Tantadel

febrero 20, 2012

PRI-DF: Es que no tenemos dinero

Durante estos agitados días, el DF sólo puede ver toneladas de propaganda perredista. No hay poste o árbol donde no cuelguen varios. Los nombres son mundialmente desconocidos, no hay propuestas ni alguna idea distintiva, únicamente fotografías de personajes extraños, salidos de alcantarillas políticas. Los que tienen más recursos como el fallido delfín de Marcelo Ebrard, Mario Delgado, ponen espectaculares con una imagen de cantante de boleros y una frase que nada dice: educación y seguridad, o algo parecido. El hombre ahora aspira a ser senador. Es un premio de consolación. Las tribus o mafias pelean entre sí por la ciudad capital, saben que aquí están los dineros, los votos que les permitirán seguir haciendo negocios turbios. Cuando al fin los echen a patadas, no importa: la ciudad ha quedado dañada y ellos son ricos.

En mi delegación, Tlalpan, me resulta imposible identificar nombres y retratos. Son los herederos de más de diez años de intensa corrupción. Los ciudadanos de la zona en vano tratan de quitárselos de encima. Los aplastan con los recursos oficiales, con mentiras y demagogia y con una organizada manipulación de los sectores populares.

Panistas y priistas saben que perderán. Los primeros, más animosos, piensan que el milagro puede ocurrir y derrotar a los perredistas. Más que trabajo político invocan a Dios, el gran ausente de la contienda electoral. Mientras que los priistas, que hace más de diez años no existen en el DF, explican con un gesto de amargura: es que no tenemos recursos y los perredistas sí. ¿Pero cómo llegaron los perredistas a dominar a la capital? Primero con trabajo, ahora con el dinero que hurtan de las arcas oficiales, de la corrupción. Por ello la pregunta es: ¿dónde está el PRI? En ningún lado o apenas se nota en los discursos optimistas de una mujer que marcha sola, Beatriz Paredes, o en el afamado rey de la basura que sí ha colocado sus fotografías en distintas bardas. No hay duda de que el PRI supone que Peña Nieto puede ganar la Presidencia sin los votos capitalinos. Muchos piensan que el descuido es grave y que por ahora es irremediable.

Algunos priistas acostumbrados al pasado dictatorial del partido no saben lo que es buscar una candidatura y hacerla realidad en las luchas callejeras, siempre fueron resultado de las designaciones cupulares, del dedazo. Han ocupado multitud de cargos sin pronunciar un discurso más que de gratitud al presidente en turno. Ahora que el mandatario es del PAN, no saben qué hacer, cómo moverse. Asombra su distancia con la realidad del DF. Lo ven agobiado, explotado, chantajeado, tratado con desprecio, manejado por turbas de pillos, pero no mueven un dedo para combatir al perredismo, una auténtica plaga que nos vendió la idea de que ellos nos salvarían de la perversión priista.

Sólo el PAN, del lado opositor, se empeña en ganar algo, lo que sea. Tiene tres delegaciones, pero es posible que en lugar de aumentarlas pierda una de ellas. Felipe Calderón y su autómata y dicharachero empleado Gustavo Madero pusieron en espera no de ganar el DF, sino de darle votos al PAN en la contienda nacional a la señora Wallace. Pero no hará gran cosa ante Miguel Mancera, quien ya desde ahora muestra su poderío. A él le queda la posibilidad de poner en orden a las tribus y lograr que al menos sus niveles de corrupción disminuyan. Sus cercanos así lo piensan, aunque por ahora esté maniatado por las mafias perredistas.

Alguna vez alguien sugirió que así como el PAN se había aliado a su mortal enemigo el PRD para echar a priistas de los estados de la república, podría hacer algo semejante para frenar la rapacidad de los amarillos en la capital. Imposible, el odio histórico de Acción Nacional hacia el PRI puede más que el aprecio por la gran urbe de todos los mexicanos y sede de los poderes.

Por ahora, y pese a las encuestas que ven a Beatriz Paredes en posibilidades de triunfar en el DF, ganarán con facilidad los perredistas. El PAN podría irse, en votación general, al tercer sitio por la bisoñez de sus militantes, pero podría al menos quedarse con las tres delegaciones que por ahora tiene. Coyoacán, Tlalpan o Iztapalapa que han sido brutalmente manipuladas y explotadas, seguirán en las mismas garras que ahora las controlan.

El anterior panorama capitalino parece indicar que Peña Nieto sólo viene al DF a comer en algún buen restaurante o a visitar a un camarada. El célebre efecto Peña Nieto se dará en Tamaulipas o en Hidalgo, pero no aquí. Finalmente, ¿qué tanto dinero necesita el PRI no para recuperarlo, sino para tener alguna presencia y conseguirle votos a su candidato presidencial? Tal vez estén pensando en cifras extraordinarias, elevadísimas. El PRD lo dominó por completo con una figura distinguida, Cuauhtémoc Cárdenas, aprovechando además el hartazgo y llevando a cabo un trabajo callejero intenso. ¿Por qué no hacer lo mismo? Los intelectuales que antes le servían al PRI ahora le son útiles al PRD. ¿No les gustaría trabajar con ellos? Algunos son hasta cordiales.

Antes los priistas gobernaban mal al DF, ahora lo hacen los ex priistas. No es mucha la diferencia. Quizá de estilo. Las raterías de los segundos son más evidentes.

Opinión 2012-02-20 - La Crónica

1 comentario:

Paula Castillo dijo...
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