Tantadel

mayo 17, 2012

Campañas casi invisibles

A los aspirantes presidenciales se les sigue por la importancia del cargo al que aspiran. Realmente ninguno ha hecho una campaña relevante, que atraiga, estimule a los medios y a la sociedad. De hecho, nunca hemos tenido un candidato que sobresalga, destaque y se convierta en un estadista. Me parece que un chiste que circula por allí es representativo: Razones por las que debemos votar: por uno, porque es guapo, por la otra, por ser mujer, y uno más, porque ya le toca. Realmente no podemos proporcionar argumentos de peso, contundentes: con sinceridad, no hay grandes ideas, a lo sumo hay aventuradas propuestas y ninguno dice cómo va a instrumentarlas ni con cuánto. Promesas descabelladas o sensatas, pero que en conjunto muestra la pobreza de la política mexicana. Dicho en otras palabras, vamos a votar por el menos malo, no importan los riesgos para un país estancado, inmerso en una costosa guerra que es probable que llegue a las cien mil muertes cuando acabe el sexenio de Felipe Calderón. Por tal razón, gane quien gane, ya el Presidente prepara su salida por la puerta trasera, de igual manera a la forma en que llegó a Los Pinos, aprovechando la de servicio en la Cámara de Diputados.

Las acusaciones van a abundar, y Calderón ya no tendrá el acceso a los medios que hoy encuentra merced a su alta investidura, la que ha defraudado en más de un aspecto. De muchas formas quedará expuesto a las severas críticas de quienes lo han combatido o han sido sus críticos por casi seis años. La esperanza que tiene es que triunfe Josefina Vázquez Mota, porque dudo que de ganar Enrique Peña Nieto o Andrés Manuel López Obrador, pueda pasar una jubilación tranquila. Ernesto Zedillo, quien le entregó el poder al PAN, pareció estar lejos de acusaciones, pero de pronto han aparecido graves acusaciones, mientras él se dedica a utilizar su información privilegiada con empresas trasnacionales.

En la lucha por el gobierno capitalino, hay asimismo grisura, sin embargo, Miguel Ángel Mancera, pese a la cómoda ventaja con la que pasó de funcionario-ciudadano de origen a político profesional, ha hecho un trabajo intenso. A pesar de que cuenta con un amplio respaldo, se mueve como si fuera el último de los aspirantes. No es el caso de Beatriz Paredes, Isabel Miranda de Wallace y Rosario Guerra. La primera parece haber perdido el ímpetu que tenía cuando el PRI era gobierno y ella hizo una brillante carrera. Tampoco es aquella que se esforzó en resucitar a su partido, después del paso de Roberto Madrazo. Sus intervenciones carecen del brillo que Peña Nieto trata de mostrar. En éste se ven los deseos de ganar, en el segundo caso, es simplemente competir.

Pero el caso más lamentable es el de Miranda de Wallace, simplemente no está en campaña, sigue en lo suyo: en lugar de proponer una capital distinta, vuelve a los temas que la marcaron: los secuestros y la ineptitud policiaca. Sin duda son temas importantes, pero el DF es mucho más, hay problemas de agua, pobreza, carencia de empleos, aterrador comercio informal, un crecimiento desmesurado que tarde o temprano nos hundirá y sobre todo una corrupción extrema. Pero no, Miranda de Wallace, quien dejó para siempre de ser una simple ciudadana, opta por pegarle al PRI, cuando no tiene necesidad. Tiene a la vista el ejemplo de Vázquez Mota: ha centrado sus feroces y exagerados ataques en Peña Nieto. Esto es razonable porque el priista es el puntero de todas las encuestas serias y pocos dudan, a menos que pase algo espectacular, de su llegada a Los Pinos.
La señora Miranda de Wallace está obsesionada con Beatriz Paredes. Repite una y otra vez el pésimo eslogan: No más paredes. E intercala con unas frases que se antojan arrogantes: Si yo sola pude contra el sistema jurídico, imagínense qué no haremos juntos. ¿Quiénes son los que estarán junto a ella? Pues unos pocos capitalinos. Lo veremos en cuanto se intensifique la guerra por la ciudad capital. Cuando ella deje de mirar a Beatriz Paredes y vea que Mancera es imposible de alcanzar, que ya tiene asegurada la jefatura de gobierno capitalino. Entonces será tarde y deberá, para seguir en la política, buscar una diputación por el PAN.

Gabriel Quadri, a nivel nacional, ha sido capaz, por lo pronto, de garantizar el registro del partido que lo postula a la Presidencia. Es un hombre inteligente y sabe sus límites en un campo que no es el suyo: la política. Rosario Guerra sí es una profesional de la política, sin duda mejorará en cuanto la lucha aumente de intensidad en ambos frentes. Tampoco ganará; como su ahora camarada, ocuparán los últimos lugares de la contienda. Ella sí podría ir tras el cargo con un mayor bagaje, sabe de la corrupción perredista y del hartazgo que ha provocado en miles y miles de capitalinos.

Pero sea el resultado que sea, tanto en la persecución de la Presidencia de la República y del gobierno capitalino, nadie podría jurar que estamos en manos de notables estadistas.

Opinión 2012-05-16 -
La Crónica

3 comentarios:

Dorita dijo...

Campaña invisible se me ahce la de Rosario y la de la señora Beatriz Paredes, en cambio una que si está dando de que hablar es la campaña de la señora Isabel Miranda

Alejandro dijo...

son 3 contra Mancera pero la unica que figura es la señora Wallace, me parece que está cumpliendo sus objetivos, es una buena campaña.

Alejandro dijo...

son 3 contra Mancera pero la unica que figura es la señora Wallace, me parece que está cumpliendo sus objetivos, es una buena campaña.