Tantadel

junio 03, 2012

La tenaz fábrica de odio

Sabemos que si gana Peña Nieto habrá conflicto poselectoral y si gana López Obrador habrá venganza.

Siempre he pensado (mis escasos lectores y mis muchos alumnos lo saben) que el periodista debe ser crítico, no adulador. Que su función es vivir atrapado entre el poder y la sociedad. Al primero se le critica despiadadamente, a la segunda se le sirve. Para probar la congruencia, hay hemerotecas en un país de escasa y selectiva memoria. He perdido dos veces el medio de comunicación por causa de la censura. Hoy es posible acusar a Calderón de “borracho” y “asesino”, pero antes de la alternancia, la figura presidencial era intocable y me atreví a criticarla docenas de ocasiones. Liquidado el presidencialismo priista, y ante el patético panorama político que brinda el sistema, he optado por dirigir mis notas a la corrupción e ineptitud de los partidos. Debo advertir que vivo bajo dos gobiernos detestables: el panista de Calderón y el perredista de Ebrard. No soy del Edomex ni de Guanajuato, nací en el DF. Ello sin duda hace del PAN y del PRD los mejores clientes de mis artículos. El PRI-DF no existe.

Me justifico, desde luego, para que las agresiones sean menos violentas. Lo curioso es que ni priistas ni panistas me insultan. A lo sumo me miran con desdén. Para los primeros, patéticos y desconcertados, soy un escritor atrapado en el hielo del jurásico marxista, para los segundos, que jamás han leído, soy invisible. En cambio, la poderosa y corrupta organización simpatizante de AMLO despliega una formidable cantidad de ofensas y provocaciones. Ayer hice un ejercicio y entré en artículos de periodistas que no necesariamente coinciden con las llamadas “izquierdas”; me asombró la cantidad de mentadas de madre de los fanáticos de Obrador. Desde luego, incluyeron a Javier Sicilia que en nada exageró al calificarlo de autoritario, resentido, mesiánico y mentiroso. Que es un político que engaña es tan cierto como que sus partidarios, la mayoría ex priistas, están muy cerca del fascismo, amigos de la violencia, expertos en aplicar políticas de terror. Calderón contribuye al clima de intolerancia con sus dos odios: el natural, al PRI, y el recién creado: al PRD. A ninguno le entregaría Los Pinos gustosamente, pero al seleccionar (no tiene alternativa), optará por el segundo sin meditar en su futuro.

Los insultos no me preocupan, apenas los miro. No obstante, el jueves fui a Cuernavaca al homenaje a una escritora talentosa y de obra admirable, Marcela del Río. Luego de mi intervención, una señora me saludó con amabilidad fingida. Como Peña Nieto en la Iberoamericana, caí en la trampa. Cambiando el tono, me dijo que le diera tres razones para justificar mis críticas a López Obrador. Le di diez. La mujer, arrumbando los bocadillos, pegó varios gritos. Opté por regresar al DF. En el trayecto recordé que hace seis años, en Bellas Artes, en la presentación de un libro del médico Federico Ortiz Quesada, una quincena de perredistas, ante la cercanía de las elecciones, trataron de impedir el acto y un tipejo quiso abofetearme acusándome de “pro imperialista”. No cabe duda: López Obrador es una fábrica de odio. Sin embargo, no deja de asombrarme su habilidad para galvanizar a sus seguidores. Algo que le falta a Peña Nieto y que Josefina desconoce. No es inteligente ni culto, es astuto, formado en el PRI más duro; cuando miente, algo común, le creen; sus enemigos le temen y ceden a sus chantajes.

El ambiente enrarecido es su responsabilidad. Nos tiene de rodillas. Sabemos que si gana Peña Nieto habrá conflicto poselectoral y si gana López Obrador habrá venganza. Si los panistas piensan en el voto útil para mitigar su rencor al PRI, no han imaginado lo que les aguarda, considerando que Calderón y los suyos han desecho al país y sobre el presidente pesan acusaciones legales por su guerra contra el crimen organizado donde han muerto inocentes. Esto, sin contar que lo considerarán usurpador o ilegítimo para siempre.

Excelsior - 2012-06-03

1 comentario:

edwardpgreen1979 dijo...

Acabo de leer este articulo en el periodico Excelsior y coincido completamente con usted...
Pero tengo una pregunta, ¿Entonces que hacer?, ¿Por quien votar?
Yo la verdad he pensado en cancelar, por asi decirlo, mi voto, por que no le creo a ninguno de los candidatos y eso de votar por el menos peor tampoco lo creo.