Tantadel

enero 27, 2012

El PRI, la eterna obsesión

Cuando comencé a trabajar en medios de comunicación, no había más partido que el PRI. Como es natural, hizo grandes tareas y consumó graves pecados. Ahora, como partido en la oposición, algunos recuerdan sus hazañas, otros sus perversidades. Pero dos cosas son inobjetables: su capacidad para sobrevivir y su enorme influencia en la vida del país, particularmente en los restantes partidos políticos. El PRD es, en esencia, una suerte de refundación priista, hecha desde luego por ex priistas: Cárdenas, Ifigenia Martínez, Muñoz Ledo, al que una vez que tuvo éxito, se sumaron más y más ex priistas resentidos y allí, aprovechando el escaso nivel de quienes provenían de luchas sociales, resucitaron de entre los muertos, de los desechos del PRI: algunos destacan: Manuel Camacho, Ricardo Monreal, Andrés Manuel López Obrador, Arturo Núñez y Marcelo Ebrard.

Son políticos que no pudieron escalar en donde estaban y buscaron otros campos. Todos tuvieron éxito y de alguna manera contribuyeron a crear un pluripartidismo que hoy se ha convertido en la partidocracia que doblega a la sociedad. Podrá mostrar entre sí sus diferencias, pero ante la posibilidad de perder ventajas y recursos, aparece la unidad a toda costa. Un caso: los legisladores llamados plurinominales. Son intocables aun cuando significan un elevado costo adicional a lo que ya la sociedad paga para que México tenga una democracia imperfecta y vil.

El actual sistema político se mueve a la usanza priista, incluso la terminología es la misma. En tan dudosa hazaña, los medios de comunicación han contribuido. Vivimos exactamente sobre una estructura proveniente del viejo PRI, las hazañas que festejamos, son las que este partido seleccionó. El PAN no es más que un PRI de derecha, mientras que los organismos que grotescamente se hacen llamar “las izquierdas”, son el sector avanzado (y no mucho, en corrupción han superado a sus maestros) del abanico político que tenemos los mexicanos. Tampoco el dizque impoluto PAN se salva, allí tiene figuras como Miguel Ángel Yunes o Diódoro Carrasco. Lo más grave es que tanto Fox como Calderón han gobernado de modo semejante a los priistas. Por ejemplo: la guerra de Felipe ha dejado más muertos que los de Díaz Ordaz y la infinita charlatanería de López Obrador tiene sus orígenes en el populismo de Echeverría y López Portillo, quienes influyeron en el tabasqueño cuando era un impetuoso priista.

A muy pocos les molestan los cambios, traiciones y posturas que asumen los que fueron afamados por su devoción al PRI cuando estaba en la cima y no se movía una hoja sin que el Presidente lo autorizara. En Tabasco los priistas se ven abrumados por la batalla llena de odio que les dan los ex priistas. Tlaxcala es un caso para Guinness, allí el PRI ha perdido ante un ex priista disfrazado de panista y un ex priista con traje de perredista. Ahora en Puebla Manuel Bartlett busca una senaduría con la venia de “las izquierdas”, distante ya de su antigua casa, donde cometió perversiones como la caída del sistema y el fraude contra Cuauhtémoc Cárdenas. Los políticos priistas, con tal de sobrevivir, optan por servir a otras banderas, no hay problemas: todos los partidos tienen vinculación espiritual con el PRI, son hijos bastardos, cuyo resentimiento con el mal padre los obliga a odiarlo.

El éxito que Peña Nieto ha logrado es que algunos priistas que huyeron en busca de oportunidades al PAN o al PRD regresen, uno es José Murat, quien ahora engorda el equipo del candidato presidencial mexiquense. ¿Cuál es el objeto de tenerlo cerca o de permitir que tipos desprestigiados como Mario Marín, Arturo Montiel o Hank Rohn, aparezcan a su lado? Ya rompió con Elba Esther Gordillo, consiguió que Humberto Moreira se alejara de su séquito, ¿qué necesidad tiene de recorrer el país con hombres y mujeres desacreditados? ¿No puede tener a su lado algunos cuadros nuevos, le resulta muy “prole” que en sus mítines lo flanqueen el carpintero honrado del barrio, el plomero que la comunidad respeta, la maestra dedicada que cree en el PRI, el campesino que lo ve como esperanza de cambio, el cronista del pueblo? ¿A fuerza tienen que rodearse de ex funcionarios desprestigiados y líderes vetustos? Los ex priistas ahora disfrazados de “izquierdistas” están formando una agrupación de intelectuales y artistas que le darán su apoyo al rayito de esperanza, guía del amor, mártir de la espiritualidad. ¿A alguien del equipo de Peña Nieto le ha preocupado recuperar el enorme caudal de escritores que lo apoyaban? Ni siquiera han mostrado interés en ellos. ¿A dónde van a parar en consecuencia? Al PRD porque en el PAN tampoco los reciben. Los mandatarios priistas solían apapachar a los intelectuales. Echeverría era amigo de muchos, como lo fueron Salinas y Colosio. El INBA y Conaculta fueron creación de ellos y ahora ningún intelectual está cerca del PRI.

Según las encuestas, México no quiere clones o émulos del PRI, desea que regrese el original. ¿La dirigencia priista se percatará de las necesidades del país, de sus deseos de cambio? No. Es el mismo PRI que el país echó de Los Pinos bajo las consignas de un rancherito obtuso.

2012-01-27 - La Crónica

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