Tantadel

abril 02, 2012

El lenguaje político de los mexicanos

Si aceptamos que el lenguaje político mexicano está formado por frases comunes, imágenes ridículas de tipo deportivo (ninguno, por ejemplo, baja la guardia), el de López Obrador me parece singular, su vocabulario es reducido, apela a sus propias gracejadas cuando está de buenas y a la ofensa cuando está de mal humor. Asombra su capacidad para mentir y aportar ocurrencias políticas que no pueden ser tomadas en serio salvo por los fanáticos que lo siguen. Hay, incluso, un lenguaje común. Todos rechazan el pasado, “no quieren más de lo mismo”, pero por razones distintas. López Obrador, porque supone que hay una conspiración del PRIAN en su contra, cuando en realidad es evidente que las alianzas más cálidas se han dado entre el PRD y el PAN. Vázquez Mota tampoco “quiere más de lo mismo”, ella se refiere a un pasado más distante, los tiempos en que el PRI conducía al país a placer. Peña Nieto precisa en idénticos términos: “no queremos más de lo mismo” y con esta expresión señala claramente a los doce años de panismo que han sido fatales por el empobrecimiento, las injusticias y desde luego los 60 mil muertos que se han hecho un referente para el país, menos para el PAN, que ignora desdeñosamente la cifra.

Hace dos días encontré en internet una pequeña encuesta: ¿Le parecen bien 90 días de campaña para conocer a los candidatos y sus proyectos? ¿Son muchos, son suficientes o no alcanzan para tener una idea de cada aspirante? Los resultados no eran asombrosos, pero sí significativos. Por mucho ganaba la primera opción: son muchos. Bien vistas las cosas, la ciudadanía está harta de discursos, promesas, pugnas, insultos, mentiras a granel y eso que llevamos oficialmente apenas unos días de arrancadas las campañas. Las ciudades no dejan de tener una severa contaminación visual, las bardas nos ofenden con frases incoherentes, los pendones son idiotas, los espectaculares distraen a los conductores y prender la radio o la televisión implica escuchar necedades y promesas difíciles de cumplir. El intercambio de ofensas es insoportable, aunque habrá que reconocer que el puntero es quien menos las comete, quizá seguro de su distancia con el segundo lugar, Vázquez Mota, y el tercero, López Obrador, quien dejó de lado a los pobres y ahora cena en la mesa del patrón en busca de la aceptación de empresarios y banqueros de alto nivel. A su vez, Josefina, que estudió para codearse con ricos, come en casas humildes y hace nostalgias de su pobreza inicial.

Como van las cosas todavía tendremos que soportar tres meses, largos, eternos. Todos sabemos que de nueva cuenta PAN y PRD (más el resto de las tribus llamadas “izquierdas”) tarde o temprano tendrán que sumar esfuerzos para bajar a Peña Nieto del primer lugar. Y aquí la alianza virtual recupera las reales que han hecho en diversos estados de la república. Suponemos que el equipo de campaña del mexiquense estará preparado para sortear ataques severos, críticas despiadadas y hasta calumnias. Habrá que recordar cómo se han movido los candidatos luego de los debates. Es decir, no todo seguirá como ahora lo vemos. López Obrador buscará como primer paso alcanzar a Vázquez Mota y ella, a su vez, a Peña Nieto. ¿Cómo se defenderá el que hasta hoy puntea? ¿Con qué argumentos y de qué manera responderá las agresiones? Ninguno tiene un pasado impecable, nadie es Blanca Nieves. Y si el arranque fue más o menos terso, ya contaba con frases perversas de AMLO: “los dados están cargados”, lo que le permitirá tener amenazados a muchos sectores del Estado. El papel de víctima le va bien. México está lleno de padres protectores, de familias justas a toda costa.

No es imposible imaginar que pronto Josefina habrá perdido las buenas maneras y que Obrador habrá recuperado su rudimentario lenguaje, sus violentos calificativos. De hecho ya empezó a señalar a Peña Nieto como “títere de Televisa”, “creación de la mercadotecnia”. Y Vázquez Mota, al decir que hizo lo que no hizo en la SEP, aprovecha para señalar que el PRI es el mismo monstruo de hace más de diez años en que el PAN apareció para salvarnos. Los resultados de la encuesta mencionada tienen razón: vamos a padecer una jornada intensa en bajezas, donde ganará el que tenga las mejores argucias, no el que posea el proyecto de mayor envergadura, el más serio.

Los debates serán dos y son un exceso, si bien todos empezarán con alguna vaga propuesta, rápidamente comenzarán las descalificaciones y en este torneo los mejores serán AMLO y Vázquez Mota, quienes están más capacitados para mentir y no es que Peña Nieto no sepa hacerlo, sino que serán dos contra uno. Para colmo, en estos meses de “veda de logros presidenciales”, Calderón se las arreglará ante un IFE atado de manos para manifestar qué maravilloso es México bajo el PAN, lleno de hazañas tan espectaculares como inútiles: con Fox la megabiblioteca Vasconcelos y con Calderón 60 mil muertos y la Estela de Luz. ¿Eh, qué tal?

Si el PRI tuviera intelectuales y artistas a su servicio como los tiene el PRD y compañía, podrían hacer un filme glorioso sobre los muertos de Calderón y los destrozos del chivo en cristalería llamado Fox. Pero los priistas van solos, aferrados a una imagen que desborda vitalidad y simpatía, es todo.

Opinión 2012-04-02 - La Crónica

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