Tantadel

mayo 13, 2012

¿Habrá efecto Peña Nieto en el DF?

Pareciera que el PRI capitalino, Beatriz incluida, espera que el mexiquense le dé un gran número de votos.

Luego del primer debate, según las encuestas y las opiniones más certeras, no parece haber cambios. Peña Nieto pasó lo peor, a menos que en el siguiente debate, de nuevo juntos Obrador y Josefina, muestren con datos contundentes y no simplezas, que Peña Nieto es un asesino serial. Mantiene la delantera. Pero así como sus opositores a escala nacional no han podido derrumbarlo, en el DF, no hay quien logre acercarse a Miguel Ángel Mancera. Será, de no producirse modificaciones profundas, un triunfo del PRI recuperar Los Pinos y otro del PRD al conservar la ciudad capital. En ambos casos, el PAN, pese a maniobrar desde el poder, será desplazado. Calderón, contra su voluntad, será el Zedillo que entregue el gobierno federal y observará cómo aquellos que tenazmente lo acusaron de usurpador, conservan el DF y le restan fuerza al panismo que mucho ha trabajado, pero sin buena guía. En las dos situaciones, Acción Nacional quedará en tercer lugar, a salvo del último gracias a Gabriel Quadri y Rosario Guerra.

El principal responsable del fracaso es Felipe Calderón, quien jugó con reglas priistas, sujetó a su partido y él mismo quiso ser, como en el pasado, eje de la lucha electoral. Sigue dando la batalla ante los respectivos fracasos de Josefina y Wallace. Pese a las tímidas prohibiciones del IFE, utiliza los restos del presidencialismo tradicional para publicitar su causa. Pocos creen en el desbordado optimismo que fingen las dos candidatas panistas. Josefina se perdió en las agresiones a Peña Nieto y de pasada se confabuló con el ex presidente legítimo; Miranda de Wallace sigue en lo suyo, preocupada por la liberación de Florence Cassez, en lugar de mostrar sus ideas sobre el DF.

Curiosamente, a diferencia de Vázquez Mota, que se le fue al cuello a Peña Nieto, Miranda de Wallace ha preferido atacar e ironizar a Beatriz Paredes y no al puntero Miguel Ángel Mancera. Pareciera una conducta errática o su aversión por el PRI es enorme. Lo curioso es que si bien el PRI tiene un candidato exitoso para la República, para la Ciudad de México carece de presencia y perdió la infraestructura. Aquí sólo trabajan el PRD y el PAN. El PRI descansa desde hace años; ha tardado mucho en reponerse de la derrota que le propinó Cuauhtémoc Cárdenas. Su propia candidata, Beatriz Paredes, una mujer que podría vencer con relativa facilidad a sus adversarios, apenas se deja ver en pequeñas reuniones y al amparo del impetuoso Peña Nieto. Los medios hablan mucho más de los candidatos que la enfrentarán. No hay duda.

Pareciera que el PRI capitalino, Beatriz incluida, espera que el llamado efecto Peña Nieto le dé un gran número de votos, tomando en cuenta la posibilidad de que el hartazgo perredista, su enorme corrupción y los fracasos de Calderón arrojen al electorado capitalino a los brazos de un partido desprestigiado. Pero el problema es que el PRD tiene un buen candidato y no será fácil derrotarlo.

Mancera cuenta, además de un apropiado historial político y administrativo, con una impresionante estructura de “las izquierdas”, lo que le ayudará en su campaña. Y mientras recorre la ciudad haciendo propuestas sensatas adentrándose en los problemas de la ciudad, sus rivales hacen mal trabajo, con pocos recursos y sin el apoyo masivo que recibe el candidato perredista, al que se han sumado diversas corrientes de la capital.

Peña Nieto, por más que necesite votos capitalinos, no podrá hacer mucho si el PRI-DF no da señales de vida. Más aún, ya no tiene tiempo. Beatriz Paredes se quedará de nuevo en la orilla. Y Miranda de Wallace ocupará, como Josefina, el tercer sitio en una ciudad insatisfecha e inquieta por la forma en que ha sido manejada en los últimos años: con autoritarismo y corrupción. Bien visto, Ebrard es un déspota ilustrado que supo, en medio del escándalo defeño, seleccionar a buen sucesor.



Excelsior - 2012-05-13

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