Tantadel

abril 30, 2012

AMLO, el peor enemigo de AMLO

Cuando mi profesor Enrique Semo fue nombrado secretario de Cultura del DF, decidió formar un consejo cultural. Fuimos invitados 16 personas básicamente de origen universitario. No logramos ponernos de acuerdo para llevar a cabo un proyecto cultural serio, ambicioso y pedimos una reunión con López Obrador que jamás tuvimos. El único que dijo algo severo fue Paco Ignacio Taibo II, quien precisó que, en materia de cultura, Obrador no difería de Fox. En alguna de esas reuniones, y como encargado de extensión universitaria en la UAM-X, Enrique Semo me pidió participar en la declaratoria cultural de AMLO en el Auditorio Jaime Torres Bodet de Antropología. Fue un típico acto priista, con acarreados y nada sustancioso a no ser el discurso del rector de la UNAM, entonces Juan Ramón de la Fuente, quien le contestó a la inculta Sari Bermúdez que sí había Biblioteca Nacional y la tenía la UNAM.

Periodísticamente, AMLO no ha dejado de ser noticia desde entonces. De modesto líder pasó a caudillo poderoso y sus ambiciones presidenciales se han agudizado. Los errores de Fox, torpe e ignorante, falto de sentido común, llevaron a su enemigo tabasqueño a la cumbre. A las pasadas elecciones presidenciales llegó con una fortaleza notable. Pero si hay alguien que lo odia es justamente él mismo. Sus contradicciones, su autoritarismo, su mal carácter, su tendencia a mentir y sus persistentes cambios de actitud le han restado simpatías y en consecuencia en el actual proceso presidencial no sube en las preferencias del voto, es Josefina Vázquez Mota la que baja.

Decidido a cambiar su estilo aguerrido de hacer política (algo que le es natural, que lo ha llevado más lejos de lo imaginado) optó por una sandez: la “república amorosa”, algo que nadie ha podido explicar con inteligencia, y comenzó a hablar como cura pueblerino, a perdonar a sus enemigos (entre ellos a Calderón) y a endilgarnos una serie de recomendaciones para encontrar en la bondad, la ternura, la justicia y hasta superar la lucha de clases (las diferencias entre los ricos que en México no son tan escasos y sí poco decentes y los millones de pobres). Pero cada tanto se deja llevar por su carácter violento y reacciona conforme a sus instintos primitivos. Hoy son los grandes medios electrónicos, mañana el IFE, siempre Peña Nieto y de vez en cuando el PAN. Dentro de “las izquierdas” es temido, saben de su autoritarismo y de su negativa a dejarse ayudar. Ama improvisar y no sabe hablar con la fluidez que la política exige, tampoco su lenguaje es el de un académico de la lengua, es más bien pobre y corto de miras.

Explica de manera lamentable sus errores del pasado. El plantón de Reforma, por ejemplo, fue para evitar derramamiento de sangre, por eso mismo se hizo poner la banda presidencial en un acto circense en pleno Zócalo. No habría muertos, sólo prevalecía el malestar de AMLO por la derrota, su necesidad de ser presidente aunque fuera de juguete. Hasta allá lo siguieron sus fieles. Más adelante altera sus ideas y se declara profundamente cristiano y visita al Papa y luego tiene encuentros con el vicepresidente de EU y al final modifica su opinión sobre los empresarios, no todos son malos, los hay buenos. Pocos lo toman en serio y ven sus contradicciones. Para colmo vuelve a meter la pata y dice que hace seis años no asistió al primer debate porque había “un complot” de los medios electrónicos, principalmente, y su ausencia lo evitó. López Dóriga le pregunta lo obvio: ¿Entonces por qué no se dio el complot en el segundo? La respuesta de López Obrador es entre ingenua e infantil como el enredo en que se metió con estudiantes y empresarios: a los primeros les presumió la autoría de más de diez libros, a los segundos les confesó que sólo los firmaba.

Está visto que no se deja ayudar. A su alrededor hay gente brillante, con alta cultura política como Flores Olea, González Pedrero, Lorenzo Meyer, Poniatowska, antes Monsiváis y muchos más que firman una y otra vez sus desplegados y aconsejan al caudillo. No los oye, sólo los ve y sale directamente a hacer lo que le viene en gana, como todo tirano. Es, pues, un gran solitario sin palacio. Espera remontar a Vázquez Mota y a Peña Nieto en los debates, ahora no hay complot. Puede incluso hacer mancuerna con la panista para derrumbar al puntero. Pero eso es una posibilidad difícil de apreciar. Tampoco Enrique Peña Nieto es mudo y tiene recursos (o eso imagino). Así que “sacarle sus trapos al sol” y probar que es un “títere de Televisa”, que atrás de él está Salinas y demás acusaciones que hemos oído por meses, tendrán respuestas. Hay que considerar que los priistas han desdeñado ese tipo de ataques ad hominem, y que millones esperan más las propuestas y cómo llevarlas a cabo que las agresiones personales, a la vida privada.

Si Obrador no se detestara tanto, desde hace seis años sería presidente constitucional (no legítimo) de México, pero es su peor enemigo.

Opinión 2012-04-30 -
La Crónica

2 comentarios:

Tlalpanóptico dijo...

Hay que modular un poco la "respuesta" del entonces rector J. R. de la Fuente a la entonces titular de Conaculta, S. Bermúdez.

Sí hay una Biblioteca Nacional, y en efecto la tiene la UNAM. Pero precisamente por esto último, esta biblioteca sólo da servicio unas cuantas horas a la semana, cierra temprano todos los días, abre tarde, y cierra todo el día durante los fines de semana. Además sus servicios son muy anticuados y obsoletos en relación con las posibilidades informáticas del siglo XXI, Por último, está prohibido ingresar con computadora, cuadernos, y otros instrumentos de estudio. En resumen, es una biblioteca demasiado costosa para lo poco útil que es.

En resumen, podrá Usted insistir en el priísta lugar común de que Sari B. es inculta y en el ya consabido elogio a Juan Ramón de la F., pero su repetición de esa "respuesta" sólo indica que Usted no ha utilizado ni la Biblioteca Nacional (BN) ni la Biblioteca Vasconcelos (BV) en los últimos 15 años.

Mientras la BV atiende de 8 a 21 Hr. entre semana y de 10 a 18 Hr. en fin de semana (81 Hr. a la semana), la BN sólo da servicio de 10 a 20 hrs. de lunes a viernes (50 horas / semana).

Mientras la BV permite el ingreso de computadoras, cuadernos y libros personales para trabajar, la BN los prohibe.

Mientras la BV ofrece préstamos a domicilio de libros, discos y películas, la BN no presta ese servicio.

Mientras la BV ofrece gratuitamente cerca de 200 computadoras conectadas a la internet y a sus propios catálogos y bases de datos, la BN no tiene más de 20, y creo que no están a disposiciópn del público.

Es cierto que el acervo de la BN es mucho más grande que el de la BV, pero eso sólo acentúa el abuso y la negligencia de la UNAM al tener en custodia el acervo reunido por la Nación como si fuera para su uso privado, manteniéndolo fuera del alcance de los universitarios tantas horas a la semana, y totalmente fuera del alcance de los mexicanos de provincia.

La "respuesta" de De la Fuente es totalmente inválida y retórica, y se sustenta en la ignorancia práctica del público al que estaba dirigida: los intelectuales mexicanos, tan acostumbrados a usar sus bibliotecas personales.

Tlalpanóptico dijo...

Hay que modular un poco la "respuesta" del entonces rector J. R. de la Fuente a la entonces titular de Conaculta, S. Bermúdez.

Sí hay una Biblioteca Nacional, y en efecto la tiene la UNAM. Pero precisamente por esto último, esta biblioteca sólo da servicio unas cuantas horas a la semana, cierra temprano todos los días, abre tarde, y cierra todo el día durante los fines de semana. Además sus servicios son muy anticuados y obsoletos en relación con las posibilidades informáticas del siglo XXI, Por último, está prohibido ingresar con computadora, cuadernos, y otros instrumentos de estudio. En resumen, es una biblioteca demasiado costosa para lo poco útil que es.

En resumen, podrá Usted insistir en el priísta lugar común de que Sari B. es inculta y en el ya consabido elogio a Juan Ramón de la F., pero su repetición de esa "respuesta" sólo indica que Usted no ha utilizado ni la Biblioteca Nacional (BN) ni la Biblioteca Vasconcelos (BV) en los últimos 15 años.

Mientras la BV atiende de 8 a 21 Hr. entre semana y de 10 a 18 Hr. en fin de semana (81 Hr. a la semana), la BN sólo da servicio de 10 a 20 hrs. de lunes a viernes (50 horas / semana).

Mientras la BV permite el ingreso de computadoras, cuadernos y libros personales para trabajar, la BN los prohibe.

Mientras la BV ofrece préstamos a domicilio de libros, discos y películas, la BN no presta ese servicio.

Mientras la BV ofrece gratuitamente cerca de 200 computadoras conectadas a la internet y a sus propios catálogos y bases de datos, la BN no tiene más de 20, y creo que no están a disposiciópn del público.

Es cierto que el acervo de la BN es mucho más grande que el de la BV, pero eso sólo acentúa el abuso y la negligencia de la UNAM al tener en custodia el acervo reunido por la Nación como si fuera para su uso privado, manteniéndolo fuera del alcance de los universitarios tantas horas a la semana, y totalmente fuera del alcance de los mexicanos de provincia.

La "respuesta" de De la Fuente es totalmente inválida y retórica, y se sustenta en la ignorancia práctica del público al que estaba dirigida: los intelectuales mexicanos, tan acostumbrados a usar sus bibliotecas personales.