Tantadel

marzo 28, 2012

¿Cómo arrancan los candidatos?

En unos días más comenzará la campaña oficial de los aspirantes presidenciales, aunque es evidente que todos han llevado a cabo acciones para promoverse y publicitarse más allá del ámbito partidista. Ninguno ha respetado a un IFE cada día más torpe e incapaz de imponerse a los partidos, por ahora el mayor poder en México. Luego de parlotear sobre la visita del Papa a México, donde virtualmente desapareció el Estado laico, y aprovechar a Benedicto XVI para mostrarse sensibles a la fe popular, este pasado lunes aparecieron encuestas a granel: El Universal, Excélsior y Milenio publicaron datos que en nada modifican la situación que guardan los candidatos. Como hasta hoy es normal, puntea en todas Enrique Peña Nieto y Gabriel Quadri aparece inalterablemente como el último, a pesar de que sea el más culto y nos jure no ser ni remotamente conocido de Elba Esther Gordillo. Pareciera que Andrés Manuel López Obrador no alcanzará la votación necesaria para fundar su “república del amor”, pues sigue alrededor del 20%, dependiendo de la encuesta.

En diversas entrevistas televisivas y radiofónicas, los representantes del PRI mostraron seguridad, pero insistieron en que el triunfo no está asegurado y que, en consecuencia, llevarán a cabo un minucioso y exhaustivo trabajo de campaña. En un país dominado por partidos capaces de cualquier cosa con tal de triunfar y en medio de una división y gran odio que obligó a Ratzinger a señalarlos en su discurso pronunciado en el Cerro del Cubilete. La suma de indecisos, aquellos que no forman parte del voto duro de cada uno de los partidos, es muy amplia y será la que determine el triunfo. Ello anticipa una violenta lucha, una guerra sucia, de todos contra todos. Sin embargo, es obvio, ya han aparecido indicadores de ello, que la guerra será del PAN y del PRD y aliados contra quien va adelante en las encuestas. Incluso ya fue publicado una especie de manual de bolsillo en un conocido diario, para señalar los lados flacos o débiles de Peña Nieto y cómo sus rivales podrían utilizarlo para derrotarlo.

Como los priistas tienen experiencia o eso suponemos, sabrán anticiparse. Pero en lo personal dudo que Peña Nieto y su equipo sean tan capaces como para enfrentar exitosamente a sus enemigos en el remoto caso que llegaran a ponerse de acuerdo.

Sin embargo, el sistema donde se mueven los políticos está de tal modo envilecido que hace poco, en un afamado programa radiofónico, transmitieron la grabación de la señora Vázquez Mota con sus más cercanos colaboradores. En ese material, grabado a través del más abyecto espionaje político, quedaba claro que la aspirante (en ese momento) era espiada por sus correligionarios, por las autoridades que rodean a Calderón. Ella mostraba su felicidad por el apoyo del diario Reforma e intercambiaba opiniones sarcásticas sobre los mensajes que debían subir a las redes sociales, principalmente a Twitter. Algún ingenuo admirador de Calderón señaló que el espionaje venía del priismo cuando es obvio que todo en este momento surge del gobierno de Felipe Calderón. Sólo espero que al comulgar con el Papa se haya arrepentido también de sus perversiones políticas, muchas realizadas en contra de los intereses del propio PAN. Ahora los políticos de todos los colores deberán ser cautelosos, no hay secretos, todo se sabe. Si el PAN espía a los suyos (“García Luna nos graba y Sota lo filtra”), ¿por qué no a los del PRI y a los del PRD?

La llegada del Papa a México tuvo una ventaja política para el PAN, sí, de acuerdo, pero no tan grande como el conservadurismo imagina. Este es un país donde las grandes batallas las han perdido los reaccionarios, la derecha histórica, y esto incluye a la Iglesia católica. Que sabe reponerse y hasta recuperar el poder, es otra cosa y se debe a la debilidad del Estado laico. Nadie niega que los candidatos, todos fueron en busca de publicidad, unos con fe, otros no tanto, lo evidente es que todos mintieron y fingieron como malos actores y actrices. López Obrador, iba a lo que iba, a buscar votos. Poco antes dijo que era ya tan bondadoso y generoso que hasta perdonaba a su enemigo Felipe Calderón. La nota produjo no pocas ironías y muchas risas. Fox quiso decirle al amoroso que la pelea entre ellos había acabado y lo petrificó la mirada llena de rabia de AMLO. Sólo Josefina Vázquez Mota estaba feliz, de nada tenía que arrepentirse ante el señor Ratzinger: ha sido clara y no ha mentido en su devoción política por Pinochet y Rajoy, su amistad con Vargas Llosa, a quien ningún panista ha leído, la presume como si ella fuera literata de alto nivel, cuando su medida son los libros de autoestima. Que yo sepa, esos pueden tener muchas ventas pero ningún mérito artístico. Son productos comerciales mal pergeñados.

Pero el caso es que la recta final hacia Los Pinos comienza con una alta puntuación para el PRI, muestra que las cosas no han cambiado en muchos meses y que los mexicanos debemos esperar todavía un mayor debilitamiento del Estado laico.

Opinión 2012-03-28 - La Crónica

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