Tantadel

junio 24, 2012

Nostalgias académicas

Lo que antes era una pena estudiar en universidad privada, hoy es tinte de orgullo.

Fui un estudiante afortunado, siempre en escuelas públicas tuve maestros de excepción. Citaré algunos de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, los mejores en su campo: Pablo y Henrique González Casanova, Ricardo Pozas, Modesto Seara Vázquez, Enrique González Pedrero, Francisco López Cámara, Carlos Bosch, Ernesto de la Torre Villar, Arturo Arnáiz y Freg, Víctor Flores Olea, Enrique Semo, Luis Quintanilla, en fin, personajes ilustres, todos autores de libros espléndidos. Eran figuras de la cultura nacional y la UNAM; la vanguardia indiscutible, donde cabían los más severos críticos al sistema y aquellos que se educaban para llegar al poder. El marxismo en esos años era una religión. Unos lo hicimos nuestro, la mayoría no. Curiosamente, como mini poema de Efraín Huerta, los profesores que idolatraban las tesis de Marx están en el PRD, luego de ocupar altos cargos en el PRI.

De entre todos ellos, destacaba el doctor Arturo Arnáiz y Freg con sus clases eruditas y plenas de sentido del humor. Hace unos años, la UNAM le hizo un homenaje, allí estaban el pintor Raúl Anguiano y Jorge Alberto Manrique, yo como alumno que fui de su clase de historia de México. Recordamos con nostalgia su sabiduría, hablamos de su sentido del humor y brillante inteligencia.En lo personal pude invocar una plática suya con muchachos izquierdistas, luego de realizar una exposición magistral sobre Benito Juárez. A uno le dijo, al cambiar de tema, que si le probaba que la clase obrera mexicana era la vanguardia de la revolución comunista, él le dejaba la cátedra. La toma del poder por los seguidores del marxismo-leninismo atrajo la atención del profesor: Miren, pajarracos insepultos, cuando en el Zócalo ondee la bandera roja de la hoz y el martillo será un día después de flotar en la Casa Blanca. La revolución comunista en México no saldrá de las zonas fabriles ni de las marginales, surgirá de las Lomas y El Pedregal de San Ángel, la harán aquellos ricos que compraron y leyeron las obras de Marx, Engels y Lenin, los que tuvieron tiempo para prepararla no de quienes carecen de recursos para pensar en la insurrección.
Los alumnos nos descontrolamos, finalmente reímos de la broma. Más adelante, ya como profesor de la UNAM (asignatura) y de la UAM (tiempo completo), un alumno me preguntó por qué conocía a tantos políticos mexicanos si sostenía la tesis (que Paz invocó y no pudo llevar a cabo) de mantener distancias entre el poeta y el príncipe. Los conocí en la UNAM, repliqué, por sus aulas pasaron los más importantes, fuimos compañeros. La cadena al poder arrancaba aquí. Ahora inicia en la universidad privada. Ustedes serán los empleados de esos egresados, pero en algo nos diferenciamos, somos la vanguardia: tenemos una honda preocupación social. No somos hijos de los beneficiarios del sistema.

De escucharme Arnáiz y Freg hubiera sufrido un ataque de risa. Después de la visita de Peña Nieto a la Iberoamericana, tampoco en ese aspecto somos los más avanzados, ahora seguimos gozosos a los privilegiados hacia la toma del poder revolucionario y como no hay más izquierdas que las autoproclamadas izquierdas, imagino que somos ahora inmensamente felices con la pobreza política que padecemos y con nuestro segundo lugar al servicio de los poderosos. Es decir, votaremos por López Obrador, como indica la única encuesta que no está al servicio de la mafia del poder. Ninguna tribu habla de destruir la estructura capitalista a lo sumo de dulcificarla. La economía de mercado necesita rostro humano, ¡es todo!Arnáiz y Freg fue visionario. Lo que antes era una pena estudiar en universidad privada, hoy es tinte de orgullo; hasta los hijos de los perredistas acuden a ellas. Lamento que mis padres no me inscribieran en una particular, estaría en el poder y acaso asumiría mi marxismo jesuítico dando limosnas a granel.

Excelsior - 2012-06-24

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