Tantadel

marzo 26, 2012

Salvar el Bosque de Tlalpan

Vivo en Tlalpan desde hace 40 años. Cuando llegué, era un paraíso, a las faldas del Xitle: arbolado, tranquilo, con poca gente, junto a un bosque espléndido, dueño de vida silvestre original y fauna como ardillas, armadillos, conejos... Los problemas en esa parte de la ciudad empezaron cuando a la zona llegaron multitud de oficinas, almacenes comerciales y ambulantes. Las autoridades delegacionales priistas, panistas o perredistas siempre han privilegiado las grandes inversiones en detrimento de los ciudadanos que sólo buscan vivir en paz. Los vecinos siempre hemos defendido esa tranquilidad, a la que tenemos derecho. Con los priistas, el Colegio de Ingenieros quiso construir un edificio de 8 pisos con un restaurante en la parte alta. Nos opusimos y logramos que sólo fuera de tres pisos sin restaurante y que definieran al fraccionamiento Parques del Pedregal como zona de desarrollo controlado en la cual se estipulaba que sería sólo para uso habitacional.

Enfrente de ese edificio se encuentra el Bosque de Tlalpan con 254 hectáreas, el cual, desde que llegó el PRD, era utilizado para todo tipo de fiestas, conciertos de rock y actividades deportivas sin ningún control. En esa época logramos que se emitiera una declaratoria para considerarlo como Área Natural Protegida y ahí se estipulaba que en los próximos 6 meses debería ser publicado su Programa de Manejo para conocer cuáles serían las actividades permitidas. Esto nunca fue realizado y con todos los delegados perredistas el Bosque y la zona completa entró en un deterioro visible: ambulantes por doquier, basura, festivales ruidosos, construcción de veredas dentro del bosque sin control, proliferación de fauna nociva…

De pronto algunos vivales vieron el negocio y arrancaron el Festival Ollin Khan que duraba un mes con conciertos largos fines de semana que empezaban desde el jueves hasta el domingo en la madrugada. El ruido infernal y la gritería en una zona pacífica, llegaba hasta las tres de la mañana. Los días restantes, iban diversos grupos a ensayar. Entonces empezó nuestra larga lucha por suspenderlos. Años después, a través de denuncias, gastos de abogados y reclamos al delegado en turno, logramos que cambiaran la sede del festival.
El colmo fue en 2008 cuando al delegado Guillermo Sánchez Torres se le ocurrió la idea de instalar una pista de hielo en el Bosque de Tlalpan. En ese momento, como los perredistas no conocen más lenguaje que el de los plantones y marchas, nos vimos obligados a realizar uno en Insurgentes, Periférico Sur y Zacatépetl. Nunca lo habíamos hecho, pero era necesario. De esta manera logramos el apoyo de los medios y que la Secretaría de Medio Ambiente tomara cartas en el asunto. Tuvimos que erogar recursos económicos, contratar abogados y solicitar diez amparos, uno por cada fraccionamiento que colinda con el Bosque para que esa Área Natural Protegida fuera respetada. Por fin, logramos que no se construyera la pista de hielo y que la Secretaría de Medio Ambiente realizara el Programa de Manejo, y le solicitara a la delegación el traspaso del Bosque, para que fuera administrado por ella. Sobraban los motivos para ello: un gran deterioro del Bosque, alta corrupción con los permisos para instalar comercios dentro del bosque y a su alrededor, realización de fiestas particulares… Estaba a punto de ser chapultepequizado, esto es, destruido. Era utilizado como parque particular de las autoridades delegaciones para realizar cualquier cantidad de actividades prohibidas, menos las de cuidar esa Área Natural Protegida, algo que exige ciertos lineamientos precisos, particularmente en una ciudad que pierde su verdor.

Por fin, el pasado 20 de marzo se constituyó el Consejo Asesor del Área Natural Protegida “Bosque de Tlalpan”. Como principal función tiene la de fungir como un órgano colegiado y representativo de los sectores institucional, académico y social para apoyar a la Dirección del Área Natural Protegida en la planeación, evaluación, control y toma de decisiones para cumplir con lo estipulado en el Programa de Manejo.

Este Consejo constituye un espacio plural para la participación coordinada del gobierno capitalino y la sociedad, en torno a la protección y conservación ecológicas como elementos fundamentales del bienestar y la calidad de vida de la población aledaña al Bosque y del DF. Ello significa que con la instalación del Consejo Asesor se abren las puertas para la planificación a corto, mediano y largo plazos, de las actividades y los proyectos del Bosque de Tlalpan, con lo que se asegura su conservación bajo un esquema de participación social.
Políticamente esto es un duro golpe a Higinio Chávez, quien pasará a la historia como el delegado que perdió el Bosque de Tlalpan a causa de su ineptitud y altos niveles de corrupción. Guillermo Sánchez Torres fue peor. Los tlalpenses estamos hartos de tanta ineptitud y podredumbre que ha caracterizado a los gobiernos perredistas. No debemos votar más por ellos. Busquemos alternativas. Existen candidatos que han estado del lado de las luchas ciudadanas. Ahí está, digamos, Fernando Saucedo, presidente de la Asamblea Tlalpense, A. C. que busca dirigir esta atribulada delegación tomando en cuenta a las organizaciones sociales. Ha participado, como tantos otros, para frenar los excesos en el Bosque de Tlalpan. Necesitamos un buen candidato y un proyecto hecho en función de los intereses de los tlalpenses, no de los bejaranistas.

Opinión 2012-03-26 - La Crónica

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