Tantadel

enero 06, 2012

¿De dónde saldrá el gabinete amoroso?

Aceptemos que hay un nuevo López Obrador, que no es violento ni autoritario, que ha hecho un gran esfuerzo y es ahora un Gandhi redivivo, un nuevo Jesucristo, incapaz de mentir y que no ambiciona el poder tan sólo por el placer de detentarlo a plenitud, como suele ser el presidencialismo a la mexicana: dominante en exceso. Ya en Los Pinos seguirá predicando la fraternidad y el amor. De acuerdo. Pero al ver la lista de sus seguidores, de aquellos que conforman el primer círculo de su campaña, al estudiar a sus colaboradores más cercanos y no a los nombres de hipotéticos integrantes de su posible gabinete, nos percatamos de la enorme farsa: a ninguno de ellos le ha pasado por la cabeza tener un nuevo código moral, una república amorosa (algo que nadie ha explicado satisfactoriamente, lo que implica una tomadura de pelo). En principio, porque no es tarea fácil, mejores hombres y mujeres lo han intentado y fracasado. La humanidad sigue, como lo señaló Marx, en la prehistoria. El capitalismo lo impide: no es un humanismo, es un sistema rapaz e injusto que a lo sumo concede lastimosas ayudas a las masas trabajadoras.

Un pequeño recuento de los hombres y mujeres que ayudarán a López Obrador a edificar el proyecto que sacó de la chistera una vez que no funcionó aquello de “primero los pobres”. Ninguno representa la decencia y la dignidad, son personajes que desean el poder no para que nos amemos los unos a los otros, nos cuidemos y estemos pendientes de una nueva constitución moral basada en el amor y la felicidad, sino para explotar y robar los unos (ellos) a los otros (nosotros). No es posible darlo completo, pero sí proporciona una muestra de esos filósofos de la bondad, no son ajenos a la corrupción y la violencia. René Bejarano y Dolores Padierna, Carlos Ímaz y Claudia Shimbaun, Salvador Martínez della Roca, Higinio Chávez, Clara Brugada, Guillermo Sánchez Torres, Dante Delgado, Porfirio Muñoz Ledo, Alberto Anaya, Gerardo Fernández Noroña, Amalia García, Martí Batres… Todos con un virulento discurso, con una agresión siempre a flor de boca. Por otro lado, para diputados y senadores y las delegaciones, AMLO no quiere descuidos y allí están sus leales menos ruidosos en una lista complicada que pone en evidencia sus dotes de caudillo aguerrido que pretende el poder absoluto. Aquí hay de todo: ex priistas, ex comunistas, ex panistas, intelectuales orgánicos, con algo en común: la devoción ciega por él.
Si con estos personajes que han hecho pésimo uso del poder local AMLO va a gobernar y reconstruir el país sobre nuevas bases donde el amor y la honradez sean el meollo de la administración pública, pues los mexicanos estamos perdidos. ¿Paz, tranquilidad y certidumbre de llegar a casa sin problemas callejeros en el DF? Aquí padecemos 16 marchas diarias, lo que equivale a medio año de bloqueos en las principales calles. Sólo Bucareli, por ejemplo, estuvo cerrada 21 días, según información proporcionada por el reportero Fernando Martínez. Prevalecen los bloqueos, plantones, manifestaciones, caravanas de protesta y, para colmo, algún tipo de festejo que se le ocurre al GDF. Cada rato, entre autoridades y manifestantes, la ciudad del “mejor alcalde del mundo” queda entrampada e impide que la gente, con o sin coche, pueda moverse hacia sus trabajos o casas. ¿Podemos olvidar el plantón de López Obrador en el Paseo de la Reforma, luego de designarse presidente legítimo? Las calles han pasado a ser propiedad privada y el peatón se ve obligado a sortear puestos de mercancía pirata o de plano caminar por el arroyo vehicular, con los peligros que ello implica. Resulta ocioso señalar la basura acumulada en calles céntricas y, asimismo, en las periféricas, porque las autoridades capitalinas no quisieron considerar el cierre del Bordo de Xochiaca y ninguna zona aledaña al DF quiere nuestras miles de toneladas diarias de desperdicios.

Los partidarios de AMLO sostuvieron con tenacidad la guerra contra el presidente ilegítimo Calderón. A lo largo de casi cinco años se negaron a reconocerlo como mandatario oficial, las ofensas no fueron pocas y sólo concluyeron cuando el PRD y el PAN se preocuparon del crecimiento del PRI, por su posible regreso, y se aliaron con los resultados que conocemos. Hasta ridículo es hablar de PRIAN, cuando Acción Nacional y el de la Revolución Democrática han unido esfuerzos una y otra vez.

Por ello es válido preguntarse si AMLO y quienes lo apoyan y sostienen serán capaces de modificar su estructura cultural, sus orígenes y hacer de México un país decente, digno, donde la corrupción y la violencia, la mentira y la demagogia, la incapacidad administrativa y el respeto a los ciudadanos, sea algo cotidiano, así como hoy es justo lo contrario merced a la violencia y el autoritarismo del PRD, PT, Movimiento Ciudadano y Morena, que hasta hace unos días ponían en práctica en cada acción suya. Imposible opinar en contra, disentir, porque los insultos aparecen de inmediato, como un claro anticipo de lo que será la famosa república amorosa, sólo una vaga idea, distante de la realidad. Por fortuna, no los veremos en Los Pinos.

Opinión 2012-01-06 - La Crónica

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