Tantadel

junio 25, 2012

Los pejezombies

Ayer una alumna mía me escribió unas líneas: “No le había contado que el otro día luego de clases, fui al Metro rumbo a mi casa. En Ermita se subieron unos jovenzuelos con unas cartulinas feas y mal hechas con ‘información’ de lo malo que es Peña Nieto y promoviendo al Peje; uno de ellos hablaba diciendo todas esas cosas y el otro pasaba a los lugares a dar unos pedazos de papel con lo mismo, pero cuando llegó a mí se detuvo, con mano temblorosa no supo si darme o no papel (yo no dije nada) y optó por no dármelo. Una señora que iba enfrente le empezó a reclamar que por qué no hablaban de Calderón, que no era Peña Nieto el que llevaba 60 mil muertos, que ellos eran unos mentirosos. El interrogado se puso muy nervioso y miraba buscando el apoyo a su compañero. Hubiera intervenido yo —para ridiculizarlos más— de no ser porque se bajaron corriendo. Sus fanáticos son más bien pejezombies”.

A primera vista es una información inocente, ella se limita a contar un hecho y no a explicarlo. A mí en otra línea del Metro me ha tocado ver a jóvenes que venden un DVD “conteniendo los crímenes de Peña Nieto”, por únicamente “diez pesitos”. Le atribuyen, a juzgar por lo que dijo el merolico, hasta el asesinato de Kennedy. Como mi alumna, no lo compré, pero observé una reacción mezcla de desconcierto y malestar de los usuarios.

Lo que me llama la atención es ver una lucha forzada y cambiante, poco seria. Los operadores de AMLO, que bien conocemos, se han ido a las estrategias más pueriles y perversas para derrotar a Peña Nieto. Sin embargo, hasta la fecha, a unos pocos días del final de la campaña, no lo han logrado bajar de la cúspide de las encuestas. Ayer, su cierre en el DF, en el Estadio Azteca, hubo un impresionante lleno pese a estar en territorio (usaré la palabra de mi alumna) pejezombie, donde se concentra el odio, con frecuencia gratuito, que despierta el candidato priista.

De manera automática, todo el movimiento adverso a Felipe Calderón, quien como bien señaló la historia de mi alumna sí lleva infinidad de crímenes, pasó a moverse con la misma actitud e idénticos fines, promover a López Obrador, a un rival del PAN. Ya olvidaron los miles de muertos que el mandatario lleva en su guerra contra el crimen organizado, cientos de ellos ajenos al combate, víctimas inocentes o colaterales, como suelen decir los especialistas. Dejan de lado que fue, según su lógica, que era (ya no es) un usurpador, un ilegítimo, un hombre que ha aumentado el número de pobres y no ha sido capaz de gobernar al país con sabiduría y generosidad. En las redes sociales ya no es el “teporocho de Los Pinos”. Lo dejaron de lado para calumniar exclusivamente a Peña Nieto. Hay una total incapacidad para ser imparciales. La historia de López Obrador está repleta de perversiones y pillerías. No es un santo y menos el Mesías, es un hombre fanáticamente enamorado del poder y que no escatima mentiras ni impide la corrupción si le favorece.

En estos días han aparecido informaciones, sobre todo el dinero que tienen sus fanáticos, entre Zambrano, Padierna, Bejarano y Yeidckol Polevnsky, son casi doscientos millones de pesos, ¿para qué? Para el último tramo de la campaña, responden. Falso, es dinero para el conflicto postelectoral que preparan López Obrador, los suyos y sus pejezombies que recorren la ciudad desinformando a la gente y anticipando el fraude que sólo ellos ven. Habría que preguntar, al menos a los que tienen algún grado de sensatez, si creen que el país ha invertido tantísimo dinero para que el proceso electoral esté amañado de principio a fin. De ser así, ¿por qué Obrador decidió participar y hasta decir que respetará las reglas? ¿Por qué no el IFE pone un alto tajante a los rumores que nos envenenan? Y algo peor: ¿por qué los miembros de su futuro gabinete, donde hay tanta decencia como inteligencia, no hacen un llamado a la cordura? No, todos están felices de ir al conflicto postelectoral, salvo Marcelo Ebrard, quien ya habla como si fuera en verdad secretario de Gobernación del Peje.

El proceso electoral comenzó bien, pero al no descender en las encuestas Peña Nieto, a quien ven como un títere manejado por una extraña mafia del poder, pasaron a la guerra sucia y allí han estado. Vázquez Mota la lleva a cabo por pura ingenuidad, nunca he visto a una persona menos capacitada para hacer política, cuando lo suyo es el trabajo de autoestímulo y la venta de productos de belleza, no más. En cambio, López Obrador y sus ex priistas o beneficiarios del poder están en una conspiración enorme, en la que algunos como Manuel Camacho y Ricardo Monreal actúan por perversión quintaesenciada, y otros como Juan Ramón de la Fuente y Elena Poniatowska trabajan con gozosa ingenuidad. Todos han puesto su gota de veneno. De algo estoy seguro: si pierde AMLO, no importa el margen, tendremos conflicto para seis años más. No en balde mueven ya a los futuros rechazados de las instituciones públicas.

Opinión 2012-06-25 - La Crónica

1 comentario:

Alonso dijo...

Pues me llama mucho la atención que la buena retórica pueda sustituir tan amablemente cualquier falta de argumentos y al final no diga absolutamente nada mas que "corran, corran, el peligro para México". En fin, así estamos.