Tantadel

mayo 11, 2012

El que pega primero, ¿pega dos veces?

En alguna nota reciente, afirmaba yo la certeza de los refranes, de los dichos populares. Quiero sin embargo dudar de uno de ellos y aceptar mi equivocación.

En el llamado debate, fue Josefina Vázquez Mota, haciendo de lado su aparente buena educación, lanzó el primer ataque, la primera agresión. Eso es normal en una contienda política, el problema es que se trataba de la acción desesperada de una persona que busca el triunfo a toda costa. En algo estaba cierta: de no derrumbar al candidato puntero, su llegada a Los Pinos sería una ilusión. En el mejor de los casos tendría que pelear por el segundo lugar con un hombre, asimismo alterado y sin argumentos, con un discurso en realidad gastado y peleonero. Si Josefina pretendía emular a Diego Fernández de Cevallos cuando noqueó a Cárdenas y a Zedillo, fracasó. De tal suerte que en efecto, pegó primero, sólo que dudo que pueda pegar dos veces. No llegará más lejos.
El problema es que Vázquez Mota en los puños llevaba lugares comunes y cifras poco serias y nada convincentes. Hay algo peor, se involucró en una alianza que ni los panistas pueden ver como algo positivo: entre ella y López Obrador atacaron una y otra vez a Peña Nieto. El colmo fue la foto del mexiquense con Carlos Salinas, no porque Obrador la mostrara al revés, sino porque es muy conocida. No hay enemigo del PRI que no la haya utilizado o hecho circular en las redes sociales. Esta alianza no fue virtual ni accidental. El diario La Razón la anticipó claramente. Dicho en otras palabras, el milagro de reunir al agua y al aceite de nuevo se produjo. No deja de llamar la atención que Gabriel Quadri se diera tiempo para dos cosas: criticar a los políticos profesionales (cuidado: él ya es uno de ellos) y para mostrar sus desacuerdos con López Obrador.

El senador René Arce, quien bien conoce a López Obrador, explicó en La Crónica que es un político acostumbrado a golpear y no a debatir. Es cierto, pero insisto, los golpes deben ser contundentes, de lo contrario, dada la preparación de los candidatos que incluyen ataques y defensa, el asunto puede no ayudar mucho y corre el peligro de revertirse. Josefina no sólo falló, sino fue exhibida ante millones como una diputada faltista, incapaz de ser una funcionaria decorosa. Lo más grave es que para el siguiente debate, habrá más información sobre el paso de la señora por dos secretarías de Estado, en donde no dejó huella significativa. Le falta lo peor: ¿cómo defenderá a su jefe Felipe Calderón cuando su nombre aparezca en las críticas de Peña Nieto, quien por ahora se limitó a decir que en los años recientes la economía y en general el país estaba muy mal?
La otra pregunta es saber si AMLO de nuevo se vinculará al PAN, al que odia y prefiere demoler al priista en lugar de recordar su antiguo discurso repleto de insultos a quien, según su propia lógica, lo despojó de la presidencia. ¿Es posible que sea más cauto? No. Retomará las frases que lo han distinguido, cosas como el PRIAN, la mafia, Salinas como eje de una conspiración en su contra… Me pregunto si Obrador leyó el reciente libro del ex presidente, ¿Qué hacer?, donde explica las razones por las cuales jamás debatiría con él. Si no lo ha hecho, debería hacerlo para saber qué piensa de él su enemigo favorito y cuáles son sus argumentos.

Ahora, la pobreza del debate no se debió tanto al bajo intelecto de la mayoría de los participantes, sino a la necesidad de ir al ataque feroz. De allí que Gabriel Quadri haya resultado el mejor situado: tuvo tiempo para explicar una serie de proyectos, mientras que los demás sacaban pruebas que nadie alcanzaba a ver de malas gestiones políticas.

Como observamos, las encuestas no reflejaron mayores cambios. La de Milenio ayer: Peña: 45.9, Obrador: 24.8. Josefina: 24.1. Quadri: 5.2. El pleito por el segundo lugar persiste, pero ambos no dejarán de imaginar que pegándole a Peña Nieto ganarán la Presidencia. Lo seguro es que el voto duro de quienes disputan el segundo sitio se mantenga, pero no hay duda que las agresiones toscas, no atraerán a los indecisos, al contrario, los conducirán al que aproveche mejor sus presentaciones para explicar un novedoso proyecto de nación, el que ninguno tiene.

AMLO regresará con su costal añoso de lugares comunes, con sus descalificaciones groseras que muestran que no es un ser amoroso, mientras que Josefina deberá por enésima vez replantear su campaña y llegar al siguiente debate, su última oportunidad de ganar adeptos nuevos, con alguna acusación realmente dramática, algo así como que tiene pruebas de que Peña Nieto es un asesino serial, mientras muestra a las cámaras los encabezados de algún diario calumnioso. A estas alturas de la campaña vemos que los ataques no bajaron al puntero, lo mejor entonces sería mostrarse crítica de los errores de Calderón, que los tiene a montones, y ofrecer una propuesta distante de lo que todos llaman “más de lo mismo”.

2012-05-11 -
La Crónica

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