Tantadel

abril 08, 2012

Campaña: entre el primero y el último

El que sigue arriba en las encuestas es Enrique Peña Nieto. El que ocupa el último lugar es Gabriel Quadri, quien realmente no tiene ninguna oportunidad de triunfar. Por ello los medios le prestan escasa atención. La primera plana poco le corresponde. Sin embargo dice cosas sensatas, no es cualquier improvisado, es un hombre con muchas lecturas y que ha reflexionado sobre los problemas del país. Hace un par de días precisó que los debates deben ser de ideas y propuestas y dejar de lado la guerra sucia y las descalificaciones. Habrá que precisar que en este campo, son la candidata del PAN y el aspirante de “las izquierdas” los que más abusan de las ofensas y críticas que no vienen al caso. Son, como queda muy claro, descalificaciones; aumentarán de tono en la medida que la campaña avance. En los debates, el fuego de alto calibre lo recibirá el priista de parte de sus opositores principales. Si Quadri es leal a sus palabras, se mantendrá ajeno a las agresiones y expresará su postura ante los grandes problemas nacionales. El trabajo de Peña Nieto será doble: presentar sus propuestas para la mejoría de la nación y no responder a las ofensas y acusaciones que ya desde ahora se anticipan por obvias, que es difícil.
Tanto Vázquez Mota como López Obrador no pierden la oportunidad de señalar los defectos o errores de Peña Nieto, lo hacen obsesivamente. La primera con habilidad de palabra y algún ingenio, el segundo con su característica rusticidad que ya no impresiona, al contrario, desagrada. No es posible hablar de perdón y amor y enseguida lanzar una andanada de acusaciones a sus enemigos. Las palabras de AMLO suenan falsas, huecas. Han perdido la vivacidad que le permitió convertirse en caudillo. En vano intenta que olvidemos sus equívocos. Según él, la toma de Reforma fue para impedir una ola de sangre. Sin duda exagera. Las condiciones para desatar una protesta armada no existen, no están dadas. Que hay malestar, es verdad, pero hasta los grupos más violentos o radicales carecen de fuerza para hacer un llamado a las armas. Sería mejor que dejara el tema.

En estos días he escuchado un argumento contrario a Peña Nieto, lo he escuchado hasta de personajes poderosos: Es un invento de Televisa. No me consta, como tampoco que Calderón sea un “teporocho”, como lo califican en las redes sociales. Un borracho perdido, como lo señaló Fernández Noroña. No me he emborrachado con él ni lo he visto ebrio a las tres de la tarde, como insisten sus enemigos. Y como poco me he asomado a la psiquiatría, ignoro si López Obrador es bipolar y esquizofrénico, como indican aquellos que lo detestan. Creo que en tal sentido, tendríamos que ser más cautelosos, pensar más en las ideas y en los proyectos de nación que en utilizar frases manidas. Lo digo como profesor universitario y como periodista. Hay que tener las pruebas, la certeza de algo para poder lanzar la piedra.

La política nos ha pervertido como nación. Primero porque vivíamos bajo la “dictadura perfecta”, ahora porque hay alternancia y libertad de expresión y entonces tratamos de ajustarnos a los nuevos tiempos, donde los medios tienen sus preferencias, lo que es normal, y las redes son aprovechadas de mala manera, no para derrocar una tiranía sino para insultar a quien resulta antipático.
En lo personal veo las reacciones furiosas de quienes se sienten agraviados con mis artículos. La mala redacción y las vulgaridades menudean. Tienen puntos de vista distintos y los expresan como Dios les da a entender. Sin embargo, cuando aparece un comentario opuesto a mis tesis y argumentos, y no es grosero, respondo siempre. De cualquier manera me pregunto: si a una persona no le gusta el canal 2, pues con cambiar de canal es suficiente. Si no les gustan mis comentarios, ¿para qué leerlos? Lo único que logran es agriarse más el carácter. No voy a modificar mi opinión.

Lo curioso es que si escribo contra el PRI, alguno de sus simpatizantes me lo recrimina y no le molesta cuando hago críticas al PRD o al PAN. Lo mismo sucede cuando señalo las inconsistencias de López Obrador, a quien jamás he podido creerle una palabra. Oleadas de sus admiradores, cegados por el fanatismo, protestan sin argumentos. Apoyé una y otra vez a Cuauhtémoc Cárdenas, voté por él cuando ganó el DF, pero ahora cambió el PRD y es una suma de personas sin escrúpulos, la mayoría salidos del PRI, que ambicionan el poder para su propio beneficio. Del PAN no puedo decir mucho: es un organismo de derecha abierta, más la suma de los vicios del PRI. Se ven en Calderón, en Vázquez Mota son más que evidentes.

Pero volvamos al primero y al último lugar de los candidatos. Peña Nieto está seguro de ganar e imagino que Quadri lo estará de perder. Pero quedan el segundo lugar, Vázquez Mota, y el tercero, López Obrador. Hasta hoy se han estancado, puntos más, puntos menos, les faltan los debates como tabla de salvación. De allí que AMLO quiera muchos y ella los pueda utilizar para desplegar su oratoria como experta en autoestima. ¿Será suficiente o habrá una alianza final?

Opinión 2012-04-06 -
La Crónica

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