Tantadel

enero 08, 2012

Entre Marx y Cupido

Si la propuesta de AMLO no es una aventura política sino una invitación para hacer el amor, estoy de acuerdo.

La política mexicana está peor cada día y ni siquiera es divertida, sino trágica. La confusión reina sobre la cordura. Los nacionalistas piensan que es plausible que el PRD de AMLO y Ebrard nos divierta disfrazando a la ciudad capital como una Nueva York de petate. Destierran las costumbres originarias y destacan las tradiciones estadunidenses. A veces, a Reforma le ponen el toque europeo con ridículas cabañitas tipo suizo. “Las izquierdas” son todo menos izquierda.

Integradas por ex priistas, ex panistas, arribistas, oportunistas, se han deslavado hasta ser rosa mexicano en el mejor de los casos, un centro deslavado capaz de unirse a la derecha con tal de ganar un estado o una alcaldía.El colmo es la nueva invención de AMLO y sus asesores: la República Amorosa. Nadie ha conseguido explicarla, mucho menos su creador, quien de violento pasó a émulo de San Francisco de Asís. El nuevo eslogan es una copia más del célebre I Love New York, corazoncito incluido, dedicado a López Obrador. Un caudillo sin lecturas, repetitivo, de un pragmatismo rudimentario pero habilidoso, lo que le permite enorme éxito: atrás suyo van intelectuales y artistas ingenuos o que buscan provecho. Hace años, cuando Cuauhtémoc Cárdenas lo promovía para jefe de Gobierno capitalino y el PRD le falsificaba residencia aquí, Ikram Antaki advirtió los riesgos. Es tarde. La mentira, la demagogia y el circo se adueñaron de la política y de los medios. Nadie se ha tomado la molestia de investigar qué es la izquierda hoy en día o qué debiera hacer; asumen simplemente lo que una serie de corruptos indican.Lo más grotesco es un golpe publicitario aparecido en las redes sociales, donde ex comunistas exhortan a quienes fuimos militantes de algunas de las organizaciones de izquierda real, a sumarnos a la campaña del amor de AMLO. Como otra tomadura de pelo, me parece bien, pero ¿realmente los que creyeron en Marx y Engels, en el socialismo científico, en las ideas de Lenin, Trotski o Guevara, en grandes ideólogos que soñaron con un nuevo sistema, ahora tienen que promover una sandez: la República Amorosa, orientada por una Constitución Moral? Tal ridiculez, ni como utopía podría ser tomada en serio. Recordar las mejores de ellas (Campanella, Owen, Moro…) impediría tomar en serio una propuesta demencial. Que ex priistas, ex panistas o vivales digan que les parece una genialidad es normal: son personas en busca de empleo. El colmo es que quienes fueron militantes socialistas ahora promuevan el voto amoroso, la fraternidad mística. ¿De qué sirvieron las lecturas e ideas científicas que discutíamos en células y reuniones de trabajo —muchas de ellas clandestinas—, en congresos, que debatíamos con soviéticos, chinos o cubanos cuando existía el socialismo real? Por lo visto de nada. Han encontrado una manera cínica de sumarse a una campaña que ven ganadora, ordenada por alguien brutal.Nadie que conozca de cerca o de lejos a López Obrador y su círculo íntimo puede creer que de la prédica violenta pasaron a la contemplación divina. Los lobos se han disfrazado de ovejas. Sus seguidores también balan, pero no para amarnos los unos a los otros, sino para seguir afianzados a la corrupción y al autoritarismo que han mostrado con impudicia. No sé qué resultados tendrá ese llamado a votar por el amoroso AMLO. Podría dar resultados en un país de escasa ética y excesiva corrupción política, donde la confusión es una virtud y los valores están extraviados a causa de los políticos que tienen ocurrencias, no ideas.Ahora, si la propuesta no es una loca aventura política y sí una invitación para que nos concentremos en hacer el amor los unos con las otras, o como sea, considerando la diversidad, estoy de acuerdo. Por ventura, los hoteles de paso han proliferado: los hay de precios razonables y cuentan con toda clase de servicios y productos complementarios.

Excelsior - 2012-01-08

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