Tantadel

abril 15, 2012

La globalización en rojo

Hasta Felipe Calderón puede llegar a La Habana y criticar el bloqueo norteamericano.


En 1945 el comunismo salió de las enormes fronteras soviéticas y se extendió por media Europa. El impetuoso avance del Ejército Rojo aplastó, a costa de muchas bajas y sacrificios, a la feroz Alemania nazi. A partir de ese momento, el estalinismo pareció tener razón: primero había que consolidar el socialismo en un solo país y más adelante extenderlo al resto del mundo. Desde luego, nada de esto ocurrió en la lógica del marxismo clásico sino en las volteretas que primero le dio Lenin y más adelante Stalin, quien de paso eliminó a Trotski. En 1949, Mao Tse-tung culmina la Larga Marcha y convierte a la inmensa China también en comunista. En 1953, Estados Unidos fracasa en su intento de contener el avance revolucionario de Corea, y medio país, apoyado por los chinos, establece una nueva nación dentro de lo que podríamos llamar globalización socialista. En 1959, Castro y Guevara triunfan en Cuba y hacen un llamado internacional a buscar la misma ruta, la armada. En Vietnam los comunistas derrotan a EU y para colmo, Salvador Allende establece un socialismo marxista por la vía electoral en Chile.La Guerra Fría se intensifica y no se convierte en nuclear gracias al temor que producen las armas atómicas. En esos momentos el comunismo, en distintas variantes y tendencias, tiñó de rojo a la mitad del planeta. Para muchos izquierdistas, se acercaba el fin del capitalismo. Me lo dijo Nicolás Guillén y yo todavía no conocía Disneylandia. Sin embargo, el gigante tenía pies de arena y se derrumbó estrepitosamente siguiendo la caída de la URSS. China sobrevivió merced a la habilidad de mezclar los beneficios materiales del capitalismo con la rigidez del comunismo estalinista, los sobrevivientes, tratan de mantenerse a flote admitiendo reformas al sistema estatal.

Hoy el comunismo a nadie le produce terror. Hasta Felipe Calderón puede llegar a La Habana y criticar el bloqueo norteamericano. Empresarios mexicanos hacen negocios con China y se acercan a Cuba. Empero, todo Occidente finge temblar de miedo ante un país diminuto: Corea del Norte, cuya superficie no rebasa los 120 mil kilómetros cuadros, cabe en Durango. Algo semejante le ocurre con Irán: podría tener armas nucleares. Entonces hay que destruirlos o eliminarlos de alguna forma. Günter Grass lo advierte en el caso iraní con los resultados conocidos y todos los días la Casa Blanca amenaza a Corea del Norte. Teme por Corea del Sur e Israel.Norcorea tuvo épocas en que entrenaba jóvenes de diversos países para la guerra de guerrillas y su postura, como la de Albania, era arrogante y extremista. Hoy la primera está al borde de la hambruna, y de Marx no hay absolutamente nada. Allí gobierna una familia, una monarquía laica y hereditaria. A Kim Il-sung, fundador del reino comunista, su nieto Kim Jong-un le acaba de erigir una descomunal estatua y al mismo tiempo sus científicos militares intentaron lanzar un cohete de largo alcance que voló unos miles de metros antes de caer al mar. ¿Irán y Corea son temibles enemigos para Occidente? ¿O, como en el caso de Irak, se trata de invadir, destruir y reconstruir como un negocio, pues las pavorosas armas secretas jamás aparecieron?
La ONU, una especie de IFE internacional, de altos sueldos y magros resultados, podría hacer un esfuerzo para sentar en la mesa de negociaciones a esos dos países, más incomprendidos que temibles. Lanzar hoy el poderío militar occidental, puede ser más peligroso a largo plazo que intentar una solución pacífica inmediata. Tanto a Irán como a Corea del Norte pueden aparecerle amigos solidarios y eso sí sería riesgoso para la paz mundial. Irán puede recibir la adhesión de los países musulmanes que acumulan aversión por Occidente y la segunda nación podría tener el respaldo chino y eventualmente el ruso de Putin.

¿Para qué buscar pretextos de policía preventiva internacional en ambos casos?

Excelsior 2012-04-15

No hay comentarios.: