Tantadel

febrero 19, 2012

El multitudinario gabinete de AMLO

Al momento de escribir estas líneas, López Obrador lleva a 20 personas dentro del futuro gabinete.

No son pocos los periodistas que han hecho notar el enorme número de nombramientos que lleva hechos el candidato presidencial de “las izquierdas”, Andrés Manuel López Obrador. Si el gabinete posee un cierto límite de integrantes, él lo duplicará para tener junto a lo mejor de México. Conmueve que casi todos sean de la tercera edad. No deja de ser chocarrero que el camino de AMLO en su nuevo intento por ganar Los Pinos esté sembrado de engaños como justificar el largo plantón en Paseo de la Reforma, so pretexto de evitar innumerables muertos. Poco o nada ha explicado sobre la coronación como presidente legítimo en pleno Zócalo, una acción rayana en lo cómico que emocionó a sus fanáticos. No obstante, de pronto suelta la rienda de su autoritarismo y mala formación política (lo recuerdo en Ciencias Políticas mal intentando aprobar materias). La teoría de la República del Amor es algo en verdad para bobos. Nadie en su juicio y dueño de una cultura sólida puede aceptarla como válida.

Más risible es la estela de nombramientos que lleva hechos. En cada mitin hace uno o dos, reparte con obstinación cargos. No hay nadie a su alrededor (típico en las tiranías) que le explique errores y pifias. Todos dicen bien, señor presidente. Al momento de escribir estas líneas, AMLO lleva a 20 personas dentro del futuro gabinete. El más reciente fue Jorge Eduardo Navarrete López, quien desde ahora funge como secretario de Relaciones Exteriores, del mismo modo que Marcelo Ebrard espera en las puertas de Gobernación, ingresar a las que fueron oficinas de su antes correligionario Luis Echeverría y Juan Ramón de la Fuente se prepara para conducir la SEP.

Los tiempos actuales son implacables, ya sin la dictadura priista, todo mundo hace y deshace, declara o cambia de partido como si fuera camiseta usada, sucia. Si antes a la nación no le preocupó la avanzada edad en la que Adolfo Ruiz Cortines llegó al poder, ahora sí es considerada. De los tres grandes competidores por la presidencia de México, AMLO resulta el de mayor edad. Hace unos días, ante empresarios (a los que apenas toleraba) dijo estar cansado, que no tiene el mismo vigor de hace seis años para impulsar su campaña. En caso de perder en un proceso limpio, concluyó: Me iré a “La Chingada”. Añadió que tal sitio es una finca propiedad de sus padres. Cárdenas no ha pensado en el retiro luego de tres intentos de obtener Los Pinos, la casona creada por su padre, el más grande político del siglo XX, persiste. Analistas como Ciro Gómez Leyva, ven a Obrador fatigado, abotagado, sin el ímpetu que le conocimos. Sus designaciones son bromas o resultado de la pereza política. Alerta a adversarios y admiradores que esperan alguno de tales cargos.

Uno de sus nombramientos fue para Elena Poniatowska, confesa “pejeviejita”. AMLO dijo en otra ocurrencia que Conaculta sería secretaría de Cultura y que allí estaría su admiradora. Ello le cierra las puertas a Consuelo Sáizar que presume el apoyo de Elba Esther Gordillo para mantenerse otro periodo en el cargo. Elena declinó por razones de edad.AMLO declaró que sólo le faltan los nombramientos de los titulares de Defensa y Marina. Esta ausencia quizá se deba a que marinos y soldados acatan las órdenes de Calderón: acabar con el crimen organizado sin importar los daños colaterales. Están, pues, por ahora a salvo de una penosa designación.

Pregunto sinceramente, ¿cómo es posible tomar en serio a un hombre que de violento pasó a proponer una República Amorosa, un proyecto sin pies ni cabeza, regido por una constitución honesta y que a seis meses de distancia de un imposible triunfo, ya tiene un gabinete confirmado y ningún plan de gobierno responsable? o ¿alguien sensato supone que consideró los puntos que Cárdenas le entregara? ¿No hay alguien en “las izquierdas” que ponga cordura y evite el derrumbe?

Excelsior - 2012-02-19

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