Tantadel

junio 13, 2012

La victoria pírrica de Vázquez Mota

Cuando el destacado periodista Ricardo Alemán, en su programa televisivo La báscula, me preguntó inmediatamente después del segundo debate, quién había ganado, repuse que nadie y todos. Nadie porque fue repetitivo, monótono, poco original de formato pesado, tanto que hasta Javier Solórzano se desconcertó en más de un momento. Sólo las razones profesionales, en tanto periodista, me mantuvieron despierto. Rafael Cardona, en estas mismas páginas, dio un punto de vista afín. Todos, porque jugaron bien su papel, el que les asignaron sus asesores. Quizá El Peje quedó fuera de estilo. De no ser por Gabriel Quadri, convertido en interrogador profesional, hubiera quedado en último y definitivo lugar. Josefina salió a recuperar puntos, a mostrarse como la Margaret Thatcher del subdesarrollo, y Enrique Peña Nieto a mantener su ventaja. Es decir, estuvieron en lo que necesitaban, pero eso no movió las encuestas ni logró que los indecisos tomaran ya una postura.

Curiosamente, Quadri —que sin duda es el más inteligente y culto de los candidatos— perdió con ingenuidad y simpleza la oportunidad de recuperar terreno o de ganarlo porque empezó muy abajo y allí se mantiene. ¿Tenía sentido preguntar a sus oponentes, insistir en que él es ciudadano y los demás políticos profesionales? Ninguno. Debió brillar con propuestas sensatas, contrastarlas con la avalancha de promesas imposibles de realizar que los demás soltaban. Su final pudo ser bueno, pero le dio por su habitual arrogancia sin antes habernos inundado de pruebas de talento creativo ciudadano. Su mejor momento polémico fue minimizar las propuestas descabelladas de AMLO y mandarnos a todos a ver el video “Querida amiga” en YouTube, donde Josefina se dirige zalamera e hipócrita a Elba Esther. Lástima, nunca volverá a ser candidato presidencial ni a tener otros escenarios de nivel nacional.

Sin embargo, habrá que decir que Josefina ganó el debate, lo que no significa que ahora sea puntera y esté a punto de pintar de rosa mexicano la casona presidencial. La mezcla de oratoria de autoestima elemental y ataque político le funcionó. Había hecho bien su trabajo, estudió el papel y hasta, ya convencida ante el silencio de sus más odiados personajes, Peña y Obrador, el “mismo rostro del autoritarismo”, les pidió a los priistas y perredistas de base que dejaran de seguir a los malosos y se sumaran a su campaña. En este momento Madero se imaginaba a sí mismo un titán de la política y para redondear el cuadro triunfal de una Josefina Vázquez Mota convertida en guía de la patria, el presidente Calderón puso a funcionar su Twitter para refutar los números mágicos de un López Obrador sombrío, taciturno, convertido en un hombre de paz, cuyo pasado belicoso fue dejado en el clóset para recuperarlo luego de las elecciones, en lo que a él le encanta: ser víctima “del fraude”. Don Felipe se ponía abiertamente del lado de su antes rechazada Vázquez Mota, y gozoso refutaba las cifras siempre exageradas de López Obrador. En tal sentido, Quadri había dicho que las matemáticas no eran la especialidad de AMLO, porque sencillamente no encajaban con la realidad. Pero el candidato del Panal estaba en lo suyo, en el debate, mientras que Calderón se introdujo en la discusión para apoyar abiertamente a Vázquez Mota, su única tablita de salvación.

Que Josefina apabulló al PRI, al Panal y al PRD, qué duda cabe, pero ésa era su misión, su estrategia y la llevó a cabo sin titubear, hasta exageró cuando acusó a Obrador de priista vergonzante cuando escribió el himno a su partido y a Peña de dedicarle su tesis de licenciatura a Arturo Montiel. Las reacciones fueron conmovedoras, y parte del guión que llevaban el ex priista y el priista: el primero dijo no es así exactamente, el segundo explicó que también estaba dedicada a sus padres y familiares cercanos y a Montiel porque le había dado empleo siendo un muchacho. Dicho en otras palabras, ambos tenían que mostrarse serenos, a diferencia de la señora que se fajó los pantalones (la expresión es suya) para abrumar a sus oponentes y mostrar que ella es bien macha.

La euforia de Josefina Vázquez Mota y la dirigencia panista parece desmesurada ante la aparición de las primeras encuestas serias, GEA-ISA y Consulta Mitofski de Roy Campos: la primera le concede a Peña Nieto Nieto 44 puntos, López Obrador 27 y Vázquez Mota, 26. La segunda: a Peña el 44%, a Obrador 29% y a Vázquez Mota 25%. Como se aprecia, en ambas sólo se salva del último lugar gracias a Quadri, a quien también le dio duro por apoyar a la familia de Elba Esther Gordillo. La realidad volvió. Hoy miércoles aparecerán encuestas que consideran el debate. Dudo que sufran mayores modificaciones. De cualquier manera, Josefina mostró sus dotes exitosamente y eso la hizo imaginar que había ganado las elecciones desde el domingo en la noche. Hasta hoy, ningún perredista ni ningún priista han hecho esfuerzos por sumarse a su campaña. En cambio el éxodo de afines al PRD y al PAN hacia el PRI prosigue.

El debate no logró alterar las intenciones del voto. Se mantienen más o menos como arrancaron las campañas.

Opinión 2012-06-13 - La Crónica

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