Tantadel

julio 02, 2012

El gran perdedor: el PAN

Hace doce años el grito triunfal en el PAN era unánime. Luego de una larga lucha que arrancara en 1939, históricamente mucho antes, los conservadores habían ganado la Presidencia de la República arrastrado por un caudillo populachero, como lo han sido casi todos luego de que la Revolución se institucionalizó. Vicente Fox había consumado la derrota del PRI y no los ex priistas como muchos imaginamos, de la mano de un político decidido, Cuauhtémoc Cárdenas, ex priista, acompañado fundamentalmente por ex priistas. Comenzaba la alternancia y muchos supusimos que pronto tendríamos un México diferente y positivo, con una mayor democracia, libertades y un rápido desarrollo económico. Pasó Fox y no hubo cambios, México perdió mucho más de lo que pudo obtener. Luego vino el apurado triunfo de Felipe Calderón sobre un rudimentario y brutal líder convertido ya en caudillo de masas, adorado y detestado. La historia decidió darle otra oportunidad al PAN. Quizá la situación podría mejorar. El recién llegado tenía historial político, mejor nivel intelectual que su antecesor y méritos para llegar a la casona presidencial. México no se derrumbó, pero la situación se deterioró más todavía. La guerra contra el crimen organizado y el narcotráfico se sumaron al desempleo, a un sistema político y económico gastado e hicieron la vida nacional asfixiante.

Repetir la historia de una tosca campaña presidencial, donde predominaron las ofensas, las calumnias y el exceso de ocurrencias, carece de sentido. Todavía estamos bajo la impresión de un país dividido por el odio y la desconfianza. Llegamos a las elecciones de ayer domingo en medio de un ambiente irrespirable, con las redes sociales, el Yo Soy 132, los medios de comunicación, los intelectuales de mayor prestigio y los más irresponsables mexicanos contribuían a sembrar dudas y a imaginar que el siguiente paso es la revuelta incendiaria si no ganaba Andrés Manuel López Obrador. De nada sirvieron las encuestas de empresas serias, cada una fue recibida por sus simpatizantes como una prueba más de un fraude fraguado por la enigmática mafia del poder, la culpable de todos los males de México. Fue incómodo votar ante la presencia de docenas de “observadores” que miraban e interrogaban como zopilotes tras la carroña.

Con el PAN en tercer lugar y muy lejos del primero. Felipe Calderón ahora tendrá que irse con el rabo entre las piernas. Lo único que consiguió fue dilapidar el capital que de muchas maneras le entregó Vicente Fox. Pero aún, después de tantos gritos de Josefina Vázquez Mota, no sólo quedaron en ridículo político sino que perdieron la mayor parte de lo ganado tras décadas de trabajo intenso. El PAN entrega o regresa a sus enemigos históricos un país en mal estado, dañado y sin personalidad. Habrá que reconstruirlo y buscar mejores armas para enfrentar a los grandes desafíos del presente antes de pensar en el futuro. Así está el país luego del paso de Acción Nacional. No cabe duda, es un partido que necesita cirugía mayor y, desde luego, aprender a gobernar, a hacer política.
Según los resultados de las encuestas de salida, a la hora de escribir esta nota, los candidatos al gobierno capitalino iban como se esperaba, según todas las encuestas: Mancera ganador, abajo Beatriz Paredes y en tercer sitio, Isabel Miranda de Wallace. Primera derrota del PAN. En las correspondientes a Presidente de la República, los primeros indicios, respaldados por un afortunado día electoral, donde nada manchó el proceso y la votación fue ordenada y copiosa, son como siguen: Peña Nieto obtiene la Presidencia, en segundo lugar, unos diez puntos detrás, queda López Obrador y en tercer sitio, resulta Vázquez Mota, quien fue la primera en aceptar la derrota públicamente. El segundo fue Quadri, quien le demandó a AMLO aceptar la derrota y a no crear conflictos postelectorales.

De confirmarse los datos proporcionados por las empresas encuestadoras y por los propios aspirantes a los distintos cargos, ya poco hay que hacer y decir en el campo de la presidencia del país y de la jefatura del DF. Baste añadir que el PRI obtuvo triunfos muy claros en Jalisco, Chiapas y Yucatán. Esperemos que de confirmarse tales triunfos, el candidato de las llamadas “izquierdas” acepte su fracaso electoral y no propicie un clima de violencia que a nada lo conducirá, como hace seis años. En tal sentido, debemos hacer un reconocimiento a Josefina Vázquez Mota y al PAN, quienes aceptaron dignamente la derrota. Veremos qué sigue y hasta dónde llegan los inconformes con un proceso que la inmensa mayoría vimos como transparente y contundente, limpio.

Era de suponer que Peña Nieto ganaría, mantuvo su primer lugar en las encuestas durante toda la campaña y supo enfrentar las situaciones adversas. Todavía no puede cantar victoria, le falta la reacción airada de sus más tenaces enemigos. Mientras tanto, hay algo muy evidente, el PAN, organismo en el poder, obtuvo las peores calificaciones. Perdió mucho de lo ganado con Vicente Fox, quien sacó al PRI de Los Pinos y luego, tuvo que colaborar para que regresara. Así es la política.

De cualquier forma, habrá que aceptar que estuvimos ante un proceso electoral impecable. Los pequeños detalles no lo empañaron. México entra así en una nueva etapa democrática.

Opinión 2012-07-02 - La Crónica

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