Tantadel

julio 20, 2012

El Peje en Europa

Tan colonizadores como López Obrador quiere ver a los españoles de hoy, es exagerado. Son blancos y eso les concede, como a todos los europeos, un espíritu arrogante y ciertos aires de superioridad, aunque España tuvo una larga pesadilla de miseria que la dictadura franquista prolongó. Recuerdo que a mi llegada a París, en 1970, para realizar los estudios de posgrado, buena parte del servicio doméstico y de bajo nivel, era para los españoles. Los más sórdidos estaban destinados a negros y argelinos. Pero el milagro ocurrió y España se transformó en potencia económica que hoy, merced al capitalismo, padece algunos baches. Mantienen un espíritu vanidoso y seguro. Pero no son mentirosos ni quieren quedar bien, como los habitantes del DF, con el Mesías tabasqueño.

A López Obrador le encanta la fama, la notoriedad, ser el centro de atención, en México suele conducir al poder o la cercanía con los poderosos. Por ello todo el pasado sexenio, una vez que dejó de lado la banda de presidente legítimo, comenzó a acercarse a los ricos que antes despreciaba. Engavetó aquella farsa de primero los pobres, para quienes hizo dobles pisos en espera de que estos pudieran comprarse un automóvil, y declaró con profundidad que había empresarios buenos y malos. Los primeros, obvio, lo apoyaban y lo mismo ocurría con los medios, sólo quienes como Reforma y La Jornada (los extremos se tocan) estaban con su causa (¿?), tenían su visto bueno. Y aquí está una de sus habilidades: sabe llamar la atención, su rijosidad tiene siempre buena fortuna. Los expertos dicen que suele dictar la agenda política del país.

No es la primera vez que un diario español critica al Peje. Hace unos cinco años, Maro Vargas Llosa lo describió perfectamente en un artículo que poco trascendió en México, acaso porque el caudillo no había sembrado tanto encono. Ahora que El País lo ve como un lastre para la izquierda, se irrita y acusa a los españoles de “colonizantes”. Pero el asunto es más grave. Si es capaz de engañar a los mexicanos, a los defeños principalmente, no lo consigue con los diarios de España ni con sus más distinguidas figuras. El afamado y bien prestigiado juez Baltasar Garzón, ve a Obrador como un mal político que no sabe perder. “…Ha decidido, de nuevo, sembrar el desconcierto apoyado en esta ocasión, por la redes sociales y movimientos sociales afines al mismo, para cuestionar no sólo la elección, sino el propio sistema en una suerte de decisión revolucionaria sin retorno ni justificación aparente…”

Andrés Manuel duplica la penosa actuación de hace seis años, le ha añadido algunos movimientos para ofrecer una relativa apariencia de legalidad, pero sigue en lo suyo: demoler un sistema sin ofrecer uno nuevo a cambio. No obstante ha llegado a su fin. No habrá ninguna otra posibilidad de obtener la Presidencia de la República.

La lucha que vemos es entre dos fuerzas reales: la priista y la ex priista. La primera utiliza la legalidad, la segunda atiza los odios de grupos de estudiantes despistados que no tienen idea de la historia de la izquierda ni el rumbo al que los llevan. El fuego obradorista va a aumentar de calibre, a los del Yo Soy 132 y Atenco, sindicatos dirigidos por líderes corruptos y eternos en el poder, se les sumarán los rechazados y juntos, en una ciudad perredista, harán movilizaciones a placer, sin que haya poder legal que los detenga, por más que Ebrard esté ya en campaña presidencial. Todavía depende de AMLO para sus fines.

México, gracias al Peje, ahora está en boca de europeos y norteamericanos. Como es normal, hay quienes ven su lucha como un acto heroico y los que piensan que se trata de un enorme charlatán. Si quería fama nacional e internacional, ya la tiene. Se mueve en la vieja y absurda lógica de no importa si hablan mal o bien, lo trascedente es que hablen de uno.

Mientras tanto, el PAN, pleno de rencor por el tercer lugar obtenido en este pasado proceso electoral, no sabe hacía dónde ir. Un día Madero, ya sin la presión de un presidente que espera pronto concluya su desatinado periodo, amenaza al PRI, al otro, habla de que lo seguirá en la legalidad, cuando en realidad no sabe cómo manifestar su odio por Peña Nieto. Si el PAN quiere cerrar con alguna dignidad sus doce años en el poder, deberá hacer una entrega al PRI, lo más aseada posible. Mientras afuera los enemigos personales de Peña Nieto, fuerzas de dudoso prestigio, gritan y dicen que el único presidente legal es López Obrador. La historia es circular y los perredistas caen una y otra vez en el mismo bache por seguir a su líder. Es momento de reflexionar con mediana inteligencia y darse cuenta que aquellos que señalan que los tiempos de AMLO llegaron a su fin, que ahora es un lastre para la verdadera izquierda, tienen razón. Están a tiempo de salvar lo que, paradójicamente, el caudillo tabasqueño les ha dado: casi 16 millones de votos. Ojalá los salven y se conviertan en un partido serio y con ideología propia, no más un organismo de ex priistas.

Opinión 2012-07-20 - La Crónica

No hay comentarios.: