores latinoamericanos, aunque los hay norteamericanos y europeos. Pensamos que con el tiempo podremos obtener materiales diversos y enriquecerlo, cubriendo huecos y ausencias. La biblioteca está en proceso de clasificación.

El Consejo Directivo del Museo del Escritor está formado por Marcela del Río, Silvia Molina, María Luisa Mendoza, La China, Alberto Dallal, Federico Ortiz Quesada, Bernardo Ruiz, Jorge Ruiz Dueñas, Ignacio Trejo Fuentes, Joaquín Armando Chacón, Dionicio Morales, Eugenio Aguirre y Rosario Casco Montoya. El trabajo museográfico fue de Roberto Gil, Gerardo Pellicer, Pier Bover y Guadalupe Alonso. El principal apoyo dentro de la delegación, por cariño, y con el apoyo del titular Demetrio Sodi, fue Mario Saavedra. El logotipo lo diseñó Sebastián y la parte legal es de Betty Zanolli. Las muestras de solidaridad y donaciones de obras han comenzado a fluir. Gracias a todos.

Excelsior - 2011-12-04

diciembre 02, 2011

Britney Spears, “revolucionaria” gratis

Debo confesarles a mis dos lectores, que estoy lejos de ser nacionalista. He estudiado fuera de México y en cualquier lado me siento bien, no extraño los valores patrios ni lloro por la ausencia de frijoles, tortillas y chiles. Los mariachis me parecen detestables y para colmo nunca he saludado a la bandera ni he cantado el himno. No he votado por el PRI, pero tampoco por los partidos restantes. Lo hice un par de veces en atención a la causa que el desaparecido Partido Comunista impulsaba: un socialismo marxista. Para qué hablar de cuestiones religiosas: me cuesta trabajo creer en deidades. Tengo una educación científica, transmitida por mis padres. De remate, no conozco la Basílica de Guadalupe. El juego entre Guadalajara y América me tiene sin cuidado, no he pisado un estadio de futbol. La famosa fiesta brava me resulta un crimen abominable. Las telenovelas me parecen una tontería y en general las transmisiones del célebre duopolio. De niño padecí las agresiones de mis compañeros que no entendían por qué no gritaba ¡Viva México!, a la menor provocación. Es decir, como mexicano típico soy un total fracaso. Sin embargo imagino que si un país tiene valores y sitios donde preservar la memoria colectiva, son dignos de respeto y en esto coincido con el doctor Silvio Zavala, quien dio una larga pelea por la conservación de Chapultepec, Paseo de la Reforma y otros puntos claves de la ciudad que han venido a menos.

A cambio, las “izquierdas”, aquéllas que se suponen dueñas de un acentuado nacionalismo y que a la menor provocación juran ante el altar de la patria y cantan el belicoso himno nacional, son las primeras en destruir los valores patrios en aras de un éxito fácil y votos para su causa: el saqueo de la nación. Lo digo porque ahora Marcelo Ebrard, quien comienza a mostrar su verdadero rostro, ya sin la máscara de “izquierdista”, anunció un concierto de la roquera Britney Spears. No tengo nada contra ella, su físico me encanta (también a su marido) y sólo me parece, como Madonna, muy comercial y frívola. Confieso que en tal sentido, sentí pasión por Janis Joplin. Lo que me llama la atención es que el concierto vaya a darlo en el Monumento a la Revolución, el que fue arbitrariamente modificado: en manos del perredismo perdió su sentido histórico. Lo modernizaron de modo estúpido y sin rigor. Fue como ponerle escaleras eléctricas a las pirámides de Egipto. Ahora habrá una buena tocada de rock, con el consabido escándalo de los chavos en el sitio donde están sepultados los cuerpos de algunos combatientes de la gesta revolucionaria. ¿Qué pensará Cuauhtémoc Cárdenas, cuyo padre está allí, en una cripta o la familia del general Calles? ¿La Spears cantaría en la tumba de Churchill, los ingleses lo tolerarían?

No es tampoco algo sorprendente: el Ángel de la Independencia (copia de un pequeño monumento parisino, a orillas del Sena), más que recordar a los padres de la patria, son el símbolo de los triunfos de la selección de futbol. Allí es donde festejan los escasos éxitos del México futbolero. Con berridos que deben estropear más los huesos de quienes murieron por la libertad. Pero ésa fue una costumbre inventada por la televisión comercial. En lo que muchos consideran el altar de la patria, rodeado de personas que gritan ¡México, México!, pero no en honor de Hidalgo o Allende sino por los goles del Chicharito. Equivaldría a que en París, en la tumba de Napoleón, el alcalde “obsequiara” una tocada de Lady Gaga y para colmo, dijera que la cantante no cobró, es gratis por tratarse del mejor alcalde del mundo.

Así que a nadie desconcierta que entre los cadáveres de algunos revolucionarios, una estrella pop se desgañite. Marcelo estará feliz, en primera fila, practicando el inglés que aprendió en escuelas privadas. Me parece inútil comentar que el propio Ebrard, hoy el mero mero del DF, porque se lo regaló López Obrador (quien ahora predica, igual que John Lennon, paz y amor), haya puesto nieve artificial en las calles principales y pistas de hielo en el Zócalo, costumbres gringas para que no seamos menos que los norteamericanos y no tengamos que ir a Nueva York a patinar en Rockefeller Center. Para colmo, ahora Ebrard es amigo cercano del ilegítimo, quien ha dejado de ser espurio, porque AMLO no es más presidente legítimo y ha disuelto su ridículo gabinete. El México que vi de joven, se acabó en pocos años de gestiones perredistas que todavía se jactan de su acendrado patriotismo, al tiempo que madrean las costumbres mexicanas.
Marcelo Ebrard no muestra un rostro nuevo, es el de siempre, el del priista-salinista, simplemente no tiene sentido seguir fingiendo patriotismo. El PRD es, en todo caso, nacionalista porque el país ha hecho ricos a miles de sus integrantes.

Frase del año: “No voten por el guapo”, Ernesto Cordero refiriéndose a Peña Nieto. Pobre Cordero de Dios… Aparte de toda su incapacidad política, se siente feo. Vaya complejo. Esperemos que no lo convierta en lema de campaña. No cabe duda, la política nacional es una vergüenza. No la merecemos. Pero acá nosotros.

Opinión 2011-12-02 - La Crónica