Tantadel

junio 04, 2012

¿Cómo votar en Tlalpan?

Vivo en Tlalpan desde hace más de treinta años, ello me ha vinculado a muchos de sus habitantes, algunos nacidos en este hermoso pueblo, hoy convertido en atroz delegación, otros que, como yo llegaron de rumbos distintos de la ciudad capital. En menos de dos décadas, los gobiernos perredistas la han arruinado: prevalece el desorden, la corrupción es escandalosa y para vivir en ella hay que dar muchas y muy severas batallas que quizás algunos lectores recuerden, como los intentos de convertir al añoso bosque de Tlalpan, cada vez más deteriorado y cercado por vendedores ambulantes, en pista de hielo. El entonces delegado Guillermo Sánchez Torres, un auténtico hampón, para imitar la manía de Marcelo Ebrard de ponerlas en todas partes, comenzó los preparativos para el ecocidio. Por fortuna, los vecinos logramos impedir la puesta en marcha del criminal proyecto, pero a fuerza de plantones y gritos, el único lenguaje que entienden los perredistas. Para qué hablar de los negocios sucios del actual delegado, Higinio Chávez, digno sucesor de El Pino, primer delegado perredista, hoy ¡secretario de Educación del DF!, cuyo paso fue un total desastre y el arranque de una serie de delegados turbios y pillos. Higinio Chávez camina satisfecho de sus negocios, sólo le falló uno: la gasolinera de Insurgentes, junto a dos restaurantes de comida típica, donde los vecinos se han opuesto a costa de su integridad y han resistido toda clase de amenazas y presiones.

Lo extraño es que a pesar de la evidente corrupción del PRD y aliados, el DF sigue votando por tal partido. Está visto que salvo dos o tres delegaciones, en las demás predominamos los masoquistas. Pésimos servicios y muchas tropelías, ningún respeto a la dignidad ciudadana que tanto es citada en el discurso. El PRI y el PAN apenas existen. Quizá sean los panistas los que más se enfrentan a las tribus perredistas, nadie más. No sé quiénes son los aspirantes priistas a ningún cargo en el DF, salvo a Beatriz Paredes, quien poco se deja ver. Supone, imagino, está en espera de que el efecto Peña Nieto la salve de una aplastante derrota.
Los ciudadanos están molestos y no saben a quién acudir. Por eso suelo recibir correos como el siguiente:


Estimado señor Avilés Fabila:


“La suscrita María Díaz Anaya, vecina de Tlalpan, con domicilio en Privada General Guadalupe Victoria número 21, en el centro de Tlalpan, me permito distraerlo en virtud de que soy lectora de sus columnas y artículos periodísticos, y por ellos sé de su vocación y celo en la defensa de nuestro barrio, constantemente asediado por la voracidad ilimitada de las autoridades delegacionales.

“Es el caso de que hace unos días la casa vecina a la que habito desde hace cuarenta años, aproximadamente, o sea, la casa marcada con el número 23, fue vendida pues su propietaria la que se vio en la necesidad de vender ante el temor a habitarla sola, por las razones de inseguridad que nos aquejan.
“Pues bien, resulta que, a pesar de ser zona habitacional y ser una calle de ‘una sola cuadra’ con salida por el oriente a Moneda, y por el poniente con General Victoria, y de ser zona ‘típica’ con todo tipo de restricciones para cambiar el ‘uso del suelo’, un ‘emboscado y misterioso’ adquirente ha iniciado trabajos de albañilería con la intención de instalar oficinas, y al decir de algunos de los trabajadores, se instalarán oficinas de la Delegación.

“Con la esperanza de proteger mis derechos y los de los vecinos de la cuadra y de los defensores del patrimonio del pueblo de Tlalpan, cordialmente le solicito nos auxilie con sus buenos oficios y su reconocida pluma, en el intento de impedir esta violación a las leyes que debieran salvaguardarnos.”

¿Cómo ayudarla? No hay forma, nos hemos organizado en tanto ciudadanos, pero la maquinaria perredista en Tlalpan, donde pesa René Bejarano, nos aplasta invariablemente. Rodeado de pillos probados y comprobados, Higinio Chávez tiene una certeza en su mundo de incultura: la de amasar una fortuna y en ello está, sin que Tlalpan le importe.

Otros vecinos me dicen al saber que escribo en diversas publicaciones que les ayude en sus distintos combates contra el PRD. Sí, pero ellos mismos podrían hacerlo no votando por tal partido, no permitiendo sus atrocidades. Es lo único que puedo hacer. Desde que Rosario Robles se hizo cargo de la jefatura de Gobierno del DF, he escrito multitud de artículos denunciando la corrupción perredista, a pesar de ello, siguen ganando las elecciones capitalinas, ¿qué puedo hacer? No soy Harry Potter ni Supermán, doy las peleas que debo y puedo dar, es todo y sin duda es nada. Sólo me queda insistir: no voten por este partido ni por sus aliados, busquen ciudadanos de verdad y no les crean a los que se ponen tales ropajes, allí tienen a José Alcaraz, como tal llegó a un importante cargo y hoy sabemos que es un político profesional del peor estilo.
La otra solución sí es mágica: esperar a que Miguel Ángel Mancera resulte un gobernante honesto y elimine la corrupción en el DF.

Opinión 2012-06-01 - La Crónica

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