Tantadel

junio 27, 2012

Echar de Tlalpan al PRD

Andrés Manuel López Obrador dijo algo contundente: si el PRI triunfa es prueba del masoquismo mexicano. Soy más modesto, me permito parafrasearlo: si en Tlalpan, mi delegación, mi casa, gana el PRD, los tlalpenses son masoquistas. Desde que el PRD se adueñó del DF, las delegaciones que lo integran han padecido su feroz embestida: personas disfrazadas de luchadores sociales la han saqueado y han pervertido a la ciudad capital. No es posible explicarse la alta aceptación que todavía, después de tantas pruebas de corrupción e ineptitud como nos han dado, siga tal organismo desprestigiado teniendo la capital en sus manos, es su principal fuente de recursos económicos y de poder. No es fácil pelear contra ellos, saben utilizar el dinero y el acarreo, la manipulación y el saqueo. El DF es, en efecto, la joya de la corona, de todos lados del país terminan por echarlos luego de dolorosos experimentos, aquí está su verdadero reino. La sociedad capitalina les dio un cheque en blanco.

En Tlalpan, mis pocos lectores lo recordarán, muchos vecinos hemos dado una lucha desigual y pocas veces hemos ganado a las administraciones corruptas. Un sonado triunfo fue impedir que Guillermo Sánchez Torres pusiera, siguiendo la lógica del espectáculo de Marcelo Ebrard, una pista de hielo en el añoso Bosque de Tlalpan, una de las últimas zonas arboladas de la ciudad, donde la tala en favor de un sistema de transporte caótico ha sido feroz. Ahora, felizmente está por concluir la gestión de un hombre de nula escolaridad y muchos deseos de salir de la pobreza, lo que ya consiguió: Higinio Chávez. Vaya delegado, sólo las atrocidades de El Pino, hoy secretario de Educación de Ebrard, lo superan.

Ahora, estoy seguro, poco sabemos de los candidatos a diputados y a delegado de Tlalpan, igual que en las demás delegaciones. Imposible aprenderse el nombre de hombres y mujeres de escaso currículum y mucha actividad pendenciera. Sabemos de Mancera por su inmensa capacidad de recursos para su campaña: está en todos los postes y bardas del DF, supera a Peña Nieto, a López Obrador y a Vázquez Mota. Su rostro nos dice a todas horas que pronto aparecerá en nuestras casas para saber cuáles son nuestros problemas. Me parece que la respuesta es sencilla: que el PRD pierda las elecciones, al menos en Tlalpan.

Como he podido, ya me sé los nombres y algunos datos sobre aquellos que desean manejar la delegación. Gerardo Reyes Guizar, candidato a delegado por el PAN. ¿Quién es? Los vecinos más combativos me informan que junto con Rafael Calderón fueron de los activistas del Programa de Desarrollo Urbano de Tlalpan que ahora padecemos y contra el cual la mayoría de los habitantes de la zona estábamos en contra.

Por el PRI compite Jorge Aguirre, quien propone rescatar las zonas ecológicas de Tlalpan. Tiene, a diferencia de los perredistas, maestría en administración pública. Pensemos que Higinio Chávez se hizo delegado rico con apenas algunos años de educación primaria.

Maricela Contreras, “una luz en el camino”, representa al desprestigiado PRD. Ah, pero es lista: nos ha llenado de propaganda inútil, donde siempre está sonriente y feliz. Cree que va a ganar, que sus compinches saben mover a la gente y conseguir votos a granel. De allí su gozo. Ah, pero además tiene claro cuáles son los principales problemas que nos agobian: Corrupción, e inseguridad. Sus seguidores lo precisan en un boletín llamado Tlalpan, siglo XXI, el que va en su tercer número y está impreso en selección de color y en papel de buena calidad. Muchos recursos para la campaña. El boletín parece inocuo, muchos aparentes ciudadanos, algunos posiblemente lo sean, se quejan en dicha publicación que además está ilustrada con fotografías. Todos coinciden en la presencia creciente de los ambulantes, los giros negros, la basura, la escasa vigilancia, la violencia, el desorden urbano, el autoritarismo de los funcionarios y su completa deshonestidad, en fin, en multitud de problemas que aquejan a la delegación. El boletín concluye con una entrevista (obvio) que le hacen a Maricela Contreras, la que fue diputada local y cómplice de las peores mafias, como la de Bejarano. Todo lo va a resolver, aunque no diga cómo. Es evidente que el boletín de marras es pagado por Maricela Contreras.

El problema de Maricela, si es que gana, consiste en aprehender y juzgar a sus compañeros, quienes la antecedieron. La red de complicidades es compleja y profunda, así que la pobre será una más de la larga fila de demagogos que Tlalpan ha padecido. Eso sí, de ganar, será nuestra primera mujer en ocupar el cargo. Y nosotros las usuales víctimas de un partido que muy rápido pasó de esperanza a cueva de ladrones y estafadores. ¿Podrá poner orden en una delegación destruida, plena de corrupción como ella misma indica? ¿Podrá derribar la célebre gasolinería que unos empresarios pillos en contubernio con Sánchez Torres e Higinio Chávez construyeron en Insurgentes, según dicta la sentencia que ganaron los vecinos? Claro que no. Lo único es echar al PRD de Tlalpan.

Opinión 2012-06-27 - La Opinión

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