Tantadel

mayo 27, 2012

Redes sociales, mi experiencia

Como profesor de Comunicación de la UAM, me veo en la necesidad de conocer las nuevas tecnologías.

Amigos escritores insistieron: participa en las redes sociales. Añadieron que sería una experiencia formidable y una herramienta para establecer contactos con otros literatos, sobre todo jóvenes. No los tomé muy en serio. Tengo página web y blog y a través de ellos me relaciono con los interesados en la literatura, pues el periodismo cultural ha llegado a un punto mínimo: apenas hay suplementos culturales y las secciones destinadas al tema están mezcladas con información miscelánea. Finalmente acepté.

Como profesor de Comunicación de la UAM, me veo en la necesidad de conocer las nuevas tecnologías: entonces opté, más que por teorizar, por involucrarme en el fenómeno. Observo, desde mi área, periodismo cultural (conmigo, cada año, se titulan unos 25 alumnos que desean incorporarse a esta tarea en un país dueño de una inmensa oferta artística y un caos en su organización administrativa), cómo los jóvenes las utilizan para dar a conocer sus poemas y cuentos iniciales. A falta de editoriales que confíen en ellos, de medios que les abran las puertas para despegar, optan por hacer sus propios blogs y adentrarse en Facebook o en Twitter para promover su trabajo y buscar afinidades artísticas. A muchos de ellos la política les repugna y la evitan. Quieren ser escritores o les gusta el periodismo cultural. En ambos casos, internet es una posibilidad infinita para ejercitarse.A mi página web y a mi blog no les ha ido mal, si pensamos que son de un escritor poco conocido: llevan más de 80 mil visitas y en FB, al superar las cinco mil amistades, fui obligado a cambiar de página. Hoy poseo un formato complicado, pero sigo en comunicación con esas personas que se mueven dentro de la cultura no oficial. Derivado de mi experiencia en internet pude escribir una novela, El amor intangible, que lleva, sin publicidad, sólo citada en las redes, dos ediciones. Veo que muchos amigos, compañeros y alumnos prefieren comunicarse conmigo utilizándolas y no escribiéndome a mi correo personal. Cuando la UNAM, en la Feria del Libro de Minería, festejó mis 50 años como escritor, subí la información y el sitio se llenó. Algo parecido ocurrió cuando un reconocimiento semejante se llevó a cabo en Bellas Artes. Curiosamente, en este último, apenas anunciado por la burocracia cultural, los resultados fueron magníficos a causa de FB.

Sé del potencial político que tienen las redes, lo veo a diario, sobre todo cuando algo rompe la rutina como el actual proceso electoral mexicano. Con frecuencia son pervertidas y utilizadas por los políticos en sus campañas en pos de un cargo o para descargar su odio hacia el rival. Me he visto, contra mi voluntad y a causa del periodismo político, envuelto en discusiones inútiles que procuro evitar. Pero en mi caso el choque con feligreses de algún partido es mínimo; la atención por ahora, digamos, se ha centrado en el intercambio de minificciones, un género que podríamos considerar reciente y exitoso y en ires y venires de opiniones literarias, recomendaciones de libros… Es una situación placentera.

Leo las quejas de los profesionales del periodismo: las redes son utilizadas por los simpatizantes de uno u otro candidato. Sirven para ofender, calumniar, no hay argumentaciones serias, responsables, datos duros, sólo injurias, odio. Es natural, reflejan puntualmente el entorno social y el país está bajo el perverso control de políticos y empresarios. De acuerdo, en las redes todavía no hay periodismo de calidad, prevalecen las pasiones, pero está arrancando, pronto madurará y será útil para ayudar en la formación democrática y el avance ciudadano que necesitamos. Mientras tanto, son el paraíso de jóvenes que encuentran allí lo que los medios establecidos les niegan: la posibilidad de mostrar sus materiales artísticos en distintos grados y niveles y establecer vínculos con sus pares.

Excelsior - 2012-05-27

1 comentario:

Cristina dijo...

Esa es la parte positiva, amigo. Las redes sociales, tal y como tú las describes y dándoles el uso adecuado, son una herramienta magnífica.
Pero, y ésto es algo que mucha gente olvida, también hay vida en la calle, y la soledad y otros vacíos jamás podrán llenarse a través de una pantalla.
Un beso fuerte desde un Madrid soleado.