Tantadel

abril 20, 2012

Todos unidos contra Peña Nieto

Hace seis años, todos se unieron contra Roberto Madrazo a iniciativa de Elba Esther Gordillo. Para el PAN era útil la convocatoria, pues la gestión de Vicente Fox había sido desastrosa y Santiago Creel no era el sucesor indicado por la cordura. López Obrador y sus admiradores tenían una enorme aversión por Madrazo ya que los había derrotado en Tabasco. Para colmo, dentro del PRI, su dirigente no las tenía todas consigo: eran muchos quienes lo detestaban. Pese a ser el político mejor formado intelectualmente, más experimentado (hijo de Carlos Madrazo, un luchador tenaz que murió en un accidente sospechoso mientras intentaba conformar un partido político para democratizar al país), nada le salió bien. En el debate fue regañado, no tuvo a la mano los conocimientos necesarios para responder y al final hasta las hojas que llevaba se le cayeron al suelo. Perdió. Se fue al tercer lugar luego de Calderón y López Obrador. Muchos pensaron que el PRI ahora sí desaparecería.

Pero reapareció a través de un político joven, mexiquense, que le dio nuevas fuerzas al partido achacoso. Desde mucho antes que arrancaran las campañas y los partidos tuvieran candidatos oficiales, en el PRI estaba claro quién sería el candidato presidencial, a pesar de la existencia de otros de alto rango como Manlio Fabio Beltrones. Su nombre: Enrique Peña Nieto. Al comenzar formalmente la campaña por Los Pinos, este joven ya punteaba. Por ahora, a dos meses de las elecciones, lleva poco más del 50% de la intención del voto y trabaja en busca de los indecisos, que no son pocos en el mar de lodo que se ha convertido la política mexicana.

Los panistas y los “izquierdistas”, en vista de los magros resultados, optaron por cambiar sus respectivas estrategias. El “amoroso” y “dulce” López Obrador recuperó su agresividad y tono violento, desde el cual descalifica a todos los que no están con él, son sus enemigos mortales y complotan para impedirle que nos salve del derrumbe. Josefina Vázquez Mota dejó el overol con el que construyó tres millones de pisos firmes, hizo a un lado el cemento y la cuchara y con sus antes rivales, Cordero y Madero, entre otros, tomó una decisión: endurecer al estilo AMLO su campaña, de tal suerte que obligara al puntero a descender y polemizar con ella. La campaña, tolerada por el IFE, siempre un pésimo árbitro, arrancó con toda clase de agresiones al priista y no tanto al PRI. El obús principal tenía una leyenda semejante a la usada contra Roberto Madrazo: No hay que creerle a Peña Nieto, miente, de 600 compromisos no cumplió con dos y dejó un tercero inconcluso.

El priismo se desconcertó ante semejante audacia de Vázquez Mota, que ya ha derrotado a enemigos como Calderón, Madero y Cordero, y cayó en la trampa. El escándalo ha sido mayúsculo. Por ahora Josefina, que sí “tiene pantalones”, aunque use falda, ha superado al maestro de la provocación y la ofensa: López Obrador.

Si el PAN logra que Peña se tambalee, Vázquez Mota podrá salir del estancamiento. AMLO está muerto. Pero hay también un riesgo, el que los indecisos, en vista de un ataque artero, de escasos resultados y no acompañado por una ofensiva de grandes propuestas de renovación del país, pueden hacer crecer a Peña aún más. Convertirlo en una víctima de la desesperación panista. Para afianzar su más de lo mismo con relación a Felipe Calderón, una vez que éste rechazó la nacionalización del petróleo argentino, Josefina asimismo desaprueba la acción soberana de Argentina. De otro lado, López Obrador, quien ha centrado sus ataques en el puntero, si ve a la panista avanzar y de seguir él muy abajo, podría atacar al PAN. Dudo que su “perdón a Calderón” sea real, es una mentira más. El tabasqueño sabe mantener sus odios. Por ahora, para no ser menos que Josefina, acaba de denunciar a Peña Nieto por rebasar los gastos de campaña.

Mientras tanto, un estudio de la UAM muestra que de cada diez jóvenes mexicanos, siete no piensan acudir a las urnas en vista de su temprano fastidio por el mar de lodo que contemplan. Lo que presencian es una pésima conducta de todos los políticos, altos niveles de corrupción, ausencia de oportunidades laborales y una guerra contra el crimen organizado fallida de principio a fin. La campaña del PAN contra el PRI enfanga más el panorama, lo envilece y todo ello sumado aleja a los indecisos, ahuyenta a los jóvenes y nos convence a todos que el país no está en el rumbo correcto.

El PAN de Josefina Vázquez Mota, desesperado no por evitar el regreso de los malos, sino por mantener en sus manos el poder, está llegando a extremos de bajeza infinita. Y eso que solían presentarse como el partido de la decencia. Ahora engaña y calumnia con facilidad. Con López Obrador le dio resultado al señalarlo como “un peligro para México”. ¿Podrá ahora derrumbar a un hombre que lleva meses en la punta de las encuestas, de un modo contundente? Pronto lo sabremos. El PRI está ante un enorme obstáculo porque en la capacidad de cumplir los compromisos radica el mérito de su candidato. Si no lo sortea, el PAN seguirá la misma ruta de Calderón en manos de Josefina.

Opinión 2012-04-20 - La Crónica

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