Tantadel

marzo 09, 2012

La cerrada pelea entre Paredes y Wallace

Si las encuestas señalan con evidente insistencia la superioridad de Enrique Peña Nieto para presidente de México, las capitalinas no dejan lugar a dudas del triunfo de Miguel Ángel Mancera. Aunque la lucha por Los Pinos lleva varios años, la del DF es reciente. Miguel Ángel Mancera fue prudente y discreto, consecuente con la imagen que brinda, la del funcionario serio, responsable y dedicado, cercano a científicos e intelectuales. No así en el caso del PRI capitalino que apenas existe, y jamás pudo reponerse del golpe asestado por Cuauhtémoc Cárdenas que lo barrió literalmente y tampoco lo es para el PAN, quien supuso encontrar en Isabel Miranda de Wallace la candidata ideal para arrebatarle el triunfo a los perredistas. Una activista marcada por la tragedia, mujer de enorme entereza, excelente madre y esposa y tenaz en la búsqueda de los asesinos de su hijo. Por desgracia, esos méritos no son suficientes para hacer política, se requieren otros elementos y ninguno de ellos está entre sus capacidades.

Beatriz Paredes está acostumbrada al éxito, nada se le ha dificultado desde que muy joven le simpatizó al presidente Luis Echeverría. Su carrera ha sido deslumbrante. Tiene talento político y lo ha mostrado más de una vez. Pero todos sus triunfos se dieron en un contexto favorable, cómodo, como representante popular fue plurinominal y como gobernadora triunfó en una época en que las consignas presidenciales eran órdenes imperiosas que el sistema acataba. Su partido, al perder la Presidencia, se olvidó de la ciudad capital, la dejó sin luchar y muchos priistas, sus organizaciones y defectos gradualmente fueron pasando al PRD. Antes de que aparecieran Mancera y Wallace, Paredes estaba alto en las encuestas, hoy es difícil que obtenga más votos que la panista e imposible que le gane a Mancera. Su cultura e inteligencia de nada le servirán, está derrotada y así luce. Mientras sus rivales se mueven dentro de las posibilidades que les conceden las autoridades electorales, ella está paralizada.

No dudo que pueda darse, si no hay cambios dramáticos en la nación, un efecto Peña Nieto en el DF, pero ni así resucitará el PRI capitalino. Hace unos días le pregunté a un dirigente de tal organismo por su existencia y me dijo una sandez: No tenemos dinero como el PRD. ¿Los beneficiarios no podrían regresar algo de lo que han acumulado en sus cuentas personales, rifar automóviles como lo hizo el PAN en una época o pedir dinero a los empresarios como lo hicieron los perredistas? Está bien. No tienen dinero. No ganarán y están preparando justificaciones. Pero lo grave es que la cúpula priista, absorta en el triunfo de Peña Nieto, olvidó la enorme cantidad de votos que el DF representa y algo más: es la capital y un símbolo en ocasiones, para bien o para mal, un ejemplo a seguir debido al persistente centralismo que nos agobia desde siempre y que ha causado grandes desastres de toda índole.

Isabel Miranda de Wallace tiene problemas y muchos, en el debate se verán algunos, otros cuando aparezcan las boletas y los electores vean otro nombre, el original y no sepan qué hacer. El haber llegado, a diferencia de los otros dos, por un dedazo presidencial, la hace endeble. Había mejores candidatos como Demetrio Sodi, quien bien conoce el DF, pero el genio político de dos hombres de oscura carrera, Felipe Calderón y Gustavo Madero, creyeron dar con la fórmula del éxito al designarla candidata panista para gobernar la ciudad capital. Miranda de Wallace nunca se repondrá del error cuando Miguel Ángel Mancera tome posesión del cargo y ella no pueda seguir haciendo más su papel de ciudadana, ya se manchó del peor elemento: la política partidista.

La impresión generalizada es que Isabel Miranda de Wallace dará mejor batalla que Paredes. Es aguerrida y su historia reciente prueba que es tenaz. Pero, insisto, no basta para triunfar en un reñido proceso electoral. El PAN hace todo, a pesar de sus triunfos, menos alta política. Si ha ganado dos veces la Presidencia es más debido a los errores de priistas y perredistas que a su talento e inteligencia. Criticar al sistema en México es sencillo, está pleno de vicios y defectos. Proponer ideas novedosas, hacer proyectos y planes de política económica, de reordenación de ambulantes, mejorar los sistemas de seguridad, atraer el turismo, desarrollar la cultura, crear empleos, etcéteras al infinito, es algo distinto y más complejo.

El PAN no supo seleccionar candidato al DF, lo hizo de manera apresurada y suponiendo que el prestigio ciudadano es fundamental. La verdad es que en política no es lo primordial. Para la sociedad cuenta el oficio, la experiencia. Quieren autoridades que resuelvan problemas, no que hayan sido simplemente críticos, eso todos lo somos. El regreso de Beatriz Paredes a la militancia o, en caso de triunfar Peña Nieto, a un cargo menor, no será peor que el de Miranda de Wallace, una vez que haya disputado el segundo lugar de la contienda. Su problema es que regresará a la ciudadanía ya sin el honroso título de luchadora social. Se dejó manchar por un partido. ¡Qué lástima!

Opinión 2012-03-09 - La Crónica

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