Tantadel

abril 22, 2012

El intelectual se esfumó

Mario Vargas Llosa anticipa su nuevo libro: La civilización del espectáculo.

Mario Vargas Llosa es el único intelectual de habla castellana que sabe conmover. Impresionan tanto sus libros como su inteligencia para criticar las teorías o conductas que no le parecen correctas. No hay obra suya que pase inadvertida o produzca desencanto. Como ensayista, su lucidez y frescura de pensamiento deslumbran en un conjunto de naciones que parecen achacosas. La verdad de las mentiras, digamos, es un trabajo ejemplar de enormes enseñanzas literarias. Uno puede comenzar la novela partiendo de la realidad existente, pero seguirá invariablemente por la senda de la imaginación. Los personajes pueden ser tomados de la realidad, de inmediato, en manos del creador, se transforman en fantasía. En Cartas a un joven novelista, MVLl indica a los escritores que no hay más método para narrar que el propio, el adquirido merced a cientos de lecturas y docenas de intentonas de escribir un capítulo memorable o un relato valioso.Ahora Vargas Llosa anticipa su nuevo libro: La civilización del espectáculo. Allí, según la agencia noticiosa EFE, afirma y prueba que la cultura ha sido sustituida por el espectáculo. La cultura, como la conocimos, está en vías de extinción. Afirma: “El intelectual sólo interesa si sigue el juego de moda y se vuelve un bufón.” La explicación no está en su propia actitud sino en una sociedad globalizada que le concede excesivos méritos al entretenimiento y a la diversión. Los medios electrónicos son la avanzada y un populismo ramplón que ha llevado a muchos gobernantes a darnos circo en lugar de arte y cultura de alto rango. En México, el PRD, en tal sentido, ha sido clave. En pos de diversión y votos degradó a la cultura para llenar plazas públicas, donde destaca el Zócalo. La nueva clase política mexicana está engolosinada con el surgimiento del espectáculo como dueño de una definición de cultura, rayana en lo antropológico. No sólo el PRD ha contribuido a esta noción que Vargas Llosa critica. El PAN ha hecho lo suyo al convertir el Palacio de Bellas Artes en salón de usos múltiples y agencia funeraria. Esto nos aleja de una concepción seria de cultura. No a todos nos gustan los mariachis, podremos ser pocos pero estamos quienes amamos el ballet, la danza moderna, la ópera y la literatura clásica. Sólo que eso no vende ni atrae públicos, dicen los políticos dedicados a la difusión “cultural”. Los jóvenes quieren rock. Sí, porque no parece haber otra alternativa. Nadie ofrece una ópera en un parque público o una pieza teatral clásica en el Zócalo.La banalización de la cultura, la reducción del papel del intelectual a comparsa de los políticos es evidente. El intelectual es un bufón o está por serlo. En nuestro caso, la politización los ha perdido: sirven al poder porque significa premios, reconocimientos. La lista es inmensa y a todos se les ve convertidos en empresarios donde su principal cliente o promotor es el poder político: el Estado. No hay que dar nombres, son obvios y están empeñados en recoger becas y estímulos, hacer negocios, no producir ideas, se retratan con políticos exitosos y nadie se salva. Allí están dos nombres afamados, García Márquez y Álvaro Mutis, dejándose ver con un candidato distinguido para brindarle apoyo. Él sabrá pagar.Trotsky, cuando la cultura daba la vida por causas nobles, explicaba que el intelectual imagina vivir en libertad sin percatarse que abajo del elegante traje, lleva el de rayas de un presidiario. Si sumamos ambas ideas, estamos ante una tragedia. De un lado el sistema ha privado de su libertad al intelectual, por el otro lo ha convertido en bufón. Paz, quien perdió su libertad a causa del neoliberalismo de Salinas, señaló a Monsiváis como una suerte de bufón, un hombre de chistes, no de ideas.¿Es éste el futuro del intelectual, al que Gramsci le dio un papel básico en la construcción de un nuevo mundo?

Excelsior - 2012-04-22

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