Tantadel

abril 25, 2012

70 años de dictadura, ¿perfecta?

Hace una semana mencioné que en la política todo se vale, como en el amor y en la guerra. Así que no debemos asustarnos de lo que vemos y escuchamos. De hecho ya pocos lo hacen, salvo los fanáticos de tal o cual partido, de un candidato o de otro. Más bien fingen sorprenderse o indignarse. Cuando la acción le favorece, guarda un gozoso silencio. Al contrario, si el hecho atenta contra su favorito, el malestar salta en argumentos obtusos, elementales. En tal sentido, todos tienen razón, menos quienes nos dedicamos profesionalmente a los comentarios políticos. No hay lector irritado que no se sienta capaz de insultar a los críticos. Y eso, siempre es divertido. Los priistas suelen callarse, quizá a causa de todos los pecados que llevan a cuestas. Los panistas protestan y apelan a lo mismo de siempre: el PRI es el causante de los males del mundo, lo mismo de la matanza del 68 que de la invasión a Irak. Pero ésa es la tarea asignada por los fundadores de su partido conservador. Los perredistas resisten lo que sea, menos que se toque a López Obrador y lo han conseguido, ahora está a salvo hasta de la intención del voto. No ha subido para alcanzar a Vázquez Mota, ella ha descendido para disputar el segundo lugar, lejos del puntero.



Desde luego, el asunto es problema de publicidad y aquí cuenta también la personalidad de los aspirantes, sus antecedentes y desde luego, pero en último lugar, las propuestas. Dentro de la guerra de spots, hay uno que me llama la atención, aquel perredista que los medios electrónicos vomitan cada instante y que precisa basta de 70 años de dictadura. Me llama la atención porque el PRD es creación de ex priistas, porque sigue siendo manejado por ex priistas, porque sus dos ídolos: López Obrador, Marcelo Ebrard y en general su séquito, fueron furiosos priistas, porque siguen siéndolo. Seamos honestos, por piedad: panistas y perredistas están montados en el sistema que inventó el PRI a lo largo de esos 70 años. Ninguna creación nueva hay, ninguna. A lo sumo el PAN ha hecho algunas modificaciones, pero tan ligeras que son imperceptibles.


Ahora, esas siete décadas realmente resultaron tan funestas como para aceptar la aseveración del mejor amigo intelectual de Josefina Vázquez Mota, Mario Vargas Llosa, de que el PRI fue la dictadura perfecta. Si hablamos de muertos, Díaz Ordaz consiguió 500 en una tarde, Felipe Calderón lleva en cinco años de gobierno democrático, 60 mil muertos. Pero eso no es el asunto, el problema es el sistema: quien gane, lo mantendrá. No hay propuestas en contrario. De ningún partido. En todo caso es un problema de terminología. Lo que Peña Nieto llama vías férreas, López Obrador lo convierte en tren bala. El sistema está igual y así se mantendrá, ya todos se lo prometieron no a nosotros, sino a los empresarios y banqueros, a los sacerdotes de alto nivel, a las autoridades norteamericanas, a las universidades particulares...



Pero hablar de 70 años de dictadura, ¿no hace que el PRD se muerda la lengua? Ellos provienen de ese partido. Se les nota. Sus muchos defectos y sus escasas virtudes nacen del PRI. Algo peor: ¿en tal periodo queda incluido el general Lázaro Cárdenas? Por supuesto. Sólo en la lógica política del PAN, partido que nació para contrarrestar los excesos “comunistas” de ese notable mexicano, el mejor presidente que México tuvo en el siglo XX, es un villano. ¿Por qué asimismo en la de los feligreses de López Obrador, quien se ufanó del PRI, y tomó el populismo de Echeverría y López Portillo, y sigue utilizando como eje de su pobre campaña la expropiación petrolera, el general queda incluido? Lo ignoro. Las generalizaciones siempre son riesgosas. Aquí, torpes. ¿70 años de dictadura? ¿Hubo algo positivo? Al parecer nada. Todo parte del año 2000 o quizá del momento en que el hijo del general Cárdenas funda el PRD, rodeado de priistas resentidos y atrae a ciertas fuerzas políticas sin origen oficial y hoy sin mayor relevancia política dentro de “las izquierdas”.


Pienso en muchos de mis aguerridos maestros de marxismo, los que ahora están en la parte medular del equipo de AMLO, todos pasaron por el PRI, disfrutaron de sus beneficios, hasta que de pronto se convirtió en la “dictadura perfecta”, el obstáculo para modernizar a México. Está visto que además somos un país de nostálgicos, al menos eso indican las encuestas que mantienen tan alto al PRI y que la nostalgia es por 70 años de dictadura. Vaya país. Por respeto al sentido común, habría que exigir que tal pifia sea eliminada o por lo menos que la maticen: “En 70 años, quitando el gobierno de Cárdenas, el abuelo y el padre el PRI fue una dictadura”. Esto puede tener como fondo la Ciudad Universitaria, obra de Miguel Alemán, o alguno de los museos creados por López Mateos. Y la voz puede ser la de Camacho o Ebrard, obradoristas de hoy.

La dictadura priista fue un excelente negocio para todos: demócratas y opresores, militantes y ex militantes. Hasta para los panistas.

Opinión 2012-04-25 - La Crónica

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